Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Berlusconi, Roma ardió frente a Nerón

Gabriel Puricelli
Página 12


Las dramáticas escenas que se vivieron en la plaza de Montecitorio y luego en toda Roma son la pintura de un reino que prolonga su agonía mientras se van consumiendo sus fundamentos. La votación de la moción de confianza con la que la oposición desafió a Berlusconi fue una escena de contornos dramáticos, donde se puso en evidencia el coraje cívico de diputadas a punto de parir que no quisieron desertar de semejante cita y donde se vio casi con la misma nitidez no sólo el éxito agonizante de las compras navideñas de legisladores de Silvio Berlusconi, sino la podredumbre de la fruta antes fragante de la antipolítica.

En efecto, es la antipolítica rampante de signo cualunquista la que depositó tres veces al Cavaliere (¿o condottiere?) en la presidencia del Consejo de Ministros de la República Italiana y es la antipolítica en clave menor de notorios antiberlusconianos, como Walter Veltroni y Antonio Di Pietro, la que hizo diputados opositores a dos “no políticos” que ayer traicionaron a sus electores para facilitar la sobrevivencia de un primer ministro al borde de la inanición.

El incendio que luego de la votación parlamentaria engulló por doquier a blindados de las fuerzas de seguridad no fue la traducción de la furia opositora, sino la expresión de una guerrilla callejera que encuentra en las manifestaciones de masas la ocasión de desencadenarse. La protesta estudiantil (el “Día de Bloquear Todo”) que acompañó el debate parlamentario era en realidad la versión italiana de una rebelión estudiantil que tiene focos en toda la Europa del ajuste y la austeridad y se encadenó con otra serie de multitudinarios actos públicos (del Partido Democrático, del sindicato metalúrgico, entre otros) que vienen indicando que el pulso de la calle, que alguna vez acompañó a Berlusconi, ha cambiado. Las mismas estratagemas para escudarse en los fueros gubernamentales para escapar de procesos por asociación con la mafia que una mayoría le consintió durante años al elenco del Pueblo de la Libertad (principal partido de gobierno), se han transformado en un grotesco que cada vez más italianos se niegan a digerir.

En el “país normal” del módico sueño del ex premier Massimo D’Alema, el descascaramiento del oficialismo, combinado con un estancamiento económico crónico que la crisis actual no ha hecho sino agudizar, se traduciría en unos renovados bríos de la oposición. Sin embargo, ésta no logra más que demostrar una valiosa compostura para hacer votar disciplinadamente contra el gobierno a sus diputados, sin que se registre en la opinión pública una erupción de apoyo por los partidos que la integran. De hecho, con la excepción de la xenófoba Liga del Norte (socia minoritaria en el gabinete), todos los partidos huyen de la idea de saldar la crisis con elecciones anticipadas (la Legislatura podría durar hasta 2014, si el oficialismo no pierde la mayoría) en lo inmediato.

Hay buenas razones que se dicen en público para ello: un gobierno no partidario (“técnico”) podría reemplazar a Berlusconi mientras se reescribe la ley electoral, definida por su propio autor (el hoy ministro legista Roberto Calderoli) como una “chanchada”. Pero hay razones que no se pueden admitir abiertamente: no está escrito en piedra que la derecha perdería y, menos aún, que una eventual mayoría opositora pudiera definir un programa común al arco iris de partidos que se necesitarían para gobernar. En la oposición, el Partido Democrático, de ex comunistas y ex democristianos progresistas, ha fracasado hasta ahora en alcanzar dimensiones como para gobernar solo. En el Parlamento actual, sólo puede contar con el litigioso antipartido anticorrupción Italia de los Valores, o con los agrupamientos ex berlusconianos, en versión certificada por el Vaticano (la Unión de Centro) o postfascista (Futuro y Libertad para Italia). La izquierda extraparlamentaria, mientras tanto, tiene serias pretensiones de retornar al legislativo, blandiendo la imagen carismática del presidente de la Región Apulia, Nichi Vendola, que algunos ven como el único capaz de disputarle la arena mediática a Berlusconi en una campaña electoral.

No deja de ser cierto que, habiendo sobrevivido a su caída por tres votos, incluyendo al menos cinco ostensiblemente comprados, el gobierno en ejercicio está “clínicamente muerto”, como lo definió el jefe opositor Pierluigi Bersani. Sin embargo, por detrás del decorado parlamentario, a pesar de las vistosas llamas de ayer, hay una sociedad atemorizada por su propio envejecimiento y declinación, parte de la cual odia a los inmigrantes que necesita y una elite económica parte de la cual eligió el atajo de la colusión mafiosa en lugar del sendero de la innovación que hizo de Italia una potencia económica hasta inicios de los ’90.

Nada de eso se ha terminado de consumir, porque el berlusconismo lo ha interpretado, representado y alimentado. Nada de eso tiene un reemplazo inminente, porque las fuerzas reformistas se han dedicado estos años más a la ciencia política que a la política, disolviendo y fusionando partidos en una fuga voluntarista hacia adelante, donde se reemplazó un progresismo que avizoraba un fin de la historia comunista por otro que creyó que la “normalidad” capitalista se alcanzaría por pura fuerza de gravedad. Pues no, el horizonte requiere de imaginación para ser dibujado y de esfuerzo para ser alcanzado. Lo que ocurre cuando no se logra eso (y aunque mientras tanto un viejo orden muera), Gramsci lo llamaba crisis. Y no simplemente crisis de gobierno.

* Coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.politicainternacional.net).

martes, 14 de diciembre de 2010

Italia: datos económicos escalofriantes

La propaganda económica

beppegrillo.it

Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti


La propaganda económica no se da descanso: un día crece el PIB, al día siguiente aumenta el consumo, al siguiente la confianza de los mercados, y otro más se publica el porcentaje de préstamos pendientes de pago en 2007, antes de la crisis, como si fueran actuales. Los embustes económicos son absolutamente bipartidistas, tanto en los periódicos de De Benedetti [La Repubblica, N.d.T.] como en los de la esfera de Berlusconi y la Patronal, con cobertura diaria de artillería pesada desde las televisiones de Raiset [suma de RAI más Mediaset, N.d.T.]. El ciudadano se siente culpable: es él quien está en el paro, no es la economía la que cae en picado.

La política del Gobierno se puede traducir en una sola palabra: "recortes". Se les llama reformas, como en el caso de la escuela, pero se trata solo de reducciones del gasto. En la guerra, las derrotas se convierten en refugios estratégicos, en la economía de la incapacidad de pagar los bonos emitidos para apuntalar la deuda nacional se define como "reestructuración". La reestructuración implica que el valor de € de € 100 se convierte en 40/30/20. El mecanismo es el mismo que la pérdida de valor de las acciones en una empresa que puede perder el 90% y nadie puede quejarse. Es parte de las reglas del "mercado". Si la nación está en peligro, también lo están sus títulos, y quien los compre tan solo podrá darse las gracias a sí mismo si pierde todo. Bueno, también puede agradecer a la propaganda del gobierno y la información controlada por el gobierno a través de la financiación de 329 millones de euros para 2011.

Ayer, entre la fanfarria italiana a cuenta del aumento del PIB del 0,1% en comparación con las previsiones, JP Morgan ha publicado una nueva tabla sobre los cerditos (PIGS): Italia se destaca negativamente. Las cifras se refieren a los títulos que expiran en 2011. Posiciones: Italia: 154.700 millones €; España 45.100 millones €; Portugal, 9.500 millones €; e Irlanda, 4400 millones €. La suma de los reembolsos de todos los cerditos (PIGS) no alcanza a la mitad de la de nuestro país.

En 2011 la emisión total de los títulos italianos será, salvo sorpresas, de 240.000 millones (el título de Sole 24 Ore: "En 2011, las emisiones serán más ligeras(sic)". Cuando uno contrae deudas ha de producir más para pagarlas, pero Italia es la penúltima del mundo en crecimiento durante la última década, es la 179ª, un puesto por delante de Haití. Y la deuda aumenta: en 2011 llegará a 2.000 millones de dólares. Los intereses de la deuda ya han aumentado. Tremorti (N.d.T: "Tres muertos", juego de palabras con Tremonti, nombre del ministro de Economía) se ve obligado a reconocer mayores tasas de interés. Se calcula que en 2011 se habrán de pagar unos 80.000 millones, lo que equivale a cuatro leyes de presupuestos generales. La consigna es la de siempre: "¡Va todo bien!", la misma que empleó Tremorti, respaldado por la prensa, antes de la maniobra correctiva de 25.000 millones en la primavera de 2010 . Nadie quiere las elecciones, ya que ello supondría abrir la caja de Pandora de la bancarrota. Con tal de no ir a las urnas harán de todo.

Hemos llegado a la bancarrota nacional por una razón sencilla y banal: la posibilidad de los políticos de gastar dinero del que carecen y de vender la deuda en forma de bonos del Estado que les permiten seguir con su paraíso. No debería permitirse ningún gasto a nivel municipal, regional o estatal sin cobertura segura. Los alcaldes, presidentes de Región, o ministros que utilizan fondos de los que no disponen deben pagar de su propio bolsillo o ir a la cárcel. Ellos nunca se rendirán (¿les interesa?); tampoco nosotros lo haremos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Berlusconi, la crisis y el fin

Por Gustavo Sierra

El gobierno italiano de Silvio Berlusconi ya tiene fecha de vencimiento: el 14 de diciembre. Il Cavaliere se enfrentará ese día a una moción de censura que, si todos los partidos votan como aseguran que lo harán, lo obligará a dimitir. Es muy probable que el fin del proceso que podría terminar con unas elecciones adelantadas para febrero o marzo del 2011, marque también el ocaso político del polémico empresario. El presidente Giorgio Napolitano parece haber tomado las riendas del poder. Ayer, reunido con los presidentes de ambas cámaras del Congreso, Renato Schifani y Gianfranco Fini, decidió convocar a la sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados en la que Berlusconi enfrentará el voto de confianza.

Desde que en julio se quebró la coalición ganadora de las elecciones del 2008 y el aliado de Berlusconi, Gianfranco Fini formó el partido de Futuro y Libertad que ahora es el principal verdugo de este gobierno, Napolitano se había mantenido como un espectador. Ahora, el veterano presidente no sólo comenzó a construir el patíbulo para Il Cavaliere sino que aseguró también un acuerdo con los jefes parlamentarios para aprobar la Ley del Presupuesto 2011. Italia es el país con mayor deuda pública de la Zona Euro y necesita medidas urgentes para mantener la estabilidad financiera cuando podría ser contagiada por la crisis irlandesa.

El acuerdo es que más allá de la hecatombe política, los enfrentamientos no afecten la economía. Napolitano no permitirá que los legisladores truchos que cambian de camiseta como de ropa interior vayan a realizar alguna maniobra que perjudique las ya muy delicadas finanzas del país. El acuerdo para aprobar el presupuesto incluye a la oposición de izquierda, los demócratas y la Italia dei Valori, y a los católicos de centro. Ya firmaron un documento comprometiéndose a no entorpecer el trámite parlamentario "por sentido de responsabilidad republicana". En ese sentido, los italianos ­como los argentinos-- parecen siempre jugar al borde del abismo pero cuando se trata de asuntos de Estado, desaparecen las diferencias ­a diferencia de nosotros-.

Aunque no pareciera que los berlusconianos se van a rendir así nomás. El propio jefe del gobierno intentó esta semana una jugada para disolver sólo la cámara baja del Parlamento, donde perdió la mayoría, y llamar a elecciones para renovar a los 630 diputados, algo ilegal que el presidente Napolitano desestimó de inmediato. El cálculo de Berlusconi es que podría conservar una mayoría en el Senado y conseguir allí un voto de confianza se lo mantendría en el gobierno hasta el 2013. Ya demostró ser un hombre de grandes recursos (aunque no todos legales) para conservar el poder.