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viernes, 5 de noviembre de 2010

El Waterloo de Obama

3 Noviembre 2010

Editorial del diario La Jornada

Los comicios intermedios efectuados ayer en Estados Unidos arrojan resultados desoladores para el partido del presidente Barack Obama: si bien no se materializó el peor de los escenarios, que era la pérdida de la mayoría demócrata en los dos cuerpos legislativos, el control de la Cámara de Representantes logrado por los republicanos y su conquista de varias gubernaturas significan, en los hechos, el fin del impulso político que tuvo hace dos años el actual mandatario y el comienzo de un periodo de disolución de las expectativas de cambio concitadas por éste en el curso de su campaña presidencial.
Más allá de las estrictas delimitaciones partidistas, lo ocurrido ayer en Estados Unidos expresa un retorno triunfal del conservadurismo político y social, derrotado en 2008 de una forma tan contundente que pareció, en ese momento, una desbandada de consecuencias perdurables. Debe constatarse que las vacilaciones e inconsecuencias del propio Obama a lo largo de los primeros dos años de su mandato, así como la tenaz resistencia organizada desde las bases sociales contra su gobierno por el llamado Tea Party, han desembocado en un severo fracaso para las corrientes progresistas, los partidarios del estado de bienestar, los sectores seculares, las mujeres, las minorías étnicas y sexuales, los migrantes, los trabajadores y, en general, para los entornos menos favorecidos en lo económico, lo social y lo político.

En efecto, si el primer presidente afroestadunidense no logró llevar a cabo la parte sustancial de su programa de cambios cuando dispuso de una Cámara de Representantes dominada por sus compañeros de partido, parece imposible que, en la segunda mitad de su mandato, y con ese órgano legislativo bajo control republicano, logre dar pasos significativos en los virajes que la sociedad de Estados Unidos requiere en tantos aspectos.

Una perspectiva desoladora, pero insoslayable, es que, en los próximos dos años, con un presidente atrapado por sus propias inercias ideológicas en política exterior, los poderes corporativos que han obstaculizado su agenda de cambios y una cámara baja predominantemente republicana, la amplia coalición informal que llevó a Obama al poder en 2008 se disuelva bajo el efecto del desaliento.

Otro resultado de las elecciones de ayer, igualmente significativo del estado de ánimo de la ciudadanía estadunidense, es la amplia derrota sufrida por la iniciativa para legalizar la mariguana en California, la cual fue sometida a referéndum y rechazada, de acuerdo con los sondeos, por 57 por ciento de los votantes. De esa forma, se cerró la puerta a la posibilidad de explorar una manera de combatir las adicciones y el narcotráfico distinta a la prohibición vigente y la persecución policial, vías que han exhibido ya su plena inoperancia.

En suma, la mayoría de la sociedad estadunidense manifestó su rechazo a los cambios y dejó al país sin rumbo de solución para los vicios, las miserias y las distorsiones que padece en lo económico, lo político y lo social. El triunfo del conservadurismo y el fracaso de Obama tendrán consecuencias negativas para Estados Unidos, y también, por desgracia, para el resto del mundo.

Los republicanos amenazan bloquear fondos para la ley de salud de Obama

Estrategia de la oposición en la Cámara Baja

Publicado el 5 de Noviembre de 2010

El senador Mitch McConnell replicó una invitación del presidente al diálogo con una amenaza directa: harán lo posible para que el demócrata no sea reelecto en 2012 y evitar que implemente sus proyectos.

Si la semana comenzó mal para Barack Obama, con la desastrosa elección de medio término para el oficialismo, no parece que vaya a terminar muy bien con su política de “mano tendida” hacia la oposición. Apenas una hora después de que el presidente de los Estados Unidos invitara a los republicanos a un diálogo postelectoral, para juntos encontrar una solución a los problemas de la economía y el desempleo, el líder de la bancada opositora en el Senado le envió un mensaje directo y franco: el Partido Republicano tiene como principal objetivo impedir su reelección en 2012, y hacerle lo más complicada posible la gestión de dos años que le quedan.
En una señal de que los próximos pasos se caracterizarán por la puja política y las elecciones presidenciales, el senador Mitch McConnell exhortó a sus pares a que revoquen o acoten la ley de salud que logró aprobar el gobierno de Obama, y a que impongan la austeridad al gobierno y lo reduzcan de tamaño.
El tono de confrontación del líder de la bancada republicana en la Cámara Alta contrastó con la postura que asumió Obama el miércoles ante el nuevo Congreso, donde los republicanos pasaron a tener mayoría en la Cámara de Representantes y conquistó nuevas bancas en el Senado.
El presidente reiteró su gesto e invitó a los líderes de las bancadas republicana y demócrata a una reunión el 18 de noviembre. “Deseo que conversemos sustancialmente sobre alternativas que nos permitan hacer avanzar la agenda (parlamentaria) del pueblo de los Estados Unidos”, dijo Obama en referencia a su próxima reunión con los legisladores.
De hecho, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, admitió que, pese a que Obama todavía cree que extender permanentemente los beneficios fiscales, que vienen de la época de George Bush, para la clase alta “no es una buena idea”, ahora está abierto a la posibilidad de hacerlo por un año o dos.
Pese al llamado al diálogo, McConnell dejó entrever que no habrá bilateralidad en la ruta hacia la concertación de acuerdos: “Si el gobierno desea la cooperación, deberá empezar a maniobrar conforme y hacia donde lo hagamos nosotros”, dijo en un discurso ante la Heritage Foundation, institución de investigaciones afín a la derecha, pensando a dos años vista.
El legislador dejó clara su estrategia tendiente a debilitar la ley de salud de Obama con su exhortación a votar nuevamente, para que sea revocada. “Sin embargo, no podemos esperar que el presidente la firme (la revocación). Entonces, tendremos que maniobrar en la Cámara de Representantes afín de negarle financiamiento para que sea puesta en marcha y en el Senado con el voto en contra de sus puntos más atroces”, apuntó.
Las miradas estarán puestas en la reunión que sostendrán dentro de dos semanas Obama y los líderes de las bancadas. Ambas fuerzas políticas tienen grandes discrepancias, entre ellas el énfasis de los republicanos en la reducción de impuestos. <

La elección en EU dio liderazgos a políticos hostiles a México y AL

Cualquier intento de lograr una reforma migratoria integral quedará anulado por ahora

Se prevé gran oposición en la Cámara de Representantes a suavizar el bloqueo a Cuba

Obama gozará de mayor margen de maniobra en el manejo de las guerras: centro de análisis

David Brooks

Corresponsal

Periódico La Jornada
Viernes 5 de noviembre de 2010, p. 31

Nueva York, 4 de noviembre. Algunas de las principales figuras que apoyaron el golpe de Estado en Honduras, los más hostiles con los procesos políticos progresistas en América del Sur, y que históricamente han promovido la intervención en Cuba y países centroamericanos, además de un elenco antimigrante y que perciben a México como amenaza, fueron elevados a puestos de liderazgo nacional y regional como resultado de las elecciones intermedias celebradas esta semana.

La conquista republicana de la Cámara de Representantes implica que varios legisladores conservadores ocuparán ahora presidencias de comités claves en el Congreso (el partido de mayoría nombra a los presidentes de todos los comités legislativos).

Por ejemplo, se espera que la representante republicana cubana-estadunidense, Ileana Ros-Lehtinen, ocupe la presidencia del Comité de Asuntos Exteriores, lo cual dará un giro drástico a ese órgano, ya que para empezar hará lo posible por frenar todo intento de suavizar las sanciones, restricciones de viajes y comercio, y otros elementos del embargo contra Cuba (el actual presidente, Howard Berman, promovía un poco de apertura).

Ros-Lehtinen, señala la revista Foreign Policy, es figura central del lobby cubano anticastrista y recuerda una de sus declaraciones: doy la bienvenida a la oportunidad de que cualquiera asesine a Fidel Castro y a cualquier líder que oprima a su pueblo.

Algunas relaciones no mejorarán

Sin embargo, siempre ha sido feroz defensora de gobiernos derechistas en el hemisferio, y fue una de las primeras en justificar y defender el golpe de Estado en Honduras. También ha sido muy explícita en su condena a los gobiernos de Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), entre otros. Otros republicanos se sumarán a este coro, y se pronostica mayor oposición en la cámara a todo intento por promover cambios positivos en las relaciones bilaterales no sólo con Cuba, sino hacia los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre otros.

Aunque los republicanos no ganaron en el Senado, su mano será fortalecida por el aumento de escaños, y se espera que tengan un papel más relevante en los debates sobre política exterior. Así, políticos como el senador Jim DeMint, uno de los protagonistas en el debate sobre la política hacia Honduras que atacaron a Manuel Zelaya y apoyaron el golpe, también es opositor de los gobiernos progresistas en América del Sur.

Ros-Lehtinen también es una de las políticas favoritas del actual gobierno de Israel, y promoverá la visión sionista en los debates sobre Medio Oriente.

El republicano Eric Cantor, quien ocupará una posición de liderazgo en la nueva cámara baja, ayudará a promover las posturas sionistas, junto al nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner; estos resultados han sido celebrados por el cabildeo pro Israel en Estados Unidos.

Con esta elección, las relaciones con México –o por lo menos el debate sobre la relación bilateral– podrían cambiar. La ola republicana llevó a la cámara a varios candidatos que asumieron posturas antimigrantes en sus campañas, lo cual podría nutrir el discurso negativo hacia México. Y, por supuesto, esto también podría anular toda posibilidad para avanzar en algún tipo de reforma migratoria.

Pero con la actual situación económica doméstica, la percepción de la creciente violencia en México, y un discurso político que una y otra vez ve al vecino como una amenaza, tanto por el flujo de indocumentados y de drogas, los republicanos (y no pocos demócratas) han abandonado la idea de una reforma migratoria al enfocarse casi exclusivamente en el tema de seguridad fronteriza, algo que también fue nutrido en meses recientes por el gobierno de Obama.

Ahora, con candidatos republicanos –que defendieron la ley antimigrante de Arizona y que han prometido promover leyes parecidas en otros estados– ganando escaños, todo apunta a que, por ahora, quedará anulada cualquier reforma migratoria integral.

A nivel regional, con la elección de Susana Martínez –quien asumió una postura antimigrante y apoyó la ley Arizona– como gobernadora de Nuevo México, la relección de la gobernadora Jan Brewer, en Arizona, y la de Rick Perry, en Texas, habrá tres republicanos que enfatizarán la necesidad de mayores controles de seguridad en la frontera ante todo, incluida la opción de mayor militarización. Aún no se sabe qué papel desempeñará en este contexto el cuarto gobernador fronterizo, el demócrata Jerry Brown, quien ganó en California.

La elección también cambiará los términos del debate sobre política exterior, no sólo por los que llegaron, sino por algunos ausentes. El más notable es el senador liberal demócrata Russ Feingold, quien fue derrotado en su intento de relección. Feingold fue uno de los políticos más independientes y activos en asumir posiciones poco populares, aun entre sus colegas. Fue uno de los senadores más críticos de las políticas antiterroristas de George W. Bush, el único senador que se atrevió a votar en contra del Acta Patriota, y uno de los pocos que votó en contra de autorizar la guerra contra Irak. Recientemente instó a Obama a cumplir con su promesa de clausurar el centro de detención de Guantánamo. También fue crítico clave de las políticas de libre comercio.

A esta ausencia se sumará la de otros demócratas veteranos con influencia en política exterior.

Aunque habrá consecuencias potencialmente serias en el ámbito de política exterior, esta elección no giró en torno a ningún tema internacional (tal vez con la excepción de la migración, pero es vista como tema doméstico), incluidas las dos guerras estadunidenses que durante gran parte de esta década ocupaban una posición central en el debate. En las encuestas, las guerras, así como otras cuestiones internacionales, estuvieron prácticamente ausentes, ya que la economía era por mucho el tema que más preocupa al electorado.

Los resultados electorales son buena noticia para los promotores de tratados de libre comercio, y para los que desean mayor flexibilidad en continuar las guerras en Afganistán e Irak. La nueva mayoría republicana está de acuerdo con Obama en la promoción del libre comercio.

Con todo, la Casa Blanca ahora gozará de un mayor margen de maniobra en su manejo de las guerras, dice Richard Haas, presidente del Council on Foreign Relations, uno de los centros de análisis de política exterior más influyentes del país. Había más dudas del lado demócrata que del republicano sobre el incremento de la presencia militar en Afganistán promovido por Obama, señaló. Y los resultados, subrayó, han fortalecido la mano del presidente en asuntos militares.

OPINION/Perdio la democracia

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Por Amy Goodman *

Al cierre de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el mayor ganador aún no ha sido declarado, a saber: los grandes medios de comunicación. El mayor perdedor, mientras tanto, ha sido la democracia. Estas fueron las elecciones legislativas de mitad de mandato más caras en la historia de Estados Unidos: costaron casi cuatro mil millones de dólares, de los cuales tres mil millones se gastaron en publicidad. Me pregunto qué pasaría si el tiempo publicitario para las campañas fuera gratuito. No se oyen debates al respecto, y no se oyen porque las corporaciones que manejan los medios masivos de comunicación obtienen inmensas ganancias con los avisos publicitarios de las campañas políticas. Sin embargo, las ondas radioeléctricas que los medios utilizan para emitir sus señales son públicas.

Esto me recuerda el libro escrito en 1999 por el especialista en medios de comunicación Robert McChesney: Rich Media, Poor Democracy (Medios ricos, democracia pobre). En su libro, McChesney escribe: “Los medios tienen poco incentivo para brindar cobertura a los candidatos ya que resulta de su interés forzarlos a publicitar sus campañas.”

El grupo de investigación Wesleyan Media Project, de la Universidad Wesleyan, hace un seguimiento de la publicidad política. Tras el reciente fallo de la Corte Suprema en el caso Citizens United contra la Comisión Federal Electoral por el cual se autoriza a las grandes corporaciones a destinar sumas ilimitadas de dinero a la campaña publicitaria de los candidatos, el proyecto hace notar que “el tiempo de aire destinado a publicidad se ha saturado de anuncios relacionados con la Cámara de Representantes y el Senado, que ocupan hasta un 20 y un 79 por ciento respectivamente del total de tiempo de aire”.

Evan Tracey, fundador y presidente del grupo de análisis de campañas publicitarias Campaign Media Analysis Group, predijo el pasado mes de julio en declaraciones para el periódico USA Today que “habrá más dinero que espacio de aire que comprar”. Por su parte, John Nichols, del semanario The Nation, comentó que en los amables primeros tiempos de la publicidad política televisiva, los canales de TV nunca habrían emitido el aviso a favor de un candidato a continuación de un aviso publicitario en contra de ese candidato. Pero no están tomando en cuenta el patrimonio ligado a los grandes medios. Bienvenidos al “mundo feliz” de las campañas de miles de millones de dólares.

En el pasado ha habido intentos de regular el uso de las ondas radioelétricas para que estén al servicio de la población durante las elecciones. En los últimos años, el intento más ambicioso fue el que se conoce como “Reforma del financiamiento de las campañas electorales de McCain-Feingold”. Durante el debate sobre esta histórica legislación, tanto demócratas como republicanos hicieron referencia al problema de las exorbitantes tasas de publicidad televisiva. El senador por Nevada John Ensign, republicano, se lamentaba: “Las emisoras no querían ni pensar en las campañas electorales porque era el momento del año en que ganaban menos dinero debido a la baja tasa unitaria que existía durante ese período. Ahora es uno de sus momentos preferidos ya que, de hecho, es uno de los momentos del año con más amplio margen de ganancias”. Finalmente, para que el proyecto de ley fuera aprobado, se omitieron las cláusulas referentes al “tiempo público de aire”.

El fallo en el caso de Citizens United neutraliza eficazmente la Reforma del financiamiento de las campañas de McCain-Feingold. Ni imaginemos lo que se gastará en las elecciones presidenciales de 2012. El senador por Wisconsin Russ Feingold perdió la oportunidad de ser reelegido en su disputa contra el prácticamente autofinanciado multimillonario Ron Johnson. El editorial del periódico Wall Street Journal celebró la esperada derrota de Feingold. El periódico es propiedad de la corporación News Corp., de Rupert Murdoch, que posee además la cadena de televisión Fox y que donó casi dos millones de dólares a la campaña de los republicanos.

“Las elecciones se han convertido en un bien comercial, un centro de ganancias para estas radios y canales de televisión”, me dijo el día de las elecciones Ralph Nader, defensor de los consumidores y ex candidato a presidente. Me dijo además: “Las ondas públicas, como sabemos, pertenecen al pueblo. El pueblo es el propietario y las cadenas de radio y televisión son las titulares de las licencias para usar esas ondas, digamos que son como inquilinos. Sin embargo, para obtener su habilitación anual, no pagan nada a la Comisión Federal de Comunicaciones. Así, resultaría bastante persuasivo, si tuviéramos políticas públicas que impusieran módicas condiciones para obtener la habilitación que permite a estas cadenas de radio y televisión acceder al inmensamente lucrativo control de las ondas públicas 24 horas al día, podríamos decirles que como parte del intercambio por controlar estos bie-nes comunes, por decirlo de alguna manera, deben destinar cierta cantidad de tiempo, tiempo gratuito, en la radio y la televisión a los candidatos electorales”.

Este tema debería ser puesto en debate en los grandes medios de comunicación, dado que en ellos obtiene información la mayoría de los estadounidenses. Pero las emisoras de radio y televisión tienen un profundo conflicto de intereses. En su orden de prioridades, sus ganancias están antes que nuestro proceso democrático. Seguramente no oiremos hablar de este tema en los programas de entrevistas políticas de los domingos por la mañana.

* Conductora del noticiero internacional Democracy Now! Denis Moynihan colaboró con esta columna. Traducción de Fernanda Gerpe.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La derrota demócrata

Un Obama humilde chocó con la soberbia de los republicanos

Publicado el 4 de Noviembre de 2010

El presidente de los EE UU admitió que el resultado de las elecciones de medio término fue una “paliza” y se mostró proclive a negociar. Sus adversarios le contestaron que le harán muy difíciles los dos años de gestión que le restan.

Al presidente Barack Obama le debe haber costado más sobrellevar el “día después” de las elecciones de medio término , en las que perdió la Cámara de Representantes y varias bancas en el Senado, que soportar los desastrosos resultados que le mostraban las cadenas de televisión la noche del martes. Entre humilde y derrotado, el presidente admitió que los republicanos le dieron una “paliza”, y dijo estar dispuesto a hacer concesiones a sus adversarios políticos sobre los recortes de impuestos y la política energética. Pero frente a esa actitud de Obama de poner la otra mejilla, los republicanos respondieron con un golpe de nocaut: “Cambiar la dirección es lo que haremos”, dijo sin ningún miramiento el representante John Boehner, virtual nuevo presidente de la Cámara Baja, al describir los comicios legislativos como un mandato popular con la directiva de reducir el tamaño del gobierno federal.
Como anticipo de la que iba a ser su actitud de ayer, Obama telefoneó en la noche del martes a Boehner y a Mitch McConnell, otro líder republicano, para expresar su disposición a colaborar para “encontrar terreno común, hacer avanzar este país y conseguir cosas en favor del pueblo estadounidense”. Boehner, que se apresta a remplazar a la enérgica Nancy Pelosi como presidente de la Cámara Baja, hizo volver al mandatario a la realidad. Dijo que los resultados eran “un repudio a Washington, un repudio al gobierno grande y un repudio a los políticos que se niegan a escuchar al pueblo”. Afirmó además que el electorado le dio la autoridad para derogar la reforma de la salud impulsada por el gobierno, a la que calificó de “monstruosidad”.
La derogación de la ley sanitaria, que buscó extender el seguro de salud a casi todos los estadounidenses, fue el grito de guerra de los republicanos desde hace meses, pero Obama, con su poder de veto, y los demócratas –reteniendo apenas el control del Senado– seguirán interponiéndose en su objetivo. Varios republicanos admitieron que su lucha contra la ley de salud no va a poder avanzar de la noche a la mañana, una vez que asuman funciones en la Cámara Baja.
En su conferencia, Obama llegó a decir que su puesto tiene “un peligro inherente”, el de verse “atrapado en una burbuja”, y aseguró que durante su segunda mitad de mandato hará todo lo posible por alejarse de la Casa Blanca y permanecer en contacto con la gente corriente. “Es difícil no parecer distante” cuando se vive dentro de la Casa Blanca y de la burbuja del poder, subrayó.
Obama dijo que cuando el Congreso vuelva a sesionar, “mi meta será asegurarnos que no tengamos un gran aumento de impuestos para las familias de clase media”. Pero no mencionó su propósito de permitir que expiren los beneficios impositivos a la clase alta, en que había insistido durante la campaña, contra la voluntad de los republicanos. “No será fácil”, dijo, ya que los dos bandos tienen profundas divergencias en algunos temas clave.
La derrota fue humillante para la que fue una figura avasallante al asumir el gobierno, y el cambio se notó en su rueda de prensa. Ya no sonrió ni se mostró efervescente, sino más bien sombrío, al reconocer que sus medidas pueden haber distanciado a muchos ciudadanos. “Creo que la gente comenzó a observar todo esto y le pareció que el gobierno se estaba volviendo mucho más intrusivo en sus vidas de lo que estaban acostumbrados”, reconoció Obama. <