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lunes, 4 de agosto de 2014

"La política de Israel es suicida a largo plazo"

› ENTREVISTA AL EXPERTO BEINUSZ SZMUKLER

Szmukler estuvo en Gaza hace casi trece años como parte de la misión de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas. Cree que nada cambió desde entonces.

 Por Gustavo Veiga

Estuvo en la Franja de Gaza hace casi trece años y para Beinusz Szmukler es como si la hubiera visitado ahora. ¿Por qué? “Porque nada cambió”, dice. Integró la misión de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas (AIJD), una ONG de Naciones Unidas con status consultivo que en octubre de 2001 concluyó que “el Estado de Israel viola los derechos humanos y civiles del pueblo palestino y el derecho humanitario, en transgresión de los parámetros internacionales en la materia y a su condición de miembro de la ONU”. Su voz es una voz crítica, pero sobre todo comprometida y dolorida por su condición de judío que, afirma, se reconoce en una historia y una cultura que no es la de las bombas.

–¿Por qué sostiene que nada cambió desde su viaje en 2001 hasta hoy?

–Conceptualmente, nada cambió. El problema se va agravando siguiendo la misma línea. Con esto quiero decir: hay una línea coherente de todo orden. Yo le diría que es hacerles la vida imposible a los palestinos para echarlos y tratar de sacarlos de Israel, algo que es muy complicado porque hay como un millón de árabes viviendo dentro de las fronteras del país. A ellos les generan discriminación permanente, dificultades de todo tipo en la vida cotidiana. Y a los que viven en los territorios les manejan el agua, la luz, la posibilidad de tener trabajo, la circulación, la relación entre la gente que vive en Gaza y Cisjordania, porque no hay frontera común.

–Díganos algunos ejemplos.

–De pronto les cierran una calle y no tienen cómo salir de su casa. Vivir en Gaza y Cisjordania es vivir en un territorio ocupado por una fuerza militar extranjera. En un viaje que hicimos en Cisjordania y que debía ser de 15 minutos tardamos una hora porque nos pararon en cinco check points. Estuvimos con una familia palestina que en la terraza de la casa tenía instalados unos colonos israelíes.

–Las normas jurídicas con que los palestinos son controlados a diario, ¿tampoco se modificaron?

–No, que yo sepa. Inclusive la Corte Suprema israelí había admitido la tortura con el argumento de que se trataba de evitar actos de terrorismo que podían significar la pérdida de vidas humanas. Esto es una cosa casi exótica. La tortura existe en infinidad de países, pero que un tribunal de justicia diga: ah, no, en este caso se puede aplicar. No lo conozco.

–Si comparáramos el informe de 2001 con uno que pudiera realizarse hoy, ¿usted cree que los datos que arrojaría serían casi los mismos?

–Para mí no cambiaría nada, al contrario, cada día hay más elementos. Este ataque es muy superior a los anteriores. No sé hasta dónde la comunidad internacional va a seguir con esta política de decir: protestamos pero no tomamos ninguna medida. Nosotros en el informe que hicimos señalamos cada una de las violaciones que se cometen, es decir, las torturas, las ejecuciones sumarias, las detenciones ilegales, políticas discriminatorias propias del apartheid. Hay violaciones a los derechos humanos dentro de los territorios palestinos a los que les cabe claramente la figura de genocidio.

–¿Está más cerca de lo que sostuvo Marco Aurelio García, el principal asesor en temas internacionales de Dilma Rousseff, quien definió la intervención de Israel como genocidio, que de la propia presidenta de Brasil, que habló de masacre?

–Son dos cosas distintas. La masacre puede no implicar una política global de destrucción de un pueblo. En cambio, esto tiene todas las características de suprimir a un pueblo o a una parte de ese pueblo. Yo diría que lo más grave es lo que se hace al margen de las normas y casi le podría decir que hay una anomia, no hay normas.

–¿Parece imposible poner fin a los bombardeos indiscriminados sobre la Franja de Gaza si la comunidad internacional no se decide a actuar?

–Hay una gran responsabilidad internacional en este tema. Yo soy judío y la verdad es que me hace sentir muy mal que esta política pueda identificarse como de los judíos. Porque no tiene nada que ver con la historia de nuestro pueblo, con su cultura. En el informe de 2001 hay una parte histórica que redacté y que cierro con una nota que escribió Juan Gelman en donde contaba cómo se sentía con esta política del Estado de Israel. Que lamentablemente utiliza el Holocausto para aplicar políticas que pueden ser asimiladas muy bien a las del nazismo. Esta es la verdad. Hay una idea de raza superior en el gobierno, porque para lograr que determinada gente actúe de la manera en que lo hace, como los colonos, las fuerzas armadas y los tribunales israelíes, se requiere de un convencimiento del que está actuando para hacerlo de esa manera.

–¿Qué papel debería cumplir la ONU?

–Por empezar, las Naciones Unidas deberían mandar una fuerza internacional que se ubique en el lugar e impida que esto continúe. El Consejo de Seguridad tiene la obligación de tomar todas las medidas para garantizar la seguridad y la paz internacional. Además, la política del gobierno de Israel es una política suicida a largo plazo. Porque genera el odio de todos los estados que la circundan. Es como si usted, en la casa en que vive, estuviera peleado con todos los vecinos, el de al lado, el del costado y el de atrás. Por más que usted se cuide, en algún momento lo van a agarrar.

–El apoyo que tienen en Israel los bombardeos sobre la Franja de Gaza, ¿es la consecuencia de un corrimiento hacia la derecha de su sociedad que avala masivamente estas políticas?

–Hay que decir que el accionar terrorista de Hamas o de otros grupos es funcional a la derecha israelí, claramente. Eso facilita la propaganda para lograr el objetivo del gobierno de Netanyahu. Existe una transformación en la sociedad israelí. Hubo un período en que la gente más progresista de Israel era muy fuerte, con movilizaciones de decenas de miles de personas. Todo eso se ha deteriorado por la propaganda y por los cohetes que caen sobre el país que, en realidad, prácticamente no causan daño.

–¿Hasta dónde es responsable Estados Unidos como socio político de Israel en las acciones que ésta emprende?

–Los mexicanos tienen una frase que dice: el que tiene la plata pone la música. Es de suponer que si Estados Unidos dijera: si usted hace esta política vamos a suspenderle esto, esto y esto, yo creo que eso tendría efecto sobre Israel. La responsabilidad de Estados Unidos es innegable por el peso que tiene en el mundo, además.

–Y para usted, ¿qué deberían hacer países como los de Latinoamérica y la Argentina en particular?

–Primero, hay que seguir peleando por el cumplimiento de los principios y objetivos de la ONU. Que es lo que hay. Pero más allá de eso, las naciones latinoamericanas, asiáticas, de mínima, deberían retirar los embajadores de Israel, como acaba de hacer Chile, y plantearse la ruptura de relaciones y la aplicación de sanciones como se practicó en el pasado con Sudáfrica. Debería hacerse sentir el aislamiento internacional. Eso no sólo tendría efecto en el gobierno israelí, también lo tendría sobre su sociedad.

 

sábado, 2 de agosto de 2014

Brzezinski: "Netanyahu comete un error muy grave"

Publicado: 26 jul 2014 | 3:50 GMT Última actualización: 26 jul 2014 | 3:50 GMT

© AFP Brendan Smialowski

El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, comete un "error muy grave" llevando a cabo la actual operación contra Gaza. Así lo cree el politólogo y exconsejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Zbigniew Brzezinski.

El conocido experto en materias estratégicas aseguró en una entrevista para CNN que desaprueba el despliegue militar en el enclave palestino y los calificó de "gravísimo error".  

Cuando el movimiento Hamás llegó al poder en una parte de Palestina estaba decidido a buscar una solución pacífica con Israel, recordó el conocido experto en materias estratégicas. A su juicio esta fue "una auténtica oportunidad" y las autoridades israelíes deberían haberla aprovechado en aquel entonces. 

Pero, en cambio, Netanyahu lanzó una campaña de difamación contra Hamás y posteriormente utilizó el asesinato de tres niños israelíes inocentes para acusar de manera inmediata y sin ninguna prueba a la organización palestina. "Ese incidente fue usado para desplazar la opinión pública en Israel con el fin de justificar el mortífero ataque actual contra Gaza", concluye Brzezinski.

Después de 18 días de actividad del operativo Borde Protector proclamado por el gabinete israelí en respuesta a una serie de misiles lanzados desde la Franja de Gaza, el primer ministro de Israel anunció anoche un alto el fuego de 12 horas. La tregua fue aceptada poco después por los dirigentes de Hamás, según informó a la agencia RIA Novosti un portavoz de la organización.

Según el cómputo de las autoridades sanitarias de la Franja, el balance de muertos por los ataques israelíes contra el enclave palestino ha llegado a 864, y al menos 5730 personas han resultado heridas. 



Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/135075-israel-error-grave-operacion-gaza

 

ONU: Ataques de Israel contra Gaza podrían constituir "crímenes de guerra"

ONU: Ataques de Israel contra Gaza podrían constituir "crímenes de guerra"

Publicado: 23 jul 2014 | 8:56 GMT Última actualización: 23 jul 2014 | 12:18 GMT

© AFP Said Khatib

"Hay una posibilidad fuerte" de que los ataques de Israel contra Gaza constituyan "crímenes de guerra", ha denunciado este miércoles la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay.

"Hay varios ejemplos donde parece haber una posibilidad fuerte de haberse violado la ley humanitaria internacional de manera que pueda constituir crímenes de guerra. Cada uno de estos incidentes debe investigarse apropiadamente e independientemente", puntualizó Pillay en su discurso de este 23 de julio. Insistió en que los asesinatos de civiles en Gaza, sobre todo, niños, hacen dudar de las precauciones y el respeto a la proporcionalidad por parte de Israel.

© YouTube / ISM Palestine


Según la cifra de Pillay, de los 635 palestinos muertos 147 son niños y 74, mujeres. Puntualizó que un 74% de los fallecidos son civiles.

© YouTube / ISM Palestine


La parte israelí, a su vez, perdió 29 militares (además otro ha sido dado por desaparecido) y dos civiles. Es el mayor número de víctimas dentro del Ejército israelí desde la guerra del Líbano de 2006. Solo este martes Israel atacó más de 150 blancos en Gaza, entre ellos una instalación de la ONU, cinco mezquitas y un estadio de fútbol.

© AFP MAHMUD HAMS


Pillay llamó a ambas partes del conflicto a poner fin a la violencia y condenó al movimiento palestino Hamás por poner armamento y combatientes en los barrios civiles. "Es inaceptable desplegar los activos militares en las zonas densamente pobladas o lanzar ataques desde allí", insistió la alta comisionada.

© AFP Mohammed Abed


El Consejo de Derechos Humanos de la ONU expresó su preocupación acerca de la situación humanitaria de la Franja de Gaza: el desplazamiento de decenas de miles de personas, el déficit del agua potable y la falta de la debida asistencia médica. El organismo comunicó, además, que está dispuesto a crear una comisión internacional independiente para investigar todas las violaciones de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional en los territorios palestinos.

© YouTube / ISM Palestine


En la Franja de Gaza no hay ningún sitio seguro, aseguró a RT Manu Pineda, activista de derechos humanos quien trabaja en la zona del conflicto. Recordó que hace poco los lugareños desplazados encontraban refugio en un colegio local adaptado por la ONU para este propósito, pero que Israel atacó esa escuela. También sufrió un ataque otro colegio, en plena jornada escolar, mientras unos 300 niños estaban dentro. "Lo que está haciendo Israel aquí es una masacre, un genocidio. Lo peor es lo que lo está haciendo con el consentimiento de la mayoría de la comunidad internacional", aseveró Pineda.



Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/134841-onu-israel-gaza-crimenes-guerra

 

 

Conflicto Palestino: El origen y el desarrollo del conflicto

Los inicios del conflicto se remontan al período colonial y al surgimiento de los movimientos nacionalistas en Europa y en Oriente Medio. Desde finales del siglo XIX, en las provincias árabes del Imperio otomano se fueron desarrollando movimientos nacionalistas que reivindicaban la autodeterminación de la población autóctona haciendo valer su identidad árabe. Asimismo en Europa, al calor de la ola de nacionalismos, se articuló un movimiento singular, el sionismo, que propugnaba la creación de una entidad estatal para los judíos dispersos por el mundo.
Asimismo en Europa, al calor de la ola de nacionalismos, se articuló un movimiento singular, el sionismo, que propugnaba la creación de una entidad estatal para los judíos dispersos por el mundo. 
A pesar de ser un movimiento eminentemente laico, el sionismo vio en Palestina, tierra donde se fundó el judaísmo, el lugar ideal para realizar su proyecto nacional. Desde principios de siglo, este movimiento propició la instalación de judíos europeos en ese territorio todavía bajo administración otomana. Esta inmigración tomó envergadura bajo el Mandato Británico entre 1920 y 1948 (el sistema de mandatos fue establecido por la Sociedad de Naciones en las colonias de las potencias derrotadas en la Primera Guerra Mundial; debía prepararlas para la independencia).
Mientras que otras provincias otomanas fueron alcanzando paulatinamente su independencia, la disputada Palestina siguió bajo control colonial. Los dos proyectos nacionales, el árabe palestino y el sionista, chocaron cuando la comunidad judía inmigrada, aunque minoritaria, tomó envergadura y amplió sus propiedades siguiendo planes de control territorial.
Su proyecto estatal se hizo claro cuando el yichuv, la comunidad judía en Palestina, fue creando instituciones autónomas a modo de un protoestado judío y desarrollando prácticas excluyentes y discriminatorias respecto a los árabes. Poco a poco fue creciendo una espiral de violencia entre árabes y judíos sionistas (entre 1936 y 1939 tuvieron lugar importantes revueltas árabes) lo que llevó a barajar la partición del territorio.
Tras la segunda Guerra Mundial y ante la inminente retirada británica las Naciones Unidas (resolución 181, noviembre 1947) propusieron formalmente la partición del territorio y la creación de dos Estados, uno árabe palestino y otro judío. Este plan fue rechazado por los árabes pues legalizaba, a sus ojos, los planes y las colonias establecidas por los sionistas. En mayo de 1948, la comunidad judía declaró unilateralmente la creación del Estado de Israel, acto que desencadenó la intervención militar de los Estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos. A raíz de esta primera guerra árabe-israelí, el Estado judío no sólo resistió la intervención árabe, sino que provocó la salida de gran parte de la población palestina que quedaba en su territorio y amplió la superficie de su territorio más allá de lo previsto en el plan de partición.
Israel aprovechó además la desarticulación de la sociedad palestina provocada por el éxodo y la guerra. Los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza quedarían bajo control de Jordania y Egipto respectivamente; se frustraba la creación de un Estado árabe en Palestina, y la ciudad de Jerusalén quedaba dividida.
El nuevo Estado judío se alineó pronto con las potencias europeas frente al nacionalismo árabe (guerra del canal de Suez en 1956); ganándose su apoyo político y económico. Además a raíz del genocidio nazi, afirmó su razón de ser al declarar Israel como único refugio seguro para todos los judíos. Durante las primeras décadas Israel se consolidó como Estado y promovió la instalación masiva de judíos. En cambio, a raíz de la guerra, los palestinos vieron frustrado su derecho a disponer de un Estado propio. Dispersos entre varios países y divididos internamente su actuación casi se limitó a algunos hostigamientos poco eficaces contra Israel.
En 1964, se crearía la Organización para la Liberación de Palestina, OLP. Por imperativos de seguridad (la necesidad de contar con más profundidad defensiva ante los hostigamientos de sus vecinos árabes) y de recursos naturales (el control del agua), en junio de 1967 Israel ocupó el Golan sirio, la península del Sinai egipcio y los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza. Con la ocupación de estos últimos Israel se apoderaba de la totalidad del territorio de la Palestina del Mandato; sin embargo no los anexionaría ante la imposibilidad de expulsar a su población árabe y para evitar incrementar el número de árabes con ciudadanía israelí.
Desde 1967, Cisjordania y la Franja de Gaza han estado bajo ocupación militar israelí. Este régimen ha supuesto el estado de excepción permanente (autoridades y legislación militar), la persecución de los nacionalistas palestinos, la apropiación de sus recursos naturales (tierra y agua), la gradual expropiación de tierras para la instalación de colonos (en 1997 hay más de 150.000 colonos en los territorios ocupados y otros 170.000 en Jerusalén Este) y bases militares, la progresiva judaización de la parte oriental de Jerusalén (donde se pretende que la población árabe deje de ser mayoritaria), y, en fin, la total subordinación de la economía palestina a la israelí. Mientras tanto la oposición palestina se organizó en el exterior.
Durante los años 70 y 80', la OLP recompuso el tejido nacional palestino y organizó un Estado en el exilio que logró el reconocimiento y el apoyo internacional. La OLP combinó el encuadramiento de la población palestina refugiada, la acción diplomática y la lucha armada para liberar el territorio. Progresivamente la OLP fue aceptando la fórmula de la partición territorial pero exigiendo la materialización de los derechos nacionales del pueblo palestino: libre determinación, derecho a disponer de un Estado y retorno de los refugiados. Ante la intransigencia israelí y el continuo apoyo de sus valedores externos, ni la vía diplomática seguida por la OLP ni la lucha armada dieron resultados.
A finales de 1987 la iniciativa fue retomada por los palestinos del interior que desencadenaron el levantamiento popular en Cisjordania y Gaza. La intifada supuso un vasto movimiento de rechazo a la ocupación y de desobediencia civil que causó una profunda conmoción en Israel, desenmascaró la realidad de la ocupación y desencadenó un vasto apoyo internacional a los palestinos. Al calor de la revuelta, en junio de 1988, Jordania cortó sus vínculos administrativos con Cisjordania, y en noviembre el Consejo Nacional Palestino (parlamento en el exilio) declaró el Estado de Palestina. La situación se hizo cada vez más insostenible para Israel, que seguía resistiéndose a cambiar de política.
La Guerra del Golfo crearía las condiciones para que se concretase un marco de negociaciones tutelado por los EU.
El Porvenir - Monterrey, Mexico

martes, 12 de julio de 2011

En Israel, una advertencia de tsunami

Noam Chomsky

La Jornada

En mayo, durante una reunión a puerta cerrada de muchos de los líderes empresariales israelíes, Idan Ofer, magnate de empresas tenedoras, advirtió: Nos estamos convirtiendo rápidamente en Sudáfrica. El impacto económico de las sanciones será sentido por todas las familias de Israel.

La preocupación principal de los magnates de negocios era la sesión de la Asamblea General de la ONU este septiembre, en la que la Autoridad Palestina planea hacer un llamado para el reconocimiento de un Estado palestino.

Dan Gilleman, ex embajador de Israel ante Naciones Unidas, advirtió a los participantes que la mañana posterior al anuncio anticipado del reconocimiento del Estado palestino, un proceso doloroso y dramático de sudafricanización se iniciará, con lo que quiso decir que Israel se tornaría en un Estado paria, sujeto a sanciones internacionales.

En ésta y subsecuentes reuniones, los oligarcas exhortaron al gobierno a iniciar esfuerzos modelados sobre las propuestas sauditas (de la Liga Árabe) y el no oficial acuerdo de Ginebra de 2003, en el que negociadores israelíes y palestinos de alto nivel detallaron un acuerdo de dos estados que fue recibido con agrado por la mayor parte del mundo, descartado por Israel e ignorado por Washington.

En marzo, el ministro de Defensa israelí Ehud Barak advirtió que la acción potencial de la ONU sería un tsunami. El temor es que el mundo condene a Israel no sólo por violar el derecho internacional, sino también por cometer sus actos criminales en un Estado ocupado reconocido por la ONU.

Estados Unidos e Israel libran intensas campañas diplomáticas para impedir este tsunami. Si fracasan, el reconocimiento del Estado palestino es muy probable.

Más de 100 estados ya han reconocido a Palestina. El Reino Unido, Francia y otras naciones europeas han elevado la clasificación de la delegación general palestina a la de misiones diplomáticas y embajadas, estatus reservado normalmente para estados, observa Victor Kattan, en el American Journal of International Law.

Palestina también ha sido admitida en organizaciones de Naciones Unidas aparte de la Unesco y la Organización Mundial de la Salud, que han evitado dar este paso por temor a perder los fondos de Estados Unidos, en lo que no es una amenaza vana.

En junio, el Senado estadunidense aprobó una resolución que amenaza suspender la ayuda a la Autoridad Palestina si persiste con su iniciativa en la ONU. Susan Rice, embajadora de EU ante Naciones Unidas, advirtió que no hay una amenaza mayor para el financiamiento de Estados Unidos a Naciones Unidas que la perspectiva de que la estatidad palestina sea respaldada por estados miembros, informa el Daily Telegraph (Londres). El nuevo embajador de Israel ante la ONU, Ron Prosor, informó a la prensa israelí que el reconocimiento de la ONU llevaría a la violencia y la guerra.

La ONU presumiblemente reconocería a Palestina en las fronteras internacionalmente reconocidas, incluyendo las Alturas del Golán, Cisjordania y Gaza. Las Alturas fueron anexadas por Israel en diciembre de 1981, en violación de las órdenes del Consejo General de Seguridad de la ONU.

En Cisjordania, los asentamientos israelíes y actos para apoyarlos constituyen claramente una violación del derecho internacional, conforme al Tribunal Mundial y el Consejo de Seguridad. En febrero de 2006, Estados Unidos e Israel impusieron un sitio en Gaza después de que el bando equivocado –Hamas– ganó en las elecciones en Palestina, reconocidas como libres y justas. El sitio se tornó mucho más severo en junio de 2007, después del fracaso de un golpe militar apoyado por Estados Unidos destinado a derrocar al gobierno elegido.

En junio de 2010, el sitio de Gaza fue objeto de una condena por el Comité Internacional de la Cruz Roja –que rara vez emite tales reportes– como un castigo colectivo impuesto en violación clara del derecho humanitario internacional. La BBC informó que el CICR pinta una amarga imagen de las condiciones en Gaza; hospitales escasos de equipo, cortes de energía eléctrica que duran varias horas cada día, agua para beber no apta para el consumo y, por supuesto, una población encerrada.

El criminal sitio extiende la política de Estados Unidos e Israel, impuesta desde 1991, de separar a Gaza de Cisjordania, asegurándose así de que el Estado palestino quedaría, de hecho, rodeado de potencias hostiles: Israel y la dictadura jordana. Los acuerdos de Oslo, firmados por Israel y la Organización para la Liberación de Palestina en 1993, proscriben separar a Gaza de Cisjordania.

Una amenaza más inmediata que enfrenta la política de rechazo de EU e Israel es la flotilla que trata de desafiar el bloqueo de Gaza llevando cartas y ayuda humanitaria. En mayo de 2010, el último de estos intentos llevó a un ataque por parte de comandos israelíes en aguas internacionales –un acto criminal grave en sí– en el cual nueve pasajeros fueron abatidos, acciones que fueron severamente condenadas fuera de Estados Unidos.

En Israel, la mayoría de la gente está convencida de que los comandos fueron las víctimas inocentes, atacados por los pasajeros, en lo que es otra señal de la irracionalidad autodestructiva que infesta a la sociedad.

Hoy, EU e Israel están tratando vigorosamente de bloquear a la flotilla, La secretaria de Estado Hillary Clinton virtualmente autorizó el uso de violencia, al señalar que los israelíes tienen el derecho de defenderse si flotillas tratan de provocar acciones al ingresar a aguas israelíes, o sea aguas de Gaza, como si Gaza perteneciera a Israel.

Grecia accedió a impedir que los botes salieran de sus puertos (esto es, los botes que no han sido saboteados todavía), aunque, a diferencia de Clinton, Grecia se refirió correctamente al área marítima de Gaza.

En enero de 2009, Grecia se había distinguido por negarse a permitir que armas estadunidenses fueran enviadas por mar a Israel desde puertos griegos durante el cruel ataque de EU e Israel en Gaza. Grecia, que ya no es un país independiente en su actual crisis financiera, evidentemente no puede permitirse tan inusual integridad.

Interrogado si la flotilla era un provocación, Chris Gunness, vocero de la Agencia para la Ayuda y Obras de la ONU, principal agencia de ayuda para Gaza, describió la situación como desesperada. Si no hubiera una crisis humana, si no hubiera una crisis en casi cualquier aspecto de la vida en Gaza, no habría necesidad de la flotilla... 95 por ciento del agua en Gaza no es potable, 40 por ciento de las enfermedades son transmitidas por el agua... 45.2 por ciento de la fuerza laboral carece de trabajo, 80 por ciento depende de la ayuda; se ha triplicado el número de pobres desde el inicio del bloqueo. Eliminemos este bloqueo y no habría necesidad de flotilla alguna.

Las iniciativas diplomáticas como la estrategia estatal palestina y, en general, las acciones no violentas, amenazan a aquellos que tienen un monopolio virtual de la violencia. Estados Unidos e Israel tratan de mantener posiciones indefendibles: la ocupación y la subversión del abrumador consenso a favor de un acuerdo diplomático.

Noam Chomsky es catedrático emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Mass. Su libro más reciente, con su coautor Ilan Pappe, es Gaza en crisis.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/07/11/index.php?section=opinion&article=029a1mun

© 2011 Noam Chomsky, Distribuido por The New York Times Syndicate

viernes, 29 de abril de 2011

Washington se hace un lío con la unidad palestina

El apoyo incondicional de EE.UU. a Israel vuelve a desbaratar las negociaciones de paz antes de que comiencen

MJ Rosenberg

Al-Jazeera

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cualquier duda que haya existido sobre cómo decide sus políticas EE.UU. sobre el conflicto israelí-palestino debería desaparecer por la reacción casi instantánea del gobierno de Obama ante el anuncio de la reconciliación de Fatah y Hamás: está determinado a sincronizarse totalmente con el primer ministro Netanyahu.

Sin averiguar siquiera los detalles del acuerdo, la Casa Blanca, como informó el New York Times, “prácticamente lo descartó”:

La Casa Blanca, que ha estado discutiendo cómo reanimar mejor las conversaciones de paz antes de un discurso del primer ministro Benjamín Netanyahu ante el Congreso el próximo mes, prácticamente descartó la reconciliación propuesta, reiterando la antigua designación de Hamás como organización terrorista que nunca ha expresado su disposición a reconocer Israel, por no hablar de negociar con ese país.

“Como hemos dicho antes, EE.UU. apoya la reconciliación palestina basada en condiciones que promuevan la causa de la paz”, dijo Tommy Vietor, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad, en la única reacción pública del gobierno. “Hamás, sin embargo, es una organización terrorista que ataca a civiles”.

Agregó que cualquier gobierno palestino tiene que aceptar ciertos principios enuncidos por los negociadores internacionales como el Cuarteto: las Naciones Unidas, la Unión Europea, EE.UU. y Rusia. Incluyen la renuncia a la violencia, el cumplimiento de acuerdos pasados con los israelíes y el reconocimiento del derecho de Israel a existir. Hamás nunca ha aceptado esas condiciones.

Luego se pronunció el Congreso: Gary Ackerman, el principal demócrata en el Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes sobre Medio Oriente y el Sur de Asia, e incondicional de Netanyahu, opinó sobre el acuerdo:

"Cuestiona todo lo que hemos hecho”, dijo el representante Gary L. Ackerman, demócrata de Nueva York, en una entrevista telefónica. Posteriormente publicó una declaración en la que dijo que EE.UU. se vería obligado por “la ley y la decencia” a cortar toda ayuda.

“No pienso que exista alguna voluntad por parte del gobierno o del Congreso de suministrar fondos a un gobierno dominado por una organización consagrada al terrorismo”, dijo.

Sin detenerse, Ackerman dijo a continuación que el acuerdo “lo pagarán las vidas de israelíes inocentes”. Ackerman, como la mayoría de sus colegas, parece que nunca ve a todos los palestinos inocentes que mueren a manos de los israelíes (muchos, muchos más que la cantidad de israelíes que matan los palestinos), como evidencian sus vítores a la guerra de Gaza. Tampoco le importó el hecho de no conocer los términos del acuerdo Fatah/Hamás.

Desde luego, la declaración de Ackerman es típica de la reacción en el Congreso. De hecho, uno de los motivos por los cuales los vástagos de AIPAC como Ackerman son los primeros que emiten comunicados de prensa sobre cualquier tema relacionado con Israel es que quieren marcar las pautas a sus colegas indicando cuál es la posición correcta (es decir, políticamente segura).

Pero la posición misma es totalmente errónea.

La posición correcta sería simplemente esperar y ver lo que dice el acuerdo entre Hamás y Fatah. Haaretz ya informa hoy de que, según los términos del acuerdo, el presidente Mahmud Abas conducirá las negociaciones de cualquier nuevo gobierno de unidad. (Como de costumbre, la visión israelí de los eventos de su propia región no es tan ruidosamente pro israelí como la que existe en Washington)

Considerando que incluso el primer ministro Netanyahu ha elogiado repetidamente a Abas por su compromiso con la paz, es posible que Hamás, siguiendo la iniciativa de Abas, cambie su posición en los próximos días.

Por desgracia, la reacción de EE.UU. al acuerdo de Hamás y Fatah hace que cualquier cambio sea menos probable.

De hecho, la exigencia del gobierno de que Hamás reconozca a Israel antes de cualquier negociación con Israel podría asegurar que no haya ninguno. Lo mismo podría suceder con la exigencia de EE.UU. de que acepte todos los acuerdos negociados previamente por la Autoridad Palestina.

Todos estos temas naturalmente se encararían en el contexto de las negociaciones. La exigencia de que Hamás los acepte de antemano –una posición imaginada por el gobierno israelí y luego impuesta a EE.UU. y a la Unión Europea– es un acto de sabotaje diplomático.

Solo hay una demanda que se debería hacer a Hamás, y es el cese de todos los actos de violencia. Hamás, en los hechos, ha cumplido ese compromiso durante varios períodos de alto el fuego con Israel. En cooperación con Fatah, probablemente volvería a hacerlo.

En todo caso, un alto el fuego es una demanda razonable que facilitaría las negociaciones. Pero la gente que presenta demandas en Jerusalén y en el Congreso parece que no tiene interés en las negociaciones. Su objetivo es satisfacer a Israel lo que, por supuesto, es una manera de satisfacer sus campañas electorales.

Es la tercera vez en los últimos meses que la combinación de Netanyahu y el lobby (incluidos, por supuesto, sus aliados en el Congreso) ha presionado con éxito al gobierno para que haga lo que se les antoje.

La primera fue cuando obligaron a EE.UU. a quedarse completamente solo en las Naciones Unidas al vetar una resolución de condena de los asentamientos israelíes (resolución que encarnaba la política del propio gobierno de Obama).

La segunda fue cuando el gobierno dijo que se opondría a cualquier declaración palestina de un Estado en las Naciones Unidas el próximo otoño.

Parece que el gobierno tiene poco interés en jugar el papel de “intermediario de buena fe”, por lo menos hasta el día de las elecciones de de 2012. Y después vendrá la elección al Congreso de 2014. Y luego la elección presidencial en 2016. Y así suma y sigue.

Mientras tanto, como advirtió brillantemente el general David Petraeus el año pasado, la percepción de que Israel tiene en el bolsillo a Israel “presenta desafíos evidentes a nuestra capacidad de promover nuestros intereses… La cólera árabe por el problema palestino limita la fuerza y la profundidad de las cooperaciones de EE.UU. con gobiernos y pueblos” en Medio Oriente.

Pero, vamos, solo estamos hablando del interés nacional. ¿Qué sabe un general de política?

MJ Rosenberg es asociado sénior de política exterior en Media Matters Action Network. Este artículo apareció primero en Foreign Policy Matters, parte de Media Matters Action Network. Contacto en twitter: @MJayRosenberg.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/04/201142815404146355.html

viernes, 28 de enero de 2011

Una nueva verdad nace en el mundo árabe

Filtraciones de documentos palestinos colocan a la región en un modo revolucionario
Robert Fisk
The Independent on Sunday

Traducido para Rebelión por Silvia Arana

Los Papeles Palestinos son un testimonio tan acusatorio como la Declaración Balfour. La "Autoridad" -uno tiene que usar este término entre comillas- Palestina estaba y está preparada para ceder el "derecho de retorno" de quizás siete millones de refugiados a lo que es ahora Israel por un "Estado" que podría llegar a ser, como mucho, sólo un 10 por ciento del Mandato Británico de Palestina.

Y mientras se revelan estos temibles documentos, el pueblo egipcio pide la caída del presidente Mubarak y los libaneses van a nombrar un primer ministro designado por Hizbulá. Rara vez ha visto el mundo árabe algo así.

Los Papeles Palestinos, para empezar, muestran con claridad que los representantes del pueblo palestino estaban dispuestos a destruir cualquier esperanza de los refugiados para retornar a su hogar.

Significa una afrenta para los palestinos enterarse de qué manera sus representantes les dieron la espalda. A la luz de los Papeles Palestinos, no hay manera de que este pueblo pueda creer en sus propios derechos.

Han visto en film y en papel que no regresarán. Pero a través del mundo árabe -y esto no significa el mundo musulmán- hay ahora una comprensión de la verdad que no había antes.

No es posible para la gente del mundo árabe el engaño interno. Las mentiras han terminado. Las palabras de los líderes -que son, desafortunadamente, nuestras palabras- han caducado. Somos nosotros los que los hemos llevado a este desenlace. Somos nosotros los que les hemos contado estas mentiras. No podemos repetirlas más.

En Egipto, los británicos amábamos la democracia. Estimulamos la democracia en Egipto, hasta que los egipcios decidieron que querían terminar con la monarquía. Entonces los encarcelamos. Luego quisimos más democracia. Fue la misma vieja historia. De la misma manera que queríamos que los palestinos disfrutaran de la democracia, siempre y cuando votaran por la gente correcta, queríamos que los egipcios amaran nuestra vida democrática. Ahora, en Líbano, parece ser que la democracia libanesa tomará su lugar. Y no nos gusta.

Queremos, por supuesto, que los libaneses apoyen a la gente que nosotros queremos, los musulmanes suníes detrás de Rafic Hariri, cuyo asesinato- creemos como dueños de la verdad- fue orquestado por los sirios. Y ahora tenemos en las calles de Beirut la quema de autos y la violencia contra el gobierno.

Y entonces, ¿hacia dónde vamos a ir? ¿Podría ser, tal vez, que el mundo árabe va a elegir sus propios líderes? ¿Podría ser que vamos a ver un nuevo mundo árabe que no esté controlado por Occidente? Cuando Túnez anunció su independencia, Hillary Clinton calló. Fue el excéntrico presidente de Irán el que dijo que le hacía feliz ver un país libre. ¿Por qué sucedió esto?

En Egipto, el futuro de Hosni Mubarak se ve más perturbador. Su hijo podría ser el sucesor elegido por él. Pero sólo hay un califato en el mundo árabe, y es Siria. El hijo de Hosni no es el hombre que quieren los egipcios. Es un hombre de negocios de poco peso que puede -o no- ser capaz de rescatar a Egipto de la corrupción.

El comandante de seguridad de Hosni Mubarak, un cierto Suleiman, que está muy enfermo, puede que no sea el hombre. Y mientras tanto, a través de todo el Medio Oriente, esperamos ver la caída de los amigos de EE.UU. En Egipto, Mubarak se debe de estar preguntando adónde podrá huir. En Líbano los amigos de EE.UU. están colapsando. Es el fin del mundo de los "demócratas"del Medio Oriente Árabe. No sabemos qué vendrá a continuación. Quizás sólo la historia pueda contestar a esta pregunta.

Nota de la traductora: La Declaración Balfour fue una declaración formal del gobierno británico publicada en 1917 en la que Gran Bretaña apoyaba la creación de un territorio judío en el Mandato Británico de Palestina.

Fuente: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-a-new-truth-dawns-on-the-arab-world-2194488.html

jueves, 6 de enero de 2011

Aporte suramericano a la creación del Estado palestino

Posicionarse en Oriente Medio

Le Monde Diplomatique


En diciembre pasado, Brasil y Argentina –a los que se sumaron Bolivia y Ecuador–, reconocieron el Estado palestino libre y soberano. Estos anuncios, que no conllevan forzosamente su realización futura, constituyen un logro de la persistente diplomacia palestina. Son un apoyo a las estancadas negociaciones de paz entre Israel y Palestina, pero también reflejan los diferentes intereses que ambos países del Cono Sur tienen en esa región.

Desde diciembre pasado, Brasil y Argentina integran con un puñado de países latinoamericanos el grupo de 107 naciones –principalmente africanas y asiáticas– que han reconocido a Palestina como Estado libre y soberano en sus tierras bajo ocupación israelí desde 1967. Ya antes, Uruguay anunció que seguirá el mismo camino este año –una proclama posterior a la distinción del presidente José Mujica con un premio instituido por la Organización Sionista Mundial y la alcaldía de Jerusalén (1)– en tanto que en Chile, sede de una de las mayores comunidades palestinas de la región, un grupo multipartidario de legisladores instó al presidente Sebastián Piñera a imitar a Brasil y Argentina.

Esta medida, que alcanzará a todo el Mercosur cuando Uruguay y Paraguay la emulen, no habilita sin embargo a ignorar los contrastes en las respectivas políticas mesorientales de Brasil y Argentina, a tono con sus intereses y su disímil posicionamiento en esa región.

Argentina cuenta con diplomáticos palestinos apostados en Buenos Aires desde que el gobierno de Carlos Menem consintiera en 1995 una misión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) –alcanzó el estatuto de embajada a partir de la gestión de Fernando de la Rúa–, y está representada en Ramala desde 2008. Brasil, en cambio, está presente en Ramala desde más temprano, un hecho relevante para la diplomacia palestina en Brasilia antes de la ANP. Sensible al interés nacional de cultivar relaciones con todo el mundo árabe –importador de productos y servicios brasileños–, donde se encuentra parte de los proveedores mesorientales de los recursos energéticos que Brasil necesita, Itamaraty incluso halló la forma de acoger a un diplomático palestino desde 1975 como jefe de la misión de la Liga Árabe en Brasilia. Esta receta tanbien se sugirió –en vano– a Argentina, país cuyo abastecimiento de petróleo no depende del mundo árabe desde hace décadas, y para el que los mercados mesorientales no tienen el mismo peso.

Potenciando las disparidades, el anuncio argentino remite a las fronteras de 1967 y ajustes a ser negociados por las partes, precisión que no se encuentra en otras posiciones. Por ello quizás, la primera reacción del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, fue diferenciar el comunicado argentino del brasileño (2), sin por ello dejar de valorar el primero. Para Nabil Shaath, ex canciller de la ANP, su relevancia radica en que Argentina cobija a la mayor comunidad judía de la región y es sede del Congreso Judío Latinoamericano, entidad central de esas comunidades. Hablando claro, el reconocimiento se ha logrado a pesar de los apoyos de Israel, incluido el recién relanzado Grupo Parlamentario de Amistad con Israel que preside la diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich, con dos legisladoras del Frente para la Victoria (FpV) en su vocalía.

Declarar a Palestina independiente, posible antesala del reconocimiento por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es una de las escasas cartas en manos de la ANP para alentar a Estados Unidos a facilitar la negociación con Israel. Abierta en septiembre de 2010 y mediada por Washington, esa negociación directa quedó trabada por la edificación israelí en territorios palestinos. En pos de un acuerdo marco, Estados Unidos ahora apuesta por una negociación indirecta, pero son varios los líderes palestinos que se preguntan qué esperar de ella si Washington se ha mostrado incapaz de obtener una moratoria del afán constructor hebreo.

Junto a las críticas formuladas a Israel por la Unión Europea (UE) y la ONU, el acopio palestino de reconocimientos puede llevar a las Naciones Unidas, emisora de la partida de nacimiento de Israel, a legitimar el Estado palestino previsto en la partición aprobada en 1947 (3), concepto que desde entonces ganó aceptabilidad para la ANP y la Liga Árabe. También puede incitar a una solución impuesta por Washington –eventualmente, no de momento– de convivencia en paz de los dos Estados, con Jerusalén como capital.

Señales


La solicitud palestina de reconocimiento latinoamericano había sido tema de conversación en la gira regional de Abbas a finales de 2009. Reforzada meses después por las visitas del entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Ramala y de Shaath al Cono Sur, obtuvo una reacción positiva de Brasil. Quedaba a su discreción solamente elegir el momento para efectivizarlo.

Cumplida esa asignatura, Brasil concedió a la ANP un predio significativo para que la embajada Palestina ya no tenga una sede alquilada. También se dieron los primeros pasos para un acuerdo de libre comercio con Palestina en la 40 Cumbre del Mercorsur en Foz de Iguazú del pasado 17 de diciembre, tal como Lula había anticipado en Ramala. Así, la voluntad mediadora brasileña en Oriente Medio, afín a su deseado asiento permanente en el Consejo de Seguridad (4), ha de pervivir mejor. Ello no significa ignorar que su reconocimiento –saludado por Shaath como “una acción no violenta en reacción a la expansión ilegal de los asentamientos” israelíes– no pudo haber sido ajeno a la firma previa de un acuerdo militar con Israel, buscado desde antes de que el presidente Shimon Peres visitara Brasil en 2009 (5). Este acuerdo abre la puerta para que el Estado hebreo venda a Brasil aviones a control remoto israelíes, a fabricarse más tarde allí, razón por la que los ejecutivos de Israel Aerospa- ce Industries, entre otros, han viajado frecuentemente a Sao Paulo (6).

Con menor vocación protagónica, la medida argentina –con resabios de la vieja equidistancia en el conflicto árabe-israelí iniciada por Juan Domingo Perón para evitar la inclusión de Argentina en conflictos lejanos, y que perduró hasta el alineamiento con Estados Unidos de Menem, con su corolario proisraelí–, busca equilibrar la gestualidad favorable al Estado hebreo del gobierno de Cristina Kirchner.

Atento al poder multiplicador de estos precedentes, Arabia Saudí los elogió como un avance mayor en el apoyo mundial a Palestina, a contrapelo del vicecanciller israelí que los criticó como el reconocimiento “dañino” de países “remotos”. Acaso desmemoriado o poco preciso, el portavoz de la cancillería israelí alegó que ambas naciones “jamás contribuyeron” a la paz en Oriente Medio, una aserción reñida con la presencia brasileña en la Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU I), interpuesta por el organismo internacional entre Egipto e Israel entre 1956 y 1967, y la presencia argentina en el Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT), monitora de los armisticios árabes-israelíes.

Calculadas, tales reacciones no parecen haber dejado de tener en cuenta lo que Israel espera de ambos países. De ahí, quizás, que el reconocimiento de Buenos Aires fuese catalogado como “lamentable”, y el de Brasilia con menor dureza como “desalentador”, hecho que evita obstaculizar el reportado interés de las industrias militares israelíes en penetrar en el mercado brasileño y, desde allí, al Mercosur. En Argentina, Israel parece esperar, entre otras cosas, que el gobierno busque apurar la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Israel y el Mercosur firmado en 2007 (7).

Desde Washington, los legisladores favorables a Israel definieron como “gravemente equivocada” la medida brasileña, y la Cámara Baja estadounidense instó al presidente Barack Obama a vetar toda resolución del Consejo de Seguridad “estableciendo o reconociendo un Estado palestino ajeno a un acuerdo” con Israel. Antes, el Departamento de Estado vio el reconocimiento como “contraproducente” y “prematuro”.

Sin exteriorizaciones como las anteriores, el empeño brasileño-argentino, afín al del gobierno estadounidense de avivar la negociación palestina-israelí, puede haberse percibido de otra manera en la administración Obama. Si 26 ex jefes de Estado y funcionarios de la UE dijeron tener “señales” estadounidenses para hacerle sentir a Israel que su reto no ha de quedar impune (8), cabe creer que la reacción oficial de Washington al anuncio de Brasil y Argentina quizás conviva con “señales” semejantes.

A la hora de evaluar, a pesar de su dureza, no debe desoírse una profecía hecha el mismo día del anuncio argentino: “Podrían llegar a verse platos voladores antes de poder testimoniar la realización de un Estado palestino” (9). Con todo, los frutos cosechados ilustran la larga senda recorrida por la diplomacia palestina desde que América Latina comenzó a ser recorrida por el clérigo católico Ibrahim Ayad (10), para acercarla a una Palestina dotada de alguna opción más que la sumisión. En las mesuradas palabras de Shaath, hoy gestor del reconocimiento europeo de Palestina, los logros alcanzados no pondrán fin a la ocupación israelí de inmediato, pero pueden acelerar ese desenlace. Ello también requiere superar las luchas intra-palestinas.

Ignacio Klich. Historiador, compilador de Árabes y judíos en Amé- rica Latina, Siglo XXI Editora Iberoamericana, Buenos Aires, 2006.


Notas:

(1) La República, Montevideo, 28-8-10.

(2) Zaman, Ankara, 7-12-10.

(3) Robert Wright, “A U.N. Plan for Israel”, The New York Times, 13-12-10.

(4) Ignacio Klich, “Lula en Medio Oriente”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, abril de 2010.

(5) Ignacio Klich, “Medio Oriente en América del Sur”, Le Monde Diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2010.

(6) Eli Bardenstein, “Exclusive: Defense industries take Brazil”, Maariv, Tel Aviv, 1-12-10.

(7) Inspirado en la UE, que excluye de las preferencias comerciales acordadas a Israel los productos provenientes de las tierras palestinas ocupadas, Shaath visitó el Cono Sur con el objetivo de también incorporar ese mecanismo en el acuerdo Mercosur-Israel. Tal gestión mereció un pronunciamiento favorable de un grupo de legisladores chilenos.

(8) Chris McGreal y Harriet Sherwood, “Israel faces tougher line from EU”, The Guardian, Londres, 10-12-10.

(9) Larbi Sadiki, “Sex, lies and diplomatic cables”, Al Jazeera, Doha, 6-12-10.

(10) Véase Ignacio Klich, “En Amérique Latine, les thèses de l’OLP gagnent lentement du terrain”, Le Monde diplomatique, París, diciembre de 1981.

Fuente: Le Monde Diplomatique | el Dipló 139 | enero 2011 | Página 11

miércoles, 29 de diciembre de 2010

De nuevo tambores de guerra en Israel


Ilan Pappe

Mondoweiss

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Si una vez más se escuchan tambores de guerra en Israel se debe a que se duda de su capacidad para vencer. Dos años después de la “Operación Plomo Fundido”, y a pesar de la triunfante retorica de las diversas informaciones conmemorativas aparecidas en los medios, hay una especie de sensación de que esa campaña tuvo tanto de fracaso como la segunda guerra del Líbano de 2006. Lamentablemente, dirigentes, generales y el público mayoritario en el estado judío sólo saben actuar de una única manera, mediante debacles y fiascos militares. Creen que sólo pueden redimirse lanzando otra guerra u operación exitosa, aunque perpetrando ahora tal acción con mucha más fuerza y mucha más crueldad que la anterior, en la esperanza de obtener mejores resultados la próxima vez.

Según explican algunos de los principales comentaristas de los medios locales (repitiendo como loros lo que oyen decir a los generales en el ejército), lo que se necesita es fuerza y poderío para “disuadir”, “dar una lección” y “debilitar” al enemigo. No hay ningún nuevo plan para Gaza, porque verdaderamente no desean volver a ocuparla y ponerla bajo gobierno directo israelí. Lo que se está sugiriendo es que hay que machacar a la Franja y a su pueblo otra vez más, con mayor brutalidad aunque durante un tiempo más corto.

Uno podría preguntarse por qué una acción de tal calibre daría mejores frutos que la “Operación Plomo Fundido”. Pero esa sería una pregunta errónea. La pregunta que cabría hacer de forma acertada es: ¿Qué otra cosa es capaz de hacer la actual elite militar y política de Israel (en la que se incluyen el gobierno y los principales partidos de la oposición)?

Llevan ya años sabiendo qué hacer en Cisjordania: colonizar, limpiar étnicamente y trocear la zona hasta acabar con ella, mientras en público siguen mostrándose leales al inútil discurso de paz o, mejor dicho, al inútil “proceso de paz”. El resultado final esperado es una dócil Autoridad Palestina dentro una Cisjordania fuertemente judaizada. Pero no tienen ni idea de cómo manejar la situación en la Franja de Gaza desde que Ariel Sharon puso en marcha el “desenganche”. La falta de voluntad del pueblo de Gaza a desengancharse de Cisjordania, y del Mundo, parece ser mucho más difícil de derrotar incluso después del horrible precio en víctimas humanas que los habitantes de Gaza pagaron en 2008 por su resistencia y desafío.

El escenario para la próxima ronda va desplegándose ante nuestros ojos y se asemeja deprimentemente al mismo deterioro que precedió a la masacre de Gaza de hace dos años: bombardeos diarios contra la Franja y una política de provocación frente a Hamas para poder justificar ataques más amplios e intensos. Como explicó un general, ahora hay que tener en cuenta el efecto dañino causado por el informe Goldstone: a saber, el próximo ataque importante debería parecer más plausible que el de 2009 (aunque tal preocupación no va a ser crucial para este gobierno en particular ni va a servir tampoco de obstáculo).

Como ocurre siempre en esta parte del mundo, hay otros escenarios posibles, menos sangrientos y quizá más esperanzadores. Pero no se acierta a ver quién podría generar un futuro diferente a corto plazo: ¿La pérfida administración Obama? ¿Los indefensos regímenes árabes? ¿La tímida Europa o las minusválidas Naciones Unidas? La firmeza del pueblo de Gaza y del pueblo palestino en general ha supuesto que la gran estrategia israelí para hacer que desaparezcan, como el fundador del movimiento sionista, Theodore Herzl, confiaba en hacer con el pueblo originario de Palestina ya en las postrimerías mismas del siglo XIX, no haya funcionado ni vaya a funcionar en el futuro. Pero el precio a pagar puede aún ser más alto y es llegada ya la hora de que todos aquellos que se manifestaron con voz poderosa y eficaz TRAS la masacre de Gaza de hace dos años, lo hagan AHORA, para tratar de impedir la siguiente.

En Israel se describe esa voz como el intento de “deslegitimizar” al Estado judío. Es la única voz que parece preocupar seriamente al gobierno y a la elite intelectual de Israel (mucho más de lo que pueda molestarles cualquier condena suave por parte de Hillary Clinton o de la UE). El primer intento para contrarrestar esa voz fue afirmar que tal deslegitimación suponía un antisemitismo disfrazado. Pero, al parecer, esto fue contraproducente porque Israel exigió saber quién apoyaba sus políticas en el mundo; y así fue como se enteró de que los únicos defensores entusiastas de la política israelí en el mundo occidental son actualmente los de la extrema derecha, tradicionalmente organizaciones y políticos antisemitas. En el segundo intento, Israel trató de defender que las acciones en forma de Boicot, Desinversiones y Sanciones lo único que conseguían es que Israel se sintiera cada vez más dispuesto a seguir siendo un estado canalla. Sin embargo, esa es una amenaza vacua: las políticas de Israel no se generan por esa voz moral y decente; bien al contrario, esa voz es uno de los pocos factores que refrenan las políticas agresivas, y quién sabe cuándo, si en el futuro los gobiernos occidentales se unen a sus pueblos como finalmente hicieron en el caso del apartheid sudafricano, es posible que pueda ponerse fin a todas esas políticas y permitir que judíos y árabes vivan por igual en paz en Israel y Palestina.

Esa voz es eficaz porque muestra claramente el vínculo entre el carácter racista del estado y la naturaleza criminal de sus políticas hacia los palestinos. Esa voz se convirtió recientemente en una campaña organizada y claramente definida con un claro mensaje: Israel seguirá siendo un estado paria mientras su constitución, leyes y políticas sigan violando los derechos humanos y civiles básicos de los palestinos, donde quiera que se hallen, incluido el derecho a vivir y existir.

Lo que se necesita ahora es que la noble pero totalmente inútil energía invertida por el campo de la paz en Israel y sus iguales en occidente en el concepto de “coexistencia” y en los proyectos de “diálogo”, la reinviertan, antes de que sea demasiado tarde, en el intento de impedir otro capítulo genocida en la historia de la guerra de Israel contra los palestinos.

Ilan Pappe es coautor, con Noam Chomsky, de Gaza in Crisis: Reflections on Israel's War Against the Palestinians (Haymarket Books).

jueves, 23 de diciembre de 2010

Desplaza Israel tanques hacia Gaza, sin cesar ataques aéreos


Gaza, 22 dic (PL) El Ejército de Israel anunció hoy el despliegue de decenas de tanques con sistemas antimisiles hacia la frontera con Gaza, un día después de que uno de sus frecuentes ataques aéreos hirió aquí a dos palestinos.

Medios periodísticos palestinos rechazaron las declaraciones del jefe militar israelí, general Gabi Ashkenazi, quien justificó los movimientos intimidatorios como una acción de protección frente al lanzamiento de cohetes por parte de milicias de la resistencia.

Según el oficial sionista, los tanques están equipados con un sistema de defensa de misiles y serán efectivos ahora que -afirmó- los palestinos están usando cohetes capaces de penetrar ese tipo de blindados.

Los sistemas antimisiles pueden detectar proyectiles lanzados contra Israel y abatirlos antes de que impacten a los tanques, precisó.

Voceros del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que controla la franja desde 2007, negaron las versiones de Ashkenazi y las atribuyeron a una campaña para tratar de involucrar a Irán en el supuesto suministro de cohetes del tipo Kornet, de lo cual Tel Aviv no ha presentado ninguna prueba.

La especulación se suscitó a raíz de que el jefe castrense israelí reveló el martes que militantes islamistas dispararon a comienzos de diciembre, por primera vez, un cohete Kornet que dañó a un tanque de su Ejército.

Fuentes de la resistencia y de la parte israelí coincidieron, por separado, en valorar de tensa y potencialmente explosiva la situación en la frontera de Gaza, sin descartar un progresivo y peligroso deterioro.

De hecho, el martes aviones militares al servicio de Tel Aviv hirieron a dos personas durante bombardeos contra un túnel en la zona de Rafah, fronteriza con Egipto, un supuesto centro de entrenamiento de Hamas y una fábrica de armas cerca de esta ciudad capital de Gaza.

El pasado sábado, la aviación sionista lanzó misiles contra otras áreas del enclave con un saldo de cinco palestinos muertos, una acción considerada la más letal desde la devastadora ofensiva Plomo Fundido que causó más de mil 400 muertos a finales de 2008 e inicios de 2009.

Grupos islamistas radicados en el enclave dispararon el martes un proyectil que impactó cerca de una zona residencial en el sur de Israel e hirió levemente a una joven, según confirmaron luego fuentes israelíes.

asg/ucl Modificado el ( miércoles, 22 de diciembre de 2010 )

Bolivia reconoció a Palestina

SE SUMO A LA POSTURA TOMADA POR BRASIL, ARGENTINA Y URUGUAY

Según Evo Morales, en la nota que remitió al presidente Mahmud Abbas acepta la soberanía y la independencia del Estado palestino. Hace un año, La Paz rompió las relaciones diplomáticas con Israel por la invasión a Gaza.

Bolivia reconoció ayer a Palestina como Estado independiente, sumándose a las medidas que ya habían tomado Argentina y Brasil en esta materia. Evo Morales anunció que lo haría a través de una carta que enviaría al titular de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas. La Cancillería boliviana ya confirmó el envío. Mientras, embajadores de países árabes se reunieron ayer con el canciller chileno para que La Moneda siga el camino recorrido en las últimas semanas por Brasilia, Buenos Aires y La Paz.

“Al igual que otros países como Brasil, Bolivia se pliega a este reconocimiento del Estado palestino, de su independencia, su soberanía”, dijo ayer el mandatario boliviano desde la casa de gobierno. Según Morales, en la nota que remitió al presidente Abbas se reconocen la soberanía y la independencia del Estado palestino.

“Durante todo este tiempo hemos escuchado e informado de los graves problemas que sufre Palestina respecto de países vecinos como Israel”, afirmó Morales. “Bolivia no podía seguir esperando y observando con los brazos cruzados frente a los problemas de los derechos humanos y territoriales y de soberanía que sufre Palestina”, completó el gobernante. La Paz rompió en enero del año pasado las relaciones diplomáticas que mantenía con Israel por la ofensiva militar que desplegó ese país contra la Franja de Gaza.

Por su parte, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) celebró el nuevo reconocimiento latinoamericano que cosechó. “Este es un paso en la dirección correcta que valoramos mucho de un país hermano como Bolivia y de una región amiga de la paz y del derecho internacional”, declaró Xavier Abu Eid, de la Oficina de Negociaciones de la OLP. “Reconocer el Estado palestino en las fronteras de 1967 es un paso hacia la paz y una decisión que beneficia tanto a Israel como a los palestinos”, añadió.

A principios de diciembre, Brasil y Argentina oficializaron el reconocimiento del Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967, antes de la ocupación israelí, o sea, la integridad de los territorios palestinos: la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Mientras que el presidente de Uruguay, José Mujica, ya anticipó que el año que viene reconocerá a Palestina como Estado independiente y con las fronteras de 1967. Otros países latinoamericanos habían reconocido antes la autonomía palestina, entre los que se cuentan Cuba, Nicaragua, Costa Rica y Venezuela. Según información de las oficinas palestinas, podrían sumarse otras naciones como Ecuador, Paraguay y Perú al apoyo de la causa palestina.

Mientras tanto, en Santiago, embajadores de países árabes se reunieron ayer con el canciller Alfredo Moreno para pedirle que Chile reconozca a Palestina como Estado independiente, informó una fuente diplomática. “El canciller recibió la declaración de la Liga Arabe, y la va a analizar junto con otras posiciones. Esperamos que Chile reconozca al Estado palestino”, dijo la representante palestina en Chile, Mai Al Kaila, después de participar de la reunión que duró unos 45 minutos.

El lunes un grupo de 21 congresistas oficialistas y opositores chilenos pidieron formalmente a Moreno reconocer a Palestina como Estado independiente, variando la histórica postura chilena de sólo reconocer el derecho de constituirse en un Estado. En noviembre, el presidente Sebastián Piñera había hecho un guiño en este sentido al afirmar que el país trasandino apoya el establecimiento y la existencia de un “Estado palestino libre, autónomo, próspero”. La enorme comunidad palestina, que reside en ese país, podría empujar a La Moneda en la misma dirección que sus socios sudamericanos.

El embajador israelí, David Dadonn, salió al cruce y afirmó ayer que la Autoridad Palestina no pudo consolidarse como Estado por la falta de realismo político. “Los palestinos están sumidos nuevamente en la falta de estrategia política. En efecto, la campaña para lograr el reconocimiento de un Estado palestino, que no existe, es un acto de negación de la realidad”, disparó.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

EEUU e Israel vuelven a quedar aislados en votacion contra Palestina


Imagen activa21 de diciembre de 2010, 19:44Naciones Unidas, 22 dic (PL) Estados Unidos e Israel volvieron a quedar en un casi absoluto aislamiento al votar en contra de una resolución sobre el derecho del pueblo palestino a la libre determinación aprobada por la Asamblea General.

El documento fue adoptado por 177 países a favor, con el rechazo de Washington y Tel Aviv, acompañados por los pequeños Estados del Pacífico Nauru, Micronesia, Islas Marshall y Palau.

También hubo cuatro abstenciones: Canadá, Camerún, Tonga y Congo Democrático.

El texto cuenta con dos puntos resolutivos, el primero de los cuales reafirma el derecho del pueblo palestino a la libre determinación, incluido a un Estado de Palestina independiente.

El otro insta a todos los Estados y organismos especializados y del sistema de la ONU a continuar su apoyo y asistencia al pueblo palestino "para la pronta realización de su derecho a la libre determinación".

En su parte introductoria el acuerdo de la Asamblea menciona una larga lista de instrumentos y documentos internacionales relacionados con esa prerrogativa, los derechos humanos y la descolonización.

Asimismo, los que tratan sobre la construcción por Israel de un muro en el territorio palestino ocupado, como una acción que "menoscaba gravemente el derecho del pueblo palestino a la libre determinación". También apunta la necesidad de reanudar y acelerar las

negociaciones en el Oriente Medio en busca de "un acuerdo de paz justo, duradero y general entre las partes palestina e israelí".

La resolución aboga por el respeto y preservación de "la unidad, contigüidad e integridad territoriales de todo el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Oriental" y reafirma el derecho de todos los Estados de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas internacionalmente.

A finales de noviembre, Washington y Telv Aviv quedaron casi en solitario en su voto negativo contra seis resoluciones aprobadas por la Asamblea sobre varias cuestiones vinculadas al conflicto en el Medio Oriente.

Los textos trataban sobre el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, la División de la Secretaría de los Derechos de los Palestinos, el Programa especial de información sobre la cuestión de Palestina, el Arreglo pacífico de la cuestión de Palestina y los casos de Jerusalén y el Golán sirio.

En todas esas votaciones, las delegaciones norteamericana e israelí sufragaron de manera negativa, con el exiguo respaldo de Islas Marshall, Micronesia, Palau y Nauru.

Solo Australia se unió a Washington y Tel Aviv en cuatro de esas resoluciones, Canadá lo hizo en la misma cantidad, pero en distintos textos, y Japón y Nueva Zelanda en una, también diferentes.

arc/vc

jueves, 9 de diciembre de 2010

La crisis en Medio Oriente es incómoda para Washington

Jeremy Bowen
Netanyahu, Obama y Abbas

Obama no logra acercar a Netanyahu y Abbas.

La política de Estados Unidos hacia los israelíes y los palestinos va de mal en peor.

El intento de convencer, persuadir y sobornar a Israel para que congele de manera parcial la construcción de casas para los judíos en los territorios ocupados ha sido dado por muerto.

Esto, por lo menos, viene a reemplazar las ilusiones con una nota de realismo.

A menos que haya en curso una negociación secreta paralela que sorprenda a la región, tal como ocurrió con los acuerdos de Oslo en 1993, está claro que los estadounidenses no saben qué hacer.

No importa cuánta vergüenza les haya causado al presidente Barack Obama y a su administración esta manifestación pública de lo limitada que es su influencia sobre Israel.

En la era de WikiLeaks, ya deben estar acostumbrados a las caras coloradas.

Lo que importa mucho más es el hecho de que el país más poderoso del mundo carece de ideas que funcionen en una región que es cada vez más peligrosamente inestable.

En Medio Oriente, Obama y su gobierno han demostrado que no están generando el cambio que prometieron.

El presidente cree que ponerles fin a más de 100 años de conflicto entre árabes y judíos le haría mucho más fácil hacerles frente a otros peligros de la región.

clic Lea también: EE.UU. deja de pedirle a Israel la paralización de asentamientos

Preguntas

Algunos israelíes de derecha no están de acuerdo, pero muchos otros en todo el mundo y en Medio Oriente comparten esa opinión.

Por el momento, lo más probable es que EE.UU. vuelva a echarle mano a la técnica –tantas veces ensayada y tantas veces fracasada- de ir y venir entre israelíes y palestinos. Es poco probable que esa estrategia produzca muchos frutos.

Construcción de asentamientos

EE.UU. no logró frenar la construcción de asentamientos judíos.

Washington también está bajo presión para sancionar a los israelíes por su intransigencia al no vetar resoluciones que podrían ser de ayuda a los palestinos en Naciones Unidas. Eso también es poco probable por el momento.

Detrás de escena los estadounidenses, sin duda, analizan qué ha salido mal y por qué.

Tienen que preguntarse si es posible algún tipo de acuerdo que involucre territorios en Cisjordania y Jerusalén Oriental bajo el actual gobierno israelí.

También deben preguntarse si es posible un acuerdo cuando el presidente palestino, Mahmoud Abbas, es cuestionado como líder y no ejerce ningún control sobre la Franja de Gaza.

martes, 7 de diciembre de 2010

PALESTINA 2 Campanas

Campana 1

Descendientes de árabes, felices por el reconocimiento argentino a Palestina

[ 07 de Diciembre de 2010 12:17 ]

La entidad que representa a los más de tres millones de miembros de esa colectividad expresó su agradecimiento al gobierno nacional.

FELICIDAD ARABE. Los argentinos descendientes de árabes agradecieron al gobierno.

La Confederación de Entidades Argentino Arabes (FEARAB) expresó su satisfacción al reconocimiento de Argentina de Palestina como Estado independiente y libre.

Mediante un comunicado, la entidad que representa a los descendientes de árabes en nuestro país dice textualmente:

FEARAB ARGENTINA, entidad legítimamente representativa de los más de 3 millones de árabes y sus descendientes en la República Argentina, desea expresar su más absoluta felicidad ante el Reconocimiento Oficial al Estado Palestino por parte del Gobierno Nacional Argentino.

Felicitamos a la Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a su Gobierno por la decisión explícita y contundente de reconocer al Estado Palestino como estado libre e independiente con sus fronteras reconocidas al 4 de junio de 1967.

Esta declaración es un aporte invalorable a la búsqueda de Justicia y Paz para el Pueblo Palestino, como argentinos nos llena de orgullo que nuestro país sea puntal en esta iniciativa de concreción de un Estado Palestino Libre y Soberano.

FELICIDADES AL PUEBLO ÁRABE PALESTINO - VIVA PALESTINA LIBRE - VIVA LA ARGENTINA

El comunicado lleva la firma de Hamid Dib, presidente, y Gustavo Moussa, secretario general, de la FEARAB.

Campana 2

Israel le advirte a Argentina: Reconocer al estado palestino destruye el proceso de paz

AJN.- (Agencia Judia de Noticias) El anuncio argentino se hizo luego de la declaración de Brasil del reconocimiento de la semana pasada debido al pedido de Abbas en América Latina el año pasado. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Yigal Palmor dijo que era “perjudicial porque están destruyendo la fundación del proceso de paz”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores israelíes condenó como “sumamente lamentable” el anuncio de Argentina de ayer de reconocer a la Autoridad Palestina como un “estado libre e independiente” dentro de las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días de 1967.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Yigal Palmor dijo que era “perjudicial porque están destruyendo la fundación del proceso de paz”.

El reconocimiento durante las negociaciones de paz y sin haber alcanzado un acuerdo de paz final “es contrario al marco legal existente del proceso de paz”, agregó.

Ese marco legal expresa que una solución permanente y definitiva del conflicto, incluyendo el establecimiento de un estado palestino, solo puede resultar de negociaciones y soluciones acordadas entre ambos, argumentó.

También agregó que la declaración argentina no afectaba la situación real en el suelo, ni ayudaba a los palestinos porque no promovía la reconciliación israelí-palestina.

“Tenemos embajadas y hemos dado nuestras opiniones a las autoridades locales a través de nuestros diplomáticos”, expresó un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores a la agencia de noticias alemana DPA.

El anuncio de ayer del gobierno argentino se hizo luego de la declaración de reconocimiento de Brasil del viernes.

El movimiento se hizo en respuesta a un pedido de reconocimiento del líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, a fines de noviembre. Abbas había visitado tanto Brasil como Argentina.

Uruguay mantiene una política parecida a la de sus dos vecinos, pero hasta ahora no ha hecho ninguna declaración de este tipo.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner escribió a Abbas el lunes para informarle de la decisión del gobierno de reconocer “a Palestina como un estado independiente y libre dentro de los límites que existieron en 1967 y de acuerdo con lo que las partes decidan en el curso del proceso de negociación”.