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lunes, 1 de noviembre de 2010

El nuevo siglo del capitalismo: hambre y pobreza

Higinio Polo (Tomado de Rebelión)

Cuando, en el año 2000, se acordaron en la ONU los “objetivos del milenio”, todos los países del planeta adquirieron un compromiso trascendental: se pretendía conseguir, en un plazo de quince años, en 2015, erradicar la pobreza y el hambre: en aquel momento, hace una década, se calculaba que casi mil millones de personas pasaban hambre cada día, y que treinta mil niños perecían diariamente por enfermedades relacionadas con una deficiente alimentación y falta de atención sanitaria (es decir, casi once millones de niños morían cada año). Mil doscientos millones de personas se veían condenadas a vivir con menos de un dólar diario.

También, se acordó avanzar en la atención a la maternidad, porque más de medio millón de mujeres morían a consecuencia de complicaciones durante la gestación y el parto, sobre todo en los países más pobres. Se suscribieron, además, otros objetivos: desde la “sostenibilidad ambiental”, pasando por la consecución de la igualdad entre hombre y mujeres, el impulso de medidas para asegurar el desarrollo de los países pobres, hasta la implantación de la enseñanza primaria universal que hiciese posible la alfabetización de los más de ciento treinta millones de jóvenes analfabetos que viven en el mundo. Era un programa posible, que debía cumplirse en un período de tiempo razonable, máxime cuando hacía años que, desde los principales centros de poder económico del mundo, se hablaba de que pronto llegarían los “dividendos de la paz”, los supuestos beneficios tras las largas décadas de guerra fría.

Como suele ocurrir, las grandilocuentes promesas de los dirigentes de los principales países capitalistas eran apenas humo, propaganda, mentiras urdidas para consumo de la población… mientras se disponían a diseñar un nuevo modelo de explotación capitalista en el mundo que asegurase la sumisión de todos los países de la Tierra al dictado de Washington y del pequeño grupo de países occidentales que participan en lo sustancial de la misma trayectoria de rapiña. Diez años después, apenas se ha avanzado en los “objetivos del milenio”: novecientos cincuenta millones de personas pasan hambre y, según los cálculos más bajos, más de ocho millones de niños mueren anualmente por enfermedades relacionadas con la desnutrición o directamente por hambre, cifra que otras fuentes aumentan. Enfermedades como la malaria matan a más de un millón de personas al año, según las cifras más bajas de los cálculos de las agencias internacionales. En los primeros años del siglo XXI se calculaba que unas ocho mil personas morían diariamente a causa del sida (que fue una de las causas apadrinadas por Bush para limitar la mortandad en África), y hoy, pese a los avances, el balance sigue siendo muy preocupante. De hecho, el examen provisional de los logros conseguidos hasta ahora, a cinco años del 2015, revela el fracaso de los acuerdos de Nueva York.

Según la Alianza Española contra la pobreza, que agrupa a más de ochocientas organizaciones de todo tipo, las personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo han aumentado hasta alcanzar la cifra de mil cuatrocientos millones. El desempleo ha aumentado en muchas regiones del mundo. En Europa, el continente opulento, ochenta millones de personas viven en situación de pobreza extrema y exclusión social. Desde el estallido de la crisis económica, trescientos millones de personas han ingresado las filas de la pobreza, pero el 1 por ciento de la población mundial tiene la mitad de la riqueza del planeta y el 20 por ciento más rico consume el 80 por ciento de los recursos. Sólo en armamento, el mundo gasta en un día lo mismo que la FAO, la agencia de la ONU para la agricultura y la alimentación, gasta en una década: algo funciona mal en este mundo. Y no hay que mirar muy lejos para concluir que un sistema capitalista que esquilma los recursos naturales, destroza la vida y condena a la pobreza a buena parte de la humanidad es el responsable de la situación de emergencia que vivimos.

Las declaraciones de los gobernantes del capitalismo son mera retórica vacía, mentiras urdidas para seguir ganando un tiempo que los pobres no tienen, porque no pueden esperar. La agenda oficial de los gobiernos e incluso de grandes empresas multinacionales habla de la “ayuda al desarrollo” para terminar con la pobreza, y hasta se organizan congresos, festejos, campañas publicitarias que se convierten en el ornato imprescindible para halagar la vanidad de los poderosos del mundo y velar su hipocresía. Incluso, en la reciente Asamblea General de la ONU, Sarkozy y Rodríguez Zapatero lanzaron la propuesta de establecer una tasa del 0,05 sobre el valor de las transacciones financieras internacionales, que supondría unos ingresos de cuarenta mil millones de dólares al año para luchar contra la pobreza. Debería establecerse una tasa que gravase los movimientos especulativos de dinero, pero eso no van a hacerlo quienes se han rendido a las exigencias de los mercados financieros y de los banqueros. Porque, además, no hay una intención real de regular los mercados financieros, de acabar con los paraísos fiscales, y de controlar a las instituciones financieras. Tampoco de acabar con la pobreza, a la vista de las decisiones reales que toman esos gobernantes: casi ningún país rico cumple con sus compromisos de aportar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta (tampoco España, aunque, en cambio, sí dispone de recursos para gastarlos en Afganistán, en ayuda de Estados Unidos, en una criminal guerra colonial).

El capitalismo profundiza en la crisis, condena a la pobreza a buena parte de la población mundial y amenaza con arruinar el equilibrio ecológico de un planeta que está dando serios motivos de alarma, desde el cambio climático hasta la deforestación progresiva y la desertización de extensos territorios. Mientras, este sistema injusto e ineficaz cabalga el tigre de la irresponsabilidad y la ceguera, de las guerras coloniales, del chantaje a los países en desarrollo, vierte veneno en el mundo, alienta la codicia de empresarios sin escrúpulos que mientras exigen subvenciones al Estado con una mano, empujan con la otra a millones de personas al desempleo y a la marginación social. Porque hay una relación directa entre el egoísmo de los más ricos y la desesperación y la muerte de miles de personas, y esa afirmación no es un recurso alarmista de bolchevique para despertar el corazón dormido de tanto ciudadano bienpensante: el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha calculado que un descenso del tres por ciento en el producto interior bruto de los países en desarrollo, comporta entre 47 y 120 niños muertos adicionales por cada mil recién nacidos.

Los países ricos que se comprometieron en el 2000 a cumplir los “objetivos del milenio” a través de la ayuda y la cooperación, a reducir la deuda que aplasta a los más pobres, y a trabajar para instaurar en el mundo un sistema comercial más justo para los más desfavorecidos, siguen teniendo una grave responsabilidad. Pero, pese a las promesas y las declaraciones solemnes, apenas se ha hecho nada, y el estallido de la crisis, causada por los mismos poderes que ahora imponen condiciones, ha llevado a los gobiernos, con excusas y mentiras diversas, a ayudar a las entidades financieras y al empresariado con sumas millonarias: hay que recordar que para salvar al sector financiero, ahogado por la codicia y por sus propios excesos, los gobiernos del mundo han aportado tres billones de dólares, aumentado así la deuda pública de los países… deuda que ahora están empezando a pagar millones de trabajadores que ven sus salarios reducidos, sus derechos limitados, su vejez y sus pensiones comprometidas. En este año 2010, por ejemplo, en Cataluña, y en otras zonas de España, se pasará de un 20 por ciento de ciudadanos que viven por debajo del umbral de pobreza, al 25 por ciento.

El nuevo capitalismo del siglo XXI ofrece un mañana de hambre y pobreza, de exclusión social, de privaciones y de pérdida progresiva de derechos sociales, mientras Obama y Sarkozy, Merkel, Cameron y Berlusconi, Rodríguez Zapatero y Papandreu afirman que trabajan para garantizarlos, por lo que no es extraño que los ciudadanos crean que estamos en manos de embusteros y ladrones, de charlatanes de feria, de gobernantes que despojan a los más pobres de parte de los bienes que les corresponden (por la vía de nuevos impuestos, hipotecas abusivas, deuda pública que pagarán los ciudadanos más pobres, reducciones salariales) para transferir esa riqueza a los empresarios y financieros que han causado la mayor crisis económica de las últimas décadas. La pobreza en el mundo no será combatida por quienes dedican todos sus esfuerzos para favorecer a los más ricos a costa de aumentar la pobreza de todos los demás.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

higini_polo@hotmail.com

483.832 razones para no creer en los "derechos humanos" de EE.UU. y Gran Bretaña

Alfredo Jalife-Rahme (La Jornada)

Antecedentes. El lema de los "derechos humanos" se había convertido en un arma omnipotente letal en el arsenal propagandístico de Estados Unidos que lo usa(ba) de forma discrecional. Existían obscenas excepciones (v.gr. las carnicerías de Acteal y Aguas Blancas de su aliado Zedillo), pero en términos generales el arma disuasiva de los "derechos humanos" le rindió suculentos dividendos a EE.UU. para presionar a China y desestabilizar a Rusia (con mayor ferocidad en la etapa de Breznev), ya no se diga otras vulnerables potencias medianas arrasadas por las revoluciones de colores caleidoscópicos de Baby Bush. Desde Carter, los "derechos humanos" cobraron una relevancia exquisita con los que EE.UU. se había convertido en juez supremo universal para cobrarse facturas geopolíticas con sus rivales y hacer avanzar su agenda unilateral –no pocas veces sincronizadas trasatlántica y armónicamente con el otorgamiento faccioso de muy polémicos premios Nobel de la Paz (que confiere la petrolera Noruega, miembro duro de la OTAN) y de Literatura (que adjudica Suecia, cada vez más cargada a la extrema derecha neonazi e islamófoba).

Muchos países naufragaron entre el Escila de los "derechos humanos" (en sincronía con ciertos Nobel de la Paz y de Literatura) y el Caribdis de las gradaciones financieras de la descalificada tripleta de "calificadoras" de EE.UU. Hasta el megaespeculador cosmopolita George Soros, instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild, todavía ostenta su presunta institución de "vigilancia de los derechos humanos" (Human Rights Watch), mientras descuartiza financieramente a los ciudadanos de los países rivales (y "amigos" como México) de EE.UU. y Gran Bretaña.

También es cierto que desde la espeluznante exhibición de las torturas en la siniestra cárcel de Abu Ghraib, al unísono de la cruel misantropía en la base de Guantánamo, la dupla Cheney-Baby Bush había sido puesta en la picota por quienes aún creemos que los derechos humanos constituyen un valor universal inalienable de primer orden –quizá uno de los pocos valores rescatables que le quedan a los países valetudinarios para defenderse del asedio irredento de los omnipotentes– y no la exclusiva propiedad monopolista de la hipócrita virtud excepcional de la dupla anglosajona hoy vilipendiada por el ultraje universal.

Hechos. Hoy existen 483.832 razones adicionales para dejar de creer en los barbáricos "derechos humanos" de la invasora dupla anglosajona de EE.UU. y Gran Bretaña, amparadas por la divulgación masiva por Wikileaks de 92.000 documentos "secretos" (15.000 todavía por publicar) hace tres meses sobre la guerra en Afganistán (entre 2004 y 2009) y otros 391.832 más recientes de la guerra en Iraq bajo el estigma del homicidio gratuito y la tortura atroz de CIVILES.

Los documentos redactados crudamente por soldados estadunidenses de rango menor exhiben el grado de barbarie sádico-hedonista que han alcanzado los ejércitos anglosajones y su caterva de mercenarios consustancialmente inimputables (que no pueden ser juzgados), a fortiori si se demuestra su consuetudinaria psicopatía multiasesina.

Más allá de los perturbadores orígenes primigenios de Wikileaks y la controversia que pende sobre su polémico director, el australiano Julian Assange hoy a salto de mata, varios analistas se han dedicado a clasificar sus macabros hallazgos donde, en esta ocasión, resaltan los crímenes y torturas de CIVILES por empresas privadas anglosajonas con quienes Donald Rumsfeld (secretario de Defensa bushiano) y el ex vicepresidente Dick Cheney pretendieron privatizar, "deslocalizar" (outsource) y globalizar las "guerras permanentes" de EE.UU. y Gran Bretaña.

Sean Rament, de The Daily Telegraph (24/10/10), destaca la "orgía de asesinatos", torturas y abusos físicos "conducidos a escala industrial (¡súper sic!)", relatados con "detalle nauseabundo" y ante los cuales "los comandantes cerraron los ojos".

Hamid Karzai, presidente de Afganistán, fustigó de forma estridente a EE.UU. por "exportar los asesinatos" mediante “la contratación de empresas privadas de seguridad (…) financiadas por el gobierno (¡súper sic!) estadunidense” y quienes "son responsables de la letanía de crímenes sanguinarios (sic) contra el pueblo afgano" (NYT, 25/10/10).

Le Monde (23/10/10) evidencia "el papel ambiguo de los mercenarios en Iraq", donde "el ejército estadunidense recurrió en forma masiva (sic) a las empresas privadas de seguridad, como Xe (ex Blackwater)" quienes "seguido (sic) estuvieron implicadas en incidentes que cobraron la vida de civiles". El rotativo galo comenta que los mercenarios de las empresas privadas, "por su naturaleza, no están sometidos a las mismas reglas de vida en las casernas que los soldados estadunidenses" y su "papel exacto (sic) es muy nebuloso".

James Glanz y Andrew W. Lehren (de TNYT (23/10/10) consideran que "el uso de contratistas (sic) se agregó al caos en Iraq". De forma alarmante confiesan la necesidad imperativa de "contratistas" para ayudar a los militares. No dicen número, pero calculan que "existen más contratistas que militares de servicio en Afganistán". Ergo, existen más mercenarios que soldados anglosajones en Iraq y Afganistán. Ben Farmer (The Daily Telegraph, 25/5/10) calculó que a finales de este año habría 98.000 soldados estadunidenses en Afganistán. ¿A cuántos miles ascenderá el número de contratistas y subcontratistas de la muerte en Iraq y Afganistán, respectivamente?

Glanz y Lehren abordan de forma tangencial y superficial las crueles hazañas de las empresas privadas de mercenarios expuestas por Wikileaks: las británicas Global, Aegis y Armor Group; las estadunidenses KBR, Xe Services (ex Blackwater), Custer Battles, DynCorp Intl y EOD Technology; la australiana Unity Resources Group (con sede en Dubai), y la fantasmagórica Danubia Global Inc (con sede en Rumania).

Sin alterarse, comentan que "se espera que crezca el uso de contratistas conforme las fuerzas estadunidenses se reduzcan". Refieren que en julio pasado, la comisión de contratistas en periodo de guerra del Congreso "estimó que solamente el Departamento de Estado duplicará (¡súper sic!) el número de contratistas para proteger (sic) la embajada de EE.UU. y sus consulados en Iraq".

Es decir, el problema en Iraq no es ahora el vacío de poder debido a la retirada oficial del ejército de EE.UU, sino su sustitución por mercenarios de las empresas privadas de seguridad que asesinan sin discriminación a los CIVILES.

Conclusión. El problema es más profundo: proviene de la fracasada Revolución en Asuntos Militares (RAM) de Rumsfeld, que pretende privatizar y globalizar la guerra con mercenarios, además de automatizar y robotizar sus escuadrones masivos de la muerte, con o sin drones, a imagen y semejanza de las contrataciones y subcontrataciones de sus nocivas trasnacionales, en particular de sus bancos cleptomaniacos y sus petroleras depredadoras.

¿Cuál es la diferencia entre la "globalización militar" y su gemela "globalización financiera", cuyo común denominador consiste en diseminar indiscriminadamente la muerte por sus mismos actores: obscenamente "visible" en la primera y por la "mano invisible" de la segunda?

Reflexión de Fidel Castro, La sublevación en la ONU (Primera Parte)





Escrito por Luis Enrique Gonzalez

lunes, 01 de noviembre de 2010


31 de octubre de 2010, 23:12La Habana, 1 nov (PL) La sublevación en la ONU, Primera Parte, es el título de la más reciente reflexión del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Prensa Latina transmite a continuación su texto íntegro:

La sublevación en la ONU (Primera parte)

La reunión el pasado martes 26 de octubre de la Asamblea General de la ONU, que se supone sea la máxima autoridad política del planeta, fue convocada con un objetivo tantas veces repetido que ya es familiar: "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba."

Es el proyecto más discutido, más aprobado y nunca cumplido en la historia de las Naciones Unidas.

Todos sabemos que, si tal imputación se hiciera contra Cuba o cualquier otro país latinoamericano o caribeño, y éste no se diera siquiera por aludido, sobre ese país lloverían raíles de punta. El acto detestable que con tanta claridad y precisión se atribuye a "Estados Unidos de América", cuyo cese se demanda, está calificado en el derecho internacional como "acto de genocidio".

Se eleva ya a 19 el número de veces que, desde el año 1992, se viene aprobando por la Asamblea General, demandando el cese de esa abusiva y criminal acción. Pero si crecía el número de veces que se reiteraba y aprobaba la Resolución, crecía también el número de países que le ofrecían su apoyo, disminuía el de los que se abstenían y el minúsculo grupito que votaba contra ésta. En la última, fueron ya solamente dos los que la rechazaron y tres los que se abstuvieron al votar, cuyos nombres corresponden a pequeños Estados que en realidad son dependencias coloniales de Estados Unidos.

Un hecho a tener en cuenta es que en el mundo se han producido grandes cambios desde que se fundó la ONU, cuando todavía no habían cesado los combates de la Segunda Guerra Mundial, que costó 50 millones de vidas y una enorme destrucción. Muchos países que hoy constituyen la mayoría de las Naciones Unidas, eran todavía colonias de las potencias europeas, que se habían apoderado por la fuerza del territorio de la mayor parte del mundo y, en algunos continentes, casi de su totalidad. Cientos de millones de personas, en no pocos casos, de civilizaciones mucho más antiguas y de superior cultura, fueron sometidos al coloniaje en virtud de la superioridad en armamento de los agresores.

Cuba no fue una excepción.

En este hemisferio, la última colonia de España fue nuestro país, por sus riquezas en productos agrícolas escasos y de gran demanda entonces, que surgían de las manos laboriosas de campesinos libres y cientos de miles de esclavos de origen africano. Cuando las demás colonias de España se habían liberado en las primeras décadas del siglo XIX, ésta mantenía con mano de hierro y los métodos más despóticos su colonia en Cuba.

En la segunda mitad de ese siglo, nuestra isla, en la que España soñó tener un baluarte para la reconquista de sus antiguas colonias en Suramérica, fue cuna de un profundo sentimiento nacional y patriótico. El pueblo cubano inició la batalla por su independencia casi 70 años después que las demás naciones hermanas de América Latina, sin más armas que el machete con que se cortaba la caña, y el brío y la rapidez de los caballos criollos. En poco tiempo los patriotas cubanos se volvieron temibles soldados.

Treinta años más tarde nuestro sufrido pueblo estaba a punto de alcanzar sus objetivos históricos en la lucha heroica contra una decadente pero tozuda potencia europea. El ejército español, a pesar del enorme número de soldados que contaba, era ya incapaz de mantener la posesión de la isla, donde sólo controlaba las principales áreas urbanas y estaba a punto del colapso.

Fue entonces cuando el pujante imperio, que nunca ocultó su intención de apoderarse de Cuba, interviene en aquella guerra tras declarar cínicamente que "el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente".

Finalizada la contienda, a nuestro país se le negó el derecho a participar en las negociaciones de paz. El gobierno español consumó la traición a Cuba poniéndola en manos de sus interventores.

Estados Unidos se apoderó de los recursos naturales, las mejores tierras, el comercio, los bancos, los servicios y las principales industrias del país. Nos convirtió en neocolonia. Eso tuvimos que soportar durante más de 60 años, pero volvimos a ser independientes y jamás dejaremos de luchar. Con estos antecedentes, los lectores de otros países comprenderán mejor las palabras de nuestro canciller Bruno Rodríguez el 26 de octubre de este año.

El debate comenzó a las 10 de la mañana.

Primero hablaron 5 países en nombre del Grupo de los 77, el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana, el CARICOM y el MERCOSUR, apoyando todos la Resolución.

Después hicieron uso de la palabra 14 países, entre ellos dos que tienen más de mil millones de habitantes cada uno: China e India, con casi 2 500 millones entre ambos; otros que cuentan con más de cien, como la Federación Rusa, Indonesia y México; otros 9 con reconocido papel en la vida internacional: Venezuela, República Islámica de Irán, Argelia, Sudáfrica, Islas Salomón, Zambia, Gambia, Ghana y Barbados; 19 intervenciones antes de Bruno.

Su discurso fue lapidario. Citaré muchas veces párrafos enteros de sus palabras. Lo inició con una referencia a los graves peligros de guerra que nos amenazan y añadió:

"Para sobrevivir, es imprescindible un salto en la conciencia de la Humanidad, sólo posible mediante la difusión de información veraz sobre estos temas que la mayoría de los políticos esconden o ignoran, la prensa no publica y que, para la gente, son tan horrorosos que parecen increíbles."

��la política de los Estados Unidos contra Cuba no tiene sustento ético o legal alguno, credibilidad ni apoyo. Así lo demuestran los más de 180 votos en esta Asamblea General de las Naciones Unidas que en los últimos años han reclamado que se le ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero."

"El rechazo de América Latina y el Caribe es enérgico y unánime. La Cumbre de la Unidad, celebrada en Cancún, en febrero del 2010, lo expresó resueltamente. Los líderes de la región lo han comunicado directamente al actual Presidente norteamericano. Puede asegurarse que el repudio expreso al bloqueo y a la Ley Helms-Burton identifica, como pocos temas, al acervo político de la región.

"Visiones igualmente inequívocas han sido refrendadas por el Movimiento de Países No Alineados, por las Cumbres Iberoamericanas, por las Cumbres de América Latina y el Caribe con la Unión Europea, por la Unión Africana, por las Cumbres del Grupo ACP y prácticamente por cualquier conjunto de naciones que se haya pronunciado a favor del Derecho Internacional y el respeto a los principios y propósitos de la Carta de la ONU.

"Es amplio y creciente el consenso en la sociedad norteamericana y en la emigración cubana en ese país contra el bloqueo y a favor del cambio de política hacia Cuba. [...] el 71% de los estadounidenses abogan por la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidosâ
��"

"Las sanciones contra Cuba permanecen intactas y se aplican con todo rigor.

"En el año 2010, el cerco económico se ha endurecido y su impacto cotidiano sigue siendo visible en todos los aspectos de la vida en Cuba. Tiene consecuencias particularmente serias en esferas tan sensibles para la población como la salud y la alimentación."

De inmediato señala una serie de crueles medidas que afectan sensiblemente a niños con delicados problemas de salud, que el Gobierno de Estados Unidos no podría desmentir.

Luego expresa:

"Las multas de los Departamentos del Tesoro y Justicia contra entidades de su país y de Europa en este último año, por transacciones realizadas con Cuba, entre otros Estados, superan en su conjunto los 800 millones de dólares."

Prosigue informando:

"La confiscación de una transferencia de más de 107 mil euros pertenecientes a la compañía Cubana de Aviación y realizada por medio del Banco Popular Español desde Madrid a Moscú, constituyó un verdadero robo."

A continuación, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores señala algo de mucha importancia sobre los efectos del crimen grosero contra la economía de Cuba, dada la tendencia a mencionar cifras históricas sobre el monto en dólares del valor de un bien mueble o inmueble, un préstamo, una deuda o cualquier otra cosa que sea medible en dólares norteamericanos, sin tener en cuenta el valor constantemente decreciente del dólar en las últimas cuatro décadas. A modo de ejemplo cito un refresco harto conocido: Coca Cola -sin cobrar nada por la publicidad. Hace 40 años costaba 5 centavos, hoy su precio fluctúa en cualquier país entre 150 y 200 centavos de dólar.

Bruno expresa:

"El daño económico directo ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo, supera en estos cincuenta años los 751 mil millones de dólares, en el valor actual de esa moneda."

Es decir, no incurre en el error de utilizar la cifra de pérdidas que significó el bloqueo año por año, como si el valor de los dólares fuera exactamente igual cada año. Como consecuencia de la estafa mundial que significó la suspensión unilateral, por Nixon, del respaldo en oro de esa moneda, a la tasa de 36 dólares por onza Troy, unida a las emisiones de dólares sin límite alguno, el poder adquisitivo de esa moneda se redujo extraordinariamente. El MINREX se tomó el trabajo de solicitar a un grupo de expertos del Ministerio de Economía que hicieran la evaluación, y esta arrojó el daño económico del bloqueo a Cuba a lo largo de 50 años, expresado en el actual valor de esa moneda.

"El pasado 2 de septiembre" -dijo en su intervención-, "el propio presidente Obama ratificó las sanciones contra Cuba, aludiendo al supuesto â
��interés nacionalâÖ de los Estados Unidos. Pero todos saben que la Casa Blanca sigue prestando mayor atención a los â��intereses especialesâÖ, bien financiados, de una exigua minoría que ha hecho de la política contra Cuba un negocio muy lucrativo."

"Muy recientemente, el 19 de octubre, el presidente Obama calificó, según varias agencias de prensa, de insuficientes los procesos que, a su juicio, ocurren hoy en Cuba y condicionó cualquier nuevo paso a la realización de los cambios internos que quisieran ver en nuestro país.

"El Presidente se equivoca al asumir que tiene derecho a inmiscuirse y a calificar los procesos que hoy tienen lugar en Cuba. Es lamentable que esté tan mal informado y asesorado.

"Las transformaciones que hoy emprendemos responden a los anhelos de los cubanos y a decisiones soberanas de nuestro pueblo. [...] No se proponen complacer los deseos o satisfacer los intereses del gobierno de los Estados Unidos, hasta hoy siempre opuestos a los del pueblo cubano.

"Para la superpotencia, todo lo que no conduzca al establecimiento de un régimen que se subordine a sus intereses será insuficiente, pero eso no va a ocurrir porque muchas generaciones de cubanos han dedicado y dedican lo mejor de sus vidas a defender la soberanía y la independencia de Cuba."

"Por el contrario, dicho gobierno ha continuado la arbitraria práctica de poner a Cuba en las espurias listas, incluida la de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo internacional, que fabrica el Departamento de Estado para calificar el comportamiento de otras naciones. Este país no tiene la autoridad moral para hacer tales listados -que como regla tendría que encabezar- ni existe una sola razón para incluir a Cuba en ninguno de ellos.

"El gobierno norteamericano también mantiene el injusto castigo a los Cinco cubanos luchadores antiterroristas que sufren prisión hace más de doce años en sus cárceles, cuya causa ha concitado la más amplia solidaridad de la comunidad internacional.

"Cuba, que ha sido y es víctima del terrorismo de Estado, reclama a dicho gobierno que ponga fin al doble rasero y a la impunidad de que gozan en su territorio los autores confesos de actos de terrorismo que se gestaron al amparo de la política anticubana de ese paísâ
��"

Llegado a ese punto, Bruno le asestó a la delegación de Estados Unidos el puntillazo del famoso memorando del subsecretario asistente de Estado Lester Mallory, desclasificado decenas de años más tarde, que muestra el repugnante cinismo de la política de Estados Unidos.

��La mayoría de los cubanos apoyan a Castro [...] No existe una oposición política efectiva [...] El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno [al gobierno] es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria [...] Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica [...] negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobiernoâÖ."

"A pesar de que la persecución económica constituye el obstáculo principal para el desarrollo del país y para la elevación de los niveles de vida del pueblo, Cuba muestra resultados innegables en la eliminación de la pobreza y el hambre, en índices de salud y educación que son de referencia mundialâ
��"

"Cuba pudo declarar aquí, hace pocas semanas, un elevado y excepcional cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos resultados, alcanzados por Cuba, aún son una utopía para una gran parte de la población del planeta."

"Cuba no cejará jamás en la denuncia del bloqueo y no dejará de reclamar el derecho legítimo de su pueblo a vivir y trabajar por su desarrollo socioeconómico en condiciones de igualdad, en cooperación con el resto de las naciones, sin cerco económico ni presiones externas.

"Cuba agradece a la comunidad internacional la firme solidaridad con nuestro pueblo, segura de que algún día se hará justicia y no será necesaria ya esta resolución.

"Muchas gracias."

Dijo para concluir su primera intervención.

Prosigue mañana.

Fidel Castro Ruz

Octubre 31 de 2010

miércoles, 27 de octubre de 2010

EE.UU. bajo el dominio del poder sionista

27/10/2010 x Ernesto Gómez Abascal

El “lobby” dejó de serlo para insertarse como parte de la estructura de poder que dirige el imperio

Hace tiempo que me he estado preguntando si en realidad existe un lobby sionista en los Estados Unidos o si ya éste dejó de serlo para insertarse como parte de la estructura de poder que dirige el imperio. Hoy me inclino por esta última apreciación. No es lo mismo un “lobby”, que por muy poderoso que sea se supone que existe para influir o hacer labor de cabildeo desde fuera, que formar parte del propio poder. El “lobby”, representado fundamentalmente por el American Israeli Public Affairs Committee (AIPAC), puede seguir existiendo como mecanismo de relaciones públicas, pero es solamente parte del juego.

Y hablo de sionismo, no de judaísmo, pues aunque los dirigentes de Israel tratan de identificar los dos términos como si hablaran de lo mismo, para mí está claro que el primero expresa una categoría política y el segundo una condición religiosa. Hay judíos, aunque sean una minoría, que son antisionistas.

Por estos días se discute también la exigencia de los gobernantes de Tel Aviv para que los palestinos y los árabes reconozcan la condición de Israel como “Estado confesional judío”, lo que conllevaría la exclusión o desconocimiento de un 20% de su población que está compuesta por palestinos que profesan la religión musulmana o cristiana. La exigencia sionista puede estar dirigida a que se acepte una futura expulsión de esta población árabe como culminación de las operaciones de “limpieza étnica y religiosa”, que vienen practicando desde hace más de medio siglo para dejar un “Estado puro”. Ya hace años la Organización de las Naciones Unidas había declarado, con razón, que el sionismo era una forma de racismo.

Hasta los años cuarenta, los sionistas habían mantenido vínculos privilegiados con los británicos, que fueron los que propiciaron en 1917, con objetivos colonialistas, la constitución de un “Hogar Nacional” para el pueblo judío en Palestina, una tierra que no les pertenecía. Este fue el antecedente directo de la creación en 1948, del Estado de Israel. Pero desde 1942, cuando la Agencia Judía dio a conocer el Programa de Biltmore, se venía produciendo un traslado de los intereses sionistas hacia los Estados Unidos y el centro de actividad de sus organizaciones pasó de Londres a Nueva York. Decenas de miles de judíos alemanes y europeos que habían emigrado a Estados Unidos huyendo del fascismo, estaban escalando posiciones en los medios masivos, en las actividades culturales y en los estamentos científicos y financieros. Igualmente comenzaron a introducirse en posiciones políticas influyentes. Ya en 1944, se consideraba que contaban con el apoyo de 77 senadores y 318 representantes en el Congreso.

Desde esa época, aunque hubo altos y bajos en el apoyo y el compromiso de los gobiernos estadounidenses con los intereses sionistas, el poder de éstos se fue extendiendo y consolidando, por encima de uno u otro partido. Sin embargo, fue posiblemente durante el gobierno del presidente George W. Bush cuando se pudo apreciar con más claridad que el lobby había pasado a ser parte integrante del poder establecido. Un grupo significativo de judíos sionistas estadounidenses y de estadounidenses pro sionistas, participaron en la elaboración después de finalizada la Guerra Fría de las principales ideas recogidas en el conocido “Proyecto para el Nuevo Siglo”, un programa para el pleno dominio mundial. Muchos de ellos pasaron a ocupar cargos en su administración neofascista: Paul Wolfowitz, Richard Perle, John Bolton, Elio Cohen, Lewis Libby, Dov Zekheim, Stephen Carbone…, una verdadera pandilla de delincuentes políticos.

Ellos fueron los hombres de Cheney y Rumsfeld en la implementación de la “guerra total contra el terrorismo”, desatada a partir del ataque a las Torres Gemelas en septiembre de 2001, acción que no pudo realizarse de forma más oportuna para poder instrumentar sus planes y a partir de la cual lanzaron su campaña para intimidar y someter al mundo.

Observé desde Bagdad cómo los sionistas y pro sionistas fueron levantando la gigantesca ola de mentiras para preparar una guerra que iba en contra de los verdaderos intereses del pueblo estadounidense. Washington pudo haber negociado con el gobierno iraquí y haber obtenido incluso concesiones muy importantes en la explotación de sus enormes reservas de petróleo y gas. Ya antes, cuando Saddam Hussein lanzó una guerra insensata contra Irán, habían mantenido una estrecha colaboración con su gobierno.

Cuando en los meses anteriores, al inicio de la guerra en 2003, conversaba con dirigentes iraquíes sobre la posibilidad o no de que ésta estallara, encontré en muchos de ellos la convicción de que el diferendo se resolvería mediante la negociación. Hasta mediados de marzo de ese año, siendo ya evidente que estaban a punto de llover bombas y cohetes sobre Bagdad, percibí que al menos en una parte importante del mando iraquí, predominaba el criterio de que la movilización militar enemiga era parte de la presión para llegar a negociaciones. Y ellos estaban dispuestos a negociar. Tal vez ésa fue la razón de la falta de preparativos para una defensa efectiva que observaba en mis recorridos.

Si el gobierno estadounidense hubiera optado por la negociación, se habría evitado una criminal guerra que ha costado cientos de miles de muertos al pueblo iraquí y la destrucción de una buena parte del país, pero los sionistas pensaban que si ello ocurría se fortalecería al país árabe al cual los dirigentes de Israel siempre han considerado “una amenaza para su seguridad.” El objetivo sionista no sólo era deponer al gobierno de Saddam, sino destruir el país, retrasar un siglo su posible desarrollo y tal vez dividirlo. Todavía están en eso.

Por intereses sionistas, ahora convertidos en punta de lanza del poder imperialista, el pueblo norteamericano ha debido pagar sin embargo un alto precio. La montaña de muertos iraquíes significa una montaña de resentimientos y odio acumulado entre árabes y musulmanes. La guerra ha costado cifras incalculables de millones de dólares, lo cual ha sido un factor en el desencadenamiento de la crisis económica que todavía sacude el país. Y lo que es más doloroso para el pueblo estadounidense, cerca de 4 500 jóvenes han muerto y decenas de miles han sido heridos, muchos de los cuales quedaron lisiados o arrastrarán otras secuelas.

El próximo objetivo es Irán. Habrá que ver si después del desastre de Iraq los sionistas pueden imponer sus criminales propósitos y desatar otra guerra que se aprecia como de terribles e incalculables consecuencias… también para el pueblo estadounidense.

CubavsBloqueo

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Quién va a hacerse cargo del mundo, y cómo?

¿Quién va a hacerse cargo del mundo, y cómo? (I)


Noam Chomsky
Cuba Debate

Recién ha pasado el primer aniversario de la declaración del presidente (Bush) sobre la victoria en Irak. No hablaré sobre lo que ocurre en el terreno. Existe información más que suficiente al respecto sobre ello, y podemos sacar nuestras propias conclusiones. De ésto me referiré solamente a: ¿Qué le ha ocurrido a los iraquíes? Sobre ello conocemos poco, porque no se ha investigado.

Recientemente se han dado a la voz pública algunas sorpresas sobre este vacío en nuestro conocimiento en la prensa británica.. Se trata de un mal entendido. Resulta una práctica general. De ese modo no sabemos, entre millones, cuántos murieron en el curso de la guerras estadounidenses en Indochina.

Tan ligeras resultan la información y la preocupación que el único estudio minucioso que encontré estima en 100,000 el número de viertnamitas muertos, casi el 5% de la cifra oficial, y probablemente el 2-3% de la cifra real. Verdaderamente nadie sabe que la víctimas de la guerra química estadounidense que comenzó en 1962 se estiman en unas 600,000, y aún continúan mueriendo, o que recientemente se descubrió que el empleo de carcinógenos devastadores resultó el doble de la cifra divulgada, y a niveles incomparablemente superiores que cualquiera tolerado por las sociedades industriales.—todo en Viet Nam del Sur, el Norte se respetó en especial de esta atrocidad.

Como un experimento pensado, pudiéramos preguntarnos como reaccionaríamos si los alemanes estimasen en dos o tres millones los muertes ocurridas durante el Holocausto y tuviésemos poco conocimiento o interés acerca de las modalidades de la carnicería.

Existe una excepción para la pérdida de información sobre las bajas en Indochina. Desde el comienzo han tenido lugar esfuerzos muy intensos para revelar, o muy a menudo, simplemente para inventar, atrocidades que pudieran atribuirse al Khmer Rouge. La literarura posterior a los Khmer Rouge sobre el tópico resulta sustancial, oscilando desde estimados sorprendentemente bajos de los crímenes de los Khmer Rouge en el curioso estudio demográfico de 1980 realizado por la CIA, cuando al final estuvieron disponibles las evidencias sobre la elevada cantidad de atrocidades, hasta los estimados más elevados y creíbles realizados por estudiosos serios y profundos. Uno apenas puede dejar de observar que la única excepción de la regla comprende a aquellos crímenes que resultaron útiles desde el punto de vista de la doctrina impuesta.

Volviendo a Irak, la información resulta habitualmente ligera, pero no se carece completamente de ella. Un estudio realizado el pasado noviembre por la organización de salud MEDACT, radicada en Londres, apenas menciona que los Estados Unidos reportaron un estimado bruto de 22,000 a 25,000 iraquíes muertos, y también informó sobre un incremento en la mortalidad materna, cercano al doble de la malnutrición aguda y un aumento en las enfermedades transmitidas por el agua y en la prevenibles por vacunación.

"Lo más importante que surge (del estudio) es que los datos no son asequibles" comentó el Dr. Victor Sidel, una notable autoridad sanitaria estadounidense, presidente anterior de Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear y un asesor de dicho estudio.

Dos meses atrás, una misión en busca de datos desplegada por la Organización No Gubernamental belga Ayuda médica para el Tercer mundo descubrió que aún los devastadores efectos de las sanciones impuestas por los Estados Unidos de América y el Reino Unido no han sido levantadas, incluyendo el veto a las medicinas, y que la mortalidad infantil está aparentemente aumentando, y que el estado general de salud está decayendo a causa de las deterioradas condiciones de vida, falta de acceso a los alimentos, al agua potable, a la asistencia médica y a los hospitales ; y una marcada disminución en el poder adqusitivo –principalmente como resultado de lo que debiera haber sido una de las ocupaciones militares más sencillas de todos los tiempos. "Ha sido uno de los fallos más extraordinarios en la historia," hizo notar muy acertadamente el veterano corresponsal británico Patrick Cockburn.

La mejor explicación que escuché provino de un alto funcionario de uno de las principales organizaciones de ayuda humanitaria, quien posee una amplia experiencia en algunos de los sitios más terribles del mundo. Después de varios frustrantes meses en Bagdad, dijo que nunca había visto semejante combinación de "arrogancia, ignorancia, e incompetencia" -refiriéndose no sólo a lo militar, sino también a los civiles que mandan en el Pentágono. En Irak han triunfado en lograr en buena medida lo que hicieron en la arena internacional: convertir rápidamente a los Estados Unidos de América en el país a menudo más odiado y temido del mundo. Las más recientes encuestas profundas sobre Irak –antes de las recientes revelaciones sobre tortura – mostraron que entre los árabes iraquíes, los Estados Unidos se consideran como una "fuerza de ocupación" en vez de una "fuerza de liberación" en una relación de 12 a 1, y la cifra va en aumento. Si tenemos en cuenta también a los Kurdos, quienes tienen sus aspiraciones y esperanzas características, las cifras aún resultan abrumadoras : 88% de todos los Iraquíes de acuerdo con una reciente encuesta, también anterior a Abu Ghraib.

Rumsfeld-Wolfowitz y asociados también triunfaron en convertir al joven clérigo Moqtada al-Sadr, anteriormente una figura marginal, en el segundo líder más popular en Irak, seguido del Gran Ayatola Ali Sistani, con 1/3 de la población "apoyándolo fuertemente" y otro tercio "apoyándolo de alguna forma". Otras encuestas occidentales encuentran el apoyo a las fuerzas ocupantes reflejado en dígitos sencillos, y lo mismo ocurre con el Consejo de Gobierno que ellos eligieron.

Pero pondré a un lado a Irak, y pasaré a la "nueva gran estrategia imperial" que iba a ser puesta en marcha con la conquista de Irak, y las doctrinas y visiones que subyacen en ella. La frase "nueva gran estrategia imperial" no es mía. Procede de una fuente más interesante: « Foreign Affairs », el principal órgano de prensa del sistema; el órgano de prensa del Consejo de Relaciones Exteriores. La invasión a Irak fue virtualmente anunciada en septiembre de 2002, junto con la Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Bush, la cual declaró la intención de dominar el mundo por un futuro indefinido y de destruir cualquier desafío potencial a la dominación de los Estados Unidos. A la ONU se le informó de que esto pudiera ser "relevante" si autorizaba lo que Washington haría de todos modos, o quizás podría tornarse en una sociedad en debate, como los instruyó Colin Powell, el moderado de la Administración.

La invasión iba a ser la primera prueba de la nueva doctrina anunciada por el Consejo de Seguridad Nacional "la cápsula de petri en la cual este experimento de política al vacío se desarrolló," El diario New York Times informaba que el experimento fue declarado un gran éxito hace un año.

La doctrina y su puesta en práctica en Irak trajeron protestas sin precedentes alrededor del mundo, incluyendo a la élite de la política exterior en el país. En Asuntos Exteriores la "nueva gran estrategia imperial" fue inmediatamente criticada como una amenaza al mundo y a los Estados Unidos de América. La crítica de la élite fue notablemente amplia, pero en marcos estrechos: el principio no es incorrecto, pero el estilo y la puesta en práctica resultan peligrosos, una amenaza a los intereses estadounidenses.

El alcance básico de la crítica fue captada por Madeleine Albright, también de Asuntos Exteriores. Ella hizo énfasis en que cada Presidente posee una doctrina semejante, pero la guarda en su bolsillo trasero, para utilizarla cuando haga falta. Resulta un error serio golpear a las gentes en la cara con ella, y ponerla en práctica en un desfachatado desafío aún con los aliados, dejando solo al resto del mundo. Sencillamente eso resulta tonto, otro ejemplo de la peligrosa combinación "arrogancia, ignorancia, e incompetencia."

Albright por supuesto sabía que Clinton tenía una doctrina similar. Como embajadora de la ONU, había reiterado al Presidente del Consejo de Seguridad el mensaje de Clinton hacia ellos de que los Estados Unidos actuaría "multilateralmente en la medida de lo posible pero unilateralmente cuando fuese necesario." Y después como Secretaria de Estado de Clinton seguramente sabía que la Casa Blanca había tergiversado el significado en mensajes al Congreso declarando el derecho al "uso unilateral de la fuerza militar" para defender intereses vitales, los cuales incluyen : "asegurar acceso sin limitaciones a mercados claves, suministros de energía y recursos estratégicos" sin siquiera los pretextos diseñados por Bush y Blair. Tomado al pie de la letra, la doctrina Clinton resulta más expansiva pero fue emitida tranquilamente, de manera de no despertar hostilidad. y lo mismo tuvo lugar con su puesta en práctica. Y como bien destacó Albright, la doctrina cuenta con una larga tradición en los Estados Unidos- también en cualquier otro lugar, incluyendo precedentes en los que uno preferiría ni pensar.

Pese a los precedentes, la nueva gran estrategia imperial se consideró como de gran importancia. Henry Kissinger la describió como una doctrina "revolucionaria" la cual hacía jirones el orden internacional establecido en el sistema de la Westfalia del Siglo XVII, y por supuesto, la carta de las Naciones Unidas y la actual ley internacional, sin que valga la pena mencionarlo. El nuevo acercamiento revolucionario es correcto, así lo sintió Kissinger, pero él también previno sobre el estilo y la puesta en práctica. Y le añadió una cualidad crucial: no debe ser "universalizada." El derecho de agresión a voluntad (dejando a un lado los eufemismos) se reservaría a los Estados Unidos, tal vez a selectos clientes. Debemos rechazar enérgicamente lo más elemental de los truismos morales: medir a los demás con la misma vara que nos medimos a nosotros.

Otros criticaron la doctrina y su primera prueba en terrenos marcadamente diferentes. Uno fue Arthur Schlesinger, tal vez el más respetado historiador estadounidense vivo. Al caer las primeras bombas sobre Bagdad, el recordó las palabras de Franklin Delano Roosevelt cuando Japón bombardeó Pearl Harbor en "una fecha que permanecerá viva en la infamia." Ahora son los estadounidenses quienes viven en la infamia, escribió Schlesinger, en la medida en que su gobierno seguía el curso del Japón imperial. Añadió que Bush y sus planificadores habían triunfado en transformar una "ola mundial de simpatía" hacia los Estados Unidos en una "una ola mundial de odio hacia la arrogancia y el militarismo estadounidense." Un año después fue mucho peor, según revelaron las encuestas internacionales. En la región con mayor experiencia en las políticas estadounidenses, entre las élites latinoamericanas, la oposición hacia Bush alcanzó el 87% entre los elementos más a favor de los Estados Unidos, 98% en Brasil y casi tan alto en México. De nuevo un logro impresionante.

Como también se anticipó, la guerra aumentó la amenaza del terror. Especialistas en el Medio Oriente quienes monitoreaban actitudes en el mundo musulmán estaban atónitos por el renacimiento de la llamada "Guerra Santa Islámica Mundial," la cual había estado en decadencia. Aumentó el reclutamiento para las redes de Al-Qaeda. Irak, que no tenía lazo alguno anterior con el terror devino en un "refugio del terrorismo", sufriendo también sus primeros ataques suicidas desde el Siglo XIII. En el 2003 los ataques suicidas alcanzaron sus niveles más altos en los tiempos modernos. El año concluyó con un alerta contra el terror, con una severidad sin precedentes en los Estados Unidos.

En el primer aniversario de la guerra, la Gran Estación Central de Nueva York estuvo patrullada por policía fuertemente armada, una reacción al atentado de Madrid, el peor acto terrorista en Europa. Pocos días después, España votó en contra del gobierno que se había sumado a la guerra contra la voluntad de la abrumadora mayoría, y por ello, obtuvo grandes elogios por su rol estelar en la Nueva Europa como la esperanza del futuro; comentaristas occidentales triunfaron brillantemente en "pasar por alto" que el criterio para la condición de miembro (membresía) en la Nueva Europa era la voluntad para echar a un lado la voluntad popular y seguir órdenes desde Crawford, Texas.

Un año después, España fue amargamente condenada por aquietar al terror mediante la retirada de sus tropas de Irak, a menos que lo hiciera bajo la autoridad de la ONU. Los comentaristas dejaron de destacar que ésta es esencialmente la posición del 70% de los estadounidenses, quienes apelan a la ONU para que ésta vaya al frente en la seguridad, en la reconstrucción económica y en el trabajo con los iraquíes con vistas a establecer un gobierno democrático. Pero tales hechos apenas resultan conocidos, y los mismos no figuran en la agenda electoral, otro ejemplo ilustrativo de las " credenciales democráticas."

Ahora mismo existe un curioso espectáculo emprendido entre los comentaristas occidentales, quienes debaten de manera solemne si en la Administración Bush bajaron de categoría la "guerra del terror" en favor de las ambiciones de la misma en Irak. El único aspecto sorprendente de las revelaciones de los antiguos funcionarios de la administración Bush, que provocó el debate, es que cualquiera los encuentra sorprendentes cuando está tan claro que al invadir Irak la administración hizo eso mismo: aumentar a sabiendas la amenaza del terror para alcanzar sus objetivos en Irak.

Pero aún sin esta dramática demostración de prioridades, las conclusiones debieran ser obvias. Desde el punto de vista de los planificadores del gobierno, el ranking de las prioridades es completamente racional. El terror pudiera matar miles de estadounidenses; ya que eso ha estado claro desde el intento por parte de combatientes de la yijad islámica, entrenados por los Estados Unidos, de volar el Centro de Comercio Mundial en 1993.

Pero ello no resulta muy importante en comparación con establecer las primeras bases militares seguras en un estado dependiente como cliente en el corazón de las mayores reservas mundiales de energía - "una estupenda fuente de poder estratégico" y un incomparable "premio en metálico," tal y como reconocieron altos fucionarios en la década de 1940, si es que no lo hicieron antes. Zbigniew Brzezinski escribe "el rol de la seguridad estadounidense en la región" - en un Inglés sencillo, su dominio militar - "ofrece una palanca indirecta pero políticamente crítica en las economías asiáticas y europeas que son también dependientes de las exportaciones de energía de la región."

Como bien sabe Brzezinski, la preocupación de que Europa y Asia pudieran variar su curso hacia la independencia resulta un problema medular dentro del dominio mundial actual, y ha sido una preocupación fundamental por muchos años. Cincuenta años atrás, George Kennan, el planificador principal, observó que el control de la estupenda fuente de poder estratégico le concedía a los Estados Unidos el "poder del veto" sobre lo que pudieran hacer sus rivales.

Treinta años atrás, Europa celebraba el Año de Europa, en reconocimiento a su recuperación de los tiempos de la guerra. Henry Kissinger pronunció un discurso del " Año de Europa " en el cual recordaba a sus subordinados europeos que su responsabilidad es hacia sus "responsabilidades regionales" dentro del "marco del órden total" administrado por los Estados Unidos de América. Hoy día los problemas son más severos, extendiéndose hacia la dinámica región del Noreste Asiático. El control del Golfo y del Asia Central se torna, en consecuencia, más importante. La importancia se incrementa por la esperanza de que el Golfo desempeñará un rol aún más prominente en la producción de energía mundial en las próximas décadas. El apoyo estadounidense y del Reino Unido hacia crueles dictaduras en Asia Central y el control sobre los oleoductos continuará por parte de aquellos cuya supervisión es parte del "gran juego" renovado.

¿Quién va a hacerse cargo del mundo, y cómo? (II)

¿Porqué, entonces debiéramos sorprendernos que el terror se bajase de nivel a favor de la invasión a Irak ? O es que Wolfowitz-Rumsfeld-Cheney y socios estaban presionando a la comunidad de la inteligencia para que presentasen algunos trapos como evidencia para así justificar la invasión, Blair y Straw también: los vínculos iraquíes con el terror, las armas de destrucción masiva, todo vale. Resulta un tanto chocante que en la medida que un pretexto tras otro se vienen abajo, y el conjunto de líderes anuncia otro nuevo, los comentarios continúan, uno detrás del otro, cumpliendo un objetivo, siempre de manera conspicua evitando la razón obvia, la cual resulta virtualmente inmencionable.

Las encuestas estadounidenses en Bagdad mostraron que una gran mayoría supuso que el motivo para la invasión fue tomar el control de los recursos de Irak y reorganizar el Medio Oriente de acuerdo con los intereses estadounidenses. No resulta inusual que aquellos del otro lado del palo comprendan lo que realmente pasa en el mundo.

Del hecho existen cantidad de otros ejemplos actuales, obviamente suficientes para los habitantes de Bagdad, de que terror se considera como un hecho menor en comparación con garantizar una correcta disciplina en el Medio Oriente. Justo la pasada semana salió a la luz un revelador ejemplo, cuand Bush impuso nuevas sanciones a Siria, poniendo en vigor la Syria Accountability Act aprobada por el Congreso en Diciembre, virtualmente una declaración de guerra, a menos de que Siria siga los dictados de los EUA.

Siria figura en la lista oficial de estados patrocinadores del terrorismo, pese al reconocimiento de la CIA de que Siria no ha estado involucrada en patrocinar el terror desde hace muchos años y se ha mostrado altamente cooperativa en suministrar importante información de inteligencia a Washington con relación a Al-Qaeda y a otros grupos islámicos radicales, y a favor de otras acciones anti-terroristas. La gravedad de la preocupación de Washington con relación a los vínculos de Siria con el terror fue revelada por Clinton hace diez años, cuando él ofreció eliminiar a Siria de la lista de estados que patrocinan el terror si se avenía a los términos de paz estadounidense-israelíes. Cuando Siria insistió en recuperar su territorio conquistado, permaneció en la lista.

Habiendo sido eliminada, esta sería la primera vez que un país queda fuera de la lista desde 1982, cuando los actuales funcionarios en Washington, en su fase de seguidores de los dictados de Reagan, sacaron a Saddam de la lista, de modo que pudieron brindarle un flujo de ayuda que malamente necesitaba mientras que éste llevaba adelante sus peores atrocidades, seguidos por Inglaterra y muchos otros que de nuevo nos dicen algo sobre la actitud hacia el terror y los crímenes de estado, como es el hecho de que Irak fue sustituido en la lista por Cuba, quizás reconociendo el hecho de que la guerra terrorista estadounidense contra Cuba que se estaba librando desde los años de Kennedy, había alcanzado entonces un clímax de ferocidad.

Nada de esto, y mucho más por el estilo, se supone que nada nos diga sobre la "guerra contra el terror" que fue declarada por la administración Reagan en 1981, rápidamente devenida en una asesina guerra terrorista, y re-declarada con la misma retórica 20 años después.

La puesta en práctica de la Syria Accountability Act, aprobada casi unánimemente, privó a los Estados Unidos de su principal fuente de información sobre el terrorismo radical islámico para alcanzar el alto objetivo de establecer en Siria un régimen que aceptara las demandas estadounidenses Israelíes – un patrón no inusual, pese a que los comentaristas lo hallan sorprendente, no importa cuán fuerte fuese la evidencia y habitual el patrón, y no importa cuán racional las opciones en términos de prioridades de planificación claras y comprensibles.

El Syria Accountability Act del pasado diciembre nos dice más sobre prioridades del estado y doctrinas prevalecientes de la cultura moral e intelectual, como señala el erudito en asuntos internacionales Steven Zunes. Su demanda medular se refiere a la Resolución 520 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que llama al respeto por la soberanía y la integridad territorial del Líbano, violada por Siria, debido a que ésta aún retiene en el Líbano fuerzas que fueron bienvenidas allá por los Estados Unidos e Israel en 1976 cuando su misión era masacrar palestinos.

Pasado por alto por la legislación congresional, y por los informes y comentarios noticiosos, está el hecho de que la Resolución 520, aprobada en 1982, estaba claramente dirigida contra Israel, no contra Siria, y también el hecho de que mientras Israel violaba esta y otras resoluciones del Consejo de Seguridad concernientes al Líbano durante 22 años, no hubo llamada alguna para aplicar sanciones contra Israel o para reducir la enorme e incondicional ayuda militar a esta nación. El silencio de 22 años incluye a éstos que ahora firmaron el Acta condenando a Siria por su violación de la resolución del Consejo de Seguridad ordenando a Israel abandonar Líbano. El principio es bien claro, escribe Zunes: "La soberanía libanesa debe ser defendida sólo si el ejército ocupante es de un país al cual se oponen los Estados Unidos de América, pero resulta innecesaria si el país es un aliado de los Estados Unidos." El principio se aplica de manera bien amplia en diversas esferas, por supuesto, no solamente en los Estados Unidos.

Una observación al margen: por 2-1, la población estadounidense se manifiesta a favor de un Israel Accountability Act, manteniendo a Israel con posibilidades para desarrollar armas de destrucción masiva y de cometer abusos contra los derechos humanos en los territorios ocupados. No obstante, esto no figura en la agenda, y aparentemente ni siquiera ha sido informado.

Existen muchos otros ejemplos de las claras, pero imperceptibles prioridades. Para mencionar una, el Departamento del Tesoro tiene un buró (o departamento), la Office of Foreign Assets Control cuya tarea es la de investigar transferencias financieras sospechosas, un componente crucial de la "guerra del terror." La OFAC posee 120 empleados. Hace unas pocas semanas la OFAC informó al Congreso que cuatro se dedicaban a seguirle el rastro a las finanzas de Osama bin Laden y de Saddam Hussein, en tanto que casi dos docenas se dedicaban a vigilar y hacer cumplir el embargo contra Cuba - incidentalmente, declarado ilegal por todas las relevantes organizaciones internacionales, aún la complaciente Organización de Estados Americanos. De 1990 a 2003 la OFAC informaba al Congreso que habían 93 investigaciones relativas al terrorismo con $9000 en multas, y 11,000 investigaciones relativas a Cuba con $8.000,000 en multas. No se despertó el menor interés entre aquellos quienes consideraban la desconcertante cuestión de que si la Adminsitración Bush – y sus predecesores – bajaron de nivel la guerra del terror en favor de otras prioridades.

¿Por qué el Departamento del Tesoro debería dedicar muchísima más energía para estrangular a Cuba que para librar la guerra contra el terror? Los Estados Unidos de América son una sociedad genuinamente abierta; por lo tanto poseemos cantidad de información acerca de la planificación estatal. Las razones básicas se explicaron en documentos secretos hace 40 años, cuando la administración Kennedy buscaba culpar a Cuba como sede de "los terrores de la tierra", como apuntaba Arthur Schlesinger en su biografía de Robert Kennedy, quien mantuvo las operaciones contra el terror como su máxima prioridad. Los planificadores del Departamento de Estado adviritieron que la "existencia en sí" del régimen de Castro constituye un "desafío exitoso" a las políticas estadounidenses remontándose 150 años, a la Doctrina Monroe, nada de rusos, pero un desafío intolerable al amo del hemisferio. Aún más, este desafío exitoso alienta a otros quienes pudieran infestarse por la "idea de Castro de tomar parte en el asunto por sus propias manos," Schlesinger había advertido al entrante presidente Kennedy, resumiendo el informe de la misión del Presidente en América Latina. Estos peligros resultan particularmente graves, elaboró Schlesinger, cuando "la distribución de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen en gran medida a las clases convertidas en propietarias y a los pobres y no privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, están ahora exigiendo para una vida decente." El sistema completo de dominación pudiera destejerse si la idea de tomar parte en el asunto por sus propias manos extiende sus tentáculos malignos.

El desafío exitoso permanece intolerable, con una clasificación bien elevada como una prioridad que está bien establecida, internamente racional, lo bastante clara para las víctimas, pero no perceptible para los agentes. El clamor sobre las revelaciones de las prioridades de la administración Bush, y las actuales audiencias en Washington por los atentados del 11 de septiembre, son solamente ilustraciones de esta curiosa incapacidad para percibir lo que resulta obvio, incluso como una posibilidad para entretener.

Volviendo al terror, existe un amplio consenso entre especialistas sobre como reducir la amenaza - manteniéndolo ahora en la subcategoría que resulta doctrinalmente admisible: el terror de ellos contra el nuestro - y también como incitar atrocidades terrroristas adicionales. las cuales más tarde o más temprano, se tornarán verdaderamente horrendas. Es simplemente una cuestión de tiempo antes que se vinculen el terror y las armas de destrucción masivas, como se anticipó en la literatura técnica bastante tiempo antes del 11 de septiembre.

La invasión a Irak es típica: con bastante frecuencia la violencia incita una respuesta violenta. Serias investigaciones sobre Al-Qaeda y Bin Laden revelan que éstos eran virtualmente desconocidos hasta que Clinton bombardeó Sudán y Afganistán en 1998. Los bombardeos condujeron a un gran aumento en apoyo, reclutamiento y financiamiento para las redes del tipo de Al-Qaeda (Al-Qaeda no es realmente una organización) convirtieron a Bin Laden en una figura principal y crearon una relación mucho más estrecha entre Bin Laden y los Talibanes, anteriormente frías y hostiles.

Podemos, si nos gusta, aprender algo más sobre la civilización occidental por la reacción a los bombardeos en Sudán, los cuales condujeron a decenas de miles de muertes de acuerdo con los pocos estimados creíbles, una catástrofe humanitaria pronosticada con antelación por el director de Human Rights Watch. Como es habitual, la investigación resulta dispersa y no existe interés. La reacción pudiera ser diferente si un ataque terrorista destruyese la fuente principal de suministros farmacéuticos en los Estados unidos de Norteamérica, Inglaterra, Israel, u otros lugares de importancia – los cuales pudieran haber sido mucho menos serios, dado que los suministros pueden fácilmente volver a surtirse en un país rico. Esto no es del todo inusual. Otra vez, aquellos del otro lado del palo tienden a ver el mundo algo diferentemente, despertando la furia de los guardianes de los valores de la civilización.

Quién va a hacerse cargo del mundo, y cómo?
III Parte

Después de los bombardeos de Clinton en 1998, la siguiente contribución de importancia al crecimiento de Al-Qaeda y a la prominencia de Bin Laden fue el bombardeo de Afganistán, con ningún pretexto creíble, como tranquilamente asintieron más tarde. Aquello condujo a un considerable reclutamiento y entusiasmo por "la lucha cósmica (« universal ») entre el bien y el mal," la retórica compartida por Bin Laden y el escritor de discursos del Presidente Bush (Supongo que Bin Laden escribe sus propias oraciones).

He estado virtualmente parafraseando el más cuidadoso y detallado estudio de Al-Qaeda, el muy importante libro del periodista británico Jason Burke. Revisando muchos ejemplos, él concluye que "Cada uso de la fuerza es otra pequeña victoria para Bin Laden." La conclusión general resulta ampliamente compartida entre otros, por antiguos jefes de la inteligencia militar israelita y los Servicios de Seguridad General (Shabak), en su propio contexto. Casi a diario existen nuevos ejemplos.

El alza de Moqtada al-Sadr hasta convertirse en una personalidad prominente es un ejemplo. Uno aún más instructivo lo son los recientes horrores en Fallujah. La invasión de infantes de marina, matando a centenares de habitantes, fue una reacción al asesinato de cuatro contratistas de seguridad estadounidenses. La responsabilidad de estos brutales asesinatos se la adjudicó una nueva organización autotitulada : "Brigada del Mártir Ahmed Yassin.". Vengaban la muerte del clérigo cuadriplégico Sheikh Yassin, junto con media docena de sus seguidores, cuando éste salía de una mezquita en Gaza una semana antes.

Aquello se informó como un asesinato israelita, pero no con exactitud. Sheikh Yassin fue asesinado por un helicóptero estadounidense piloteado por un israelita. Israel no produce helicópteros. Estados Unidos se los envía dando por sentado que serán utilizados para tales fines, no defensivos, como han sido utilizados regularmente. Algunas de las circunstancias, bien documentadas, pero sistemáticamente esquivadas, resultan bien notables. En los últimos seis meses los "asesinatos dirigidos" habían matado unos 50 sospechosos y 80-90 ciudadanos que andaban por el lugar.

Ninguno entra en los anales del terrorismo de estado, por virtud de acuerdos, los Estado Unidos de América están exentos de tales cargos, por definición, y sus clientes heredan la inmunidad, particularmente en acciones conjuntas. Una condición crucial de la cultura moral e intelectual es que los poderosos tienen el derecho a hacer las leyes. Estos resultan principios importantes para el orden mundial, similares a los de la Mafia, a los cuales el orden internacional tiene algo más que una semejanza casual.

Siguiendo la cadena de violencia en este caso, encontramos que conduce directamente del asesinato de Sheikh Yassin cometido por Estados Unidos e Israel, hasta la conflagración en Irak. Ya eso era harto conocido, pero era virtualmente silenciado en los medios; en los Estados Unidos, al menos donde la cobertura de los medios es cuidadosamente estudiada.

Los apologistas para el terrorismo de estado objetarán que la cadena de violencia no comienza con el asesiato Yassin. Cierto, pero irrelevante. Y si seguimos la cadena más allá de los resultados arribamos a conclusiones aún más feas.

Existe también un amplio consenso de especialistas sobre como reducir la amenaza del terror. Tiene dos puntas. Los terroristas se ven ellos mismos como una vanguardia, buscando movilizar a otros, dándole la bienvenida a una reacción violenta que sirva a su causa. La reacción correcta a los actos criminales es el trabajo policial, el cual ha sido bastante exitoso: en Europa, en el sureste Asiático, y en todas partes.

Mucho más importante resulta el amplio distrito electoral al cual los terroristas buscan movilizar, gentes que pueden odiarlos o temerlos, pero que, sin embargo, los ven como luchadores por la causa justa. Aquí la respuesta correcta consiste en poner atención a sus motivos de quejas, a menudo legítimos y deben de considerarse como ajenos a cualquier relación con el terror.

Existen muchos ejemplos. Inglaterra y el Norte de Irlanda, para tomar un caso reciente. En la medida en que la respuesta de Londres al terror del Ejército Republicano Irlandés (ERI) era la violencia, el terror y el apoyo al mismo aumentó. Cuando, finalmente, se empezó a prestar alguna atención a los legítimos motivos de quejas, todo lo anterior disminuyó. Belfast no es una utopía, sino un lugar mejor que hace una década. Incidentalmente, el terror del ERI estaba financiado desde los Estados Unidos de América, de hecho justamente donde yo vivo.

Los expertos en contraterrorismo estaban conscientes de esto, pero no interferían, y creían que no hubiera sido posible hacerlo, aunque ahora Arabia Saudita exige medidas semejantes, y se están llevando adelante con algún éxito. Como es habitual, la "posibilidad" depende de quien es el buey que se está sacrificando.

La violencia puede triunfar. También hay muchos ejemplos de ello. El destino de los pueblos indígenas de los Estados Unidos de Norteamérica constituye un dramático ejemplo - también ignorado o negado, a menudo en forma alarmante, una reacción típica a los propios crímenes.

La violencia puede triunfar, pero a un costo tremendo. También puede provocar una mayor violencia como respuesta, y a menudo lo hace. Incitar al terror no constituye el más ominoso ejemplo habitual.

Dos meses atrás, Rusia llevó adelante sus mayores ejercicios militares en dos décadas, desplegando nuevas y más sofisticadas armas de destrucción masiva, teniendo como blanco a los Estados Unidos de América. Los dirigentes políticos y militares rusos dejaron claro que esto era una respuesta directa a las acciones y a los programas de la administración Bush, tal y como se había pronosticado. Un ejemplo fundamental en que se enfatizó fue en que el desarrollo estadounidense en armas nucleares de corto alcance.

Los analistas estratégicos rusos saben tan bien como sus contrapartes estadounidenses que estas armas pueden tener como objetivo los bunkers de mando ocultos en montañas que controlan los arsenales nucleares rusos. La insistencia de Washington en utilizar el espacio con propósitos militares ofensivos resulta otra preocupación principal.

Los analistas estadounidenses sospechan que Rusia está duplicando el desarrollo estadounidense en el Vehículo Crucero hipersónico, el cual puede orbitar la tierra y reingresar repentinamente en la atmósfera lanzando ataques devastadores en cualquier parte sin previo aviso. Los analistas estadounidenses también estiman que los gastos militares rusos pueden haberse triplicado en los años Bush-Putin.

Rusia ha adoptado la doctrina Bush del "ataque preventivo" – es decir, agresión a voluntad – la nueva doctrina "revolucionaria" que impresionó a Kissinger. También confían en sistemas de respuesta automática, los cuales, en el pasado, habrían llegado a los pocos minutos de haber asestado un golpe nuclear, escasamente abortado por la intervención humana. En la actualidad los sistemas se han deteriorado, con el colapso de la economía rusa bajo el fanatismo del mercado en los últimos años.

Los sistemas estadounidenses permiten tres minutos para humanos después que las computadoras avisan de un ataque con misiles – informado como de ocurrencia cotidiana. Entonces tienen lugar 30 segundos de instrucciones presidenciales. Los analistas del Pentágono han descubierto serios defectos en los sistemas de seguridad de las computadoras los cuales pudieran permitir que hacker terroristas se infiltrasen y simulasen un lanzamiento. Es "un accidente en espera de que ocurra" advierte un prominente analista estratégico estadounidense - Bruce Blair, jefe del Centro para Información de Defensa. Los sistemas rusos son aún menos confiables.

Los peligros se elevan de manera consciente mediante la amenaza y el uso de la violencia - y ahora estamos considerando amenazas reales para sobrevivir.

La Administración Bush anunció que desplegaría los primeros elementos de un sistema de misiles de defensa en Alaska en el verano de 2004, en época de elecciones presidenciales. Estos planes han sido criticados porque resultan obviamente elaborados en momentos y con propósitos políticos, utilizan tecnología no probada a grandes costos, y probablemente no funcionarán. Todo esto puede ser correcto, pero existe una crítica mayor : los sistemas pudieran funcionar, o al menos parecer que pudieran hacerlo. En la lógica de la guerra nuclear lo que cuenta es la percepción, no la realidad, y los planificadores tienen que hacer el peor caso de los análisis. De todas partes se comprende que la "defensa mediante misiles" es un arma ofensiva, la cual le brinda libertad para la agresión, incluyendo un primer golpe nuclear. Esto está plenamente acordado por analistas estadounidenses y objetivos potenciales, quienes incluso hacen uso de las mismas palabras : un sistema de defensa por misiles no es solamente "un escudo," sino también "una espada."

¿Quién va a hacerse cargo del mundo, y cómo? (IV Parte)

Recientemente se hicieron públicos documentos que revelan como reaccionan los Estados Unidos ante un pequeño sistema de Misil Anti Balístico desplegado alrdedor de Moscú en 1968. En una ocasión los Estados Unidos tuvieron en el objetivo las instalaciones del radar y el sistema. con armas nucleares.
Se espera que los planes actuales estadounidenses provoquen una similar respuesta rusa, aunque ahora en una escla mucho mayor. Se espera que China reaccione del mismo modo, tal vez aún más, ya que un sistema de defensa mediante misiles socavaría la credibilidad de sus muy limitados factores disuasivos actuales. Que pudieran tener un efecto de agitación como ondas: India reaccionará hacia la expansión las armas estratégicas ofensivas Chinas, Pakistan hacia la expansión de la India, y tal vez más allá. Tales perspectivas se discuten y son objeto de verdadera preocupación.
Sin discusión, al menos en los Estados Unidos de América, existe la amenaza de Asia Occidental. Las capacidades nucleares de Israel, incrementado con otras armas de destrucción masiva, son consideradas como "peligrosas en extremo" por el antiguo jefe del Comando Estratégico de los Estados Unidos (STRATCOM), General Lee Butler, no sólo por la amenaza en sí que representan, sino también porque estimulan la proliferación como respuesta. La administración bush está ahora aumentando dicha amenaza. Los analistas militares israelitas alegan que sus fuerzas aéreas y blindadas son mayores y tecnologicamente más avanzadas que aquellas de cualquier potencia de la OTAN (aparte de la de los Estados Unidos), no porque este pequeño país sea poderoso en sí mismo, sino porque sirve virtualmente como base militar y centro de alta tecnología fuera de las costas estadounidenses.
Este país está enviando ahora Israel más de 100 de sus más avanzados bombaderos a reacción F-16I, muy claramente anunciados como capaces de volar hasta Irán y regresar, y como una versión actualizada de F-16 empleados por Israel para bombardear el reactor nuclear iraquí en 1981. Al momento se supo que el reactor bombardeado no tenía capacidad real de producir armas nucleares. Más tarde, pruebas de científicos iraquíes quienes escaparon hacia occidente revelaron que el bombardeo israelita no había retardado el programa de armas nucleares de Saddam, pero había iniciado el familiar ciclo de violencia. La prensa israelita informa (solamente en hebreo) que los Estados Unidos están enviando a la fuerza aérea israelita "`armamentos especiales".
Es probable que la inteligencia iraní, a cuyos oídos están presumiblemente están dirigidos tales informes, efectúa un análisis peor del caso, y suponga que los mismos puedan ser cabezas nucleares para los bombarderos israelitas. Quizás estos movimientos bien visibles estén concebidos para incitar alguna acción iraní que sirva como pretexto para un ataque, tal vez para anunciar ruidosamente quien lleva el liderazgo, contribuyendo así a un conflicto interno y al caos. Cualquiera que fuese el objetivo, las probables consecuencias no resultan atractivas.
Resulta familiar el colapso de los pretextos para invadir Irak. Pero se le ha prestado insuficiente atención a la consecuencia más importante de los pretextos esgrimidos por el binomio Bush-Blair pretextos: Abrir las rejas para la agresión. La necesidad de establecer lazos con el terror fue tranquilamente abandonada. Lo que es más importante, la administración Bush -Powell, Rice, y otros -- ahora declaran el derecho de atacar a un país aunque éste no posea armas de destrucción masiva ni programas para desarrollarlas, pero que tenga el "intento y la capacidad" de hacerlo. Casi cualquier país tiene la "capacidad" de desarrollar armas de destrucción masivas, e intentarlo está en el punto de vista del espectador. Lo que viene a continuación es que virtualmente cualquiera puede ser objeto de un ataque devastador sin mediar pretexto alguno-
Existe una partícula de prueba (aparente) que aún permanece en el apoyo de la invasión : Se derrocó realmente Saddam Hussein, un que puede ser bien recibido sin hipocresía por aquellos quienes se oponían vigorosamente al apoyo brindado por Estados Unidos y el Reino Unido durante sus peores crímenes, incluyendo el aplastamiento de la rebelión chíita que pudo haberlo derrocado en 1991, por razones que fueron francamente explicadas en la prensa nacional de entonces, pero que en la actualidad se mantiene fuera de la vista pública.
El fin del gobierno de Saddam fue uno de los dos "cambios de régimen" bienvenidos. El otro fue el fin formal del régimen de sanciones, el cual mató a miles de personas, devastó a la sociedad civil iraquí, reforzó la tiranía y forzó a la población a confiar en él para sobrevivir. Es por estas razones que respetados diplomáticos internacionales Denis Halliday y Hans von Sponeck, quienes administraban los programas "petróleo por alimentos" de la ONU, renunciaron como protesta por lo que Halliday llamó el régimen de sanciones "genocidas". Ellos son los occidentales que mejor conocían a Irak, y tenían acceso a información regular de investigadores a través de todo el país. Pese a que las sanciones fueron administradas por la ONU, su carácter cruel y salvaje fue dictado por los Estados Unidos y su subordinado británico. El fin de este régimen resulta un aspecto muy positivo de la invasión. Pero todo aquello pudo haber sido hecho sin invasión alguna.
Halliday y von Sponeck habían argumentado que si las sanciones hubiesen estado redirigidas a evitar el programa de armamentos, entonces la población de Irak le hubiera podido enviar a Saddam Hussein al mismo destino que a otros criminales pandilleros apoyados por los actuales titulares en Washington y sus aliados británicos: Ceausescu, Suharto, Marcos, Duvalier, Chun, Mobutu.... – una lista impresionante, muchos de ellos comparables a Saddam, a la cual se añaden diariamente nuevos nombres por los mismos dirigentes occidentales. De ser así, ambos regímenes asesinos pudieron haber concluido sin invasión. Las encuestas de postguerra, tal como aquellas del Grupo de Encuestas Wasington sobre Irak encabezadas por David Kay, le dan más peso a estas creencias de como el nada firme control de Saddam sobre el país estaba en sus últimos años.
Podemos tener nuestros propios juicios subjetivos al respecto, pero son irrelevantes. A menos que la población tenga la oportunidad de derrocar a un brutal tirano, tal y como hicieron en el caso de otros miembros de la Galería de Bribones apoyada por Estados Unidos de América y el Reino Unido, no existe justificación para recurrir a una fuerza foránea para hacerlo. Estas consideraciones solas bastan para eliminar la partícula de verdad que pudiera las nuevas doctrinas inventadas tras el colapso de los pretextos oficiales. También existen otras razones, algunas discutidas en la introducción al informe anual correspondiente al año 2004 emitido por Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch.
Volviendo a la doctrina mejorada de la invasión pretexto, las capacidades de llevar adelante los planes están siendo magnificados por los nuevos programas militares. Un programa principal, anunciado poco después de lo emitido por el NSS ( ¿National Security System?.- Ver N del Tr. al principio) está pensado para avanzar del "control del espacio" para propósitos militares – el Programa Clinton - a la "propiedad del espacio," lo cual significa "compromiso instantáneo en cualquier parte en el mundo." Esta puesta en práctica del NSS pone a cualquier parte del mundo en riesgo de destrucción instantánea, gracias a la sofisticada vigilancia global y el letal armamento en el espacio.
Las agencias de inteligencia mundial pueden leer el AIR FORCE SPACE COMMAND STRATEGIC MASTER PLAN, (PLAN MAESTRO DEL COMANDO ESPACIAL ESTRATÉGICO DE LA FUERZA AÉREA) el cual he estado citando, tan facilmente como he podido. Y sacarán sus conclusiones apropiadas, aumentando el riesgo para todos nosotros. Debemos rememorar aquella historia – incluyendo la historia actual – que ofrece muchos ejemplos de líderes que conscientemente magnificaron amenazas muy serias en búsqueda estrechos intereses de poder. No obstante, en la actualidad, los retos son mucho más elevados.
El colapso de los pretextos para la invasión condujo a otra nueva doctrina: la guerra en Irak fue inspirada por la "visión mesiánica" del Presidente- como se le conoce en la élite de los medios liberales – para llevar la democracia a Irak, al Medio Oriente y al mundo. El Presidente afirmó dicha visión en un discurso el pasado noviembre.
La reacción oscilaba desde la reverencia temerosa hasta la crítica, la cual elogiaba la "nobleza" y la "generosidad" de la visión mesiánica, pero advertía que misma podía ir más allá de nuestros recursos: demasiado costosa, los beneficiarios son muy retrógrados, otros pueden no compartir nuestra nobleza y altruismo. Que este es el motivo para la invasión es una simple presuposición de los informes noticiosos y de los comentarios. La actitud de adoración se extiende a Inglaterra, donde, por ejemplo, "The Economist" informa que la misión estadounidense" de convertir a Irak en "un ejemplo inspirador [de democracia] para sus vecinos" está confrontando problemas.
Resulta un ejercicio útil la búsqueda de pruebas, o evidencias, de que la invasión fue inspirada por la visión mesiánica. Uno descubrirá que las pruebas se reducen al hecho de que nuestro líder proclamó la doctrina, por lo tanto, sencillamente no hay duda sobre la veracidad – aunque sabemos perfectamente que tales profesiones de noble intento no portan información porque son completamente pronosticables, incluyendo a los peores monstruos. Y en este caso, la aceptación sin preguntas de la "visión" confronta una dificultad agregada: es necesario suprimir el hecho de que el visionario está con eso autodeclarándose ser el mentiroso más impresionante, desde el momento en que movilizó al país para la guerra la "única pregunta" fue si Irak se desarmaría. De existir una excepción a esta reacción de ciega aceptación en la corriente principal de los informes y los comentarios, aún no la he encontrado.
Para ser más preciso, encontré una excepción. Unos pocos días después que el Presidente reveló su visión mesiánica muchos aclamaron con temor reverencial. El Washington Post publicó los resultados de una encuesta librada por los Estados Unidos en Bagdad, en la cual a la población se le preguntó por qué pensaron que los Estados Unidos invadieron a Irak. Algunos estuvieron de acuerdo con la casi unánime opinión articulada entre los invasores (incluyendo a los críticos de la corriente principal) de que el objetivo era llevar la democracia : 1% ; que el objetivo era ayudar a los iraquíes 5%. Ya he mencionado las opiniones de la mayoría del resto: los motivos se dispersan en círculos políticos, tales como "teoría de la conspiración" o algún otro equivalente intelectual de las palabras de cuatro letras empleadas por las clases menos elevadas.

¿Quién va a hacerse cargo del mundo? (V Parte y Final)

Los resultados de la encuenta de Bagdad fueron de hecho más matizados. Casi la mitad sintió que los Estados Unidos de América querían la democracia, pero solamente si pudieran mantener su influencia sobre los resultados. En breve, la democracia está muy bien, de hecho preferible si nos hiciera sentir mejor y ser mejor vistos "good", pero solamente si tu haces lo que yo digo: escoge, porque la evidencia es amplia, de hecho aplastante. Sólo en los últimos meses ha habido una amplia evidencia en las primeras planas concernientes a los nobles esfuerzos de la "ampliación de la democracia" en Haití y El Salvador. Una vez, más, hay que ser disciplinado "para no ver" que el juicio de los habitantes de Bagdad es muy preciso en estos casos, una vez más, pero que no hay tiempo para analizar los detalles aquí. (N. del TR: en el original está repetida la frase « once more »: « una vez más »).

Los iraquíes, no obstante, no tienen que conocer la historia estadounidense para sacar sus conclusiones acerca de la, "visión mesiánica" que está conduciendo las políticas de Estados Unidos y del Reino Unido, tal como se nos instruye . Su propia historia basta. Ellos están bien conscientes de que Irak fue creado por Gran Bretaña con fronteras establecidas para asegurar que Gran Bretaña, no Turquía, ganaría el control del petróleo del norte de Irak, y de que Irak sería efectivamente bloqueado por mar desde el Principado de Kuwait, regido por los británicos, de aquí que al dependiente Irak se le otorgaría una "independencia," una "constitución," etc., pero los Iraquíes no tendrían que esperar a que se hiciesen públicos documentos secretos para saber que los británicos diseñaron la imposición de una "fachada árabe" en Irak y donde quiera, que les permitiera a Gran Bretaña regir de manera efectiva tras varias "ficciones constitucionales" .

Ni tampoco tendrían que esperar por la desclasificación de los registros de Estados Unidos de América – Reino Unido de 1958, para conocer que después que Irak se librase del condominio angloamericano, en discusiones conjuntas de alto nivel, Gran Bretaña accede a darle a Kuwait la independencia nominal para seguir la corriente de nacionalismo independiente, en tanto se reserva el derecho de "intervenir sin piedad" si algo iba mal en este pilar de la economía británica, mientras que los Estados Unidos se reservaban el mismo derecho para los grandes premios en cualquier lugar del Golfo – todo publicamente disponible justo después de la primera guerra del Golfo, y claro que bien importante para los sucesos dados a conocer, pero evitado sistematicamente, en lo concerniente a los márgenes de ganancia.

Aún más, los iraquíes pueden ver lo que ocurre ante sus ojos...

En el frente diplomático, los Estados Unidos están construyendo la mayor embajada del mundo. Para llevar a feliz término sus objetivos, nombraron como embajador a John Dimitri Negroponte, una opción interesante. El diario Wall Street Journal lo describió (de manera precisa) como un " Proconsul Moderno," quien aprendió su oficio en Honduras en la década de 1980, durante la fase de Reagan de los actuales ocupantes. Allá fue conocido como "el proconsul" dado que presidía la segunda mayor embajada en América Latina y la mayor estación CIA en el mundo – sin duda porque Honduras resultaba una gran pieza central del poder mundial.

Como proconsul, la tarea de Negroponte fue mentir al congreso sobre el estado de terror imperante en Honduras, de modo que el flujo de ayuda militar continuaría en franca violación de las leyes, pero algo más importante, el supervisar las bases para el ejército mercenario estadounidense que estaba atacando a Nicaragua, devastándola, y conduciendo a los Estados Unidos a convertirse en el único país en el mundo en haber sido condenado ante un Tribunal Mundial por terrorismo internacional (tecnicamente, "uso ilegal de la fuerza"), respaldado por dos resoluciones del Consejo de Seguridad, las cuales vetó Estados Unidos con la educada abstención británica, escalando entonces el ataque terrorista internacional.

De manera que Negroponte está bien calificado para hacerse cargo de la mayor embajada del mundo, y probablemente, otra vez, de la mayor estación CIA – todo para transferir la total soberanía a los iraquíes. El proconsul Negroponte está sustituyendo a Paul Bremer el del Pentágono, de quien el enviado especial de las Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, se refiere afectuosamente como "el dictador" de Iraq.

Los iraquíes no tienen que leer el Wall St. Journal para descubrir que "tras bambalinas, los Estados Unidos de América aprietan los grilletes para el futuro de Irak," imponiendo el consejo de ministros iraquíes con "consejeros" estadounidenses y "apoderados escogidos a mano", en tanto que el proconsul Bremer está "tranquilamente construyendo instituciones que le darán a los Estados Unidos poderosas palancas para influir en casi todas las decisiones importantes que tomará el nuevo gobierno interino," junto con edictos "que de manera efectiva eliminarán virtualmente todos los poderes ejercidos por varios ministerios."

De aquí que después que se cumpla la "soberanía total" Bush-Blair, "el nuevo gobierno iraquí tendrá poco control sobre sus fuerzas armadas, perderán la capacidad de elaborar o modificar las leyes, y serán incapaces de tomar decisiones capitales dentro de ministerios específicos sin la tácita aprobación de los Estados Unidos "; y de manera crucial, cederán el " control operacional" de todas las fuerzas militares iraquíes a los comandantes estadounidenses.

Sólo para estar del lado seguro de la amplia administración interina impuesta por los Estados Unidos que sustituye al Consejo de Gobierno impuesto por los Estados Unidos, Washington se aseguró que los máximos puestos militares estén en manos de comandantes kurdos , quienes tienen buenas razones para apoyar la presencia militar estadounidenese. Para asegurar por partida doble que los iraquíes no se salgan de la raya y conciban ideas alegres como "hacerse cargo de los asuntos con sus propias manos," la embajada de Negroponte permanecerá en un palacio de Saddam que es "visto por muchos iraquíes como un símbolo de la soberanía iraquí." Los inversionistas pueden sentirse seguros de que todo marcha sobre ruedas.

Para ser justos, debiéramos reconocer que el gobierno interino que presenta "las opiniones de los iraquíes" ante el mundo no es un "devoid" de apoyo doméstico. Encuestas recientes revelan que el Primer Ministro Ayad Allawi cuenta solo con el 5% del apoyo, sólo superado por el presidente con un 7% de aprobación .

Un titular de un reciente artículo del Redactor Diplomático del Daily Telegraph dice : "Entrega del poder aún por realizarse." en su último párrafo se informa que " Un alto oficial británico dejó caer de manera delicada : "el gobierno iraquí será completamente soberano, pero en la práctica no ejercerá todas sus funciones soberanas ". " Lord Curzon asentiría sabiamente con la cabeza..

Hablando por el Pentágono, Paul Wolfowitz anunció que tendría lugar una prolongada presencia de tropas estadounidenses y un débil ejército iraquí – para "nutrir a la democracia". Wolfowitz es objeto de gran admiración por parte de la prensa liberal nacional como el visionario que encabeza la misión mesiánica para traer la democracia. Él es el "idealista en jefe" de la administración, de acuerdo con el comentarista principal David Ignatius, antiguo redactor del International Herald Tribune. También ocurre que él posee un escalofriante record fuera de lo normal de odio a la democracia, el cual no tenemos tiempo de revisar aquí, fácil de descubrir pero oculto. Dado que el"idealista en jefe" declara que el Pentágono debe mantener el control para " para "nutrir a la democracia" , sin importar que de acuerdo con encuestas occidentales, de manera abrumadora los iraquíes quieren estar a cargo de la seguridad, como se vio forzado a aceptar el comando estadounidense en Faluya. Pese a todo, ésto resulta verídico: 7 por ciento quiere que las fuerzas estadounidenses se queden con el control, y el 5 por ciento el Consejo de Gobierno designado por los Estados Unidos, aunque desbandado, pero, sin embargo, no al favorito del Pentágon, Ahmed Chalabi, a quien no se le detecta apoyo alguno.

Nada de esto resulta relevante a la visión mesiánica.

Mientras observan los esfuerzos estadounidenses para mantener el control a través de medidas militares y diplomáticas, los iraquíes también pueden ver las modalidades impuestas por el "dictador" Bremer, en particular, sus decretos abriéndose al despegue efectivo de los Estados Unidos de América en la banca y en la industria (con Gran Bretaña presumiblemente recibiendo unas pocas migajas), junto con un 15% de impuesto bruto que dejará Irak entre los países con menos impuestos en el mundo, eliminando la esperanza para los desesperadamente necesarios beneficios sociales y reconstrucción de la infraestructura. Los planes fueron immediatamente denunciados por representantes de negocios iraquíes, quienes energicamente plantearon que serían destruídos, aparte de aquellos quienes escogiesen ser agentes locales de los extranjeros quienes controlan la economía. Resulta una conclusión bien establecida de historia económica que sin soberanía económica, es probable que el desarrollo esté limitado, y la independencia política apenas pueda ser algo más que una sombra.

Pudiera haber menos problemas con los trabajadores iraquíes, pese a su larga tradición de militancia laboral. El ejército ocupante inmediatamente realizó acciones para destruir sindicatos , irrumpir violentamente en oficinas y arrestar líderes, bloquear huelgas, hacer cumplir las brutales leyes anti-laborales de Saddam y entregar concesiones a negocios estadounidenses caracterizados por su amargo antisidicalismo. Más tarde o más temprano, el sindicato de la burocracia y el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy) probablemente se moverán a favor de "crear sindicatos democráticos", volviendo a tocar la misma deprimente música que ya resulta demasiado familiar por doquier.

Las medidas económicas que están siendo impuestas también resultan familiares. Las mismas jugaron un gran rol en la creación del "Tercer Mundo" actual por la fuerza imperial mientras que Inglaterra y sus retoños, y el resto de Europa Occidental, siguieron un curso radicalmente diferente, confiando en un poderoso estado y en un estado crucial de intervención en la economía, tal y cómo aún hacen – más dramaticamente los Estados Unidos . Lo mismo se cumple para Japón, una parte del Sur que se resistió a la colonización, y los desarrollados.

Resulta una pregunta abierta si los iraquíes pueden ser forzados a someterse a la "visión mesiánica," con la soberanía nominal ofrecida bajo varias "ficciones constitucionales". Para europeos y estadounidenses privilegiados, tenemos, no obstante, una pregunta mucho más pertinente. ¿Le permitirán ellos a sus gobiernos que "nutran a la democracia" al estado del "idealista en jefe" Wolfowitz, como a través de los tradicionales dominios de su poder e influencia? En parte ellos han dado una respuesta. El firme y sostenido rechazo de los iraquíes en aceptar las tradicionales "ficciones constitucionales" ha obligado a Washington a ceder paso a paso, con alguna ayuda de "la segunda superpotencia," como el New York Times describió a la opinión pública mundial después de las enormes demostraciones celebradas a mediados de febrero de 2003, la primera vez en la historia de Europa y sus retoños que las protestas masivas contra la guerra tuvieron lugar antes de que hubiesen sido lanzadas oficialmente. Eso hace una diferencia. De haber surgido los problemas de Faluya, por ejemplo, en la década de 1960, los mismos hubieran sido resueltos por los B-52 y operaciones de asesinatos masivos en el terreno. Hoy día, una sociedad más civilizada no tolerará tales medidas, dejando al menos algún espacio para que las víctimas tradicionales actúen ganando auténtica independencia . Es aún posible que la administración Bush tenga que abandonar sus planes bélicos reales, bien entendido por los iraquíes, aunque mantenido en las sombras en las sociedades de los ocupantes..

Llegado a este punto surgen preguntas cruciales sobre la naturaleza de la democracia industrial y su futuro – preguntas en extremo importantes. La supervivencia de las especies está seriamente amenazada, literalmente . Pero esto queda para otro momento.

Traducción: Frank Martínez