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martes, 7 de diciembre de 2010

Cuba, tiempos de cambio

OPINION

http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Atilio A. Boron *

En Cuba se está generando un gran debate sobre el futuro económico de la isla. Entre los cubanos se ha hecho carne la convicción de que el actual ordenamiento económico, inspirado en el modelo soviético de planificación ultracentralizada, se encuentra agotado. Tal como lo advirtieron Fidel y Raúl, su permanencia pone en entredicho la supervivencia misma de la Revolución. Si se la quiere salvar será preciso abandonar un esquema de gestión macroeconómica que, a todas luces, ya pasó a mejor vida.

La experiencia histórica ha enseñado que la irracionalidad y el derroche de los mercados pueden reaparecer en una economía totalmente controlada por planificadores estatales, los que no están a salvo de cometer gruesos errores que producen irracionalidades y derroches que afectan al bienestar de la población. Ejemplos: en un país con un déficit habitacional tan grave como Cuba, el ente estatal a cargo de las construcciones registra 8000 albañiles y 12.000 personas dedicadas a la seguridad y a custodiar los depósitos de las empresas constructoras del Estado. O que los informes oficiales del gobierno consignen que el 50 por ciento de la superficie agrícola de la isla está sin cultivar, en un país que debe importar entre el 70 y el 80 por ciento de los alimentos que consume. O que casi la tercera parte de la cosecha se pierda debido a problemas de coordinación entre los productores (sean éstos organismos estatales, cooperativas agrícolas o empresas de otro tipo), las empresas de almacenaje y acopio y los servicios estatales de transporte, que deben llevar la cosecha hasta los grandes centros de consumo. O que actividades tales como la peluquería y los salones de belleza sean empresas estatales –¿en qué página de El Capital recomendó Marx tal cosa?– en las cuales los trabajadores reciben todos los implementos y materiales para realizar su labor y cobran un sueldo, pese a lo cual cobran a sus clientes diez veces más que el precio oficialmente establecido, fijado décadas atrás, y sin pagar un centavo de impuestos.

Estos son unos pocos ejemplos, que conversando con los amigos cubanos se multiplican “ad infinitum”. Pero plantean una cuestión de importancia práctica y también teórica: el proyecto socialista, ¿se realiza al lograrse la total estatización de la economía? La respuesta es un terminante no. Si a la Unión Soviética (que sólo tuvo como precursora a la heroica Comuna de París) las condiciones específicas de su tiempo no le dejaron más alternativa que fomentar la estatización integral de la economía, nada indica que en las condiciones actuales se deba obrar de la misma manera. Tal como con perspicacia lo anotara Rosa Luxemburgo a propósito precisamente del caso soviético, no hay razón alguna para hacer de necesidad virtud. Y si la estatización total y la planificación ultracentralizada pudo haber sido necesaria –y aun virtuosa– en su momento, al hacer posible que en un lapso de cuarenta años Rusia, el país más atrasado de Europa, pudiera derrotar al ejército nazi y tomar la delantera en la carrera espacial, hoy ya no lo es. Dicho en términos del marxismo clásico, el desa-rrollo de las fuerzas productivas decretó la obsolescencia de formas e intervenciones estatales que, siendo eficaces en el pasado, ya no tienen posibilidad alguna de controlar la dinámica de los procesos productivos contemporáneos, decisivamente modelados por la tercera revolución industrial.

Cuba se interna en un proceso de cambios y de actualización del socialismo. El primer borrador del proyecto, un documento de una veintena de páginas aparecido como suplemento especial del Granma y Juventud Rebelde, fue distribuido masivamente en la población. Se tiraron 500.000 ejemplares que fueron inmediatamente adquiridos por la población, invitada reiteradamente a leerlo, discutirlo y hacer llegar sus propuestas. Van a hacer otra gigantesca tirada más, porque el ansia de participación es enorme. El documento será examinado críticamente por todas las organizaciones sociales, sin distinción alguna: desde el Partido Comunista hasta los sindicatos y el enjambre de asociaciones de todo tipo que existen en la isla. Por eso se equivocan quienes se ilusionan con que la introducción de las reformas dé inicio a un indecoroso –¡y suicida!–- retorno al capitalismo. Nada de eso: lo que se intentará hacer es nada más y nada menos que llevar adelante “reformas socialistas” que potencien el control social, es decir, el control popular de los procesos de producción y distribución de la riqueza. El socialismo, correctamente entendido, es la socialización de la economía y del poder, más no su estatización. Pero para socializar es necesario primero producir, pues en caso contrario no habrá nada que socializar.

Por lo tanto, se trata de reformas que profundizarán el socialismo. Va de suyo que el camino a recorrer por la Revolución Cubana se encuentra erizado de peligros: el infame bloqueo impuesto por Estados Unidos (y mantenido por el Premio Nobel de la Paz Barack Obama), el permanente bombardeo mediático y las presiones a que se ve sometida la isla procurarán por todos los medios hacer que las reformas socialistas que quieren los cubanos degeneren en una reforma económica capitalista. El quid de la cuestión está en la brújula política, la orientación que tendrán estos procesos de cambio. Y el pueblo y el gobierno cubanos tienen una muy buena brújula, probada por más de medio siglo, y saben muy bien qué es lo que deben hacer para salvar al socialismo de las mortales amenazas que le plantea el agotamiento de su actual modelo económico. Y saben también que si hay algo que liquidaría las conquistas históricas de la Revolución, que las barrería de un plumazo, sería la remercantilización de sus derechos y su conversión en mercancías. Es decir, la reintroducción del capitalismo. Y no quieren que tal cosa ocurra.

* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un grito desde Argentina: 'Cierren Guantánamo'

Publicado el 18 de noviembre de 2010

Por Amy Goodman

“Guantánamo va a seguir abierto en el futuro inmediato”, le dijo esta semana un funcionario no identificado de la Casa Blanca al Washington Post. Para tener un ejemplo de cómo proceder con la tristemente célebre base naval estadounidense en Cuba, el Presidente Barack Obama debería fijarse en un viejo edificio de la armada argentina en Buenos Aires.

Cuando Ana María Careaga tenía 16 años y estaba embarazada, matones de las Fuerzas Armadas argentinas la secuestraron en la calle, la llevaron a un centro clandestino de detención y la torturaron durante cuatro meses. Era el año 1977 y las Fuerzas Armadas acababan de dar un golpe de Estado en Argentina. Treinta mil personas fueron “desaparecidas” entre 1976 y 1983 por la brutal Junta Militar en Argentina. La Junta gozaba del apoyo entusiasta del entonces Secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, a quien se le atribuye haber autorizado la creación de una red de terrorismo de Estado integrada por varios gobiernos militares de la región y denominada “Plan Cóndor” que asesinó a 60.000 personas en América del Sur.

Décadas más tarde, Argentina salió de la dictadura y de la reciente debacle económica como una de las nuevas democracias progresistas de América Latina. Ana María Careaga, que ahora tiene 50 años, es la directora del Instituto Espacio para la Memoria en la vieja Escuela de Mécanica de la Armada en pleno Buenos Aires, donde 5.000 personas fueron detenidas, torturadas y, en su mayoría, luego fueron asesinadas. El objetivo del instituto es preservar la memoria de este capítulo nefasto de la historia argentina.

Ana temía perder a su bebé. Entre los horrores que tuvo que soportar se cuentan reiteradas descargas eléctricas con una picana en la vagina. Mientras estaba detenida, su madre, Esther Careaga, se unió a otras madres de jóvenes que habían sido desaparecidos. Se reunían en la Plaza de Mayo, llevando las fotografías de sus hijos desaparecidos y marchaban en círculo para concientizar, protestar y lograr apoyo internacional contra la violencia y el terrorismo de Estado argentino.

Luego de que Ana fue liberada y recibió asilo político en Suiza, Esther Careaga no dejó de marchar alrededor de la Plaza de Mayo. Estuve en Buenos Aires esta semana y le pregunté a Ana por qué: “Cuando yo salí en libertad, mi mamá volvió a la Plaza de Mayo y las madres le dijeron 'qué hacés acá si vos ya recuperaste a tu hija' y ella dijo 'yo voy a seguir hasta que aparezcan todos, porque todos los desaparecidos son mis hijos'. Eso mostraba que lo de ella no era una búsqueda individual, sino una búsqueda colectiva”.

Esther Careaga, otras dos Madres de la Plaza de Mayo y dos monjas francesas fueron desaparecidas, torturadas y asesinadas entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977. Fueron llevadas a la vieja Escuela de Mecánica de la Armada, donde con macabra sofisticación, el gobierno militar argentino llevaba adelante lo que se conoce como "vuelos de la muerte": luego de torturar a sus víctimas, las drogaban y, mientras estaban aún con vida, apilaban sus endebles cuerpos en aviones. Los aviones sobrevolaban las aguas costeras y lanzaban los cuerpos de las víctimas desde el avión. Tiempo después, un viento y una marea poco frecuentes arrastraron el cuerpo de Esther Careaga y de otras personas a la orilla, y finalmente fueron identificados.

Desde el lugar donde su madre fue vista con vida por última vez en el centro de tortura, Ana me mostró un libro que contiene un memorando diplomático de Estados Unidos, obtenido en virtud de la Ley de Libertad de Información. El documento demuestra que la embajada de Estados Unidos en Argentina sabía que su madre había sido asesinada y que su cuerpo había sido recuperado, cosa que Ana y su padre no supieron durante décadas.

En la actualidad, los sobrevivientes de los campos de detención y el gobierno argentino están juzgando, – y en la mayoría de los casos condenando–a muchos de los represores y torturadores (Kissinger aún no fue juzgado, y se dice que toma muchos recaudos antes de viajar al exterior para evitar ser arrestado). Ana asiste a dos juicios a la vez: los lunes, martes y miércoles asiste al juicio de quienes torturaron y asesinaron a su madre. El resto de la semana, en la misma sala de audiencias, asiste al juicio de sus propios torturadores. Ella es un testimonio viviente de la búsqueda paciente y disciplinada de justicia.

Lo que nos lleva de vuelta a Guantánamo. Mientras Estados Unidos sermonea a Cuba acerca de su falta de democracia y mantiene el bloqueo contra el país desde hace décadas, uno pensaría que debería dar un ejemplo de democracia en la parte de la Isla que está bajo su control. Sin embargo, instaló allí un campo de concentración que ha recibido un enérgico repudio a nivel internacional, un territorio kafkeano fuera del alcance de la ley.

El nuevo Relator Especial de la ONU sobre la Tortura está exhortando a Estados Unidos a que investigue y condene la tortura cometida durante el gobierno de George W. Bush. En la primera entrevista que brindó desde que asumió el cargo como nuevo Relator Especial de la ONU sobre la Tortura, Juan Ernesto Méndez dijo: “Estados Unidos tiene el deber de investigar todos los actos de tortura. Lamentablemente no hemos visto muchas señales de que asuman responsabilidad”. Méndez tiene planes de visitar Guantánamo. Él mismo fue víctima de tortura durante la dictadura argentina.

Hay todavía alrededor de 180 hombres detenidos en la Bahía de Guantánamo, con cada vez menos perspectivas de ser juzgados algún día por un tribunal real. Durante años fueron sometidos a interrogatorios y aislamiento prolongado, lo que se considera tortura tanto de hecho, como en términos legales. El Presidente Obama prometió cerrar la prisión de Guantánamo. Es poco probable que el Congreso financie ahora el cierre de Guantánamo y el traslado de los prisioneros, lo cual deja al presidente encadenado a Guantánamo, condena a los prisioneros allí a la detención y desesperación por tiempo indeterminado, y profundiza la indignación con la que muchos en el mundo miran a Estados Unidos.

Ana María Careaga es una sobreviviente de la tortura que trabaja en el mismo lugar en que su madre fue torturada y donde pasó sus últimas horas. Su consejo al Presidente Obama es simple: “Cierren Guantánamo”.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Disertan en la India sobre el modelo económico cubano





miércoles, 17 de noviembre de 2010


17 de noviembre de 2010, 08:15Nueva Delhi, 17 nov (PL) El proceso de reordenamiento económico emprendido por Cuba está dirigido a hacer más viable el proyecto socialista vigente hoy en la isla caribeña, aseguró el embajador cubano en la India, Miguel A. Ramírez.

El diplomático ofreció una conferencia titulada "Actualizando el modelo cubano" en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Nehru de Nueva Delhi.

En su intervención, Ramírez ofreció detalles sobre los Lineamientos Económicos y Sociales que están siendo analizados en Cuba, de forma masiva.

Ese documento será sometido a debate popular, previo a su discusión en el VI Congreso del Partido Comunista convocado para abril próximo, apuntó.

Ramírez también recalcó el impacto del bloqueo económico unilateral impuesto por Estados Unidos al país caribeño desde hace más de medio siglo.

En la apertura del evento académico, el ex embajador de la India en La Habana R. Rajagopalan afirmó que Cuba es un ejemplo, y una lección para los estudiantes de relaciones internacionales.

A pesar de todos los problemas económicos internacionales, la caída del campo socialista, los desastres naturales, sus propios errores y sobre todo, del bloqueo estadounidense, es un país que muestra logros y avances sin seguir políticas dogmáticas, y sabe realizar los ajustes necesarios en cada momento, aseveró el ex diplomático indio.

Antes de concluir el encuentro presidido por el Profesor Abdul Nafey, presidente del Centro de Estudios de Canadá, Estados Unidos y América Latina, los participantes acordaron volverse a reunir en mayo del año próximo, para conocer los resultados del proceso de reordenamiento económico en Cuba.

lac/nm

sábado, 13 de noviembre de 2010

Fidel Castro critica las cumbres del G20 y APEC

El ex gobernante de Cuba Fidel Castro cuestionó la validez para el resto del mundo de la recién celebrada cumbre del G20 en Seúl, Corea del Sur, y de la reunión del Foro de Cooperación Asia-Pacífico, APEC, inaugurada este sábado.

En la más reciente publicación de sus "Reflexiones", Castro tildó la cumbre de los 20 países más desarrollados de "una colosal olla de grillos" y la definió como "un engendro más del poderoso imperio y sus aliados más ricos".

El ex mandatario resaltó que los países reunidos en las dos cumbres no son representativos de la mayoría de las naciones para las que "no existe tribuna alguna donde hablar una palabra sobre el saqueo imperial de sus recursos y sus urgentes necesidades económicas".

Reprochó además que, mientras se celebran esos dos foros económicos, Haití vive una situación dramática bajo la amenaza del cólera sin que se mencione una palabra al respecto en esas cumbres.

viernes, 12 de noviembre de 2010

UNASUR, un año con saldo positivo

Yira Plaza (APMercosur)

El 2009 fue un año de constantes tensiones políticas, militares y diplomáticas, pero a la vez contó con una Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que avanza en la búsqueda de soluciones autónomas a los problemas regionales. Las constantes disputas entre Ecuador, Colombia y Venezuela, la represión a la movilización de los pueblos indígenas en Perú, el golpe de Estado en Honduras y la utilización de las bases militares colombianas por parte de Estados Unidos son algunos de los hechos que configuran el panorama. De frente a ese escenario, UNASUR logró poner en marcha este año el Consejo Sudamericano de Defensa (CSD), una de las propuestas más ambiciosas planteadas desde el inicio formal de la organización en mayo de 2008.

El Consejo Suramericano de Defensa celebró su primera reunión en marzo de 2009 y fijó entre los objetivos de su plan de acción la consolidación de Suramérica como una zona de paz, la construcción de una identidad suramericana de Defensa y la generación de consensos que fortalezcan la cooperación en el área.

Los acuerdos diplomáticos de las 12 naciones que conforman UNASUR contienen un compromiso sensible en materia de Defensa: articular en forma regional, lo que ya constituye un giro importante en la tradición latinoamericana toda vez que las decisiones en ese campo siempre fueron tomadas de manera individual.

En ese sentido, tópicos como el narcotráfico, concebidos históricamente en la región desde la óptica de Estados Unidos y el fallido Plan Colombia, pueden buscar salidas que respondan a las necesidades regionales y limiten la intervención extranjera.

Es necesario destacar que las reuniones de los jefes de Estado y de gobierno de UNASUR celebradas en agosto del presente año, en las que se prestó central atención al tema de las bases militares en Colombia, demostraron que a pesar de los polos ideológicos entre algunos de sus miembros, hay una evidente preocupación sobre la avanzada militarista de Estados Unidos sobre Latinoamérica.

Si bien durante esas cumbres no se logró más que silencio por parte del gobierno colombiano, cuando se le pidió explicar los alcances intervencionistas de las bases sobre la región, UNASUR, en su declaración final de Bariloche, reafirmó que ”la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación suramericana y en consecuencia la paz y seguridad en la región”.

Este debate que continúa en el centro de las tensiones latinoamericanas suscitó la reciente reunión del Consejo Sudamericano Defensa, el 27 de noviembre en Quito, que tuvo como objeto fijar medidas de confianza mutuas, compromisos de respeto y no intervención entre los países miembros.

En esta última oportunidad, y a pesar de que la ausencia del ministro colombiano de defensa impidió una resolución final sobre las bases, se consensuó el convenio de Medidas de Fomento de la Confianza. El documento establece que los países miembros deberán garantizar que todo acuerdo de cooperación en Defensa que implique presencia de equipos, armamentos y personal de Estados de la región o extra regionales no serán utilizados en contra de ningún país.

Entre los mecanismos de confianza que se acordaron figuran la inviolabilidad de la soberanía territorial, la entrega por parte de cada país de un informe sobre sus gastos de Defensa, así como los presupuestos de los últimos cinco años de las fuerzas militares aplicados a la compra de armas.

El canciller ecuatoriano, Fander Falcón, habló de una “nueva doctrina de Seguridad en la región”, independiente y con el propósito de contar un área libre de bases militares extranjeras.

Si bien algunos detractores de UNASUR argumentan desconfianza en la misma por su corta trayectoria en la resolución de conflictos, es pertinente señalar algunos casos en los que ya ha actuado con eficacia: la comisión de UNASUR que permitió esclarecer la masacre de Pando, el año pasado en Bolivia, y el envío de una segunda Misión de Observación Electoral, que acompañó el proceso de Referéndum y Aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, en enero de 2009, son algunos ejemplos.

No menos importante fue el inicio de las actividades de otro instituto de UNASUR, el Consejo de Salud Suramericano, que también realizó sus primeras reuniones durante 2009 y ratificó la supremacía de la salud pública sobre los intereses económicos y comerciales. Además se señaló como garantía en el contexto de la pandemia de influenza vivida este año, que los medicamentos, vacunas y equipos que se requieren para atender enfermedades de importancia en salud pública, deben considerarse bienes públicos globales.

También se establecieron los Consejos Suramericanos de Lucha contra el Narcotráfico; Infraestructura y Planeamiento; Desarrollo Social; y Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación.

Con todos esos insumos, UNASUR enfrenta el reto de construir un sentido de bloque continental que exprese autonomía no sólo en el plano político y económico sino también en los aspectos sociales, culturales, ambientales y de infraestructura, lo que la convierte en un proyecto de integración de naturaleza abarcadora.

(*) Yira Plaza es colombiana y cumple una pasantía profesional y académica en la Redacción de APM.

Cuba empieza a discutir las reformas económicas

RUMBO AL CONGRESO DEL PARTIDO

El presidente Raúl Castro inició el proceso de debate de las reformas al modelo económico que serán debatidas, y se descuenta que aprobadas, en abril en el VI Congreso del Partido Comunista. El proyecto, que entre el 1 de diciembre y el 28 de febrero será sometido a debate popular, contempla un modelo de estímulo a la actividad privada y a la inversión extranjera, la paulatina eliminación de subsidios y la convergencia monetaria.

En la primera sesión de un seminario nacional celebrado este miércoles, Castro "insistió a los 523 participantes sobre la importancia del trabajo que realizarán en las próximas semanas" para "dirigir la explicación y análisis de dicho documento en los núcleos del Partido, con los trabajadores y en todas las comunidades", informó hoy el diario Granma.

En el seminario, que se prolongará hasta el sábado, participan miembros del Buró Político, vicepresidentes del gobierno, cuadros del partido, de la Unión de Jóvenes Comunistas, del Ministerio del Interior, del Ministerio de las Fuerzas Armadas, así como miembros de la Asociación nacional de economistas y contadores (ANEC).

El documento, "Proyecto de lineamientos de la política económica y social del partido y la Revolución", publicado el martes, incluye las reformas iniciadas por Raúl Castro encaminadas a aumentar en los próximos cinco años la iniciativa privada, con la creación de pequeñas empresas, dentro de un proceso de reducción de plantillas del sector estatal.

El proyecto prevé también la reducción a cargo del Estado de los servicios de salud y educación, y la paulatina eliminación de la libreta de abastecimiento, vigente desde 1962 y por la cual los cubanos acceden a una entrega limitada de alimentos básicos.

El texto propone, además, la realización de "estudios para la eliminación de la dualidad monetaria", en referencia a la vigencia hoy de los pesos cubanos, que son los que ganan los habitantes de la isla, y los pesos convertibles o CUC en los que cotizan muchos productos de primera necesidad y cuyo valor es 24 veces superior a la moneda corriente.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Reflexión de Fidel Castro, La sublevación en la ONU (Primera Parte)





Escrito por Luis Enrique Gonzalez

lunes, 01 de noviembre de 2010


31 de octubre de 2010, 23:12La Habana, 1 nov (PL) La sublevación en la ONU, Primera Parte, es el título de la más reciente reflexión del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Prensa Latina transmite a continuación su texto íntegro:

La sublevación en la ONU (Primera parte)

La reunión el pasado martes 26 de octubre de la Asamblea General de la ONU, que se supone sea la máxima autoridad política del planeta, fue convocada con un objetivo tantas veces repetido que ya es familiar: "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba."

Es el proyecto más discutido, más aprobado y nunca cumplido en la historia de las Naciones Unidas.

Todos sabemos que, si tal imputación se hiciera contra Cuba o cualquier otro país latinoamericano o caribeño, y éste no se diera siquiera por aludido, sobre ese país lloverían raíles de punta. El acto detestable que con tanta claridad y precisión se atribuye a "Estados Unidos de América", cuyo cese se demanda, está calificado en el derecho internacional como "acto de genocidio".

Se eleva ya a 19 el número de veces que, desde el año 1992, se viene aprobando por la Asamblea General, demandando el cese de esa abusiva y criminal acción. Pero si crecía el número de veces que se reiteraba y aprobaba la Resolución, crecía también el número de países que le ofrecían su apoyo, disminuía el de los que se abstenían y el minúsculo grupito que votaba contra ésta. En la última, fueron ya solamente dos los que la rechazaron y tres los que se abstuvieron al votar, cuyos nombres corresponden a pequeños Estados que en realidad son dependencias coloniales de Estados Unidos.

Un hecho a tener en cuenta es que en el mundo se han producido grandes cambios desde que se fundó la ONU, cuando todavía no habían cesado los combates de la Segunda Guerra Mundial, que costó 50 millones de vidas y una enorme destrucción. Muchos países que hoy constituyen la mayoría de las Naciones Unidas, eran todavía colonias de las potencias europeas, que se habían apoderado por la fuerza del territorio de la mayor parte del mundo y, en algunos continentes, casi de su totalidad. Cientos de millones de personas, en no pocos casos, de civilizaciones mucho más antiguas y de superior cultura, fueron sometidos al coloniaje en virtud de la superioridad en armamento de los agresores.

Cuba no fue una excepción.

En este hemisferio, la última colonia de España fue nuestro país, por sus riquezas en productos agrícolas escasos y de gran demanda entonces, que surgían de las manos laboriosas de campesinos libres y cientos de miles de esclavos de origen africano. Cuando las demás colonias de España se habían liberado en las primeras décadas del siglo XIX, ésta mantenía con mano de hierro y los métodos más despóticos su colonia en Cuba.

En la segunda mitad de ese siglo, nuestra isla, en la que España soñó tener un baluarte para la reconquista de sus antiguas colonias en Suramérica, fue cuna de un profundo sentimiento nacional y patriótico. El pueblo cubano inició la batalla por su independencia casi 70 años después que las demás naciones hermanas de América Latina, sin más armas que el machete con que se cortaba la caña, y el brío y la rapidez de los caballos criollos. En poco tiempo los patriotas cubanos se volvieron temibles soldados.

Treinta años más tarde nuestro sufrido pueblo estaba a punto de alcanzar sus objetivos históricos en la lucha heroica contra una decadente pero tozuda potencia europea. El ejército español, a pesar del enorme número de soldados que contaba, era ya incapaz de mantener la posesión de la isla, donde sólo controlaba las principales áreas urbanas y estaba a punto del colapso.

Fue entonces cuando el pujante imperio, que nunca ocultó su intención de apoderarse de Cuba, interviene en aquella guerra tras declarar cínicamente que "el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente".

Finalizada la contienda, a nuestro país se le negó el derecho a participar en las negociaciones de paz. El gobierno español consumó la traición a Cuba poniéndola en manos de sus interventores.

Estados Unidos se apoderó de los recursos naturales, las mejores tierras, el comercio, los bancos, los servicios y las principales industrias del país. Nos convirtió en neocolonia. Eso tuvimos que soportar durante más de 60 años, pero volvimos a ser independientes y jamás dejaremos de luchar. Con estos antecedentes, los lectores de otros países comprenderán mejor las palabras de nuestro canciller Bruno Rodríguez el 26 de octubre de este año.

El debate comenzó a las 10 de la mañana.

Primero hablaron 5 países en nombre del Grupo de los 77, el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana, el CARICOM y el MERCOSUR, apoyando todos la Resolución.

Después hicieron uso de la palabra 14 países, entre ellos dos que tienen más de mil millones de habitantes cada uno: China e India, con casi 2 500 millones entre ambos; otros que cuentan con más de cien, como la Federación Rusa, Indonesia y México; otros 9 con reconocido papel en la vida internacional: Venezuela, República Islámica de Irán, Argelia, Sudáfrica, Islas Salomón, Zambia, Gambia, Ghana y Barbados; 19 intervenciones antes de Bruno.

Su discurso fue lapidario. Citaré muchas veces párrafos enteros de sus palabras. Lo inició con una referencia a los graves peligros de guerra que nos amenazan y añadió:

"Para sobrevivir, es imprescindible un salto en la conciencia de la Humanidad, sólo posible mediante la difusión de información veraz sobre estos temas que la mayoría de los políticos esconden o ignoran, la prensa no publica y que, para la gente, son tan horrorosos que parecen increíbles."

��la política de los Estados Unidos contra Cuba no tiene sustento ético o legal alguno, credibilidad ni apoyo. Así lo demuestran los más de 180 votos en esta Asamblea General de las Naciones Unidas que en los últimos años han reclamado que se le ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero."

"El rechazo de América Latina y el Caribe es enérgico y unánime. La Cumbre de la Unidad, celebrada en Cancún, en febrero del 2010, lo expresó resueltamente. Los líderes de la región lo han comunicado directamente al actual Presidente norteamericano. Puede asegurarse que el repudio expreso al bloqueo y a la Ley Helms-Burton identifica, como pocos temas, al acervo político de la región.

"Visiones igualmente inequívocas han sido refrendadas por el Movimiento de Países No Alineados, por las Cumbres Iberoamericanas, por las Cumbres de América Latina y el Caribe con la Unión Europea, por la Unión Africana, por las Cumbres del Grupo ACP y prácticamente por cualquier conjunto de naciones que se haya pronunciado a favor del Derecho Internacional y el respeto a los principios y propósitos de la Carta de la ONU.

"Es amplio y creciente el consenso en la sociedad norteamericana y en la emigración cubana en ese país contra el bloqueo y a favor del cambio de política hacia Cuba. [...] el 71% de los estadounidenses abogan por la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidosâ
��"

"Las sanciones contra Cuba permanecen intactas y se aplican con todo rigor.

"En el año 2010, el cerco económico se ha endurecido y su impacto cotidiano sigue siendo visible en todos los aspectos de la vida en Cuba. Tiene consecuencias particularmente serias en esferas tan sensibles para la población como la salud y la alimentación."

De inmediato señala una serie de crueles medidas que afectan sensiblemente a niños con delicados problemas de salud, que el Gobierno de Estados Unidos no podría desmentir.

Luego expresa:

"Las multas de los Departamentos del Tesoro y Justicia contra entidades de su país y de Europa en este último año, por transacciones realizadas con Cuba, entre otros Estados, superan en su conjunto los 800 millones de dólares."

Prosigue informando:

"La confiscación de una transferencia de más de 107 mil euros pertenecientes a la compañía Cubana de Aviación y realizada por medio del Banco Popular Español desde Madrid a Moscú, constituyó un verdadero robo."

A continuación, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores señala algo de mucha importancia sobre los efectos del crimen grosero contra la economía de Cuba, dada la tendencia a mencionar cifras históricas sobre el monto en dólares del valor de un bien mueble o inmueble, un préstamo, una deuda o cualquier otra cosa que sea medible en dólares norteamericanos, sin tener en cuenta el valor constantemente decreciente del dólar en las últimas cuatro décadas. A modo de ejemplo cito un refresco harto conocido: Coca Cola -sin cobrar nada por la publicidad. Hace 40 años costaba 5 centavos, hoy su precio fluctúa en cualquier país entre 150 y 200 centavos de dólar.

Bruno expresa:

"El daño económico directo ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo, supera en estos cincuenta años los 751 mil millones de dólares, en el valor actual de esa moneda."

Es decir, no incurre en el error de utilizar la cifra de pérdidas que significó el bloqueo año por año, como si el valor de los dólares fuera exactamente igual cada año. Como consecuencia de la estafa mundial que significó la suspensión unilateral, por Nixon, del respaldo en oro de esa moneda, a la tasa de 36 dólares por onza Troy, unida a las emisiones de dólares sin límite alguno, el poder adquisitivo de esa moneda se redujo extraordinariamente. El MINREX se tomó el trabajo de solicitar a un grupo de expertos del Ministerio de Economía que hicieran la evaluación, y esta arrojó el daño económico del bloqueo a Cuba a lo largo de 50 años, expresado en el actual valor de esa moneda.

"El pasado 2 de septiembre" -dijo en su intervención-, "el propio presidente Obama ratificó las sanciones contra Cuba, aludiendo al supuesto â
��interés nacionalâÖ de los Estados Unidos. Pero todos saben que la Casa Blanca sigue prestando mayor atención a los â��intereses especialesâÖ, bien financiados, de una exigua minoría que ha hecho de la política contra Cuba un negocio muy lucrativo."

"Muy recientemente, el 19 de octubre, el presidente Obama calificó, según varias agencias de prensa, de insuficientes los procesos que, a su juicio, ocurren hoy en Cuba y condicionó cualquier nuevo paso a la realización de los cambios internos que quisieran ver en nuestro país.

"El Presidente se equivoca al asumir que tiene derecho a inmiscuirse y a calificar los procesos que hoy tienen lugar en Cuba. Es lamentable que esté tan mal informado y asesorado.

"Las transformaciones que hoy emprendemos responden a los anhelos de los cubanos y a decisiones soberanas de nuestro pueblo. [...] No se proponen complacer los deseos o satisfacer los intereses del gobierno de los Estados Unidos, hasta hoy siempre opuestos a los del pueblo cubano.

"Para la superpotencia, todo lo que no conduzca al establecimiento de un régimen que se subordine a sus intereses será insuficiente, pero eso no va a ocurrir porque muchas generaciones de cubanos han dedicado y dedican lo mejor de sus vidas a defender la soberanía y la independencia de Cuba."

"Por el contrario, dicho gobierno ha continuado la arbitraria práctica de poner a Cuba en las espurias listas, incluida la de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo internacional, que fabrica el Departamento de Estado para calificar el comportamiento de otras naciones. Este país no tiene la autoridad moral para hacer tales listados -que como regla tendría que encabezar- ni existe una sola razón para incluir a Cuba en ninguno de ellos.

"El gobierno norteamericano también mantiene el injusto castigo a los Cinco cubanos luchadores antiterroristas que sufren prisión hace más de doce años en sus cárceles, cuya causa ha concitado la más amplia solidaridad de la comunidad internacional.

"Cuba, que ha sido y es víctima del terrorismo de Estado, reclama a dicho gobierno que ponga fin al doble rasero y a la impunidad de que gozan en su territorio los autores confesos de actos de terrorismo que se gestaron al amparo de la política anticubana de ese paísâ
��"

Llegado a ese punto, Bruno le asestó a la delegación de Estados Unidos el puntillazo del famoso memorando del subsecretario asistente de Estado Lester Mallory, desclasificado decenas de años más tarde, que muestra el repugnante cinismo de la política de Estados Unidos.

��La mayoría de los cubanos apoyan a Castro [...] No existe una oposición política efectiva [...] El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno [al gobierno] es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria [...] Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica [...] negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobiernoâÖ."

"A pesar de que la persecución económica constituye el obstáculo principal para el desarrollo del país y para la elevación de los niveles de vida del pueblo, Cuba muestra resultados innegables en la eliminación de la pobreza y el hambre, en índices de salud y educación que son de referencia mundialâ
��"

"Cuba pudo declarar aquí, hace pocas semanas, un elevado y excepcional cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos resultados, alcanzados por Cuba, aún son una utopía para una gran parte de la población del planeta."

"Cuba no cejará jamás en la denuncia del bloqueo y no dejará de reclamar el derecho legítimo de su pueblo a vivir y trabajar por su desarrollo socioeconómico en condiciones de igualdad, en cooperación con el resto de las naciones, sin cerco económico ni presiones externas.

"Cuba agradece a la comunidad internacional la firme solidaridad con nuestro pueblo, segura de que algún día se hará justicia y no será necesaria ya esta resolución.

"Muchas gracias."

Dijo para concluir su primera intervención.

Prosigue mañana.

Fidel Castro Ruz

Octubre 31 de 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

Cuba hoy: incertidumbres y certezas

Frank Josué Solar Cabrales

www.corrientemarxista.org / Rebelión

La Revolución Cubana se enfrenta a uno de los momentos más complejos de su historia y existe un consenso bastante generalizado de que deben producirse cambios trascendentes en nuestra sociedad.

El debate es sobre el ritmo y la dimensión que tendrán, así como su contenido y naturaleza. Un aspecto importante son los límites, hasta qué punto llegar sin transgredir el umbral de los principios o afectar la esencia misma del sistema que hemos defendido durante 50 años y al que hemos entregado alma, corazón y vida.

En sentido general, las medidas que se han ido tomando y las que se pretenden adoptar responden a la necesidad de dinamizar la economía cubana, de aumentar su productividad y eficiencia, de reevaluar la moneda nacional y los salarios, de sustituir importaciones, sobre todo en la producción de alimentos.

En fin, de lo que se trata es de reactivar una economía muy duramente golpeada por el subdesarrollo, por la pérdida de sus principales mercados y fuentes de suministros, por un bloqueo comercial genocida impuesto por el imperialismo norteamericano y también por trabas burocráticas internas y otros errores. Se intenta hacerlo, además, en condiciones muy difíciles, en las que el hostigamiento y los planes para destruir la Revolución no cesan.

Al parecer, las próximas reformas que se esperan están destinadas en su mayoría a utilizar mecanismos de mercado, así como estímulos materiales y salariales como incentivos en la búsqueda de eficiencia y el aumento de la productividad, empezando por el campo.

Este tipo de medidas, completamente legítimas e incluso necesarias para la supervivencia de una sociedad de transición al socialismo, en medio del acoso y del aislamiento, deben ser entendidas como lo que son: un retroceso obligado por las circunstancias, un mal necesario pero temporal, y nunca como una vía hacia adelante, como una alternativa de construcción de un tipo de socialismo. Esto es una cosa, y otra muy distinta aceptar la desigualdad como algo tolerable, normal, inevitable, incluso saludable para el funcionamiento del sistema.

Sin una perspectiva clara que las entienda como algo coyuntural, se corre el riesgo de que, al continuar el aislamiento, en algún momento esas reformas económicas vayan en una dinámica propia in crescendo hacia una restauración capitalista más lenta y sutil, y las distorsiones sociales que ellas mismas han creado, al final se volverían en contra de la Revolución. Avanzar por este camino inevitablemente fortalecería sectores procapitalistas dentro de la sociedad cubana y erosionaría gravemente los valores socialistas de solidaridad e igualdad social. Una restauración del capitalismo en Cuba significaría un desastre total desde todos los puntos de vista para nuestro pueblo.

Una sociedad de transición al socialismo como la cubana es, por definición, una sociedad en la que coexisten elementos del viejo y del nuevo mundo, en una amalgama contradictoria. De lo que se trata entonces en ese tipo de sociedad es de quien vence a quien, de cuales son los elementos que finalmente terminan preponderando, siendo hegemónicos.

Pienso que una pregunta fundamental que debemos hacernos todos hoy es ¿en qué medida la actual campaña contra las gratuidades y subsidios, contra el igualitarismo y determinados principios de igualdad social, afectaría conquistas sociales fundamentales de la Revolución Cubana? Es una antinomia pretender construir el socialismo fomentando la desigualdad. O aceptándola como algo normal o inevitable. Eso ya lo hace el capitalismo bastante bien.

Precisamente la plataforma liberal del capitalismo, su discurso ideológico central es el que habla de oportunidades y derechos para todos, pero que es imposible que todos vivamos igual. Según esta lógica es normal la desigualdad de ingresos.

En tanto, el socialismo debe aceptar ciertas dosis de desigualdad durante un período transicional como un mal pasajero, pero debe empeñarse desde el primer día en su reducción paulatina y sostenida. El camino contrario, el de fomentarla y utilizarla como estímulo para la productividad sólo conduce al capitalismo. Es imposible tener una economía que funcione sobre bases capitalistas y mantener un modelo político y social socialista.

El pago por resultados y el uso del salario como acicate para la producción no hace al obrero trabajar “según sus capacidades” sino más bien por encima de ellas, justo como hace el capitalismo, que lo sobreexplota y tensiona al máximo sus fuerzas, acuciado por sus necesidades materiales y las de su familia. Al final llevará a priorizar la salida individual sobre la colectiva, a la competencia entre trabajadores y empresas, en sentido contrario al espíritu socialista.

Las palancas económicas del capitalismo sólo producen más capitalismo. Incluso algunas de las que ya se han ensayado tímidamente han arrojado resultados por debajo de las expectativas. El pragmatismo, el sentido práctico, el proceder empírico, no llevarán a otro puerto que al capitalismo. Este barco necesita un proyecto como brújula, debatido y acordado entre todos.

Doblemente peligroso es cuando la guerra cultural global del imperialismo haciendo creer que no es posible otra vida que bajo el capitalismo es más despiadada y efectiva que nunca, paradójicamente cuando el sistema atraviesa una de las peores crisis de su historia, haciendo agua por todos lados. Tampoco nunca antes había tenido en Cuba mayor influencia que ahora. Le estaríamos haciendo el trabajo al enemigo contribuyendo inconscientemente a la justificación teórica e ideológica del capitalismo.

El aparente callejón sin salida al que se enfrenta el proyecto social cubano proviene de la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país. Entonces, ante el retardo de la revolución latinoamericana se ve como única salida probable la adopción de reformas de mercado. Y es que aún desarrollando al máximo las potencialidades de la democracia obrera, la Revolución Cubana no podrá escapar a las duras condiciones económicas de atraso impuestas por el aislamiento y las profundas distorsiones en el proyecto que él provoca. Resurgirán una y otra vez todas las viejas porquerías del capitalismo, al decir de Marx. Para nosotros es cuestión de vida o muerte la extensión de la revolución socialista por toda América Latina. Por esa y otras razones considero que los revolucionarios cubanos debiéramos dar una acogida entusiasta a la propuesta del Presidente Chávez de crear la V Internacional, y convertirnos en uno de sus principales impulsores. Para la Revolución Cubana una política internacionalista no es sólo una cuestión moral o de tradición, sino de sobrevivencia.

La falsa idea de que pueda ser viable en el tiempo, a largo plazo, una fórmula donde se combinen y coexistan dosis equilibradas de socialismo y mercado, es una ilusión peligrosa. Y tan peligrosa como esta es aquella que pretende que las transformaciones en el ámbito económico no tengan su correlato e impacto en las estructuras políticas, como si fueran compartimentos estancos y separados.

Como el socialismo es sobre todo un asunto de conciencia, no sólo de cuchillo y tenedor, tan importante como lo que se produce es cómo se produce. O sea, para la construcción del socialismo sí es muy importante el color del gato, no sólo que cace ratones. No se puede aspirar a una sociedad superior si las riquezas obtenidas se alcanzan a través de relaciones de producción que fomenten la desigualdad, la explotación, la competencia.

La única manera que tiene la economía planificada para aumentar la productividad de forma distinta al capitalismo, es el control obrero. Este es también el mejor antídoto contra la corrupción. Ninguna otra medida administrativa o burocrática puede sustituirlo. Por ejemplo, la Contraloría General de la República podrá ser útil hasta cierto punto, pero ningún control desde arriba resolverá el problema, porque no va a su raíz. Una y otra vez la historia ha demostrado lo ineficaces que suelen ser las reformas por arriba y las soluciones burocráticas en un proceso de construcción del socialismo. El socialismo significa que el poder radique de verdad, en la práctica, y no sólo nominal o formalmente, en manos de los trabajadores.

La burocracia no puede controlarse a sí misma. En este aspecto no debe soslayarse la alerta de intelectuales prestigiosos y comprometidos sobre sectores de la burocracia blindándose económicamente por si las moscas, previendo un giro hacia el capitalismo y asegurándose el futuro en ese posible escenario.

Si bien es muy pronto para determinar adonde nos conducirá este proceso de cambios, considero que hay tres elementos claves a tener en cuenta:

1- La correlación actual de fuerzas y la acumulación política y cultural de los cubanos son muy favorables al proyecto socialista. Aquellos que sueñen hoy con una restauración capitalista en Cuba carecen de legitimidad y de aceptación pública.

2- La firme disposición y voluntad inicial de la dirección política de la Revolución y del pueblo cubano de preservar el socialismo en Cuba a cualquier costo, como única garantía para mantener las conquistas sociales alcanzadas y asegurar nuestra existencia como nación independiente y soberana. De todas maneras, independientemente de nuestras intenciones, muchos de esos cambios podrían desatar fuerzas que adquirieran su propia lógica y escaparan de nuestro control.

3- Las variables internacionales, sobre todo el desarrollo del proceso revolucionario en Venezuela tendrá una influencia decisiva, en un sentido u otro, para el resultado final en Cuba.

Nuestro desafío, el mismo de todo proceso revolucionario cuando se enfrenta a la reacción, es el de construir un parlamento en una trinchera, combatiendo a un enemigo que aprovechará hábilmente nuestras debilidades y desunión. Eso lo matiza todo. Pero en esa trinchera no existe otra alternativa que el parlamento del pueblo trabajador.

Hay señales muy positivas. Por ejemplo, las referencias reiteradas al papel central que deben desempeñar los trabajadores en la lucha contra la corrupción y la ineficiencia, así como en las discusiones económicas sobre el plan en cada centro de trabajo. También los llamados que ha hecho el mismo Raúl a una mayor democratización de nuestro Partido Comunista y de las estructuras políticas y de gobierno. Democracia que no debe ser ni abstracción ideal ni la burguesa, mascarada que encubre la dictadura del capital, sino la democracia de la mayoría trabajadora de este país, ejerciendo un poder y control efectivo desde la base.

Están, asimismo, los debates generados a partir del discurso de Raúl, los suscitados en los congresos de la CTC, de la FEU, de la UNEAC, además de los reclamos constantes, desde la dirección del país, a una discusión franca y abierta entre los revolucionarios, como método idóneo y saludable para encontrarle solución a nuestros problemas.

Esto ha sido práctica de la Revolución en varios momentos de su historia, recuérdese por ejemplo el proceso de discusión del Llamamiento al IV Congreso del PCC, o los parlamentos obreros, en los días más acuciantes del período especial. De lo que se trata es de tornar estos momentos en permanencia y funcionamiento sistémico.

Una de las diferencias fundamentales del socialismo con respecto al capitalismo, y ahí radica una de sus ventajas, es la amplia participación popular con la que debe construirse. Mientras al capitalismo le interesa excluir del ejercicio del poder y el proceso político a la mayor cantidad posible de personas, el socialismo, para ser, debe desarrollar al máximo sus potencialidades de inclusión política y de presencia del pueblo en las tomas de decisiones. El estado natural del socialismo debe ser el más amplio debate democrático entre revolucionarios.

Y las profundas carencias que todavía tenemos en ese aspecto son un problema muy grave. Necesitamos que la elección del camino a seguir salga de un gran debate público nacional sobre todas las cuestiones fundamentales, que incorpore al pueblo a las decisiones. En ese sentido considero contraproducente, primero, que los resultados de las discusiones producidas en todo el país a raíz del discurso de Raúl el 26 de julio en Camagüey se mantengan en secreto, y segundo, que las medidas derivadas de ellas sean estudiadas y decididas sólo por un grupo de personas en la dirección de la Revolución, sin participación popular. También creo que no se debiera demorar más el Congreso del Partido, su necesidad se hace más evidente cada día.

Entre los factores que nos permitieron resistir el tremendo mazazo que significó la caída de la URSS y el período especial subsiguiente hubo tres que considero fundamentales: en primer lugar, y el más importante, la presencia de Fidel, que con su enorme autoridad política y moral, se convirtió en el principal elemento cohesionador de todo el pueblo para enfrentar lo que se nos venía encima. El segundo, que la generación de aquellos días mantenía vínculos personales más cercanos y estrechos con los años fundacionales de la Revolución, con sus momentos épicos y románticos, la Campaña de Alfabetización, Girón, Angola, y había vivido un socialismo, el de la década de los 80, con niveles relativamente altos de consumo material y de justicia social. El tercero, que los argumentos utilizados para la resistencia respondían esencialmente a motivaciones políticas: era un pueblo consciente de sus conquistas y de lo que se jugaba, que se negaba a ser esclavo otra vez, a perder su soberanía, y para ello se disponía a arrostrar cualquier sacrificio (o desafío).

Hoy, la posibilidad de enfrentar un nuevo período especial, con limitaciones económicas agudas, nos sorprende, lamentablemente, en condiciones algo diferentes. Fidel ya no se encuentra, al menos formalmente, al frente del país y la Revolución, y su capacidad física se ha visto disminuida por la edad y por un grave problema de salud que lo tuvo al borde de la muerte. Junto a él, el liderazgo histórico de la Revolución está llegando a su límite biológico, y sigue siendo asignatura pendiente el aseguramiento del relevo de la dirección revolucionaria.

Una de las generaciones de jóvenes que coexiste hoy prácticamente lo único que ha visto es el período especial, con sus escaseces, sus desigualdades, las profundas contradicciones económicas, políticas y sociales que ha originado en el seno de la sociedad cubana, y que han afectado incluso, en mayor o menor grado, nuestras niñas bonitas y sagradas: la salud y la educación; y la erosión constante que ha provocado en los valores, espiritualidad y el modo de vivir socialista que hemos practicado durante 5 décadas. Para ella, el discurso de justicia y bienestar de la Revolución a veces no encuentra asidero en la realidad, peor si se usan consignas gastadas y esquemas trillados. Por último, la salida a la coyuntura actual se busca apelando a medidas pragmáticas de corte económico y no a la movilización de las reservas políticas de nuestro pueblo.

El sistema de funcionamiento político que hemos tenido durante estos 50 años se ha basado casi exclusivamente en el extraordinario carisma y liderazgo de Fidel. La confianza plena del pueblo en él, en sus planteamientos y su dirección, ha asegurado con efectividad la unidad, la defensa de la Revolución, y el rumbo socialista del proyecto, y nos ha permitido derrotar todos los embates del imperialismo. Pero el vacío dejado por él no podrá ser llenado por nadie. En el futuro, la única garantía de que ese poder tremendo no caiga en manos de personas al estilo de Mijail Gorbachov, Boris Yeltsin, o tantos otros, es rediseñar nuestro modelo político ampliando la democracia obrera y el control popular. Vital es contar con un PCC unido, sólido, con la mayor democracia interna y un ambiente de debate libre y franco de ideas entre revolucionarios.

Uno de los fenómenos más peligrosos que vemos hoy para la continuidad de la alternativa socialista, es la extendida despolitización y desideologización, presente sobre todo en sectores juveniles apreciables. Inconscientemente se refuerza esta tendencia desde el discurso oficial, cuando se carga la mano en el pragmatismo y no en las motivaciones políticas. Un discurso de “soluciones prácticas” combinado con apelaciones abstractas a la conciencia, la voluntad y la ética, que según entiendo, tiene efectos muy limitados.

Aunque duela reconocerlo, en la Cuba de hoy pueden trazarse muchos paralelos con la situación de la URSS en los últimos años de la década del 80. El solo pensarlo me provoca escalofríos y me pone los pelos de punta, porque el desenlace allá fue fatal, mismo que debemos evitar acá a toda costa. Las similitudes pueden observarse tanto en el complejo panorama social y económico: apatía política en los jóvenes, ineficacia burocrática, corrupción, despilfarro; como en algunas de las medidas propuestas para enfrentarlo.

La restauración capitalista más peligrosa podría venir a caballo de un discurso dizque revolucionario que hablara de mantener todas nuestras conquistas sociales, pero dejando de ser testarudos en materia económica, modernizarnos, adaptarnos a lo que hay, aceptar lo inevitable, abrirnos al mundo y al mercado con todas sus fuerzas, contradicciones y consecuencias. La guinda del pastel de semejante línea argumentativa sería la reconciliación nacional, la idea de que todos somos cubanos, que basta ya de pelearnos entre nosotros, que podemos ser capaces de construir un proyecto de país en el que quepamos todos, poniéndonos de acuerdo pacíficamente. Claro, con libertad de empresa. Esa idea es tan utópica y peligrosa que cualquier intento de contemporizar con la contrarrevolución, interna o externa, no nos dará siquiera tiempo a rectificar. Ellos tienen un diseño de futuro radicalmente distinto al nuestro, y es imposible hacerlos coincidir. La Revolución deberá seguir siendo con todos y para el bien de todos, pero manteniendo el poder en manos de la mayoría trabajadora y defendiéndose de quienes pretendan derrocarla.

Fuente: http://www.corrientemarxista.org/internacional/8-america-latina/280-cuba-hoy-incertidumbres-y-certezas.html