viernes, 7 de enero de 2011

Resolver el estancamiento entre palestinos e israelíes

Mientras sigue dedicado intensivamente a la expansión de los asentamientos ilegales, el gobierno de Israel también está tratando de resolver dos problemas: una campaña de lo que percibe como deslegitimación –esto es, objeciones a sus crímenes y retirarse de participar en ellos– y una campaña paralela de legitimación de Palestina.

La deslegitimación, que está progresando rápidamente, fue llevada un paso más adelante en diciembre por un llamado de Human Rights Watch a Estados Unidos para suspender el financiamiento a Israel en una cantidad equivalente a los costos de lo que invirtió para apoyar los asentamientos y para monitorear las contribuciones a Israel de organizaciones de contribuyentes estadunidenses que violan las leyes internacionales, incluyendo las prohibiciones contra la discriminación –lo que abarcaría una amplia gama de actos. Amnistía Internacional ya había exhortado a la imposición de un embargo de armas contra Israel.

El proceso de legitimización también dio un largo paso hacia adelante en diciembre cuando Argentina, Bolivia y Brasil reconocieron al Estado de Palestina en Gaza y Cisjordania, con lo que el número de naciones que lo apoyan asciende a más de un centenar.

El abogado internacional John Whitbeck calcula entre 80 y 90% la población mundial que vive en Estados que reconocen a Palestina, en tanto entre 10 y 20% reconoce a la República de Kosovo. Estados Unidos reconoce a Kosovo, pero no a Palestina.

En consecuencia, como escribe Whitbeck en Counterpunch, los medios de comunicación actúan como si la independencia de Kosovo fuera un hecho en tanto que la independencia de Palestina es una aspiración que nunca podrá realizarse sin el consentimiento de israelíes y palestinos, reflejando el funcionamiento normal del poder en la arena internacional.

Dada la escala de los asentamientos de Israel en Cisjordania (Ribera Occidental), durante más de una década se ha argumentado que el consenso internacional en un acuerdo de dos Estados está muerto, o equivocado (aunque evidentemente la mayor parte del mundo no está de acuerdo). En consecuencia, los interesados en los derechos de los palestinos deben pedir una retirada israelí de la totalidad de Cisjordania, seguida por una lucha anti apartheid al estilo sudafricano que llevaría a una ciudadanía plena de la población árabe allí.

El argumento da por hecho que Israel accedería a esta toma. Es mucho más posible que Israel, en lugar de eso, continue con los programas que llevan a la anexión de las partes de Cisjordania que está desarrollando, aproximadamente la mitad del área, y no acepte responsabilidad por el resto, defendiéndose así del problema demográfico –demasiados no judíos en un Estado judío– aislando, mientras tanto, a la sitiada Gaza del resto de Palestina.

Una analogía entre Israel y Sudáfrica merece atención. Una vez que se implantó el apartheid, los nacionalistas sudafricanos reconocieron que se estaban convirtiendo en parias internacionales. En 1958, sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores informó al embajador de Estados Unidos de que la condena de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otras resoluciones les preocupaban muy poco en tanto Sudáfrica estuviera apoyada por la potencia mundial dominante: Estados Unidos.

En los años 70, las Naciones Unidas declararon un embargo de armas, prontamente seguido por campañas de boicot y desinversiones. Sudáfrica reaccionó de forma calculada para encolerizar a la opinión internacional. En un gesto de desprecio por la ONU y el presidente Jimmy Carter –quien se abstuvo de reaccionar para no alterar unas negociaciones inútiles–, Sudáfrica lanzó una redada asesina contra el campamento de refugiados Cassinga en Angola, justo cuando el grupo de contacto, encabezado por Carter, estaba a punto de presentar un acuerdo para Namibia.

La similitud con el comportamiento actual de Israel es sorprendente, por ejemplo el ataque contra Gaza en enero de 2009 y contra la flotilla de la libertad en mayo de 2010.

Cuando Ronald Reagan tomó posesión en 1981 dio apoyo pleno a los crímenes internos de Sudáfrica y a su asesina depredación en países vecinos.

Las políticas estaban justificadas en el contexto de la guerra contra el terrorismo que Reagan había declarado al llegar a la presidencia.

En 1988, el Congreso Nacional de Nelson Mandela fue designado uno de los grupos terroristas más notorios (el propio Mandela sólo fue removido de la lista de terroristas de Washington en 2008). Sudáfrica estaba desafiante, e incluso triunfante, con sus enemigos internos aplastados y disfrutando de apoyo sólido del único Estado que importaba en el sistema global.

Poco después la política estadunidense cambió. Muy probablemente los intereses empresariales de Estados Unidos y Sudáfrica se dieron cuenta de que estarían mejor si se ponía fin a la carga del apartheid. Y el apartheid no tardó en desplomarse.

Sudáfrica no es el único caso reciente donde la desaparición del apoyo de Estados Unidos a los crímenes ha generado un progreso significativo.

¿Puede ocurrir tal transformación en Israel abriendo el camino hacia un arreglo diplomático? Entre las barreras arraigadas están los vínculos militares y de inteligencia sumamente estrechos entre Estados Unidos e Israel.

El abierto apoyo para los crímenes de Israel proviene del mundo de los negocios. La industria estadunidense de la alta tecnología está estrechamente integrada con su contraparte israelí. Por citar sólo un ejemplo: el mayor fabricante mundial de chips, Intel, está estableciendo su unidad de producción en Israel.

Un cable estadunidense revelado por Wikileaks señala que las industrias militares Rafael en Haifa es uno de los sitios considerados vitales para los intereses de Estados Unidos debido a su producción de bombas cluster (racimo); Rafael ya había desplazado algunas operaciones a Estados Unidos para tener mejor acceso a la ayuda y mercado estadunidenses.

Hay también un poderoso grupo de cabildeo israelí, aunque, por supuesto, de ninguna forma igual al cabildeo militar y al de negocios.

También intervienen factores culturales. El sionismo cristiano precede con mucho al sionismo judío, y no está restringido a una tercera parte de la población de Estados Unidos que cree en la verdad literal de la Biblia. Cuando el general británico Edmund Allenby conquistó Jerusalén en 1917, la prensa nacional declaró que era Ricardo Corazón de León, que finalmente había rescatado la Tierra Santa de manos de los infieles.

Lo siguiente es que los judíos deben regresar a la tierra que les fue prometida por el Señor. Dando voz a un punto de vista común de la elite, Harold Ickes, secretario del Interior de Franklin Roosevelt, describió la colonización de Palestina como un logro sin comparación en la historia de la raza humana.

También hay una simpatía instintiva por la sociedad colonizadora que se ve como una reproducción de la historia del propio Estados Unidos, llevando civilización a la tierras que nativos no merecedores de ellas habían usado mal, doctrinas, éstas, profundamente arraigadas en siglos de colonialismo.

Para desbaratar este conflicto será necesario desmantelar la ilusión reinante de que Estados Unidos es un honesto intermediador que trata desesperadamente de reconciliar a adversarios recalcitrantes, y reconocer que las negociaciones serias serían entre Estados Unidos e Israel y el resto del mundo.

Si los centros de poder de Estados Unidos pueden ser obligados por la opinión popular a abandonar décadas de rechazo, muchas perspectivas que parecen remotas súbitamente podrían tornarse posibles.

Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Boston. Su último libro, con la coautoría de Ilan Pappe, es Gaza en crisis.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/01/06/index.php?section=opinion&article=017a1pol

jueves, 6 de enero de 2011

Aporte suramericano a la creación del Estado palestino

Posicionarse en Oriente Medio

Le Monde Diplomatique


En diciembre pasado, Brasil y Argentina –a los que se sumaron Bolivia y Ecuador–, reconocieron el Estado palestino libre y soberano. Estos anuncios, que no conllevan forzosamente su realización futura, constituyen un logro de la persistente diplomacia palestina. Son un apoyo a las estancadas negociaciones de paz entre Israel y Palestina, pero también reflejan los diferentes intereses que ambos países del Cono Sur tienen en esa región.

Desde diciembre pasado, Brasil y Argentina integran con un puñado de países latinoamericanos el grupo de 107 naciones –principalmente africanas y asiáticas– que han reconocido a Palestina como Estado libre y soberano en sus tierras bajo ocupación israelí desde 1967. Ya antes, Uruguay anunció que seguirá el mismo camino este año –una proclama posterior a la distinción del presidente José Mujica con un premio instituido por la Organización Sionista Mundial y la alcaldía de Jerusalén (1)– en tanto que en Chile, sede de una de las mayores comunidades palestinas de la región, un grupo multipartidario de legisladores instó al presidente Sebastián Piñera a imitar a Brasil y Argentina.

Esta medida, que alcanzará a todo el Mercosur cuando Uruguay y Paraguay la emulen, no habilita sin embargo a ignorar los contrastes en las respectivas políticas mesorientales de Brasil y Argentina, a tono con sus intereses y su disímil posicionamiento en esa región.

Argentina cuenta con diplomáticos palestinos apostados en Buenos Aires desde que el gobierno de Carlos Menem consintiera en 1995 una misión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) –alcanzó el estatuto de embajada a partir de la gestión de Fernando de la Rúa–, y está representada en Ramala desde 2008. Brasil, en cambio, está presente en Ramala desde más temprano, un hecho relevante para la diplomacia palestina en Brasilia antes de la ANP. Sensible al interés nacional de cultivar relaciones con todo el mundo árabe –importador de productos y servicios brasileños–, donde se encuentra parte de los proveedores mesorientales de los recursos energéticos que Brasil necesita, Itamaraty incluso halló la forma de acoger a un diplomático palestino desde 1975 como jefe de la misión de la Liga Árabe en Brasilia. Esta receta tanbien se sugirió –en vano– a Argentina, país cuyo abastecimiento de petróleo no depende del mundo árabe desde hace décadas, y para el que los mercados mesorientales no tienen el mismo peso.

Potenciando las disparidades, el anuncio argentino remite a las fronteras de 1967 y ajustes a ser negociados por las partes, precisión que no se encuentra en otras posiciones. Por ello quizás, la primera reacción del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, fue diferenciar el comunicado argentino del brasileño (2), sin por ello dejar de valorar el primero. Para Nabil Shaath, ex canciller de la ANP, su relevancia radica en que Argentina cobija a la mayor comunidad judía de la región y es sede del Congreso Judío Latinoamericano, entidad central de esas comunidades. Hablando claro, el reconocimiento se ha logrado a pesar de los apoyos de Israel, incluido el recién relanzado Grupo Parlamentario de Amistad con Israel que preside la diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich, con dos legisladoras del Frente para la Victoria (FpV) en su vocalía.

Declarar a Palestina independiente, posible antesala del reconocimiento por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es una de las escasas cartas en manos de la ANP para alentar a Estados Unidos a facilitar la negociación con Israel. Abierta en septiembre de 2010 y mediada por Washington, esa negociación directa quedó trabada por la edificación israelí en territorios palestinos. En pos de un acuerdo marco, Estados Unidos ahora apuesta por una negociación indirecta, pero son varios los líderes palestinos que se preguntan qué esperar de ella si Washington se ha mostrado incapaz de obtener una moratoria del afán constructor hebreo.

Junto a las críticas formuladas a Israel por la Unión Europea (UE) y la ONU, el acopio palestino de reconocimientos puede llevar a las Naciones Unidas, emisora de la partida de nacimiento de Israel, a legitimar el Estado palestino previsto en la partición aprobada en 1947 (3), concepto que desde entonces ganó aceptabilidad para la ANP y la Liga Árabe. También puede incitar a una solución impuesta por Washington –eventualmente, no de momento– de convivencia en paz de los dos Estados, con Jerusalén como capital.

Señales


La solicitud palestina de reconocimiento latinoamericano había sido tema de conversación en la gira regional de Abbas a finales de 2009. Reforzada meses después por las visitas del entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Ramala y de Shaath al Cono Sur, obtuvo una reacción positiva de Brasil. Quedaba a su discreción solamente elegir el momento para efectivizarlo.

Cumplida esa asignatura, Brasil concedió a la ANP un predio significativo para que la embajada Palestina ya no tenga una sede alquilada. También se dieron los primeros pasos para un acuerdo de libre comercio con Palestina en la 40 Cumbre del Mercorsur en Foz de Iguazú del pasado 17 de diciembre, tal como Lula había anticipado en Ramala. Así, la voluntad mediadora brasileña en Oriente Medio, afín a su deseado asiento permanente en el Consejo de Seguridad (4), ha de pervivir mejor. Ello no significa ignorar que su reconocimiento –saludado por Shaath como “una acción no violenta en reacción a la expansión ilegal de los asentamientos” israelíes– no pudo haber sido ajeno a la firma previa de un acuerdo militar con Israel, buscado desde antes de que el presidente Shimon Peres visitara Brasil en 2009 (5). Este acuerdo abre la puerta para que el Estado hebreo venda a Brasil aviones a control remoto israelíes, a fabricarse más tarde allí, razón por la que los ejecutivos de Israel Aerospa- ce Industries, entre otros, han viajado frecuentemente a Sao Paulo (6).

Con menor vocación protagónica, la medida argentina –con resabios de la vieja equidistancia en el conflicto árabe-israelí iniciada por Juan Domingo Perón para evitar la inclusión de Argentina en conflictos lejanos, y que perduró hasta el alineamiento con Estados Unidos de Menem, con su corolario proisraelí–, busca equilibrar la gestualidad favorable al Estado hebreo del gobierno de Cristina Kirchner.

Atento al poder multiplicador de estos precedentes, Arabia Saudí los elogió como un avance mayor en el apoyo mundial a Palestina, a contrapelo del vicecanciller israelí que los criticó como el reconocimiento “dañino” de países “remotos”. Acaso desmemoriado o poco preciso, el portavoz de la cancillería israelí alegó que ambas naciones “jamás contribuyeron” a la paz en Oriente Medio, una aserción reñida con la presencia brasileña en la Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU I), interpuesta por el organismo internacional entre Egipto e Israel entre 1956 y 1967, y la presencia argentina en el Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT), monitora de los armisticios árabes-israelíes.

Calculadas, tales reacciones no parecen haber dejado de tener en cuenta lo que Israel espera de ambos países. De ahí, quizás, que el reconocimiento de Buenos Aires fuese catalogado como “lamentable”, y el de Brasilia con menor dureza como “desalentador”, hecho que evita obstaculizar el reportado interés de las industrias militares israelíes en penetrar en el mercado brasileño y, desde allí, al Mercosur. En Argentina, Israel parece esperar, entre otras cosas, que el gobierno busque apurar la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Israel y el Mercosur firmado en 2007 (7).

Desde Washington, los legisladores favorables a Israel definieron como “gravemente equivocada” la medida brasileña, y la Cámara Baja estadounidense instó al presidente Barack Obama a vetar toda resolución del Consejo de Seguridad “estableciendo o reconociendo un Estado palestino ajeno a un acuerdo” con Israel. Antes, el Departamento de Estado vio el reconocimiento como “contraproducente” y “prematuro”.

Sin exteriorizaciones como las anteriores, el empeño brasileño-argentino, afín al del gobierno estadounidense de avivar la negociación palestina-israelí, puede haberse percibido de otra manera en la administración Obama. Si 26 ex jefes de Estado y funcionarios de la UE dijeron tener “señales” estadounidenses para hacerle sentir a Israel que su reto no ha de quedar impune (8), cabe creer que la reacción oficial de Washington al anuncio de Brasil y Argentina quizás conviva con “señales” semejantes.

A la hora de evaluar, a pesar de su dureza, no debe desoírse una profecía hecha el mismo día del anuncio argentino: “Podrían llegar a verse platos voladores antes de poder testimoniar la realización de un Estado palestino” (9). Con todo, los frutos cosechados ilustran la larga senda recorrida por la diplomacia palestina desde que América Latina comenzó a ser recorrida por el clérigo católico Ibrahim Ayad (10), para acercarla a una Palestina dotada de alguna opción más que la sumisión. En las mesuradas palabras de Shaath, hoy gestor del reconocimiento europeo de Palestina, los logros alcanzados no pondrán fin a la ocupación israelí de inmediato, pero pueden acelerar ese desenlace. Ello también requiere superar las luchas intra-palestinas.

Ignacio Klich. Historiador, compilador de Árabes y judíos en Amé- rica Latina, Siglo XXI Editora Iberoamericana, Buenos Aires, 2006.


Notas:

(1) La República, Montevideo, 28-8-10.

(2) Zaman, Ankara, 7-12-10.

(3) Robert Wright, “A U.N. Plan for Israel”, The New York Times, 13-12-10.

(4) Ignacio Klich, “Lula en Medio Oriente”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, abril de 2010.

(5) Ignacio Klich, “Medio Oriente en América del Sur”, Le Monde Diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2010.

(6) Eli Bardenstein, “Exclusive: Defense industries take Brazil”, Maariv, Tel Aviv, 1-12-10.

(7) Inspirado en la UE, que excluye de las preferencias comerciales acordadas a Israel los productos provenientes de las tierras palestinas ocupadas, Shaath visitó el Cono Sur con el objetivo de también incorporar ese mecanismo en el acuerdo Mercosur-Israel. Tal gestión mereció un pronunciamiento favorable de un grupo de legisladores chilenos.

(8) Chris McGreal y Harriet Sherwood, “Israel faces tougher line from EU”, The Guardian, Londres, 10-12-10.

(9) Larbi Sadiki, “Sex, lies and diplomatic cables”, Al Jazeera, Doha, 6-12-10.

(10) Véase Ignacio Klich, “En Amérique Latine, les thèses de l’OLP gagnent lentement du terrain”, Le Monde diplomatique, París, diciembre de 1981.

Fuente: Le Monde Diplomatique | el Dipló 139 | enero 2011 | Página 11

Referendo en Sudán: ¿nace una nación africana?

Peter Martell

"El referendo es su oportunidad de oro para la independencia total", se lee en la camiseta del ex rebelde del sur de Sudán Diing Dhel.

Ese mismo mensaje aparece en carteles y pancartas en la capital del sur del país africano, Juba.

CLAROSCURO

  • EE.UU., Noruega y el Reino Unido han apostado por ofrecerle incentivos económicos al presidente de Sudán, Omar Bashir, quien controla el norte del país, incluida la capital.
  • Esto, a pesar de que Bashir ha sido sindicado por organismos internacionales como el principal responsable de crímenes de lesa humanidad y de que la Corte Criminal Internacional de La Haya ha emitido dos órdenes de arresto en su contra bajo acusaciones de genocidio.

La oportunidad a la que se refieren tiene fecha fija: el próximo 9 de enero los habitantes del sur -principalmente cristianos y animistas- van a decidir si declaran la independencia del norte -mayoritariamente musulmán- para dar paso a la creación de un nuevo Estado en África.

Para esta región golpeada por la guerra, la votación es histórica y el grado de entusiasmo es alto pues muchos anticipan que el sur elegirá la secesión y la división de la nación más grande de África en dos.

Sin embargo, expertos y políticos extranjeros temen que se desate una nueva guerra, debido a lo frágil del equilibrio logrado con un tratado tras décadas de conflicto entre el norte dominado por árabes, con su gobierno musulmán en la capital, Jartum, y los rebeldes del marginado sur.

Hasta Clooney

El referéndum es parte del acuerdo de paz de 2005 que puso fin a más de dos décadas de guerra civil por cuestiones étnicas, petróleo, religión y recursos.

El enfrentamiento dejó a 2,7 millones de personas desplazadas y ha cobrado cientos de miles de vidas, como resultado de combates, hambre y enfermedad.

"Demasiadas personas han muerto como para perder esta oportunidad de elegir", le dice a la BBC Dhel, uno de los soldados convertidos en activistas por la independencia.

CHINA EN SILENCIO

  • La comunidad internacional ha intentado mediar en negociaciones previas al referendo, pero China, que recibe la mayor parte de las exportaciones de crudo, se mantiene en silencio.
  • Pekín -el principal inversionista y socio comercial de Sudán- ha vertido millones de dólares en infraestructura petrolera en el país y -según organizaciones de derechos humanos- es su principal vendedor de armas.

Pero los temores de la comunidad internacional han ido en aumento a medida que se acerca la fecha ante el riesgo de un nuevo conflicto, por las sospechas del sur de que sus enemigos del norte tratarán de echar por tierra el voto.

La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, declaró la situación en Sudán "una bomba de tiempo", y el país ha estado recibiendo preocupados visitantes de alto perfil -desde enviados del Consejo de Seguridad de la ONU hasta la estrella del cine de Hollywood George Clooney, a quien le agobia la posibilidad de un "genocidio"-.

Naciones Unidas y las agencias de ayuda dicen estar preparando planes de contingencia en caso de que se desate la violencia.

Con petróleo y sin afiliación

Los desafíos pendientes para celebrar la votación son enormes.

Algunos críticos dicen que no se tomó el tiempo necesario para organizar una votación creíble, pero muchos temen una guerra si no se lleva a cabo a cuando se anunció.

OFERTAS

  • Occidente ha puesto sobre la mesa ofertas como levantar sanciones económicas, promover inversiones extranjeras y reintegrar a Sudán a los programas de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
  • Noruega ofreció su ayuda para aliviar la deuda externa del país que asciende a US$36.000 millones.

El sur es aproximadamente del tamaño de España y Portugal juntos, pero con sólo unos 60 kilómetros de carreteras asfaltadas.

Muchos también están preocupados por los 1,5 millones de sureños que la agencias de ayuda estiman viven en el norte, y qué va a pasar con ellos en caso de que se opte por la secesión del sur.

Pero quizás uno de los puntos más difíciles de sortear es el futuro de la codiciada e impugnada región fronteriza productora de petróleo, Abyei, que puede convertirse en un detonante.

En ese lugar habrá una votación simultánea sobre la posibilidad de unirse a la norte o del sur, en caso de que el país se divida en dos.

Ambas partes se han acusado mutuamente de aumentar sus tropas a lo largo de su frontera común y de bloquear a activistas, ya sea por la unidad o la independencia.

La ONU dijo que reforzará el número de tropas de paz en "zonas sensibles" a lo largo de la no delimitada frontera.

Petróleo para la guerra y la paz

Jóvenes en Juba, Sudán

Jóvenes se manifiestan en las calles a favor de la independencia el sur de Sudán.

Paradójicamente, mientras que las reservas de petróleo de Sudán fueron una fuerza motriz para la guerra en el pasado, existe la esperanza de que ahora podrían ser el motor para la paz.

Sudán es el tercer mayor productor de petróleo en el África subsahariana, y más del 80% de las reservas de petróleo conocidas del país se encuentran en el sur.

Pero como todas los oleoductos corren por el norte, los líderes señalan que ambas partes se beneficiarían si pudieran lograr un acuerdo pragmático.

"Es de nuestro interés ver que el norte siga siendo un Estado viable, tal como debe ser en el interés del norte que el sur de Sudán sea viable también", dijo el presidente sureño y vicepresidente de de Sudán, Salva Kiir.

Tras el parto, amistad

Pese a las advertencias sombrías de fuera, hay una increíble sensación de optimismo y esperanza en las calles de Juba.

"Dígale al mundo exterior que no estamos hablando de conflictos, sólo de la libertad de elegir nuestro propio destino", le pide a la BBC William Lucas, un estudiante en la Universidad de Juba.

"Hablar de la guerra conduce a la guerra", añade.

"Hay muchos cínicos que dicen que Sudán es un matrimonio en permanente divorcio", dice la enfermera Mary Tombe.

"Pero nosotros vemos a Sudán como una madre que engendra dos mellizos. Y cuando el dolor del parto se acabe, los dos niños podrán crecer como amigos".

Manifestación en Juba, Sudán

Muchos votantes en el sur de Sudán se muestran optimistas ante el próximo referendo sobre su independencia.

miércoles, 5 de enero de 2011

La Argentina es el mejor país de Latinoamérica para vivir

Figura 17ª a nivel mundial, en un ránking que lideran los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Malta Publicado el 5 de Enero de 2011
Pasó a Uruguay y lidera las posiciones en la región. Es un estudio que realizó una revista especializada de los Estados Unidos, que compara el estilo de vida de 192 países del mundo con el estándar estadounidense.

La Argentina es el mejor lugar para vivir en Latinoamérica y el 17º a nivel mundial, según reveló un estudio realizado por la revista estadounidense International Living.
El ranking fue establecido entre 192 países y quedó liderado por los Estados Unidos, Nueva Zelanda y la Isla de Malta. Estos países desplazaron a Francia, que se había mantenido al tope del podio en los últimos cinco años.
Con cifras que van del 0 al 100, la calificación argentina fue de 72, basada en costo de vida (73), cultura (82), economía (55), medioambiente (47), libertad (83), salud (76), infraestructura (57), seguridad (100) y clima (94).
En su página web , los editores explican que cada uno de esos rubros representa una parte porcentual del resultado final. La seguridad, por ejemplo, representa el 10% del total y fue calculada a partir de estudios del Departamento de Estado estadounidense. En el caso del clima, que también representa el 10%, el número es un promedio de la temperatura anual de cada país y tiene en cuenta los riesgos de desastres naturales. El costo de vida y la economía son los dos rubros que más representan el (20 y 15% de la cifra final, respectivamente) y se comparan con el estándar de vida de los Estados Unidos.
“Durante los últimos 30 años hemos ido cambiando los criterios, este año decidimos que sean nueve los parámetros para medir el índice de vida y por eso incluimos infraestructura y tecnología”, dijo Eion Basset, redactor en jefe de la publicación, al dar a conocer el tradicional ránking.
Este año, la Argentina le ganó el puesto a Uruguay –que ocupó el lugar 25– y avanzó nueve posiciones. Otros países latinoamericanos de la lista son: México (39º), Brasil (43º), Costa Rica (46º), Ecuador (48º), Panamá (52º), Colombia (59º), Paraguay (60º) y Chile (61º).
Los medios franceses cuestionaron el resultado y subrayaron la continuidad del liderazgo galo en determinados rubros. Pero este año, la incorporación de los criterios de infraestructura y tecnología lo relegaron al cuarto lugar en la clasificación.
El diario Libération publicó su posición: “Como la revista es estadounidense, la que afirma que Francia no es el mejor lugar donde vivir, boicoteamos ese dictamen.” El diario Le Figaro, decidió publicar que “para los estadounidenses, Francia no es el mejor país donde vivir. El mejor lugar es su país. Pero cabe recordar que los estadounidenses no son muy adeptos a viajar por Europa.” Esos medios destacan que Francia sigue liderando con puntaje perfecto las áreas de cultura, sistema de salud, libertad y seguridad. Detrás de Francia, figuran el principado de Mónaco, Bélgica, Japón, Reino Unido, Austria y Alemania.
El estudio de International Living no es el único liderado por la Argentina en los últimos meses: a fines de 2010, el país ocupó el primer puesto regional y el 33º a nivel internacional del ranking anual de la consultora FutureBrand, que evalúa la “marca país” de 110 naciones. Ese estudio analiza la fortaleza de la marca de cada país y se basa en una encuesta mundial, realizada junto a BBC World News, entre 3400 viajeros internacionales de negocios. Allí se miden niveles de conocimiento, familiaridad, preferencia y las cualidades en las que la gente piensa al escuchar el nombre de un país o planear un viaje. El primer lugar del ranking de FutureBrand lo ocupó Canadá, seguido de Australia y Nueva Zelanda. <

Crisis irlandesa, el fracaso absoluto del neoliberalismo

Eric Toussaint
CADTM

Desde hace diez años los más fervientes promotores del capitalismo han presentado a Irlanda como el modelo a seguir. El «Tigre Celta» ostentaba una tasa de crecimiento más alta que la media europea. El impuesto de sociedades se redujo al 12,5% (1) y el impuesto que realmente pagaban las numerosas multinacionales domiciliadas en el país oscilaba entre el 3 y el 4%, ¡un sueño! Déficit presupuestario igual a cero en 2007. Tasa de desempleo del 0% en 2008. Una auténtica maravilla: a todo el mundo le salían las cuentas. Los trabajadores tenían empleo (muy a menudo precario, por cierto), sus familias consumían alegremente, disfrutaban del efecto riqueza y los capitalistas, tanto nacionales como extranjeros, conseguían resultados fabulosos.

En octubre de 2008, dos o tres días antes de que el gobierno salvase de la quiebra a los grandes bancos «belgas» (Fortix y Dexia), a expensas de los ciudadanos, Bruno Colmant, director de la Bolsa de Bruselas y profesor de Economía se explayó en una carta abierta en Le Soir, el diario belga francófono de referencia, afirmando que Bélgica debería seguir totalmente el ejemplo irlandés y desregular todavía un poco más su sistema financiero. Según Bruno Colmant, Bélgica debía modificar el marco institucional y legal con el fin de convertirse en una plataforma del capital internacional como era Irlanda. Unas semanas después el Tigre Celta estaba derribado.

En Irlanda la desregulación financiera impulsó una explosión de préstamos a los hogares (el endeudamiento familiar llegaba al 190% del PIB en vísperas de la crisis), especialmente en el sector inmobiliario, el motor de la economía (industria de la construcción, actividades financieras, etc.). El sector bancario se infló de forma exponencial con la instalación de numerosas empresas extranjeras (2) y el crecimiento de los activos de los bancos irlandeses. Se formaron las burbujas bursátil e inmobiliaria. El total de las capitalizaciones bursátiles, las emisiones de obligaciones y de los activos de los bancos suponían catorce veces el PIB del país.

Entonces, aquello que no podía llegar a ese mundo maravilloso, llegó: en septiembre-octubre de 2008 el castillo de naipes se hundió, las burbujas financieras e inmobiliarias explotaron. Las empresas cerraron o abandonaron el país, el desempleo se disparó (del 0% en 2008 saltó al 14% a principios de 2010). El número de familias incapaces de pagar las deudas creció rápidamente. Todo el sistema bancario irlandés estaba al borde de la quiebra, y el gobierno completamente enloquecido y ciego garantizó el conjunto de los depósitos bancarios, que llegaba a 480.000 millones de euros (más del triple del PIB irlandés, que se elevaba a 168.000 millones de euros). El gobierno nacionalizó el Allied Irish Banck, principal financiador de la inmobiliaria, inyectándole 48.500 millones de euros (alrededor del 30% del PIB).

Las exportaciones se ralentizaron. Los ingresos del Estado bajaban. El déficit presupuestario saltó del 14% del PIB en 2009 al 32% en 2010 (del cual más de la mitad es atribuible al apoyo masivo a los bancos: 46.000 millones de aportación a fondos propios y 31.000 de compra de activos de riesgo).

El plan europeo de ayuda con la participación del FMI de finales de 2010 se eleva a 85.000 millones de euros en préstamos (de los cuales el FMI aporta 22.500) y ya está demostrado que no será suficiente. A cambio, el remedio de caballo impuesto al Tigre Celta en realidad es un plan de austeridad drástico que cae pesadamente sobre el poder adquisitivo de las familias, con la consecuencia de una reducción del consumo, de los gastos públicos en el ámbito social, de los sueldos de los trabajadores públicos y en las infraestructuras (en beneficio del reembolso de la deuda) y de los ingresos fiscales. Las principales medidas del plan de austeridad son terribles en el ámbito social:

- Supresión de 24.750 puestos de funcionarios (8% del total, equivalente a 350.000 puestos suprimidos en Francia).

- Las nuevas contrataciones se harán con un 10% menos de sueldo.

- Reducción de las transferencias sociales con disminución de las prestaciones por desempleo y familiares, bajada importante del presupuesto sanitario, congelación de las pensiones.

- Aumento de los impuestos, a cargo principalmente de la mayoría de la población víctima de la crisis, especialmente la subida del IVA del 21 al 23% en 2014; creación de un impuesto inmobiliario (que afecta a la mitad de los hogares que anteriormente no cotizaban).

- Bajada de 1 euro del salario mínimo por hora (de 8,65 a 7,65, es decir, el 11%).

Irlanda debe pagar tipos de interés elevados por los préstamos contraídos: 5,7% para los préstamos del FMI y 6,05% para los préstamos europeos. Sin embargo, ese dinero le servirá al gobierno irlandés para pagar a los tenedores de títulos de la deuda irlandesa, esencialmente bancos y otras sociedades financieras que adquieren esos títulos con préstamos del Banco Central Europeo, al 1% de interés. O sea, otra auténtica ganga para los financieros privados. Según la AFP, «el Director General del FMI, Dominique Strauss-Kahn, declaró: ‘Esto funcionará, pero por supuesto es difícil […] porque es duro para la gente ‘que tiene que hacer sacrificios en nombre de la austeridad presupuestaria’».

La oposición en la calle y en el Parlamento ha sido muy fuerte. El Dail, la Cámara Baja, aprobó el plan de ayuda de 85.000 millones de euros por sólo 81 votos contra 75. Lejos de abandonar su orientación neoliberal, el FMI ha señalado que entre las prioridades de Irlanda está la adopción de reformas para suprimir «los obstáculos estructurales para los negocios», con el fin de «mantener la competitividad en los próximos años». El socialista Dominique Strauss-Kahn se declara convencido de que la llegada de un nuevo gobierno tras las elecciones previstas a principios de 2011 no cambiará la situación: «Estoy convencido de que da igual que los partidos de la oposición, el Fine Gael o el partido laborista, critiquen al gobierno y el programa […] ellos comprenden la necesidad de llevarlo a cabo.

En resumen, la liberalización económica y financiera que pretendía atraer a cualquier precio las inversiones extranjeras y las empresas financieras internacionales, ha desembocado en un fracaso total. Para añadir el insulto a los daños sufridos por la población víctima de esta política, el gobierno y el FMI no han encontrado nada mejor que profundizar la orientación neoliberal practicada desde hace 20 años e infligir a la población, bajo la presión de las finanzas internacionales, un programa de ajuste estructural calcado de los que se imponen desde hace tres decenios a los países del Tercer Mundo. Por el contrario, esos tres decenios deben servir de ejemplo de lo que no se debe hacer. Por eso es urgente imponer una lógica radicalmente diferente, en beneficio de los pueblos y no de las finanzas privadas.

Notas:

(1) El impuesto de sociedades es del 39,5% en Japón, 39,2 en Gran Bretaña, 34,4% en Francia y 28% en Estados Unidos.

(2) Las dificultades del alemán Hypo Reale Estate (rescatado en 2007 por el gobierno de Angela Merkel) y la quiebra del banco de negocios estadounidense Bear Sterns (rescatado en marzo de 2008 por JP Mogan con la ayuda del gobierno de Bush) proceden especialmente de los problemas de sus fondos especulativos, cuya sede está en Dublín.

Este artículo está ampliamente inspirado en un diaporama realizado por Pascal Franchet («Actualité de la dette publique au Nord», http://www.cadtm.org/IMG/ppt/Actualite_de_la_dette_publique_dans_les_pays.ppt).

Fuente: http://www.cadtm.org/La-crise-irlandaise-fiasco-complet

Crisis irlandesa, el fracaso absoluto del neoliberalismo

Eric Toussaint
CADTM

Desde hace diez años los más fervientes promotores del capitalismo han presentado a Irlanda como el modelo a seguir. El «Tigre Celta» ostentaba una tasa de crecimiento más alta que la media europea. El impuesto de sociedades se redujo al 12,5% (1) y el impuesto que realmente pagaban las numerosas multinacionales domiciliadas en el país oscilaba entre el 3 y el 4%, ¡un sueño! Déficit presupuestario igual a cero en 2007. Tasa de desempleo del 0% en 2008. Una auténtica maravilla: a todo el mundo le salían las cuentas. Los trabajadores tenían empleo (muy a menudo precario, por cierto), sus familias consumían alegremente, disfrutaban del efecto riqueza y los capitalistas, tanto nacionales como extranjeros, conseguían resultados fabulosos.

En octubre de 2008, dos o tres días antes de que el gobierno salvase de la quiebra a los grandes bancos «belgas» (Fortix y Dexia), a expensas de los ciudadanos, Bruno Colmant, director de la Bolsa de Bruselas y profesor de Economía se explayó en una carta abierta en Le Soir, el diario belga francófono de referencia, afirmando que Bélgica debería seguir totalmente el ejemplo irlandés y desregular todavía un poco más su sistema financiero. Según Bruno Colmant, Bélgica debía modificar el marco institucional y legal con el fin de convertirse en una plataforma del capital internacional como era Irlanda. Unas semanas después el Tigre Celta estaba derribado.

En Irlanda la desregulación financiera impulsó una explosión de préstamos a los hogares (el endeudamiento familiar llegaba al 190% del PIB en vísperas de la crisis), especialmente en el sector inmobiliario, el motor de la economía (industria de la construcción, actividades financieras, etc.). El sector bancario se infló de forma exponencial con la instalación de numerosas empresas extranjeras (2) y el crecimiento de los activos de los bancos irlandeses. Se formaron las burbujas bursátil e inmobiliaria. El total de las capitalizaciones bursátiles, las emisiones de obligaciones y de los activos de los bancos suponían catorce veces el PIB del país.

Entonces, aquello que no podía llegar a ese mundo maravilloso, llegó: en septiembre-octubre de 2008 el castillo de naipes se hundió, las burbujas financieras e inmobiliarias explotaron. Las empresas cerraron o abandonaron el país, el desempleo se disparó (del 0% en 2008 saltó al 14% a principios de 2010). El número de familias incapaces de pagar las deudas creció rápidamente. Todo el sistema bancario irlandés estaba al borde de la quiebra, y el gobierno completamente enloquecido y ciego garantizó el conjunto de los depósitos bancarios, que llegaba a 480.000 millones de euros (más del triple del PIB irlandés, que se elevaba a 168.000 millones de euros). El gobierno nacionalizó el Allied Irish Banck, principal financiador de la inmobiliaria, inyectándole 48.500 millones de euros (alrededor del 30% del PIB).

Las exportaciones se ralentizaron. Los ingresos del Estado bajaban. El déficit presupuestario saltó del 14% del PIB en 2009 al 32% en 2010 (del cual más de la mitad es atribuible al apoyo masivo a los bancos: 46.000 millones de aportación a fondos propios y 31.000 de compra de activos de riesgo).

El plan europeo de ayuda con la participación del FMI de finales de 2010 se eleva a 85.000 millones de euros en préstamos (de los cuales el FMI aporta 22.500) y ya está demostrado que no será suficiente. A cambio, el remedio de caballo impuesto al Tigre Celta en realidad es un plan de austeridad drástico que cae pesadamente sobre el poder adquisitivo de las familias, con la consecuencia de una reducción del consumo, de los gastos públicos en el ámbito social, de los sueldos de los trabajadores públicos y en las infraestructuras (en beneficio del reembolso de la deuda) y de los ingresos fiscales. Las principales medidas del plan de austeridad son terribles en el ámbito social:

- Supresión de 24.750 puestos de funcionarios (8% del total, equivalente a 350.000 puestos suprimidos en Francia).

- Las nuevas contrataciones se harán con un 10% menos de sueldo.

- Reducción de las transferencias sociales con disminución de las prestaciones por desempleo y familiares, bajada importante del presupuesto sanitario, congelación de las pensiones.

- Aumento de los impuestos, a cargo principalmente de la mayoría de la población víctima de la crisis, especialmente la subida del IVA del 21 al 23% en 2014; creación de un impuesto inmobiliario (que afecta a la mitad de los hogares que anteriormente no cotizaban).

- Bajada de 1 euro del salario mínimo por hora (de 8,65 a 7,65, es decir, el 11%).

Irlanda debe pagar tipos de interés elevados por los préstamos contraídos: 5,7% para los préstamos del FMI y 6,05% para los préstamos europeos. Sin embargo, ese dinero le servirá al gobierno irlandés para pagar a los tenedores de títulos de la deuda irlandesa, esencialmente bancos y otras sociedades financieras que adquieren esos títulos con préstamos del Banco Central Europeo, al 1% de interés. O sea, otra auténtica ganga para los financieros privados. Según la AFP, «el Director General del FMI, Dominique Strauss-Kahn, declaró: ‘Esto funcionará, pero por supuesto es difícil […] porque es duro para la gente ‘que tiene que hacer sacrificios en nombre de la austeridad presupuestaria’».

La oposición en la calle y en el Parlamento ha sido muy fuerte. El Dail, la Cámara Baja, aprobó el plan de ayuda de 85.000 millones de euros por sólo 81 votos contra 75. Lejos de abandonar su orientación neoliberal, el FMI ha señalado que entre las prioridades de Irlanda está la adopción de reformas para suprimir «los obstáculos estructurales para los negocios», con el fin de «mantener la competitividad en los próximos años». El socialista Dominique Strauss-Kahn se declara convencido de que la llegada de un nuevo gobierno tras las elecciones previstas a principios de 2011 no cambiará la situación: «Estoy convencido de que da igual que los partidos de la oposición, el Fine Gael o el partido laborista, critiquen al gobierno y el programa […] ellos comprenden la necesidad de llevarlo a cabo.

En resumen, la liberalización económica y financiera que pretendía atraer a cualquier precio las inversiones extranjeras y las empresas financieras internacionales, ha desembocado en un fracaso total. Para añadir el insulto a los daños sufridos por la población víctima de esta política, el gobierno y el FMI no han encontrado nada mejor que profundizar la orientación neoliberal practicada desde hace 20 años e infligir a la población, bajo la presión de las finanzas internacionales, un programa de ajuste estructural calcado de los que se imponen desde hace tres decenios a los países del Tercer Mundo. Por el contrario, esos tres decenios deben servir de ejemplo de lo que no se debe hacer. Por eso es urgente imponer una lógica radicalmente diferente, en beneficio de los pueblos y no de las finanzas privadas.

Notas:

(1) El impuesto de sociedades es del 39,5% en Japón, 39,2 en Gran Bretaña, 34,4% en Francia y 28% en Estados Unidos.

(2) Las dificultades del alemán Hypo Reale Estate (rescatado en 2007 por el gobierno de Angela Merkel) y la quiebra del banco de negocios estadounidense Bear Sterns (rescatado en marzo de 2008 por JP Mogan con la ayuda del gobierno de Bush) proceden especialmente de los problemas de sus fondos especulativos, cuya sede está en Dublín.

Este artículo está ampliamente inspirado en un diaporama realizado por Pascal Franchet («Actualité de la dette publique au Nord», http://www.cadtm.org/IMG/ppt/Actualite_de_la_dette_publique_dans_les_pays.ppt).

Fuente: http://www.cadtm.org/La-crise-irlandaise-fiasco-complet

martes, 4 de enero de 2011

Qué pasa si un país abandona el euro ante la crisis

Nils Blythe
Distintas monedas

¿Quién tiene más peso en esta colección de monedas?

¿Estaría mejor Irlanda si dejara el euro y reviviera la libra irlandesa? ¿Se recuperaría la economía griega más rápido con un nuevo dracma?

Mucho se ha escrito sobre las teóricas atracciones para abandonar la eurozona que tienen los países en problemas financieros.

Pero la pregunta de cómo se haría se ha explorado menos.

Y cuando más se examina eso, queda más claro que las dificultades prácticas son enormes.

clic Lea también: Grecia, Irlanda y las turbulencias del euro

Fuga de capitales

Rescates económicos

  • Grecia: la UE y el FMI aprobaron un paquete por un valor de 110.000 millones de euros (US$150.000 millones) en varios plazos
  • Irlanda: el rescate no superará los US$136.000 millones
  • Portugal: insiste que no está bajo presión para recibir un paquete de ayuda financiera para solucionar sus problemas de déficit y deuda
  • España: descartó "absolutamente" que su país necesite un rescate del estilo del que recibió Irlanda

Para establecer una nueva divisa, un país debería convertir todas sus reservas en euros a una tasa fija en una fecha determinada.

Pero ahorristas y el mundo de los negocios no esperarían pasivamente a la llegada de esa fecha.

La razón principal para crear una nueva moneda sería incrementar la competitividad al volver las exportaciones más baratas.

Por lo que ahorristas e inversionistas asumirían que la nueva divisa se depreciaría frente al euro –probablemente de forma muy rápida– y querrían mantener sus depósitos en la moneda europea o cambiarlos por otra divisa bien establecida como el dólar.

El primer problema práctico, entonces, es que si se vuelve claro que un país está pensando seriamente en dejar el euro, una gran cantidad de dinero saldrá de esa nación.

A esto a veces se le llama "fuga de capitales".

El desencadenamiento de enormes transferencias de depósitos hacia fuera del país destruiría el sistema bancario.

Protesta contra el euro

Ante la crisis, la sede de la Comisión Europea ha sido blanco de protestas.

Y el gobierno probablemente intentaría imponer controles para evitar esto, una medida cuya efectividad está en duda en la Europa del siglo XXI.

Pero si un eventual prolongado debate nacional sobre el abandono del euro genera un riesgo de fuga de capital, ¿la alternativa sería hacerlo en secreto y anunciarlo de forma repentina?

Un plan de este tipo funcionaría en un Estado totalitario, lo que dejaría por fuera un debate parlamentario, legislaciones y otros procesos de la democracia moderna.

Y la idea de que enormes cantidades de billetes podrían prepararse y distribuirse en secreto –para la fecha del cambio– es absurda.

Enfoque riesgoso

Sin embargo, suponga por un momento que estos problemas prácticos pudieran ser resueltos. ¿Dónde quedaría parado el país desde el punto de vista financiero?

Tendría una gran deuda nacional en euros.

Si se vuelve claro que un país está pensando seriamente en dejar el euro, una gran cantidad de dinero saldrá de esa nación.

Mantener el compromiso de pagar en la moneda europea los intereses de esa deuda, mientras los ingresos por impuestos se generan en la nueva moneda, sería riesgoso.

La alternativa sería anunciar que los préstamos se harán también en la nueva divisa.

Para los inversores de bonos en el exterior esto significaría un default o cesación de pagos.

Y cuando el país quiera acceder a más préstamos es casi seguro que tendrá que pagar tasas de interés leoninas para persuadir a los inversionistas de que participen en el mercado de bonos.

clic Lea también: Inflación, estanflación y deflación en Europa

¿Divisa irrompible?

El contraargumento para todo esto es que, en el pasado, las conversiones de divisas se completaron de forma exitosa.

El euro entró en circulación sin sufrir muchas complicaciones, si bien es cierto que se realizó con varios años de preparación.

Y el marco de la Alemania Oriental se transformó en el marco alemán.

Angela Merkel

Es improbable que la canciller alemana, Angela Merkel, anuncie una salida de su país de la zona del euro.

Pero la diferencia clave es que en esos casos la divisa a la que se debían convertir los ahorros era vista como estable. El incentivo para una fuga de capitales no existía.

Esto sugiere que, si el problema fundamental es sustituir una moneda débil por una fuerte, la solución más práctica sería que los miembros más poderosos dejaran la eurozona.

En términos prácticos, significa que Alemania sí podría abandonarla y las naciones más débiles, no.

Pero mientras algunos alemanes claramente sienten nostalgia por el marco alemán, parece sumamente improbable que el gobierno de Berlín impulse la salida del euro.

Y el punto de una unión monetaria es que, supuestamente, es irrompible. Y sin importar las teóricas atracciones de abandonar la moneda europea, las dificultades prácticas de hacerlo no deben subestimarse.

domingo, 2 de enero de 2011

Según el Obispo de Córdoba: 'La Unesco tiene programado hacer homosexual a media población'

Desvelada la 'teoría conspirativa' de la organización de la ONU para la infancia

El Mundo

Dice que aplicará la iniciativa implantando la ideología de género en escuelas y advierte que la sexualidad no es 'un juego de placer'

"El 'ministro' de la familia en el gobierno del Papa, el cardenal Antonelli, me comentaba hace pocos días en Zaragoza que la Unesco tiene programado para los próximos 20 años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual. Para eso, a través de distintos programas, irá implantando la ideología de género, que ya está presente en nuestras escuelas".

Ésta es la teoría de la conspiración global que defiende el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Lo hizo el pasado domingo, 26 de diciembre, en la homilía que pronunció en la eucaristía de la Sagrada Familia y cuyo texto íntegro pueden ver en el pdf adjunto. Y, además, señala al cardenal Ennio Antonelli, ministro de la Familia del Papa, como el autor primero de la 'teoría conspirativa' de la organización de la ONU para la infancia.

Demetrio Fernández asegura que la Iglesia "no pretende imponer a nadie su visión de la vida y de la familia, pero pide que se respete la visión que hemos recibido de Dios y que está inscrita en la naturaleza humana". Y, a continuación, asegura que el cardenal Antonelli le comentó, hace unos días en Zaragoza, que la Unesco quiere convertir en homosexual a la mitad de la población mundial. Y en tan sólo 20 años.

¿Cómo se va a realizar esa iniciativa sin precedentes? "Para eso, a través de distintos programas, irá implantando la ideología de género, que ya está presente en nuestras escuelas".

"Es decir, según la ideología de género, -explica el obispo- uno no nacería varón o mujer, sino que lo elige según su capricho, y podrá cambiar de sexo cuando quiera según su antojo". Y concluye: "He aquí el último 'logro' de una cultura que quiere romper totalmente con Dios, con Dios creador, que ha fijado en nuestra naturaleza la distinción del varón y de la mujer".

El prelado termina la homilía arengando a sus files: "No es momento de lamentarse, sino de conocer bien cuáles son los ataques a este bien precioso y de vivir con lucidez y con coherencia lo que hemos recibido de Dios, por ley natural o por ley revelada".

Una homilía que dará mucho que hablar incluso entre los prelados y los fieles asistentes a la gran fiesta-misa de la familia de Colón, que se celebra mañana en Madrid, y en la que, según los organizadores, podrían participar más de medio millón de personas.

La sexualidad no es "un juego de placer"

En la primera parte de su larga homilía, el prelado de Córdoba, que pasa por ser uno de los más conservadores del episcopado español, hace, además, una fundamentación teológica y espiritual de la familia como "Iglesia doméstica", porque "en el plan amoroso de Dios, la familia constituye un pilar fundamental de nuestra vida y de nuestra convivencia".

Un plan de Dios en el que, según el obispo, "la familia consiste en la unión estable de un varón y una mujer, que se aman y se profesan amor para toda la vida. Unión santificada por la bendición de Dios en el sacramento del matrimonio, cuyo vínculo es fuente permanente de gracia y es irrompible, es decir indisoluble. Unión que por su propia naturaleza está abierta a la vida y suele desembocar en el nacimiento de nuevos hijos que completan el amor de los padres y constituyen como la corona de los padres".

Una donación mutua que, a juicio de Demetrio Fernández, se "expresa incluso en la donación corporal, en el lenguaje de la sexualidad". Eso sí, una sexualidad que no puede ser entendida "como un juego de placer", porque, entonces, "este proyecto de Dios sobre el hombre se arruina".

Para el obispo, "el placer que acompaña a la relación sexual no puede convertirse en valor absoluto de las relaciones del varón y la mujer. Cuando lo único que se persigue es el placer, la satisfacción de uno mismo, el otro se convierte en objeto, y el amor se convierte en egoísmo. La sexualidad entonces es el lenguaje del egoísmo, del egoísmo más terrible, porque utiliza al otro para su propio provecho".

El obispo de Córdoba subraya, a continuación, que la relación sexual entre los esposos debe estar siempre abierta a la vida. "La encíclica Humanae vitae enseña claramente esta doctrina, y -¡ay de nosotros!-, si la extorsionamos diciendo lo contrario o dejando a la conciencia de cada uno que haga lo que quiera".

Y de ahí que llegue a reconocer que algunos curas no respetan esa doctrina de la Iglesia. "Hemos de pedir perdón a Dios porque en este punto obispos, sacerdotes y catequistas no hemos anunciado con fidelidad la doctrina de la Iglesia, la doctrina que salva y hace felices a los hombres".

'Caminando hacia la autodestrucción'

"En el desierto demográfico que padecemos, en el que el mundo occidental se muere de pena, todos tenemos nuestra parte de culpa. No sólo los legisladores y los políticos por no favorecer la familia verdadera, sino también los transmisores de la verdad evangélica (obispos-presbíteros-catequistas) por haber ocultado o negado la doctrina de la Iglesia en este punto", subraya clamando un 'mea culpa' por haber conducido al mundo a consecuencias dramáticas y desastrosas.

La prueba más evidente es, según el prelado cordobés, que "España lleva muchos años con el índice de natalidad más bajo del mundo, y desde que se ha introducido el aborto hay más de un millón de muertos por este crimen abominable. Por este camino, España y los países occidentales tan orgullosos de su progreso caminan hacia su propia destrucción".

A ello han contribuido asimismo "las facilidades para el divorcio, para la anticoncepción en todas sus formas, para el aborto incluso con la píldora del día después repartida gratuitamente como anticonceptivo, son otros tantos ataques a la familia, al proyecto amoroso de Dios sobre la familia y la vida".

Dilma llega al poder en nombre de una generación

Por Eric Nepomuceno *

Desde Brasilia

Dilma Rousseff, 63 años recién cumplidos, economista, divorciada, madre de una hija y abuela de un nieto, ex secretaria provincial, ex ministra del gobierno de Lula, es la primera mujer en llegar a la presidencia. Nacida en Minas Gerais, hija de padre búlgaro, un exiliado que antes de instalarse en Brasil pasó por Argentina, y madre mineira, vino de una familia de clase media alta. Y si a su antecesor y mentor Luiz Inácio Lula da Silva le encantaba disparar cada día la frase-clave “nunca antes en la histo-ria de este país” (muchas veces sin razón), a ella le toca el derecho de realzar todo lo que significa que una mujer haya obtenido los votos de 55.732.748 brasileños.

Ahora sí: nunca antes en la historia de este país había ocurrido nada igual. Y es que más que ser la primera mujer, Dilma Rousseff es también la primera militante de una organización armada que enfrentó la dictadura militar, y la primera ex presa política, y la primera ex torturada, pasó a gobernar al más poblado país latinoamericano. Ya hubo mujeres gobernadoras, senadoras, diputadas, ministras. Ya hubo ex militantes que se opusieron a la dictadura y pasaron por cárceles y cámaras de tortura en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y de Lula da Silva (2003-2010). Pero tener a una presidenta que reúne todas esas características, que tanto marcaron a generaciones de brasileños, es algo inédito. Y, de alguna manera, o de muchas, tiene significado relevante en un país que tan mal trata su memoria, escudándose siempre en subterfugios y temores para no recuperar la verdadera historia de la dictadura y sus desmanes.

Entre enero de 1970 y diciembre de 1972 Dilma fue presa política. Tenía 22 años cuando cayó. Fue bárbara y salvajemente torturada. Jamás ocultó su trayectoria, pero tampoco mencionó sus cicatrices, excepto en las pocas veces en que fue desafiada. En esas veces contestó con dignidad, como cuando un senador derechista le preguntó, en una sesión del Congreso, si ella, que había mentido en la cárcel, también mentiría en el Senado. “En la tortura, señor senador –contestó Dilma–, muchas veces mentir significa salvar la vida de un compañero. Yo he sido brutalmente torturada, y mentí todo lo que pude.”

Como homenaje a su lucha –que fue también la de los brasileños que vivieron aquellos tiempos sombríos y se opusieron a la dictadura en la forma que fuese–, las once primeras invitaciones oficiales para las solemnidades de posesión de Dilma Rousseff han sido dirigidas a sus ex compañeras de celda. Entre los dos mil invitados a las ceremonias están decenas de ex militantes. Nunca antes en la historia de este país aquella generación que soñó tocar el cielo con las manos llegó, tan plenamente, a enfrentarse con la responsabilidad efectiva de gobernar a un Brasil que ciertamente es y será muy distinto al de sus sueños de entonces.

Sobre los hombros de Dilma pesan todos esos simbolismos con sus significados profundos, pero pesan también desafíos de gran envergadura. Sucede a un presidente extraordinariamente carismático, dueño de una popularidad sin parámetros, que le cambió la cara al país. Son desafíos específicos, y a ellos se suman otros: hay fuertes nubarrones en el escenario de la economía global, Brasil gastó en 2010 más de lo que sería sensato, serán necesarios ajustes impopulares. Las pugnas internas en la alianza de gobierno podrán provocar serias dificultades en la relación Poder Ejecutivo-Congreso. Las circunstancias la llevaron a armar un gabinete desigual, en gran parte heredado a contragusto del gobierno de Lula. No será gran sorpresa si ya en su primer año de gobierno Dilma decide cambiar ministros.

El consistente crecimiento de la economía en 2010 (7,6 por ciento) no se repetirá en 2011, pero será igualmente significativo (las previsiones apuntan hacia un crecimiento de 4,5 por ciento). Esa herencia benéfica contribuirá para que los niveles de desempleo se mantengan bajos y para que los programas sociales de su antecesor sean ampliados y profundizados. Si no dispone del carisma o del brillo de tribuno de Lula, Dilma cuenta con amplia y sólida experiencia como gestora pública. Ya no habrá aquel humor irresistible, la formidable capacidad de improviso, la increíble intuición política. Dilma es una persona más cerrada, más determinada, que detesta ser desacatada, con una capacidad de exigencia que llega a asustar.

Hace cuatro décadas hizo parte de una generación que no temió sacrificarse en una lucha desigual contra una dictadura feroz, que duró 29 años (1964-1985) y costó mucha sangre y mucho dolor. Ahora, aquella generación realmente llega al poder. Y llega no por de las armas, pero sí gracias a un vendaval de democracia.

En las urnas, Dilma obtuvo poco más de 56 por ciento de los votos. Un porcentaje mayor de brasileños –64 por ciento– declara estar optimista con su llegada al gobierno.

* Escritor y periodista.

sábado, 1 de enero de 2011

La coyuntura geopolítica de América Latina y el Caribe en 2010


Ponencia presentada en Casa de las Américas, 22-24 de Noviembre 2010


Auge o declinación del imperialismo norteamericano

Hablar de la coyuntura geopolítica de América Latina y el Caribe en el momento actual nos obliga a examinar, en términos globales, la situación del imperio. Al iniciarse la década de los ochentas había ganado creciente gravitación, no sólo en América Latina sino en buena parte del mundo, un discurso que anunciaba la decadencia del imperialismo norteamericano. 1 Una serie de acontecimientos de significación histórico-universal, al decir de Hegel, daban pie a tal predicción: en primer lugar, la catastrófica e ignominiosa derrota de Estados Unidos en Vietnam; cuatro años más tarde, en 1979, el derrocamiento de las tiranías del Sha de Irán y de Somoza en Nicaragua, privando al imperio de la inestimable colaboración de dos de sus principales gendarmes regionales en Medio Oriente y Centro América respectivamente; años después, el derrumbe, siguiendo el tan temido “efecto dominó” de los estrategas del Pentágono, de las dictaduras que Washington había promovido o instalado directamente en América Latina y el Caribe y la impetuosa irrupción de una nueva ola democratizadora que encontró en esta parte del mundo una de sus expresiones más acabadas. En el otro extremo del mundo, el lento inicio del irresistible ascenso de China en el firmamento de la economía y la política mundiales le prestaba aún más verosimilitud a las tesis decadentistas que, en la izquierda latinoamericana, lograron amplia repercusión a lo largo de toda la década. No sólo la izquierda latinoamericana tomó nota y elaboró argumentos sobre esta situación: en el capitalismo desarrollado proliferaron también teorizaciones de diverso tipo que pretendían dar cuenta de este lento pero inexorable ocaso del imperialismo norteamericano. Dos contribuciones sumamente significativas de aquellos años fueron los libros de Emmanuel Todd y del historiador Paul Kennedy y su teoría de la “sobre-expansión imperial” (imperial overstretching).2

No obstante, más pronto que tarde las cosas habrían de cambiar. En la inauguración de la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) algunos analistas vieron una primera tentativa de recomposición de la primacía imperial -obsesionada por dejar atrás el ominoso legado del “síndrome de Vietnam”- sobre todo luego del inicio de una brutal ofensiva militar en contra de la Unión Soviética -la “guerra de las Galaxias”- que obligó a este país a incurrir en un gasto militar de fenomenales proporciones que, a la postre, acelerarían el catastrófico final del experimento soviético. Pero no sería sino hasta finales de la década y comienzos de la siguiente cuando, caída del Muro de Berlín (1989) e implosión de la Unión Soviética (1991) mediante, amén del triunfo en la Guerra del Golfo (Agosto 2 de 1990 - Febrero 28 de 1991), el discurso sobre la decadencia imperial habría de ser archivado. A partir de ese momento se generalizó la tesis contraria: no sólo que no había ni hubo decadencia imperial -sino apenas un momentáneo tropiezo- sino que, de hecho, el imperio se había “recargado” y aparecía en la escena universal con renovados bríos. Algunos teóricos, como Charles Krauthammer, por ejemplo, construyeron laboriosos argumentos para fundar su tesis sobre la permanencia del llamado “momento unipolar.” 3 Este nuevo humor social, que permeaba los distintos estratos de la opinión pública mundial y que, por supuesto, prevalecía sin contrapesos en los círculos dirigentes del capitalismo, atraería una pléyade de intelectuales y publicistas que conformarían este estado de ánimo en una nueva y completa doctrina internacional. Hablamos de la obra de autores tales como Thomas Friedman, Robert Kagan, Samuel P. Huntington y Francis Fukuyama, entre otros, quienes en el clima optimista de los nuevos tiempos se dieron a proclamar a los cuatro vientos el carácter imperialista de los Estados Unidos. Sólo que, a diferencia de los anteriores, el norteamericano es un imperialismo benévolo, moral y libertario, que descarga sobre los hombros de la sociedad norteamericana la dura tarea de crear un mundo seguro para la libertad, la democracia y, de paso, los mercados. No hace falta demasiada erudición para corroborar las simetrías entre este razonamiento y el que expresara Sir Cecil J. Rhodes, en la Inglaterra victoriana, sobre la responsabilidad del hombre blanco en llevar la civilización a las salvajes poblaciones del África negra e inculcándoles el amor por la justicia, la democracia, la libertad y … la propiedad privada. Cabe anotar que esta visión idílica del imperio rebalsó con creces el espacio ideológico de la derecha para penetrar profundamente en las interpretaciones de una cierta izquierda manifiestamente incapaz de entender el significado de los nuevos tiempos. Un caso paradigmático de este extravío lo ofrece la obra de Michael Hardt y Antonio Negri, en donde se desarrolla la curiosa tesis de un “imperio sin imperialismo”. 4

Los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono, el 11 de Septiembre de 2001, pusieron abrupto fin a esta ensoñación y el imperialismo reafirmó urbi et orbi su disposición a pelear con quien fuera necesario para preservar sus privilegios. Los dichos de George Bush Jr. son bien elocuentes al respecto: “buscaremos a los terroristas en cada rincón oscuro de la Tierra.” 5 El optimismo cedió su lugar a la crispación y a la furia, y a un inusitado proceso de militarización cuyas funestas consecuencias no tardaron en tornarse claramente visibles de inmediato.

En la actualidad, y como fiel reflejo de los cambios registrados en la escena internacional, al finalizar la primera década del siglo veintiuno ya son los grandes estrategas del imperio quienes plantean una visión “declinacionista” del futuro norteamericano. Todos los documentos elaborados por el Pentágono, el Departamento de Estado y la propia CIA sobre los escenarios futuros (en torno al 2020 o 2030) coinciden en señalar que Estados Unidos jamás volverá a disfrutar de la supremacía que supo tener en la segunda mitad del siglo veinte y que ese tiempo ya se acabó. Es más, en un informe especial elaborado por el Pentágono se dice que en los próximos años Washington deberá prepararse para vivir en un mundo mucho más hostil y competitivo, con numerosos rivales y adversarios que cuestionarán su predominio en todos los frentes y que, en consecuencia, las guerras serán una condición permanente durante los próximos treinta o cuarenta años.6

Las razones de fondo que subyacen a este pronóstico son bien conocidas. Por una parte, la relativa pérdida de gravitación económica de Estados Unidos por comparación a la que gozaba a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Si en ese momento su contribución al PIB mundial rondaba el 50 % en la actualidad es poco menos que la mitad de esa proporción, y la tendencia es hacia la baja, suave pero hacia la baja. El país sufre, además, de los “déficits gemelos” (fiscal y de balanza comercial) que han adquirido dimensiones extraordinarias. El dólar norteamericano, a su vez, ha visto declinar significativamente su valor en los últimos años y de moneda de reserva de valor que era se convirtió en una divisa cada vez más sostenida por sus propios rivales en la economía mundial, como China, Japón, Corea del Sur y Rusia. Una economía, en suma, en donde los hogares, las empresas y el propio estado se encuentran endeudados en grado extremo. Durante más de 30 años Estados Unidos vivió artificialmente del ahorro y del crédito externo, consumiendo muy por encima de sus posibilidades reales y tanto uno como el otro no son entidades infinitas e inagotables. El estado se endeudó al lanzar varias guerras sin subir los impuestos. No sólo eso, reduciendo los impuestos a los ricos y las grandes corporaciones. Las familias también se endeudaron, impulsadas por una infernal industria de la publicidad que promueve patrones de consumo no sólo irracionales sino brutalmente agresivos con el medio ambiente. A mediados del 2007 un informe de la Reserva Federal de los Estados Unidos advertía sobre el peligroso ascenso del endeudamiento de los hogares norteamericanos que había pasado de ser equivalente al 58 % del ingreso de las familias en 1980 a 120 % en el 2006. Según un estudioso del tema, Eric Toussaint, esa proporción siguió aumentando y hasta situarse, en la actualidad, en un 140 % del ingreso anual de las familias. El mismo autor señala que si se suma la totalidad de la deuda norteamericana, es decir, la de las familias, las empresas y el estado, se llega a un exorbitante 350 % del PIB de los Estados Unidos. Situación insostenible que, finalmente, estalló a mediados del 2008 desencadenando una nueva crisis general en la cual estamos inmersos. 7

El resultado de este descalabro económico del centro imperial es que, por primera vez en la historia, un país situado en el vértice de la pirámide imperialista se convierte en el principal deudor del planeta. Tradicionalmente la situación era la inversa: eso fue lo que ocurrió durante el largo reinado de Gran Bretaña en la economía mundial (desde comienzos del siglo diecinueve hasta la Gran Depresión de 1929) y eso también aconteció durante un tiempo en las primeras décadas de la hegemonía norteamericana, entre 1945 y comienzos de los setentas. Pero en la actualidad la situación es completamente distinta y Estados Unidos ostenta la poco gloriosa condición de ser el mayor deudor del mundo.

Un cambiante, y amenazante, escenario estratégico mundial

Lo anterior no podía dejar de tener profundas implicaciones políticas. Tal como lo aseguran numerosos documentos oficiales, Estados Unidos se enfrenta ante un escenario internacional profundamente amenazante: la situación en Medio Oriente parece deslizarse por un tobogán que culmina en el descontrol, y donde el fundamentalismo islámico, alentado por la CIA para repeler la invasión soviética en Afganistán, ahora amenaza a las monarquías petroleras pro-americanas de la región. Israel, a su vez, es el gendarme regional que actúa cada vez con mayor autonomía sabiendo que dispone de suficientes mecanismos extorsivos como para garantizar el incondicional apoyo de Washington a sus políticas sionistas. Sus provocaciones y sus desafiantes políticas racistas y colonialistas han exacerbado sin cesar el polvorín del conflicto palestino-israelí, que bien podría finalizar desencadenando un nuevo holocausto nuclear habida cuenta de la pertinaz ofensiva desatada en contra de Irán por parte de la Casa Blanca y el gobierno sionista de Israel. Siete años de guerra en Irak no lograron estabilizar a ese país y “normalizarlo” para extraer de él el precioso recurso petrolero en la cantidad deseada; por el contrario, la ocupación norteamericana que finalizó con una ingloriosa “retirada sin victoria” de las tropas yankees ha destruido el delicado equilibrio que mantenía a ese país unido y que, roto hoy de manera aparentemente irreparable, se convierte en un factor de desestabilización de toda la región, incluido Turquía, dado el papel de la minoría kurda en su territorio. Más hacia el este las aguas lejos de calmarse se agitan aún con más fuerza: sumido en otra aventura militar en Afganistán, la presencia de sus tropas en el área ha movilizado fuertes sentimientos anti-norteamericanos que también se expanden como un reguero de pólvora hacia su vecino Pakistán, irresponsablemente dotado de un poderoso arsenal nuclear cedido por Washington a fin de contrabalancear el programa atómico de la India, que la estúpida y crónica paranoia de la dirigencia de Estados Unidos atribuía a su condición de “Proxy” soviético.

En el extremo oriente no mejora la situación política global de Estados Unidos: el insólito desafío de Corea del Norte prosigue su curso sin que el imperio pueda interponer obstáculos con suficiente capacidad de disuasión. China se encamina en pocos años más a ser la principal economía del mundo y, además, un formidable poder militar pero de naturaleza eminentemente defensiva. Por su parte, Europa da muestras de una radical incapacidad de conformar una unidad política que le permita constituirse como un actor político gravitante en la arena mundial.

Como no podía ser de otra manera, el impacto de todos estos cambios económicos y políticos tuvo una enorme repercusión en América Latina y el Caribe. Veremos este tema en más detalle en la siguiente sección de este trabajo. Por ahora bástenos con decir que el acontecimiento más significativo en este terreno ha sido la estrepitosa derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005, en la medida en que se trataba del proyecto estratégico más importante del imperio desde la formulación e implementación de la Doctrina Monroe. En realidad, el ALCA no era otra cosa que la culminación del proceso anexionista contemplado en aquella, y que fue abortado gracias a la rebelión de algunos gobiernos de la región y la colaboración de otros.

El reverso de la medalla de todos estos procesos ha sido la desorbitada militarización de la política exterior y, como complemento necesario, el progresivo recorte de los derechos civiles y libertades individuales dentro de las propias fronteras de los Estados Unidos, tema éste que ya ha suscitado numerosas protestas por parte de distintas organizaciones defensoras de las libertades y los derechos humanos. Un indicio muy claro de este proceso es el evidente desplazamiento del Departamento de Estado en el diseño e implementación de la política exterior a favor del Pentágono. Por supuesto, esto no es algo que haya ocurrido de la noche a la mañana: se trata de un proceso y no de un acontecimiento que ocurre sin aviso previo. En todo caso, si hubiera que fijar un momento emblemático en donde esta tendencia se acelera considerablemente el 11 de Septiembre del 2001 sería sin duda alguna la fecha más indicada. Luego de esto el estallido de la Guerra de Irak vendría a acentuar aún más esta orientación, así como la significativa marginación de Colin Powell quien en su carácter de Secretario de Estado aconsejó a la Casa Blanca no declarar la guerra a Irak y ocupar su territorio dado que luego de ello Estados Unidos no podría retirarse del teatro de operaciones. Su tesis fue vapuleada por la intervención del Vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney; por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld; y por la presidenta del Consejo Nacional de Seguridad, Condoleezza Rice, ninguno de los cuales, al decir de Powell, tenía el más mínimo conocimiento de las cuestiones militares y eran incapaces de diferenciar un simple revólver de una pistola.

Esta marginación del Departamento de Estado ha sido acompañada por un fenomenal aumento del presupuesto militar, para lo cual se apeló a pretextos tan remanidos como la necesidad de librar una batalla frontal en la “guerra contra el terrorismo”, o la “guerra contra el narcotráfico” todo lo cual, además, desde el 11 S dio pie para la elaboración de una nueva doctrina militar y estratégica: la “guerra infinita.” Una rápida ojeada a la progresión del gasto militar norteamericano revela los descomunales alcances del proceso. En 1992, el presupuesto militar de Estados Unidos equivalía al de los 12 países que le seguían en la carrera armamentista; cuando en 2003 se decide la invasión y posterior ocupación de Irak el gasto norteamericano ya era equivalente al de los 21 países que le seguían en ese rubro. Las complicaciones de esa guerra sumada a la intensificación de las operaciones en Afganistán hizo que, para el 2008 el gasto militar de los Estados Unidos sólo pudiera ser igualado si se sumaban los presupuestos militares de 191 países. Para el 2010, ya es superior a la totalidad del gasto militar de todos los países del planeta, superando la barrera psicológica del billón de dólares (un millón de millones de dólares), pese a que en sus comunicados oficiales la Casa Blanca habla de una cifra poco superior a los 750.000 millones de dólares. Claro está que esa cifra no contempla el multimillonario presupuesto de la Veterans Administration, encargada de prestar asistencia médica y psicológica a los ex combatientes de las sucesivas guerras del imperio, desde la de Vietnam en adelante. Si a esto se le agregan los gastos realizados por subcontratistas vinculados a actividades de infraestructura (como la Halliburton, por ejemplo) y algunos otros relacionados con la contratación de mercenarios se comprenderá fácilmente las razones por las cuales las cifras que se dan a conocer subestiman notablemente el gasto militar de los Estados Unidos.

La formidable expansión de las bases y misiones militares de los Estados Unidos por todo el mundo es otra de las facetas de este proceso de tenebrosa militarización de las relaciones internacionales impulsado por Estados Unidos. Un recuento de hace poco más de un año arrojaba un número de 872 diseminadas por 128 países. No obstante ello, en meses recientes la Casa Blanca aumentó su presencia en nuestra región mediante cuatro nuevas bases que habrían sido concedidas motu propio por el gobierno de Panamá, dos en el litoral caribeño y otras dos en el Pacífico y una o dos bases aeronavales que el gobierno de Alan García habría puesto a disposición de las tropas norteamericanas en el Perú con el objeto de compensar la pérdida producida por el abandono de la base de Manta en Ecuador.8 Hay que aclarar, de todos modos, que la Corte Constitucional de Colombia sentenció que el acuerdo Obama-Uribe es inconstitucional; en realidad, el dictamen fue más allá pues la sentencia establece que el tratado de marras es “inexistente” porque no cumplió con los requisitos fundamentales que lo constituyan como tal. Esta sentencia podría, en principio, obstaculizar la implementación de los planes bélicos del Pentágono en esa región. Pero decimos “en principio” porque el débil espesor de la legalidad colombiana no permite asegurar que la sentencia del máximo tribunal vaya a ser efectivamente aplicada. Otro tanto ocurre con la legislación aprobada por la Asamblea Nacional de Costa Rica autorizando el ingreso de un elevado número de marines a ese país (entre 6 y 14 mil) y de 46 naves de guerra del más diverso tipo. A fines de Noviembre del 2010 tal legislación fue recurrida y hay indicios de que el Tribunal Constitucional de ese país podría llegar a declarar la inconstitucionalidad de esa pieza legislativa. Claro está que, al igual que en el caso de Colombia, esto no significa que no puedan apelarse a argucias especiales en virtud de las cuales se pueda burlar la sentencia de los jueces. Una simple mirada al mapa regional bastaría para comprobar que América Latina y el Caribe se encuentran rodeados de bases militares, la gran mayoría de las cuales fueron instaladas -o acordado su uso- en los últimos años. Bastaría, para circunscribir por completo la gran cuenca de la Amazonía, que las negociaciones en curso entre Washington y París prosperaran para que, mediante el otorgamiento a los Estados Unidos de la base que los franceses tienen en Cayena, en la Guayana Francesa, el control territorial y del espacio aéreo fuera total, con una proyección que, inclusive, llegaría hasta el África Occidental y la Isla Ascensión, crucial para el desplazamiento de las tropas de la OTAN hacia el Atlántico Sur. 9

Una última consideración de carácter cuantitativo es la siguiente: al momento actual, el total del personal civil del Comando Sur, cuya sede se encuentra en Miami, excede con creces al número total de funcionarios que, en todas las demás agencias y secretarías del estado federal, se desempeñan en programas o iniciativas relacionadas con América Latina. Nótese que estamos hablando del personal civil del Comando Sur, esto es, con exclusión del personal militar. Esta situación, otra vez, no tiene precedentes en la historia de las relaciones interamericanas.10

Finalmente, habría que agregar en este relevamiento de la desorbitada militarización del imperio y de las políticas imperiales la reactivación de la IV Flota, que no se había movilizado nsi siquiera en la Crisis de los Misiles, de Octubre 1962. Mantenida en sus apostaderos en esa ocasión, se reactiva a mediados del 200 en sugestiva coincidencia con el anuncio formulado por el presidente Lula relativo al descubrimiento de un enorme manto petrolífero submarino en el litoral paulista.11

Para resumir: expansión desorbitada del gasto militar, de las bases militares, del personal dedicado a monitorear y controlar a la región en el marco del Comando Sur, la movilización de la IV Flota: ¿hace falta alguna evidencia más para concluir que el imperio se ha lanzado con todas sus fuerzas a recuperar el terreno perdido y a “corregir” el curso de los acontecimientos regionales para adecuarlo a sus intereses? Y no hay duda alguna de cuáles son los objetivos estratégicos de tamaña reacción: en lo inmediato tumbar a Chávez y, de ese modo, lograr el estrangulamiento económico y financiero de Cuba, Bolivia y Ecuador. Pero el objetivo estratégico supremo, más allá de lo inmediato y circunstancial, es posicionar a los Estados Unidos en una situación tal que le permita controlar el acceso a las enormes riquezas concentradas en el corazón de Sudamérica. Se verifica también en el caso estadounidense la tendencia observada en otros imperios: en su fase declinante se acrecienta su agresividad, su peligrosidad. Su prolongada agonía está signada por violentas convulsiones.

James Monroe define (para siempre) la política hacia América Latina

Un lugar común en el discurso de muchos analistas de las relaciones internacionales y, lamentablemente, de muchos funcionarios gubernamentales de los países latinoamericanos asegura que nuestra región carece de relevancia y que no suscita mayor interés en Washington. Que lo más que podemos aspirar es a una “negligencia benigna”, a un ninguneo apenas disimulado con algún ocasional gesto aislado, o un oportuno tic diplomático. La razón de esta autodepreciación, según los cultores de esta tesis, es que para la Casa Blanca las prioridades son en primer lugar Medio Oriente, luego Europa, luego Asia Central, luego el Extremo Oriente y, en el mejor de los casos, en quinto lugar, aparecería Nuestra América, mendigando atención y buenos modales.

En realidad, este discurso no surgió endógenamente sino que, gracias a la férrea supervivencia de nuestra colonialidad, fue importado precisamente de Estados Unidos. Ese discurso es al que sistemáticamente Washington apela cuando tiene que relacionarse con sus vecinos al sur del Río Bravo y que la abrumadora mayoría de nuestros gobernantes y una proporción no demasiado menor de nuestros intelectuales han asumido como una verdad revelada e irrefutable. No podemos entrar en mayores detalles para explicar las razones de esta sinrazón. Bástenos con señalar, en línea con las esclarecedoras reflexiones de Fernández Retamar contenidas en su Todo Calibán, la pertinaz influencia de una larga historia de sumisión colonial y neocolonial que hunde sus raíces en la Conquista de América y que hasta el día de hoy atenaza con sus pesadillas el sueño de los vivos, para abusar de un célebre pasaje de Marx en El Dieciocho Brumario.12

La premisa de la irrelevancia ha sido una estrategia muy eficaz utilizada por Washington para desalentar y desmoralizar a los gobiernos latinoamericanos. Pero de su eficacia práctica no puede inferirse que sus fundamentos sean correctos. Son profundamente erróneos, por varias razones. 13

En primer lugar no deja de asombrar que si la nuestra es una región tan irrelevante, que tan poco cuenta en el tablero de la política mundial, que haya sido precisamente ella la destinataria de la primera doctrina de política exterior elaborada por Estados Unidos tan tempranamente como en 1823, es decir, un año antes de la batalla de Ayacucho que puso fin al imperio español en América. Naturalmente, se trata de la Doctrina Monroe que con sus circunstanciales retoques y adaptaciones ha venido orientando la conducta de la Casa Blanca hasta el día de hoy. ¿Cómo explicar tamaña contradicción entre irrelevancia y precocidad? La inconsistencia se vuelve clamorosa cuando se repara que habría de transcurrir casi un siglo para que Washington diera a luz, en 1917, a una nueva doctrina de política exterior, esta vez referida al teatro europeo, convulsionado por la Primera Guerra Mundial y el estallido de la Revolución Rusa en Febrero de ese mismo año. Más allá de la retórica y de tacticismos diplomáticos lo sustancial del caso es que América Latina es la principal región del mundo para la política exterior de los Estados Unidos: es su frontera con el Tercer Mundo, su hinterland, su área de seguridad militar, la zona con la cual comparte la ocupación de la gran isla americana que se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego, separada de las demás masas geográficas y, más encima todavía, depósito de inmensos recursos naturales. Una periferia sometida al insaciable apetito del imperio, que saquea y domina a pueblos y naciones, generando con ello una vasta zona de crónica inestabilidad y turbulencias políticas que brotan de su condición de ser un riquísima región lindera con el centro imperial y, a la vez, la de peor y más injusta distribución de ingresos y riquezas del planeta. Esas y no otras son las razones de la temprana formulación de la Doctrina Monroe; las razones profundas, también, del más de centenar de intervenciones militares norteamericanas en la región, de tantos “golpes de mercado”, de asesinatos políticos, sobornos, campañas de desestabilización y desquiciamiento de procesos democráticos y reformistas perpetrados contra una región, ¿carente por completo de importancia? En tal caso, ¿no hubiera sido más razonable una política de indiferencia ante vecinos revoltosos pero insignificantes? Precisamente a causa de su relevancia se entiende el sobresalto de Washington ante el surgimiento de cualquier gobierno siquiera mínimamente reformista, aún en países tan pequeños como Grenada (¡344 km2 y 60.000 habitantes al momento de su invasión por los Marines en 1983!) que fueron demonizados por los administradores imperiales por su capacidad de poner en peligro la “seguridad nacional” de los Estados Unidos. Fue Zbigniev Brzezinski quien, al promediar la década de los ochentas y en plena “Guerra de las Galaxias” que la Unión Soviética era un problema transitorio para Estados Unidos, pero que América Latina constituía un desafío permanente, arraigado en las inconmovibles razones de la geografía. De ahí la persistencia del criminal bloqueo contra Cuba durante medio siglo y la excepcional “ayuda militar” prestada a Colombia, país que es el tercer receptor mundial sólo superado por la que se le presta a Israel y, en segundo lugar, Egipto.14

Petróleo, gas, minerales estratégicos, biodiversidad

Fue nada menos que Colin Powell, el Secretario de Estado de George W. Bush quien dijo, a propósito de la obstinación de la Casa Blanca para lograr aprobar el ALCA, que: “nuestro objetivo es garantizar para las empresas estadounidenses el control de un territorio que se extiende desde el Ártico hasta la Antártica y el libre acceso sin ninguna clase de obstáculo de nuestros productos, servicios, tecnologías y capitales por todo el hemisferio.” 15 ¿Irrelevantes? Nótese la importancia de nuestra región como un gigantesco mercado para las inversiones estadounidenses, grandes oportunidades de inversión, fabulosas expectativas de rentabilidad posibilitadas por el control político que Washington ejerce sobre casi todos los gobiernos de la región, y todo esto en un territorio que alberga un repertorio casi infinito de recursos naturales de todo tipo.

Pero además de ello la nuestra podría ser, en función de probables desarrollos tecnológicos, la región que cuente con las mayores reservas petroleras del mundo: esa es la promesa contenida en la Faja del Orinoco y los megayacimientos submarinos recientemente descubiertos por Petrobrás en el litoral paulista. No lo es hoy, pero podría serlo en un futuro próximo. En todo caso, aun en las condiciones actuales, es la que puede ofrecer un suministro más cercano y seguro a Estados Unidos, dato harto significativo cuando las reservas del centro imperial no alcanzan para más de 10 años y las fuentes alternativas de aprovisionamiento son mucho más lejanas y cada vez más problemáticas e inciertas toda que vez han entrado en una zona de creciente inestabilidad política. Medio Oriente se ha convertido en un polvorín que puede estallar en cualquier momento, donde el resentimiento anti-estadounidense alcanza proporciones impresionantes aun en los “Estados-clientes” como Egipto, Arabia Saudita y Turquía. Derrotado en términos prácticos en Irak, al no poder estabilizar ese país creando las condiciones para apropiarse de su riqueza petrolera en las proporciones anheladas; estancado y con graves riesgos de sufrir otra derrota semejante en Afganistán, cegando las cuencas petroleras de Asia Central al paso que las de África Occidental carecen de las más elementales condiciones políticas requeridas para garantizar un flujo estable y previsible de petróleo hacia Estados Unidos, el petróleo venezolano -distante a apenas tres o cuatro días de navegación por un “mar interior” como el Caribe- es un imán que atrae incansablemente los peores designios de la Casa Blanca.

América Latina tiene asimismo grandes reservas de gas, dispone de casi la mitad del total de agua potable del planeta, y es el territorio donde se encuentran varios de los ríos más caudalosos del mundo y dos muy importantes acuíferos: el Guaraní y el de Chiapas. El primero no es el mayor del mundo, que es el Siberiano, pero sí es el que tiene mayor capacidad de recarga, lo que le asegura una duración prácticamente indefinida. Y el de Chiapas ya ha sido considerado como un muy significativo aporte para enfrentar el inexorable agotamiento del suministro de agua que afecta el Suroeste de Estados Unidos y que compromete el acceso al vital liquido de poblaciones como Los Angeles y San Diego. Si como dicen los expertos en cuestiones militares las guerras del siglo veintiuno serán guerras del agua, ¿cómo podría ser irrelevante un área que concentra casi la mitad del agua dulce del planeta?

América Latina también es rica en minerales estratégicos. Un trabajo reciente de Rodríguez Rejas en relación al tema demuestra que “desde mitad de la década de los noventa, cuando se dispara esta actividad, América Latina cuenta con una parte importante de la producción y reservas de varios minerales cuya principal fuente de destino es EU.” Prosigue esta autora recordando que “entre los diez primeros países mineros del mundo hay seis latinoamericanos: Perú, Chile, Brasil, Argentina, México, Bolivia y Venezuela” y que los países de la región se cuentan “entre los principales productores mundiales de minerales estratégicos y metales preciosos -son catalogados como tales el oro, plata, cobre y zinc-, así como por las reservas probadas de minerales estratégicos con alto precio en el mercado como el antimonio, bismuto, litio, niobio, torio, oro, zinc y uranio entre otros. En varios, el principal receptor de la producción es EU, especialmente en el caso del bismuto (88%), zinc (72%), niobio (52%) y en menor medida la fluorita (45%) y el cobre /45%).” 16 En línea con este análisis John Saxe-Fernández sostiene que la agenda militar/empresarial de los Estados Unidos en esta materia se refiere a los abastecimientos de petróleo, gas y el resto de los metales y minerales, “de la A de alúmina a la Z de zinc.” Y para sustanciar esta afirmación el experto señala que ya desde 1980 uno de los principales expertos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos había advertido al Congreso que amén de la fuerte dependencia de las importaciones petroleras este país carecía “de al menos cuarenta minerales esenciales para una defensa adecuada y una economía fuerte.” De esto se desprende la necesidad de que esos minerales puedan ser aportados por los países latinoamericanos, sustituyendo fuentes de abastecimiento mucho más inciertas y lejanas.17 De acuerdo con informaciones proporcionadas por el Mineral Information Institute de Estados Unidos debe importar el cien porciento del arsénico, columbo, grafito, manganeso, mica, estroncio, talantium y trium que requiere, y el 99 porciento de la bauxita y alúmina, 94 porciento del tungsteno, 84 porciento del estaño, 79 porciento del cobalto, 75 porciento del cromo y 66 porciento del níquel. 18 Como lo asegura el Mineral Information Institute, cada estadounidense al nacer consumirá 2.9 millones de libras de minerales, metales y combustibles a lo largo de su vida: 923 de cobre, 544 de zinc, 14.530 de mineral de hierro, 5.93 millones de pies cúbicos de gas, 72.499 galones de petróleo, y así sucesivamente. La infografía que se inserta a continuación ilustra con elocuencia el enorme peso que ejerce sobre el planeta Tierra el sostenimiento del patrón de consumo establecido por el capitalismo norteamericano en ese país. Huelga añadir que los países latinoamericanos son grandes productores de la mayoría de estos minerales, metales y combustibles requeridos por el consumidor estadounidense.

Lo anterior en relación a minerales, metales y combustibles. Pero la riqueza de América Latina no se agota allí. Miremos a la biodiversidad, ¿cómo podría ser irrelevante una región que cuenta con algo más del 40% de todas las especies animales y vegetales existentes en el planeta? Según informa un documento del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente América Latina y el Caribe alberga a cinco de los diez países con mayor biodiversidad del planeta: Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú, así como la mayor área de biodiversidad del mundo: la cuenca amazónica que se extiende a partir de las estribaciones orientales de los Andes. Esta región contiene la mitad de las selvas tropicales del planeta, un tercio de todos sus mamíferos y algo más de sus especies reptiles, 41 porciento de sus pájaros y la mitad de sus plantas. Es también la región de más rápida deforestación a nivel mundial aunque posee más del 30 porciento del agua potable y un 40 porciento de los recursos acuíferos renovables del planeta. Los Andes, por último, son el hogar del 90 porciento de los glaciares tropicales, fuentes del diez por ciento del agua potable del planeta. La cuarta parte de la riqueza ictícola existente en los ríos interiores de todo el mundo se encuentra en esta parte del mundo. La mitad de las especies vegetales del Caribe, a su vez, son exclusivas de esa región y no se encuentran en ninguna otra. 19 Esta exuberante riqueza en materia de biodiversidad constituye un imán poderosísimo para las grandes transnacionales estadounidenses, dispuestas a imprimir -mediante los avances de la ingeniería genética- el sello de su copyright a todas las formas de vida animal o vegetal existentes y, a partir de ello, dominar por entero la economía mundial como lo están haciendo, en buena medida, con las semillas transgénicas. Por algo el tema de los derechos de propiedad intelectual tiene tanta prioridad para Washington, como lo atestiguan las durísimas negociaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio.

Por último, desde el punto de vista territorial, América Latina es una retaguardia militar de crucial importancia. Obviamente, los funcionarios del Departamento de Estado lo niegan rotundamente, pero los expertos del Pentágono saben que esto es así. Por eso el empecinamiento de Washington por saturar nuestra geografía con bases y misiones militares y su obstinación en garantizar la inmunidad del personal involucrado en las mismas. Si fuéramos tan poco importantes como se nos dice, ¿por qué la Casa Blanca se desvive proponiendo políticas que suscitan el repudio casi universal en la región? 20

Militarización de las relaciones interamericanas

La verdadera cacería de recursos naturales desencadenada por el imperio inevitablemente estaba destinada a desencadenar una desorbitada expansión de la presencia militar al Sur del Río Bravo, coto privilegiado de su pillaje.21 Derrotado su gran proyecto estratégico, el ALCA, en la Cumbre de Presidentes de las Américas de Mar del Plata (Noviembre de 2005), bajo la dirección de Hugo Chávez y con la colaboración de Luiz Inacio “Lula” da Silva y Néstor Kirchner, la Casa Blanca sólo retrocedió para cobrar nuevos bríos y lanzarse de lleno a la reconquista de su influencia perdida. Los cambios que se habían sucedido desde finales del siglo pasado: la rebelión zapatista, la elección de Hugo Chávez, el auge del Foro Social Mundial en el primer quinquenio del presente siglo, las elecciones de Lula y Kirchner en Brasil y Argentina respectivamente y, más tarde, el triunfo de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y, en menor medida, del Sandinismo en Nicaragua convencieron a la burguesía imperial que el reordenamiento de la díscola y vasta región que se extiende hacia el Sur difícilmente podría lograrse apelando a los tradicionales mecanismos de la democracia burguesa. Pese a que éstos favorecían de manera sistemática los intereses y las preferencias imperiales los procesos de descomposición del orden neocolonial habían avanzado mucho: la resistencia de Cuba ante el bloqueo y una aberrante campaña de agresiones y sabotajes la hacía aparecer ante los ojos de millones de latinoamericanos como un faro cuya luz se hacía más resplandeciente con el transcurso del tiempo. Y la aparición de nuevos liderazgos radicales, como el de los ya mencionados Chávez, Morales y Correa, y de otros que sin serlo facilitaban sus iniciativas, como Kirchner, Correa y Vázquez en Uruguay, exigía correctivos que obligaban a arrojar por la borda los escasos escrúpulos democráticos de la derecha latinoamericana e imperial. De ahí las tentativas golpistas en Venezuela en 2002, Bolivia en 2008, Honduras en 2009 y Ecuador en 2010, no por casualidad cuatro países integrantes de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA).22 Si bien tres de estas cuatro tentativas fueron derrotadas, en Honduras el desenlace favoreció los planes del imperialismo: el presidente Mel Zelaya fue derrocado, el régimen golpista fue amparado por la abierta complicidad de Washington y el gobierno fraudulento de Porfirio Lobo inmediatamente reconocido por la Casa Blanca y su peón sudamericano, Álvaro Uribe.

El contra-ataque imperial se manifestó no sólo en el terreno de la desestabilización de gobiernos democráticos: sumamente expresiva fue la reactivación de la IV Flota, que había permanecida como una suerte de “célula dormida” del imperialismo desde 1950 y que ni siquiera había sido llamada a las armas durante la muy crítica coyuntura de Octubre de 1962 cuando se produjo la llamada “crisis de los misiles” entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Pero el retroceso de los intereses estadounidenses en Sudamérica y el anuncio del presidente Lula del descubrimiento de un mega-yacimiento de petróleo en aguas continentales del Brasil precipitaron el llamado a levar anclar y hacerse a la mar de la IV Flota. 23 Lo mismo puede decirse en relación a la sucesión de bases militares que Estados Unidos ha logrado implantar en esta parte del mundo y que, sin duda alguna, ponen en evidencia la voluntad del imperio de fortalecer su presencia en la región y garantizar la exclusividad en el acceso a los estratégicos recursos que alberga el corazón de América del Sur. (Ver mapa al final de este trabajo)

Un aspecto poco examinado, y que convendría monitorear más cuidadosamente, es el siguiente: si bien es cierto que la Escuela de las Américas (School of the Americas, SOA), el nido en el cual se criaron los militares terroristas que asolaron la región, ya no tiene la importancia de antaño, lo cierto es que persisten todavía numerosos vínculos que articulan al Pentágono con las fuerzas armadas de América Latina y el Caribe. Fundada en 1946 y establecida en Panamá en ese mismo año, en 1984 reinicia sus actividades en territorio continental norteamericano, en Fort Benning, Georgia. La relocalización de la Escuela de las Américas fuera del suelo latinoamericano había sido uno de los puntos contemplados en las negociaciones del tratado Carter-Torrijos en 1977.24 Atenta a los cambios de los vientos políticos que soplaban en la región en el 2001 esta siniestra institución cambia de nombre y pasa a denominarse “Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad” (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation WHISC). El cambio es mero maquillaje porque la institución continúa en el mismo sitio, con el mismo edificio, los mismos instructores y enseñando las mismas técnicas de tortura y represión. Lo más grave, salvo pocas excepciones la casi totalidad de los países del área: Colombia, Chile, Perú, Nicaragua, República Dominicana, Ecuador, Panamá, Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Paraguay, México, Jamaica, Belice, Brasil, Canadá, Barbados, Grenada y St.Kitts continuaban enviando, en el 2009, sus oficiales de las fuerzas armadas a la SOA mientras que Argentina, Venezuela, Bolivia y Uruguay dejaron de hacerlo.25

Para resumir: pese a los cambios sociopolíticos existentes en la región todavía subsisten múltiples lazos que vinculan a las fuerzas armadas latinoamericanas con las agencias militares del imperio. Le asiste plenamente la razón a la especialista argentina Elsa Bruzzone cuando asegura que “debemos deshacernos de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), de la Junta Interamericana de Defensa, en resumen, de todo el sistema interamericano de defensa elaborado por Estado Unidos desde el año 1948.” 26

El proceso de militarización de las relaciones interamericanas

está lejos de ser un resultado accidental del nuevo escenario internacional sino que refleja las apremiantes necesidades del imperio para asegurarse el control excluyente de los recursos naturales necesarios para mantener su irracional y despilfarrador patrón de consumo. Por supuesto, esto tiene su contrapartida doméstica en la fuerte tendencia hacia la criminalización de la protesta social en numerosos países del área, en una dinámica que no es independiente sino estrechamente relacionada con la que prevalece en el plano internacional. Tal como lo ha observado en numerosos escritos Raúl Zibechi, este proceso es inherente al modelo de desarrollo extractivista, a la acumulación por desposesión (David Harvey) y al saqueo de los pueblos originarios y las masas campesinas latinoamericanas. La conclusión es que no hay extractivismo sin represión, y no hay relaciones interamericanas sin militarización.

Dadas estas condiciones no sorprende impulso y el abierto auspicio que Washington le está otorgando a las diversas “ofensivas destituyentes” en curso en la región. El caso de Honduras es sin duda el más citado y, tal vez, el más descarado. Allí fue el propio embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, quien advirtió, en un cable ahora revelado por las filtraciones de WikiLeaks, que “las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y el Congreso Nacional conspiraron contra el ex presidente Manuel Zelaya” y que lo que allí ocurrió fue un golpe de estado y no, como lo asegurara la Secretaria de Estado Hillary Clinton, un prolijo y legal recambio presidencial precipitado por las transgresiones cometidas por el presidente Zelaya. Esto no es nada novedoso sino, por el contrario, la ratificación de una tendencia permanente de la política exterior de Estados Unidos hacia nuestra región y que hoy se manifiesta también en la brutal ofensiva lanzada contra los gobiernos de izquierda como el de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa y, en menor medida, a quienes son considerados como sus “compinches”: los gobiernos de Lula en Brasil y Cristina Fernández en Argentina. Las abiertas amenazas golpistas que se ciernen sobre Guatemala y Paraguay, sobre todo en este último país donde el protagonismo de la “embajada” ha llegado a extremos insólitos, así como la intensificación de la campaña en contra de Cuba puesta de manifiesto en los renovados recursos destinados a financiar las actividades de presuntos “disidentes” y que seguramente se intensificará con la asunción de algunos miembros de la derecha fascista en algunos cargos claves del Congreso (caso de la representante de la mafia anticubana Ileana Ros, por ejemplo, a la jefatura de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes) son claros indicios de que nuestra región deberá estar muy alerta para evitar que sus gobiernos progresistas sucumban ante el feroz ataque de la Roma americana, como gustaba decir a José Martí.

Una última reflexión en relación a este asunto: contrariamente a las ilusiones que brotaron al calor de la “obamamanía”, la presidencia de Obama no se apartó un ápice de la senda trazada por sus reaccionarios predecesores. No sólo fue él quien estampó su firma junto a la de Álvaro Uribe al pie del tratado mediante el cual Colombia cedía el uso de siete bases militares a los Estados Unidos -en una movida que equivale a la explícita conversión de ese país sudamericano en un protectorado norteamericano- sino que también admitió sin revisión continuar con el ASPAN -la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte- que, en los hechos, significa extender dentro de los territorios de México y Canadá (pero no a la inversa, si bien esto no está explícitamente prohibido) la jurisdicción de las fuerzas armadas estadounidenses, de algunas de sus agencias federales como la CIA, la DEA y el FBI, recortando significativamente la soberanía de sus vecinos del norte y del sur. No es un dato menor señalar el hecho de que, pese a su enorme importancia y su carácter lesivo para la soberanía de México, el ASPAN no sea un tratado sino simplemente un “compromiso político” o un “acuerdo de cooperación” entre los Ejecutivos de Estados Unidos, Canadá y México, el que, dada su informalidad, no está sujeto al control del Poder Legislativo de los países que establecen el acuerdo, lo cual configura una aberrante anomalía para esta clase de entendimientos. Tal como la manifestara la Canciller mexicana Patricia Espinosa, no existe ningún documento que especifique los términos de este acuerdo: por ejemplo, que armas podrán ser introducidas en México, el tamaño de la fuerza norteamericana, el ámbito territorial de su intervención, si existen o no inmunidades diplomáticas para los involucrados en esta operación. Tal como lo declarase la funcionaria arriba mencionada, “No hay documento firmado. No es un tratado internacional; es un documento que refleja el compromiso de ambos gobiernos de trabajar de manera conjunta”. El único documento escrito es, según la Canciller, apenas el comunicado conjunto emitido por los gobiernos de los tres países, ¡Nada más! El ASPAN tiene por objetivo coordinar los esfuerzos de lucha contra lo que se ha dado en llamar las “amenazas comunes”, mismas que fueron identificadas como “las organizaciones transnacionales del crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas, las actividades financieras ilícitas, el tráfico de divisas y la trata de personas”. Gracias a este “compromiso” las fuerzas ocupantes pueden ignorar la normativa internacional en la materia, porque no hay ningún vínculo formal que las obligue a ello. Pocas veces se constató tan flagrante e ignominiosa cesión de soberanía como el ASPAN, llevada a cabo de manera solapada, arbitraria y antidemocrática, lo que arroja un ominoso manto de sospecha sobre los gobiernos signatarios y carcome insanablemente sus pretendidas credenciales democráticas. Obama convalidó esta monstruosidad, lo cual retrata nítidamente cuál su total sujeción a las directivas establecidas por la clase dominante en Estados Unidos. ¡Menos mal que era tenido por “progresista”! 27

Una conclusión esperanzada

No obstante todo lo antes expuesto, es preciso subrayar que a pesar de las formidables presiones de todo tipo ejercidas por Estados Unidos Washington no pudo neutralizar la creciente influencia comercial y económica de China y, en algunos casos, como Rusia, la influencia ejercida también en la órbita militar. Este acelerado proceso de multipolarización económica y política, que contrasta abiertamente con el indisputado predominio militar de Estados Unidos, ha abierto un importante espacio para afianzar la autonomía y autodeterminación de Nuestra América. Países como Rusia han recuperado su gravitación en el área y otros como China, Irán, India y Sudáfrica juegan un papel cada vez más importante en los delicados equilibrios geopolíticos de la región.

Una prueba del menguado poderío norteamericano en el área la ofrece la sola enumeración de algunas derrotas que Estados Unidos experimentó en años recientes en esta parte del mundo. Sin ánimo de exhaustividad podríamos citar el desplante sufrido en la elección del Secretario General de la OEA, en Mayo del 2005, cuando por primera vez fue electo un candidato que no contaba con el apoyo de Estados Unidos. Poco después Washington sufriría una nueva derrota en Mar del Plata, cuando en Noviembre del 2005 naufragaría el ALCA. Estados Unidos experimentó también un duro revés al fracasar el golpe de estado en Venezuela, en 2002, y similares tentativas en Bolivia, 2008, y Ecuador, 2010. Lo mismo ocurrió en Junio del 2009, en San Pedro Sula, Honduras, cuando contrariando las explícitas posturas de Estados Unidos y sobreponiéndose a sus intensas presiones la Asamblea General de la OEA derogó la resolución adoptada en Punta del Este, en 1962 que había expulsado a Cuba del seno de la organización. Washington tampoco pudo impedir la realización de ejercicios navales conjuntos entre las marinas rusa y venezolana en el Mar Caribe (un “mar interior” de los Estados Unidos para los halcones del Pentágono) en Noviembre del 2008, en coincidencia con la visita del presidente de Rusia, Dimitri Medvédev a la República Bolivariana de Venezuela. Tampoco tuvo éxito la Casa Blanca en sus empeños por impedir la liberación de rehenes de las FARC en Colombia, pese a los denodados esfuerzos realizados por su peón Álvaro Uribe Vélez. No corrió mejor suerte el intento de impedir que el gobierno de Rafael Correa en Ecuador ordenara la inmediata evacuación de la base de Manta, ni tampoco pudo ser desestabilizado ese gobierno por el ataque de las fuerzas armadas de Colombia, con apoyo logístico de personal y equipo localizado en Manta, a un campamento de las FARC establecido al sur de la frontera colombo-ecuatoriana. Tampoco tuvo éxito en precipitar la caída de Correa mediante una abortada intentona de golpe de estado en Septiembre del 2010. Washington tampoco pudo impedir que el gobierno de Evo Morales expulsara al provocador embajador de Estados Unidos en ese país, Philip Goldberg, de tenebrosa participación en la partición de la ex Yugoslavia y la creación de Kosovo. Pese a sus presiones la Casa Blanca no pudo frustrar el proyecto de creación de la Unión Sudamericana de Naciones, que suplantó exitosamente a la OEA en desbaratar los golpes de estado en contra de Evo Morales y Rafael Correa, y la puesta en marcha de un Consejo Sudamericano de Defensa. Finalmente, tampoco pudo Estados Unidos frustrar la creación, en la II Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) y la XXI Cumbre del Grupo de Río, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que iniciará sus funciones a partir de julio de 2011 luego de la III Cumbre CALC a realizarse en Venezuela.

Derrotas significativas, más el imperio no se da por vencido. Vuelve a la carga y, tal como lo enseña la historia, al igual que sus predecesores: el imperio británico, el español, el portugués, el otomano y el propio imperio romano, es en las fases de decadencia cuando se los imperios se tornan más virulentos y agresivos. Conviene, por eso, recordar algunas enseñanzas. La de Martí, cuando decía que los norteamericanos “creen en el derecho bárbaro, como único derecho: ‘esto es nuestro, porque lo necesitamos’.” Y ahí arremeten contra los pueblos que tienen aquello que excita el apetito del imperio. Las del Che, cuando en las Naciones Unidas sentenciaba que “(N)o se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así, nada.” Y las de Fidel, cuando nos aconsejaba…

“No subestimar al enemigo imperialista [...] ¡El enemigo imperialista cometió el error de subestimarnos a nosotros! …nuestra patria se enfrenta al imperio más feroz de los tiempos contemporáneos, y [...] que [...] no descansará en sus esfuerzos por tratar de destruir la Revolución [...] crearnos obstáculos [...] por tratar de impedir el progreso y el desarrollo de nuestra patria [...] ese imperialismo nos odia con el odio de los amos contra los esclavos que se rebelan. [...] a ello se unen las circunstancias de que ven sus intereses en peligro; no los de aquí, sino los de todo el mundo.”


Posiciones militares de EEUU


1 Un excelente compendio de esas discusiones se encuentra en Luis Maira, compilador: ¿Una nueva era de hegemonía norteamericana? (Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, 1985). En Estados Unidos, los principales contribuyentes a ese debate fueron Robert Gilpin The political economy of international relations (Princeton: Princeton University Press, 1987); Paul Kennedy, The rise and fall of the Great Powers. Economic change and military conflict from 1500 to 2000. ( New York: Random House, 1987); Robert O. Keohane, After Hegemony. Cooperation and discord in the world political economy (Princeton, Princeton University Press, 1987); Henry R. Nau, The Myth of America’s Decline (New York and Oxford, Oxford University Press, 1990); Joseph S. Nye, Jr., Bound to lead. The changing nature of American power (New York: Basic Books, 1990) y también su “The changing nature of world power”, Political Science Quarterly, Vol. 105, Nº 2, 1990; Bruce Russett, “The mysterious case of vanishing hegemony; or is Mark Twain really dead?”, International Organization 39 (Spring 1985); Duncan Snidal, “Hegemonic stability theory revisited”, en International Organization 39 (Autumn 1985); Susan Strange, “The persistent myth of the lost hegemony”, International Organization 41 (Autumn 1987).

2 Cf Paul Kennedy, The rise and fall of the Great Powers . Economic change and military conflict from 1500 to 2000. (New York: Random House, 1987); Emmanuel Todd, Après l’empire. Essai sur la décomposition du système américain (Paris: Gallimard, 2002)

3 Charles Krauthammer, “The unipolar moment”, en Foreign Affairs, Vol. 70, Nº 1, 1990-1991. Ver asimismo Immanuel Wallerstein, The decline of American Power (New Press. 2003) ; Chalmers Johnson The Sorrows of Empire: Militarism, Secrecy, and the End of the Republic ( New York: Metropolitan Books, 2004) y la obra de quien quizás sea el más radical teórico de la supremacía norteamericana, Robert Kagan, Of Paradise and Power: America and Europe in the New World Order (New York: Knopf, 2003)

4 Ver su Imperio (Buenos Aires: Paidós, 2002). Hemos examinado y criticado esa tesis en nuestro Imperio & Imperialismo. Una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri (ediciones varias)

5 La frase fue pronunciada en un discurso en ocasión de la graduación de los guardacostas estadounidenses el 21 de Mayo del 2003. Cf. http://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2003/05/20030521-2.es.html

6 En el documento del Departamento de Defensa, National Defense Strategy (Washington: Junio 2008), por ejemplo, se abre con la siguiente afirmación: “Los Estados Unidos, nuestros aliados y socios, enfrentan un amplio espectro de desafíos, entre los cuales se cuentan las redes transnacionales de extremistas violentos, estados hostiles dotados de armas de destrucción masiva, nuevos poderes regionales, amenazas emergentes desde el espacio y el ciberespacio, desastres naturales y pandémicos y creciente competencia para obtener recursos. El Departamento de Defensa debe responder a estos desafíos y a la vez anticipándose y preparándose para los de mañana.” (pg. 1, énfasis nuestro) Y poco antes, en su mensaje introductorio, el Secretario Robert M. Gates decía que “estamos involucrados en un conflicto que no tiene parangón alguno con lo que hemos enfrentado en el pasado.”

7 Cf. Karen E. Dynan and Donald L. Kohn: “The rise in U.S. Household indebtedness: causes and consequences” (Washington, D.C.: Federal Reserve Board of Washington, August 2007), pg. 40. Agradecemos a Eric Toussaint los datos suministrados en una comunicación personal el 26 de Marzo del 2009.

8 Cf. Alfredo Jalife-Rahme, “¿Más siete de Colombia? Las 865 bases militares de EEUU en 40 países”, en Rebelión, 10-08-2009 y Johnson, op. cit.

9 Las principales bases norteamericanas -no todas- en América Latina y el Caribe son las siguientes: Guantánamo; Puerto Rico; Comapala, en El Salvador; Palmerolas, en Honduras; Aruba; Curaçao; Mariscal Estigarribia, Paraguay, frontera Bolivia; Pedro Juan Caballero (DEA, Paraguay, sobre mismo la frontera Brasil); 7 bases más en Colombia; 4 en Panamá; Perú, acaba de ofrecer para sustituir a Manta; Malvinas (formalmente a cargo del Reino Unido y la OTAN, pero en la práctica bajo control estadounidense); Cayena, en la Guayana Francesa.

10 Comunicación personal del investigador argentino de las relaciones internacionales Juan Tokatlian,

11 No es un dato menor el hecho de que la movilización de la IV Flota se produjo sin que mediara una comunicación oficial de Washington a los jefes de estado de América Latina y el Caribe. Quienes recibieron la noticia fueron los Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la región.

12 Cf. Roberto Fernández Retamar, Todo Calibán (Buenos Aires: CLACSO, 2004) En uno de sus pasajes más luminosos el poeta y ensayista cubano dice que “el colonialismo ha calado tan hondamente en nosotros que sólo leemos con verdadero respeto a los autores anticolonialistas difundidos desde las metrópolis.” (pp. 39-40, énfasis en el original)

13 Hemos examinado este asunto en nuestro “La mentira como principio de política exterior de Estados Unidos hacia América Latina”, en Foreign Affairs en Español, Volumen 6, Nº 1, 2006, pp.61-68.

14 En su muy ilustrativo libro El Gran Tablero Mundial, Brzezinski pasa prolija revista a las distintas regiones y subregiones del mundo, con la sorprendente excepción de América Latina. Interrogado en una conferencia que dictara en la Universidad de Columbia (en Nueva York) por esa sorprendente ausencia replicó con sinceridad que en un sentido estricto América Latina y el Caribe no eran “regiones externas” sino que formaban parte del corazón mismo del imperio, “zonas interiores” del centro imperial estadounidense. Su status, por lo tanto, no era equiparable al Medio Oriente o a África Sub-Sahariana. Sobran los comentarios …

15 Esta sección re-elabora algunos párrafos de nuestro artículo “La mentira como principio de política exterior de Estados Unidos hacia América Latina », op. cit.

16 Rodríguez Rejas, María José ”La centralidad de América Latina en la estrategia de seguridad hemisférica de Estados Unidos”, en Rebelión, 3 de Noviembre de 2010, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115986

17 John Saxe-Fernández, “América Latina : reserva estratégia de Estados Unidos”, en OSAL (Buenos Aires: CLACSO, 2009) Año X, Nº 25, Abril.

18 Cf. Mineral Information Institute, http://www.mii.org

19 Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (UNEP), State of Biodiversity in Latin America and the Caribbean en http://www.cbd.int/gbo/gbo3/doc/StateOfBiodiversity-LatinAmerica.pdf , pp. 1-3.

20 Sobre el tema ver John Saxe-Fernández, Terror e Imperio. La hegemonía política y económica de Estados Unidos. (México: Random House Mondadori-Arena Abierta, Colección Debate, 2005); Luis Suárez Salazar, Madre América. Un siglo de violencia y dolor (1898-1998) (La Habana: Editorial de Ciencias sociales, 2003) amén de los numerosos trabajos de Ana Esther Ceceña en el marco del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica de la UNAM, entre ellos El águila despliega sus alas de nuevo. Un continente bajo amenaza [en colaboración con Rodrigo Yedra y David Barrios], (Quito : FEDAEPS, 2009) y El Gran Caribe. Umbral de la geopolítica mundial [en colaboración con Rodrigo Yedra, Daniel Inclán y David Barrios], publicado por el mismo sello editorial el año 2010. Véase asimismo el trabajo de Sonia Winer, Mariana Carrolli, Lucía López y Florencia Martínez : Estrategia militar de Estados Unidos en América Latina, Cuaderno de Trabajo Nº 66, (Buenos Aires : Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2006) http://www.centrocultural.coop/uploads/cuaderno66.pdf

21 Pese a tener cerca del 5 por ciento de la población mundial Estados Unidos consume el 25 por ciento del petróleo producido en el planeta.

22 A estos cuatro casos habría que agregar el golpe de estado perpetrado contra Jean- Bertrand Aristide en Haití, en 2004, aunque no se trata de un fenómeno estrictamente comparable con los demás.

23 Sobre ésto ver nuestro “La IV Flota derrotó a Imperio”, en Rebelión, 21 Agosto 2008, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=71635

Añadimos: no sólo “hacerse a la mar”. Tal como lo señaláramos más arriba la IV Flota dispone de navíos especialmente adaptados para remontar los ríos interiores de Sudamérica.

24 La SOA instruyó, hasta su transformación, unos 61 miembros de las fuerzas armadas latinoamericanas. Entre ellos sobresalen algunos de los más siniestros tiranos y asesinos de la región, entre ellos Leopoldo F. Galtieri y Roberto Viola (Argentina); Manuel Contreras (Chile); Vladimiro Montesinos (Perú), Manuel Noriega (Panamá), Hugo Banzer (Bolivia) y Roberto D’Aubuisson, jefe del “escuadrón de la muerte” que tuvo a su cargo la matanza de los jesuitas en El Salvador.

25 Cf. http://www.scribd.com/doc/24663035/UntitledLA-OPERACION-CONDOR-TERRORISMO-DE-ESTADO-EN-AMERICA-LATINA-%E2%80%93

26 Cf. Natalia Brite, “Sistema “interamericano” o soberanía regional”, entrevista a Elsa Bruzzone, en http://alainet.org/active/36888

27 Sobre el ASPAN ver la exposición hecha por Carlos Fazio http://clasefazio.wordpress.com/2010/04/13/aspan-plan-mexico-y-soberania-nacional-exposicion-de-clase/ . La información oficial del gobierno mexicano sobre el ASPAN se encuentra en http://www.sre.gob.mx/eventos/aspan/faqs.htm