lunes, 12 de septiembre de 2011

"Al Qaida provocó el furor militar y el agotamiento de EE.UU."

Entrevista al periodista Ignacio Ramonet

 

Martín Granovsky

Página 12

 

 

Tiene el acento de Pontevedra, donde nació en 1943, y el entrenamiento internacional de haberse incorporado en 1973 a Le Monde Diplomatique, cuya edición francesa dirigió entre 1990 y 2008. Promotor, entre otras cosas, del Foro Social de Porto Alegre, Ignacio Ramonet se mueve con facilidad tanto en el análisis de los nuevos desafíos del periodismo como en el examen de las tendencias de la política mundial.

–Ya son diez años desde el 11 de septiembre de 2001.

–Y en el mismo mes, septiembre, tres años de la caída de Lehman Brothers.

–Esa ya es una definición.

–Pues claro.

–Esta entrevista no transcurre el 11 de septiembre de 2002, a un año del atentado. Por lo tanto el mundo que vivimos en 2011 registró ya muchos más cambios que la irrupción de Al Qaida con su ataque en territorio norteamericano.

–En estos diez años cambiaron los Estados Unidos. Poco después del atentado, la administración Bush utilizó el ataque a las Torres Gemelas como si lo hubiera estado esperando, para llevar a cabo una política neoimperial. Utilizar la fuerza del instrumento militar para imponer su voluntad política en particular en Medio Oriente.

–Hablar del atentado contra las Torres y decir “como si Bush lo hubiera estado esperando...” no significa avalar las teorías conspirativas del autoatentado.

–Esas teorías surgieron en Francia. Pero no creo en ellas. Sí creo que, de hecho, Al Qaida le hizo un favor. Pero con un matiz: aparentemente le hizo un favor. Bush salió con el instrumento militar a atacar Afganistán, a atacar Irak, etcétera. ¿Qué ocurrió? Se reveló que el instrumento militar no era suficiente. Es como lo que le pasó a Napoleón. Las guerras napoleónicas buscaban imponer, por la fuerza, la libertad. Y Napoleón fue derrotado. Bush libró sus guerras napoleónicas para imponer la democracia por la violencia. Le ocurrió igual. Se le resistieron desde el oscurantismo. Parte de la resistencia a Napoleón tenía un grito: “¡Vivan las cadenas!”. También: “¡Viva la Inquisición!”. Los islamistas radicales reivindican la ley sagrada y la Jihad. Al cabo de 10 años podemos decir que los Estados Unidos, agotados, no pudieron vencer de manera indiscutible. Irak es una media victoria, Afganistán es una semiderrota y Libia es una intervención extremadamente prudente. El resultado es el agotamiento. Las guerras costaron mucho. Aunque se hayan llevado todo el petróleo de Irak, que no es el caso, con eso no pagan lo que gastaron.

–Y si se mira el índice de desempleo estancado en 9,1 por ciento, las guerras no crearon empleo.

–No, no lo crearon. Al agotamiento del que hablaba se le sumó un endeudamiento colosal, y también la crisis del dólar. Quizás los Estados Unidos padecieron lo mismo que Ronald Reagan impuso a la Unión Soviética, cuando la obligó a seguir una carrera armamentística que agotó a Moscú y provocó la implosión del régimen. Al Qaida provocó, sin quererlo, el furor militar y el agotamiento de los Estados Unidos. Quizás, y subrayo el quizás para ser muy prudente, quizás estemos en el principio del fin del siglo americano. Empezó con la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, una potencia como China fue desarrollándose con una pujanza impresionante. Y el mundo se va haciendo cada vez más multipolar.

–¿Pero Washington no sigue siendo una potencia a gran distancia de cualquier otro país en términos estratégico-militares?

–Con el matiz que señalé sobre el agotamiento y con la realidad de que a los Estados Unidos no les alcanza ya para seguir con la misma fuerza. De hecho muchos estrategas dicen hoy que habría que dejar de gastar en el arma nuclear, que nadie va a utilizar, sobre todo si se levanta la hipoteca nuclear iraní. Efectivamente nadie alcanzó militarmente a los Estados Unidos. Pero, ¿qué uso harán los Estados Unidos de su herramienta militar? Hay que mirar bien el caso de Libia, donde los Estados Unidos pusieron en primera línea a Francia y a Inglaterra, que al cabo de tres meses decían que ya no tenían presupuesto para seguir. O sea que la supremacía militar occidental está muy limitada por la cuestión económica.

–Pero China está calzada con los Estados Unidos. Tiene bonos del Tesoro norteamericano.

–En manos de China está el destino del dólar. Obviamente no le interesa que el dólar se hunda porque perdería todas sus reservas. En ese sentido dependen el uno del otro. Pero últimamente China ha dado una serie de lecciones a los Estados Unidos sobre cómo hay que administrar. En la amonestación que lanzó a los Estados Unidos la acusación fue usar demasiado dinero en gastos sociales. Muy ultraliberal.

–Más Adam Smith que Confucio.

–Algo así. China tiene un rol muy importante. Y es, como Sudamérica sabe bien, el gran consumidor de materias primas, ya sean del agro o de la minería. Es también la gran fábrica del mundo. Sin embargo, al destino irresistible de gran potencia del siglo XXI que muchos teóricos le ven, yo pondría un bemol: China aún no ha pasado por la estabilización interna. Es una aparente potencia estable. Aún tiene pendiente el hecho de que su sociedad, el día menos pensado, pueda despertarse. Pasó en las sociedades árabes, y China tuvo su aviso en 1989 con Tiananmen. No es imposible, con 1400 millones de habitantes, que China también se desintegre. No está blindada contra esa posibilidad. Ninguna sociedad autoritaria sabe exactamente cómo va a reaccionar el día en que su ciudadanía le pida cuentas. Esta mezcla imposible de capitalismo ultrasalvaje y de socialismo ultraautoritario es una experiencia de laboratorio que, como toda experiencia de laboratorio, puede fallar y fracasar. En cambio las sociedades democráticas, desde ese punto de vista, son más flexibles. La rigidez china puede romperse.

–¿Sudamérica reúne hoy características de peso mundial?

–Hasta las revoluciones árabes, América del Sur tenía la especificidad de que era el territorio en que se estaban llevando a cabo en el mundo mayor número de experiencias de izquierda. Por consiguiente, era el punto de referencia para toda la izquierda internacional. Conceptos como democracia participativa, referéndum revocatorio, constituyentes, el ALBA original, voluntad de intervención estatal por sobre el mercado salvaje, eran conceptos vigentes en el debate político solo en Sudamérica. Otro punto es que por primera vez Sudamérica no se vio destruida por una crisis como la de Lehman Brothers. Y tiene autonomía respecto de los Estados Unidos, lo que le da un tono ejemplar frente a Europa, que vive como un padecer la crisis norteamericana. En este territorio, además, está surgiendo uno de los gigantes de mañana, Brasil, integrado en el Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y llevando a cabo una diplomacia internacional autónoma. Lo estamos viendo en Libia y en Siria. Varios países de la región, entre ellos la Argentina, junto con México y Brasil, están en el G-20, que hoy es el órgano ejecutivo de la política internacional con mayor eficacia que el Consejo de Seguridad de la ONU y sin los inconvenientes del veto. Visto desde afuera, América latina está viviendo una Edad de Oro como la vive tal vez desde la independencia. Globalmente está pacificada, incluso con la necrosis del problema colombiano. La libertad y la democracia rigen, las elecciones tienen lugar con normalidad, los militares están en los cuarteles y nadie sospecha que vayan a salir mañana... Hay elementos negativos, como el narcotráfico, como la inseguridad en algunas sociedades, como el atraso en la organización de algunos Estados, pero en general los países, cada uno con sus singularidades, convergen y se articulan. Hoy las clases desfavorecidas de América latina tienen más esperanza que nunca porque sus gobiernos están llevando a cabo una justa redistribución. Puede ser insuficiente, pero es constante.

–Eric Hobsbawm decía a comienzos de la crisis del 2008 que el capitalismo salvaje no solo era injusto sino que sería inviable.

–En Europa muchos economistas serios, moderados, no los economistas revolucionarios, hablan de la solución argentina de la reestructuración de la deuda para Grecia. El Fondo Monetario Internacional era una referencia muy popular en América latina. Despertaba hostilidad. En Europa no era ni mencionado. Hoy despierta la misma hostilidad que producía aquí.

–Sudamérica vive un debate sobre la relación entre los grandes medios, el poder y los Estados conducidos, en general, por gobiernos de centroizquierda que se revalidan en las urnas. ¿Los grandes medios pueden determinar la política?

–En América latina son virulentos y tienen esa voluntad. Pero los gobiernos que tienen la serenidad de haber sido elegidos democráticamente pueden afrontar esa soberbia. En América latina son los gobiernos los que tienen la voluntad de instalar mayor equilibrio entre medios privados y servicios públicos de información y comunicación. Los propietarios de latifundios de comunicación, que hasta ahora tenían el monopolio, no aceptan un equivalente de lo que fueron las reformas agrarias. Rechazan una reforma mediática y por eso dan la batalla, incluso con mala fe.

–La ley argentina de Servicios de Comunicación Audiovisual se propuso ampliar el sector público y desmonopolizar el privado.

–En Francia existían leyes que prohibían la integración vertical. No podías tener, en el mismo sitio, televisión, radio y prensa. El modelo a evitar era el de Rupert Murdoch, que ya vimos a dónde conduce. Pero claro, los latifundistas de medios piensan que la desmonopolización y la ampliación del sector público se hacen a expensas de ellos. Y en realidad es así, pero porque eran latifundios.

–El último libro se llama La explosión del periodismo. ¿Existe el oficio de periodista, todavía?

–Está en peligro de extinción. Pero eso no quiere decir que seguro vaya a extinguirse. Depende de cómo cada uno reaccione ante la nueva situación. El ecosistema que hacía a la profesión periodística está cambiando de uno a otro. En el ecosistema precedente, en los últimos 50 o 60 de expansión, con la idea de que se sabía exactamente qué era un periodista y qué eran los medios, ha explosionado. Llegó Internet y el desarrollo digital (el teléfono inteligente, las redes) modificó tanto el ecosistema que la pregunta es pertinente. Pero yo no soy pesimista.

–¿De verdad? ¿No está todo terminado?

–No, no lo creo. La historia y la historia de los medios demuestra que no es así. Siempre hubo cambios tecnológicos importantes. Cuando apareció la radio, en los años ’20 o ’30, la prensa escrita no desapareció. Cuando apareció la televisión, la radio no desapareció. Tampoco el cine. Y el cine no había hecho desaparecer al teatro o a la ópera. Pero antes había una profesión de telefonista, de enchufar las clavijas.

–También desaparecieron los tipógrafos.

–Claro. Desaparecen profesiones, o el revelado fotográfico. Pero además los cambios tecnológicos fueron muy importantes pero eran relativamente pequeños respecto de lo que representa Internet. Internet no solo es un cambio en uno de los aspectos de la comunicación, por ejemplo en la escritura, sino en los tres grandes sistemas de signos: la escritura misma, el sonido y la imagen. Se ha dicho a veces que Internet es tan importante como la invención de Guttenberg, que la imprenta. Pero es más importante que la imprenta.

–¿Por qué Internet sería más importante que la imprenta?

–Porque la imprenta solo tocaba al libro, a lo escrito. No al dibujo o a las representaciones gráficas que cambiaron en Occidente cuando en los siglos XIV y XV Filippo Brunelleschi inventó la perspectiva. La imprenta fue clave, sí. No solo cambió la manera de fabricar textos sino el número de universidades. En 1440 había cuatro o cinco. Con la extensión del libro se multiplicó su número y surgieron el humanismo, el Renacimiento...

–La edición de la Biblia en lenguas que no fueran el latín.

–Exacto. Que fue un soporte del protestantismo. Cada uno podía tener su libro, que antes valía lo mismo que un coche de carreras hoy día. Desaparecen, de paso, los copiadores. Lo que quiero decir es que hay transformaciones en la política, en la sociedad, en la geopolítica... La guerra de los Treinta Años, de protestantes contra católicos es una consecuencia, en ese sentido, de la imprenta. Hoy Internet y las redes sociales no generan por sí solas algunos fenómenos pero los aceleran enormemente.

–¿El uso masivo de los BlackBerry en las recientes protestas de Londres?

–Por ejemplo. Esas protestas, en buena medida, son hijas de Internet.

–Internet y las redes sociales, ¿producen el fenómeno o son herramientas de cada fenómeno?

–Las redes no son una causa sino un acelerador. Las causas son siempre las condiciones sociales, económicas, políticas... Pero la aceleración es importante. La globalización solo adquiere la intensidad actual cuando se crean las que llamamos autopistas de la información, por donde circulan 24 horas sobre 24 las órdenes de compra y venta en las bolsas que circulan velozmente gracias a lo que la era digital ha permitido. Internet es por una parte un actor de lo que ocurre y un vector de lo que pasa, y en ambos casos más allá del campo de la comunicación. Si volvemos a centrarnos con el microscopio en un aspecto particular y pensamos otra vez en la profesión periodística, evidentemente es una profesión sometida a muchos impactos que la transforman. El periodista tenía hasta ahora el monopolio de la información. La sociedad recibía la información a través de los periodistas.

–¿Y no sería más así?

–Es un trabajo compartido. Los ciudadanos con sus blogs y la información que ellos mismos difunden, con los sitios de información en línea, con la información que se difunde por Twitter.

–No está mal esa nueva situación. ¿O sí? Inclusive no está nada mal para los periodistas: por un lado hay más fuentes de información a mano y por otro lado cualquiera puede corregir lo que hacemos.

–Seguro.

–Y si el periodista es bueno, además conservaría su capacidad de edición, aunque ya no sea monopólica.

–Claro. Yo diría que es el momento para los periodistas de demostrar que los periodistas son necesarios para la sociedad. La sociedad, en teoría, por la extensión de los instrumentos como Internet, podría autoinformarse. Naturalmente es un sueño que no se puede realizar. Como dice el psicoanálisis, no basta con que uno tenga conocimientos para autoanalizarse. Por definición, el autoanálisis no existe. La sociedad no puede “autoinformarse” pero al menos en teoría sería posible. De ahí que los periodistas sean más exigidos que antes. Antes tenían ese monopolio, cierto prestigio social, ejercían cierto “terrorismo” intelectual en la sociedad... Ese estatuto un poco privilegiado está perturbado por todo esto que está llegando, donde surgen voces nuevas y periódicos nuevos. Basta ver el éxito de The Huffington Post en los Estados Unidos.

–Hasta llegó a venderse en pocos años, revaluado, por el éxito que alcanzó. ¿Cómo se reconoce hoy y cómo se reconocía antes a un buen periodista? ¿Cambió de veras el oficio?

–¿Qué le pide uno a la información hoy? Que sea fiable. Mucha información que recibimos no es fiable, no es creíble y a veces incluso se revela falsa. Ni siquiera hablo de mala intención ni de manipulación voluntaria, que existen. Solo me refiero a que un programa de radio o un canal de televisión no le puedan garantizar al ciudadano que la información que le transmiten sea verdadera. El uso del condicional y de “al parecer”, el “según ciertas fuentes...”, se hizo abusivo. Hace que si los periodistas se limitan a transmitir una información lo más rápidamente posible, porque saben que en la rapidez está en parte la captación de la audiencia, no pueden verificar la realidad de la información que están transmitiendo. Entonces el ciudadano quiere fiabilidad. ¿Qué medios pueden garantizarlo? Indiscutiblemente no son los canales de información urgente, inmediata, constante.

–El mundo que escucha, ve y lee multimediáticamente, no tiene todavía una palabra que lo designe, ¿no es cierto?

–No, aún no.

–Esa persona para la cual no tenemos definición, ¿espera aún que de alguna manera alguien le explique lo que sucede?

–Tú lo has dicho: de alguna manera. La cuestión es que hoy la información ya se da con su modo de empleo. Los medios dan la información y dicen cómo interpretarla. Muy rápidamente. Demasiado sumariamente. Quizás el ciudadano está esperando que le pongan la información en contexto. Eso lo impide la urgencia, lo perturba la inmediatez.

–La audiencia recibe fragmentos.

–Efectivamente. Así funciona la información. Hoy un fragmento, mañana otro... Pero el ciudadano no va a poder hacer el trabajo de reunir el mosaico. Tiene que haber especialistas de lo general. Son llamados generalistas.

–Los podemos llamar “todólogos”.

–Está bien. Pero cada día es más difícil encontrarlos. El mundo se ha hecho muy complejo. No todo el mundo sabe, si el tema es Fukushima, qué es la radiactividad, cómo funciona, qué es un terremoto y qué consecuencias trae.

–Bueno, el que no sabe y es periodista puede preguntar.

–Sí, pero cuando un canal de televisión envía a un equipo porque se produjo el accidente de Fukushima y eso asusta al mundo entero, y el equipo llega a Japón, no todo el mundo habla japonés, no todos los japoneses forzosamente hablan inglés, se enteran de algunas cosas, como la energía nuclear en Japón, recién al llegar, averiguan qué autoridad la pilotea. Antes, en los años ’20 o ’30, un periodista era enviado a un lugar en barco. En el tiempo de llegar ya había leído varios libros y sabía algo de lo que le esperaba. Hoy día en unas cuantas horas estás al otro lado del mundo y ni has tenido tiempo de reunir a la gente que te puede explicar, ni de leer todo lo que debías haber leído. Por eso el propio oficio no se hace con las garantías necesarias. Si a eso añades que estás escribiendo y estás siendo “vigilado” en lo que escribes por una multitud de personas que tienen a disposición la posibilidad de intervenir en lo que tú escribes, a veces desde la autoridad de ser doctores en sismología o japonología, tu trabajo ya no será juzgado solo por los lectores habituales o los colegas sino por toda una serie de especialistas.

–Y eso es bueno.

–¡Claro que es bueno! Algunos periodistas, como dije, ven su estatuto puesto en cuestión. Pero para la colectividad en su conjunto es muy bueno. Antes, en la era industrial, las cosas se ofrecían totalmente terminadas. La información también: salía y no se volvía a tocar. Era autónoma. Hoy no. Sale la información y en la mayoría de los medios, on line, ya hay comentarios. La información se irá puliendo y al final habría casi que volver a redactar el artículo en función de los aportes positivos, que obviamente hay que verificar, que fueron apareciendo en el camino. Hoy la información es un acto colectivo, más democrático. Evidentemente también hay rumores, falsa información, complotismo, prejuicios. Pero el avance es importante porque el periodista no está solo. Antes tenías dos actores, uno activo y otro pasivo. El emisor y el receptor. Hoy el receptor es tan activo como el emisor. Yo lo llamo webactor. Tiene su propio sistema de comunicación. Bien. Primero hay que aceptar ese diálogo porque forma parte de la realidad de hoy y tiene muchas cosas buenas por recoger. El resultado puede ser mucho más interesante aún. Pero claro, el estatuto del periodista y los periodistas se ha modificado. Hay muchas universidades y mucha gente que sabe mucho. No les puedes contar cuentos. Y no les puedes contar cuentos a todos permanentemente.

–O sea que no todo está perdido.

–Al contrario.

–Salvo para los que quieran perderse.

–Para los que se queden inmóviles. Para una nueva generación de periodistas, en cambio, quizás no haya habido en mucho tiempo tantas posibilidades como las que presenta hoy el sistema comunicacional. Un grupo de periodistas recientemente egresado puede crear un medio de alcance nacional, continental o planetario, con pocos recursos financieros, cosa que no fue posible para generaciones anteriores. Es decir que no solo tengo cero pesimismo sino que miro las cosas con una visión muy optimista.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-176513-2011-09-11.html

 

 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Una elite secreta de 9 banqueros domina las finanzas globales

Alfredo Jalife-Rahme

La Jornada

 

 

Me referiré a un añejo tema de casi 13 años que se remonta a la candidatura de Bill Clinton, quien operó un acuerdo secreto con las manos invisibles ya muy vistas de la plutocracia oligárquico-oligopólica de los banqueros de Wall Street (Nicholas D. Kristof y Edward Wyatt, NYT 15, 16, 17 y 18/2/99)

Queda expuesto el secuestro tanto de la democracia como de la actividad de la política y la economía subyugadas por las fuerzas del inexistente mercado financiero, manipuladas por un puñado de banqueros, quienes maniobran en la opacidad absoluta.

Que conste que nos encontramos a inicios del siglo XXI.

Exhumamos (Bajo la Lupa, 31/8/11) un inquietante artículo de Louise Story en The New York Times (NYT, 11/12/10) quien revela que cada tercer miércoles del mes, nueve miembros de la elite de la sociedad de Wall Street se reúnen en Manhattan con el fin de proteger los intereses de los grandes bancos en el vasto mercado de los derivados financieros, uno de los más redituables y controvertidos campos de las finanzas.

Los ocultos nueve banqueros conforman un poderoso (sic) comité que ayuda (sic) a vigilar las transacciones de los derivados, instrumentos que, como los seguros, son usados para cubrir los riesgos en un gran negocio de multibillones.

En realidad, ya rebasaron el millar de billones, en una equivalencia de varias veces el PIB global y cuyo monto se desconoce debido a su desregulación (carece de vigilancia tanto gubernamental como ciudadana) y su contabilidad invisible (off balance sheet) en los paraísos fiscales (off shore).

Los derivados financieros hipertóxicos (armas financieras de destrucción masiva, Warren Buffet dixit) constituyen un incurable cáncer financierista, cuyas metástasis han alcanzado todos los rincones del planeta donde opera la desregulada globalización, que antes de extinguirse cobrará muchas víctimas.

Las víctimas, es decir, los ciudadanos del planeta, se encuentran impotentes para lidiar con tal incurable cáncer financierista, debido a que desconocen su identidad, cuando ni la clase política, patéticamente más ignara que nunca, entiende su dinámica.

Louise Story se extravía en nimiedades (en los excesivos costos) y se enfoca al rechazo de parte de los nueve banqueros al ingreso de otros marginados de su meganegocio, como sucede con el discriminado Bank of New York (fundado por Alexander Hamilton en 1784), que maneja 23 billones de dólares de dinero institucional. ¿Los ocultos nueve banqueros practican el racismo y/o la discriminación financiera?

Anjay Kannambadi, ejecutivo del Bank of New York, fustiga que la razón por la cual discriminan a su banco de ingresar es para preservar sus ganancias, además de que fueron quienes ayudaron a redactar las reglas del ingreso de las membresías.

Si equiparamos la especulación de los derivados financieros con el futbol asociado, sería algo así: son dueños de la cancha, del balón y los dos equipos que juegan –después de haber impuesto al jefe de la policía, al presidente municipal de la ciudad sede, al gobernador del estado y al presidente de la república– son también propietarios de la transmisión exclusiva del partido por sus mendaces multimedia ologopólicos (que también controlan), imponen las reglas del juego y están conectados a un casino donde apuestan al resultado que también conocen, como acaba de suceder con el megaespeculador George Soros quien fue avisado por alguien (¿por su correligionario Ben Shalom Bernanke?) de la degradación de la deuda soberana de Estados Unidos por la descalificada calificadora S&P y descolgó cómodamente una ganancia descomunal de 10 mil millones de dólares (según The Daily Mail).

Esto no lo puede decir Louise Story, quien defiende a un grupo de banqueros locales neoyorquinos marginados de las grandes ganancias por los otros nueve banqueros cuya identidad ha sido soplada por alguien: JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Deutsche Bank (del que es asesor el locuaz Alan Greenspan), UBS (que apuesta contra los interese de Pemex a través de su empleado, el hijo de un ex director de la paraestatal que funge ahora como director de la depredadora Schlumberger); la británica Barclays; Credit Suisse; Bank of America; y Citigroup (accionista de la calificadora Moody’s).

Lo mejor del jueguito financierista: se desconoce la identidad del árbitro, cuando el mismo juego es virtual. Lo único real son las supuestas ganancias de los bancos y, sobre todo, sus pérdidas, que endosan a los impotentes ciudadanos, que ni vieron ni entienden el partido.

A juicio de Louise Story resulta que nadie (¡extra súper sic!) de los reguladores gubernamentales entiende (sic) completamente el tamaño y la interconexión del mercado de los derivados financieros, en especial los Credit Default Swaps (CDS), que aseguran (sic) contra las quiebras de empresas o bonos hipotecarios.

Los ominosos CDS –que se calcula andan entre 30 y 70 billones de dólares (¡el equivalente del PIB global!), dependiendo quién imagine su monto– apuestan a la quiebra de los países (literal) y hoy tienen en agonía –como dicen– a los PIIGS (por sus siglas en inglés: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).

Todavía está por develarse la lúgubre historia en el noveno círculo dantesco de los avernos entre la aseguradora AIG y sus contratos, mediante CDS, con los nueve banqueros de la elite secreta de Wall Street.

La crisis de 2088 llevó a la creación de tres cámaras de compensación (clearinghouse), de quien nadie conoce la identidad de sus comités de riesgo, pero que controlan los nueve banqueros de la elite secreta. ¡Viva la transparencia!

Se recuerda que los bancos insolventes (técnicamente quebrados) fueron rescatados con el dinero público de los ciudadanos, quienes ni siquiera tienen derecho a conocer la identidad de sus rescatados. Ahora los miserables estadunidenses viven el síndrome Fobaproa/IPAB, que ya padecimos con “el itamita México neoliberal”, con el mismo cártel bancario trasnacional (cuya bisagra aquí es Joseph Marie-Cordoba y su aliado Guillermo Ortiz Martínez, hoy mandamás del Banco Internacional de Pagos; Zedillo era un simple ejecutivo).

Resulta que la misma gente detenta posiciones influyentes (sic) en otras cámaras de compensación o en sus comités en la poderosa (sic) Asociación Internacional de Swaps y Derivados que ayudan a gobernar (sic) el mercado.

Louise Story comenta que quizá (sic) ningún negocio en las finanzas sea tan redituable como los derivados y cuyo monto preciso (sic) se ignora: su carácter secreto (¡súper sic!) constituye el factor principal que permite a los nueve banqueros obtener tales colosales ganancias.

La primera auditoría en la historia de la Reserva Federal acaba de revelar 16 billones de dólares (nota: el equivalente del PIB de Estados Unidos) de rescates secretos (¡súper sic!), teledirigidos a los correligionarios de Ben Shalom Bernanke, que incluye al secreto club selecto de nueve banqueros (IPS, 29/9/11).

¿Cómo vamos a contrarrestar los ciudadanos del mundo a esta nihilista bancocracia secreta?

La luz pública es el mejor antídoto para domar a la bancocracia secreta que florece y prospera en los caños y desagües donde predomina la fétida oscuridad.

http://www.jornada.unam.mx/2011/09/07/opinion/018o1pol

 

 

 

viernes, 9 de septiembre de 2011

Argentina - Gobierno y Software Libre, una relación necesaria

Federico Corbière

Telam

 

 

Nada es gratis en la vida. Sin embargo, desde la masificación del uso de las Tecnologías para la Información y el Conocimiento (TIC) existe una idea naturalizada de que todo lo que circula por las redes de Internet es de libre acceso y disponibilidad. Se trate de contenidos o de sistemas operativos.  Lo cierto es que la realidad es otra y que detrás de la pantalla habita un escenario de creadores, programadores y usuarios que interactúan en un complejo esquema económico con modalidades propias y lógicas de funcionamiento cada vez más globales, de tendencia hacia la gratuidad pero con un telón de fondo relacionado a reglas distintas a las pensadas en la era industrial. Software Libre y políticas de Estado, el dilema entre control y libertad.

Sobre esto último, Richard Stallman es una suerte de referente internacional para quienes consideran justa la confrontación con las corporaciones tecnológicas que mantienen en sus códigos fuente cerrados no sólo intereses empresarios, sino el control sobre una posible dinamización del conocimiento que genere horizontalidad y un total acceso a la cultura. Entiéndase: inteligencia aplicada al conocimiento y su puesta a disposición a todos, sobre cualquier tipo de dispositivo.

Desde ese imaginario libertario surgen también caminos intermedios, probablemente alejados de los valores de quien fundara el movimiento del Software Libre, el Proyecto GNU y la Free Software Fundation, en la que se desempeña como principal leadership.

El Software Libre bien utilizado puede generar recursos genuinos, de implementarse políticas de Estado que promuevan su uso. De hecho, el Programa Conectar Igualdad incluye en su sistema operativo herramientas de código fuente abierto para los estudiantes, a diferencia del caso panameño, cuyo plan de promoción sólo es operativo bajo el entorno Windows (Microsoft).

Asimismo, la implementación de modelos asociativos y otras experiencias en ejecución, como la diseñada por la Universidad Nacional del Centro, en Tandil, han reconfigurado bajo un esquema de relación entre gobierno, ciudadanía y empresas, un ejemplo a la vanguardia en innovación, investigación, desarrollo y transferencia tecnológica.

Por otro lado, vale destacar que los programadores no se alimentan de códigos de barras ni de ceros y unos. Por eso resulta claramente confuso entender a todo Software Libre como gratuito. El SL no implica gratuidad, sino la posibilidad de que otro tome un desarrollo pre-existente para mejorarlo ponerlo en dominio público (como Ubuntu) o, tal vez, comercializarlo.

Estos son los desafíos que plantean los debates sobre la apropiación de una cultura libre como política de Estado.

Ahora bien, la cuestión no está en el soporte sino en la plataforma, en la formación ideológica y en la preparación cultural para su uso. Existen hechos aislados con revueltas originadas en redes sociales como las de estudiantes iraníes en 2009 o las absurdas búsquedas de gobiernos, como el británico de David Cameron que promovió bloquear esas redes para evitar disturbios tras los virulentos sucesos de Londres a mediados de agosto pasado, ocurridos luego por la muerte de un joven en una situación represiva.

Qué relación tiene esto el Software Libre. Mucha. La masificación de las redes sociales en las comunidades de franjas etarias jóvenes se corresponde con el abaratamiento y acceso a los teléfonos celulares –que ya equiparan en número a la población mundial–. Y, en particular, por la reciente incorporación de Android, un sistema gratuito de amplia penetración por pertenecer a la omnipresente Google.

Google no vende licencias Android y, por ende, el producto en plaza tiene una tendencia a la baja de costos en mercado. Su estrategia comercial está pensada en publicidad contextual. Ese modelo de negocios novedoso nos obliga a plantear la tensión entre libertad y control. Su software es libre pero no su cultura organizacional que, por su naturaleza empresarial, busca maximizar ganancias y está en etapa de expansión.

Tal vez, en el libre flujo de datos y contenidos está la clave que opera como elemento de ruptura, y en donde se abren instancias de participación ciudadana. Participación y Estados promotores, en lugar de represores, son entonces las mecánicas de contención que deben obrar sobre los artefactos que usamos a diario.

A casi 30 años de la más dura de las batallas políticas y culturales, la ciudadanía argentina está recuperándose de la maldita Doctrina de Seguridad Nacional que se prolongó en democracia con las leyes de impunidad. Tiene una cultura propia ligada a la libertad y no al control (de las redes sociales). Una política de promoción software recién lanzada, e iniciativas de inclusión social a través de planes de conectividad con vocación federal. Para ello, la creación de Software Libre resulta un factor ineludible.

Norbert Wiener, uno de los padres de la cibernética, ya consideraba a mediados del siglo XX, que a mayor grado de información en un sistema habría, no sólo una tendencia al equilibrio, sino a la creación de sociedades más justas y democráticas. Esa utopía es la que guía activistas sociales como Stallman y otros.

Mientras las potencias pierden su tiempo en jugar al T.E.G. (o Plan táctico y estratégico de la guerra) con las redes sociales y diseñan Tratados de asistencia mutua (MLATs) con sus servicios de inteligencia, Argentina parece elegir por la libertad, y elaborar políticas inclusivas en lugar de volver al pasado autoritario.

En primera y en última instancia: Sin Software Libre la cosa no funciona.

Federico Corbière es docente e investigador (IEALC-UBA)

Fuente: http://agendadigital.telam.com.ar/?p=735

 

 

 

El problema "Wall Street" de Brasil

Mark Weisbrot

Folha de Sao Paulo

 

 

Dejando aparte los intereses de sector financiero, no hay razones para sacrificar el crecimiento en aras a reducir la inflación

La economía brasileña está creciendo con lentitud, sin embargo el gobierno está reduciendo sus  gastos para aumentar el superávit primario, algo que puede desacelerar la economía todavía más. La producción industrial cayó 1,6 por ciento en junio y la actividad económica cayó por primera vez desde 2008.

Aunque las cifras mensuales sean erráticas y no necesariamente indiquen cualquier tendencia, el cuadro mayor provoca preguntas sobre si la política seguida por el gobierno es apropiada, ante los crecientes riesgos y vientos en contra de la economía global.  No se me interprete mal. La política y los resultados económicos de Brasil desde que Lula fue electo, en 2002, han sido una inmensa mejora en relación con Fernando Henrique Cardoso. Éste, que fue objeto de gran amor y afecto por parte de Washington por haber implementado las políticas neoliberales del “Consenso de Washington”, presidió sobre un fracaso económico.  La economía creció menos del 3,5 por ciento per cápita durante sus ocho años. La performance de Lula fue inmensamente mejor, con crecimiento por cápita del 23,5 por ciento, con un aumento real del 60 por ciento en el salario mínimo y reducciones considerables en el desempleo y en la pobreza, realmente no existe comparación. Es probable que el mandato de Dilma tenga resultados todavía mejores.

Pero el Brasil tiene un problema estructural que es similar a uno de los mayores problemas que tenemos en los Estados Unidos: el sector financiero es demasiado grande y tiene un poder excesivo.

Como este sector no tiene mucho interés en el crecimiento y desarrollo – está mucho más obcecado por sus propias ganancias y por minimizar la inflación – su control sobre el Banco Central y la política macroeconómica impide a Brasil realizar su potencial. Y el potencial del país es inmenso: entre 1960-1980, la economía brasileña creció 123 por ciento per cápita. Si Brasil hubiese mantenido ese ritmo de crecimiento, los brasileños hoy tendrían patrones de vida europeos.

La inflación en Brasil está en baja, por el momento, en los últimos tres meses fue del 4 por ciento anual, contra 7 por ciento del año pasado. Dejando aparte los intereses mezquinos del sector financiero, no existen razones para sacrificar crecimiento o empleo para reducir la inflación. El sector financiero es también el mayor villano que está atrás de la sobrevalorización del real, que está perjudicando a la industria y al sector manufacturero brasileño. El Banco Central combate la inflación, elevando el valor del real, y con eso abaratando las importaciones. Incluso cuando el gobierno intenta empujar el real hacia abajo, a nivel más competitivo,  el negocio del sector financiero con varios derivativos se lo impide.

Entre los años 2002-2011, la Argentina creció 90 por ciento, Perú 77 por ciento, y Brasil 43 por ciento. No hay razón por la cual Brasil no pueda tener una de las economías con el crecimiento más rápido de la región, o incluso del mundo.

En los últimos cuatro años, el sector financiero creció alrededor del 50 por ciento, tres veces más que el sector industrial. Hoy los salarios de los gerentes de alto nivel están más altos que en los Estados Unidos.  Esto no es sólo un enorme desperdicio de recursos, es mucho más destructivo todavía como consecuencia de la influencia política de ese sector.

Mark Weisbrot es co-director, junto a Dean Baker, del Center for Economic and Policy Research de Washington, D.C. Doctorado en economía por la Universidad de Michigan,  ha escrito numerosos trabajos sobre política económica, centrándose especiamente en Latinoamérica y la política económica internacional.
Es autor, con Baker, de Social Security: The Phony Crisis (University of Chicago Press, 2000). Colaborador ocasional de The New York Times, The Washington Post y Los Angeles Times, y regularmente de The Guardian y Folha de Sao Paulo, el mayor diario brasileño, a través de McClatchy-Tribune Information Services sus artículos se difunden en más de 550 periódicos. Preside además Just Foreign Policy, una organización independiente que intenta reformar la política exterior norteamericana.
 
Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4395

 

 

 

Zona de riesgo

John Saxe-Fernández

La Jornada

 

 

Aumenta el peligro de un acople depresivo global, y con ello de más agravamientos económico-militares de potencialidad devastadora. Los síntomas, aunque iniciales, van desde el impacto político-financiero de un festín plutocrático por ¡16 billones de dólares!, una macro-estafa develada en la primera auditoría jamás realizada a la Reserva Federal (Fed), hasta el freno en la recuperación de Estados Unidos, la agudización de la crisis deudora europea e inadmisibles agresiones a trabajadores, estudiantes, campesinos y clase media, por medio de la mayor austeridad fiscal desde la Segunda Guerra Mundial, ¡junto a la mayor derrama y mimo a los altos círculos bancario-financieros registrada en la historia moderna!

Los préstamos secretos de la Reserva Federal (ver A. Borón, alainet.org), entidad semi privada fundada en 1913 que funge como banco central, a favor de grandes corporativos financieros de Estados Unidos, Europa y Asia ¿son legales? ¿contaron con autorización legislativa y del Ejecutivo? ¿Cuáles fueron los criterios de selección de los afortunados, en lo que a todas luces es la mayor expresión, hasta ahora, de la guerra global de clases desatada por la plutocracia? Indigna la opacidad, el silencio cómplice de los medios y la impunidad de amiguetes. La codicia y el hambre se desbordan. La paz social y la economía se desploman: no repuntan ni con los amañados rescates oficiales ni con los 16 billones de la Reserva Federal.

El deterioro económico-social y moral que acompaña al manejo clasista de la crisis en Estados Unidos y Europa, además de agudo, se internacionaliza y retroalimenta: hace poco Nouriel Roubini dijo a Bloomberg que en 2012 la probabilidad de recesión en Estados Unidos es de 60 por ciento y que mucha de la munición para enfrentarla ya se había usado, lo que también acotó Christine Lagarde del Fondo Monetario Internacional, mientras aumenta la explosividad social.

La crisis, que se extiende a Grecia, Irlanda, España, Portugal, Italia, indica que la eurozona muestra síntomas que van desde la desaceleración hasta la posibilidad de caer en aguda recesión. Diferente a lo ocurrido hasta ahora, la situación es delicada al deslizarse las economías hacia una zona de sincronización del estupor deflacionario: Roubini notó que en China la inversión fija equivale a 50 por ciento del PNB y que la burbuja de la sobreinversión va hacia un aterrizaje turbulento en 2013, pudiendo darse un default en 30 por ciento de los varios billones de yuanes invertidos por los bancos chinos, que caerían bajo gran presión, con impacto regional y mundial.

Una recesión en Estados Unidos, Europa y un freno en Asia colapsarían el volatil mercado de commodities, al que son tan adictas las economías latinoamericanas, incluyendo Brasil, México, Argentina, cuyas clases dirigentes, además de su atávico rentismo, especulación e inclinación por caer en la trampa de la liquidez, son influidas por el Fondo Monetario Internacional-Banco Mundial-Banco Interamericano de Desarrollo a favor de la reprimarización, ahora acompañada de una fuerte oleada de rechazo popular por toda la región ante su alto costo humano, ambiental y cultural.

En Australia, voceros del alto empresariado advierten desde el Misch Global Economic Trend Analysis sobre la gran debilidad en las ventas, más desempleo, cierres de pequeñas y medianas empresas, fuertes golpes al turismo e inusitada deflación de precios, algo observado por Bloomberg en Inglaterra donde, como en Estados Unidos, cae el valor de las casas, indicio clave de que la recuperación se frena y se debilita la demanda.

Canadá ya presentó los primeros signos de recesión desde febrero de 2009. Benjamin Tal, de CIBC, y Paul Ferley, del Royal Bank de Canadá, ven una debilidad un poco mayor a la esperada por el efecto en el sector exportador de la débil economía de Estados Unidos, que también alcanza a su contraparte mexicana.

Ante la desaceleración, desempleo crónico y escándalos bancarios, aún Lagarde y Robert Zoellick, del Banco Mundial, que en medio del grotesco festín plutocrático de la Fed siguen recetando brutal austeridad y despojo a los pueblos, advierten del desliz hacia una nueva zona de peligro.

http://www.jornada.unam.mx/2011/09/08/opinion/031a1eco

 

 

 

domingo, 28 de agosto de 2011

Una nueva histeria macartista

Julian Assange de WikiLeaks responde a las acusaciones de espionaje y terrorismo

6 de julio de 2011

El fundador de WikiLeaks Julian Assange participó el 2 de julio en un inusual debate moderado por la presentadora de Democracy Now!, Amy Goodman, con el filósofo esloveno Slavoj Žižek , en Londres.

Assange cumple arresto domiciliario en Norfolk, localidad ubicada en las afueras de Londres, a la espera de una audiencia judicial que se realizará el 12 de julio, en la que se apelará la extradición a Suecia, donde se lo requiere para ser interrogado con relación a un supuesto caso de abuso sexual. Assange no está acusado de ningún delito en ningún país. En este extracto del debate del sábado, Žižek y Assange responden a quienes dicen que Assange debe ser juzgado en Estados Unidos según la Ley de Espionaje de 1917 y que WikiLeaks debe ser clausurado. "En realidad, siempre hay que ver la censura como una señal muy positiva, y los intentos de censura como una señal de que la sociedad aún no está completamente controlada, ni totalmente fiscalizada, sino que todavía conserva una dimensión política. Es decir, lo que la gente piensa, cree y siente y las palabras que escucha importan de verdad ", dice Assange.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, DemocracyNow.org, el Informe de Guerra y Paz. Soy Amy Goodman.

Este fin de semana, Democracy Now! estuvo en Londres en una reunión inusual: alrededor de 1.800 personas se reunieron en un viejo teatro de la zona East End de Londres para escuchar un debate poco común entre el editor en jefe de WikiLeaks, Julian Assange, y el renombrado filósofo esloveno, Slavoj Žižek, debate en el que yo estuve de moderadora.

Actualmente, Julian Assange cumple arresto domiciliario en Norfolk —localidad ubicada en las afueras de Londres— a la espera de una audiencia judicial que se realizará el 12 de julio, en la que se apelará la extradición a Suecia, donde se lo requiere para ser interrogado con relación a un supuesto caso de abuso sexual. Assange no está acusado de ningún delito.

Ayer publicamos la primera parte del debate. Assange llevaba un monitor en el tobillo que quedaba tapado por la bota. Hoy pasamos a la segunda parte.

AMY GOODMAN: No quiero parecer distraída mirando hacia abajo, sino que quiero que las citas sean exactas, así que las tengo en mi teléfono. Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, dijo: "Julian Assange está involucrado en una guerra. El terrorismo informático que hace que muera gente, es terrorismo. Y Julian Assange está involucrado en terrorismo. Debería ser tratado como un combatiente enemigo y WikiLeaks debería ser clausurado en forma definitiva".

Bill Keller, del periódico The New York Times, lo llamó "arrogante, susceptible, conspirativo". Judith Miller —que a menudo escribía o era coautora de artículos que salían en la portada del periódico The New York Times donde se afirmaba la existencia de armas de destrucción masiva sin precisar fuentes—, dijo: "Julian Assange no es un buen periodista; no le importó en absoluto verificar la información que estaba publicando ni determinar si podía perjudicar a alguien o no".

Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos, dijo: "Julian Assange es un terrorista tecnológico". Peter King, congresista por Nueva York, pidió que se acuse a Assange según la Ley de Espionaje y pidió que se considere a WikiLeaks como una organización terrorista. Para no quedarnos solo en EE.UU.: Tom Flanagan, ex asesor del primer ministro canadiense, pidió el asesinato de Assange. Y la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, lo llamó a usted, Julian, "agente anti estadounidense con sangre en sus manos". ¿Puede responder a estas acusaciones?

JULIAN ASSANGE: Bueno, después de que Bill Keller dijo que yo era susceptible no queda mucho espacio para responder, ¿no? Sarah Palin también una vez en Twitter se quejó de mi gramática, pero pedir un ataque de aviones no tripulados parece ser perfectamente comprensible; entonces que Sarah Palin corrija mi gramática es realmente un insulto.

Esa situación en Estados Unidos fue muy interesante. Obviamente, estos reclamos son equivocados y vergonzosos, pero la situación económica y política en que se produjeron fue fascinante. En pocos meses —desde diciembre del año pasado o enero de este año— vimos surgir una nueva histeria macartista. Es muy preocupante que pueda surgir un nuevo macartismo tan rápidamente.

Por otro lado, hay muchos políticos oportunistas que juegan para sus bases, sus amigos del complejo militar-industrial. Pero por otro lado, el poder es silencioso cuando no tiene que dar ninguna explicación. O sea, cuando pasas caminando al lado de un grupo de hormigas en la calle y accidentalmente aplastas a una cuantas, no te das vuelta y les dices a las otras : "dejen de quejarse o las ataco con un avión no tripulado". Simplemente las ignoras. Y esto es lo que pasa con el poder que está en una posición dominante. Ni siquiera se molesta en responder, no se inmuta ni por un instante.

Sin embargo vemos a todos estos personajes que salen a hablar con agresividad. Bill Keller, en una charla reciente, quizás para explicar por qué estaba hablando conmigo, dijo: "si tienes trato con Julian Assange, estás condenado a tener que sentarte en todos los debates y explicar lo que hiciste por el resto de tu vida". Pero en realidad Bill Keller tomó esa decisión, la de torcer la historia, blanquear la historia y adaptar la historia continuamente. ¿Por qué? ¿Por qué gastar energía haciéndolo? ¿Por qué no simplemente desconectar otro pager del periódico The New York Times? Porque esta gente está realmente asustada de lo que hay de verdadero en esta historia que sale y se desarrolla. Así es que veo esto como un signo muy positivo.

Y, como he dicho antes, en realidad siempre hay que ver la censura como una señal muy positiva y los intentos de censura como una señal de que la sociedad aún no está completamente controlada, ni totalmente fiscalizada, sino que todavía conserva una dimensión política. Es decir, lo que la gente piensa, cree y siente y las palabras que escucha importan de verdad. Porque en algunas áreas no importan. Y en realidad, en Estados Unidos casi nunca importa lo que dices. Nosotros nos las arreglamos para hablar y dar información con tal volumen e intensidad que la gente se vio obligada a responder. Es poco común que la gente se vea forzada a responder.

Creo que este es uno de los primeros síntomas positivos que he visto de Estados Unidos en mucho tiempo. Hablar a este nivel puede incitar al debate y forzar a la gente a responder. En China, la censura es mucho más agresiva, cosa que para mí es un signo de esperanza de que la sociedad china aún es una sociedad política, aunque se la esté fiscalizando y aunque con el tiempo se la esté controlando con relaciones contractuales y bancarias. En este momento el gobierno chino y la oficina de seguridad pública están realmente asustados de lo que la gente piensa.

SLAVOJ ŽIŽEK: Me odio por querer esto... ¿cómo se llama la película? "Petróleo sangriento". Pero desafortunadamente no correrá mucha sangre entre nosotros porque, otra vez, estoy de acuerdo. Hablando de China, déjeme decirle, quizás usted lo sepa —no es una anécdota— algo que confirma perfectamente lo que dice. ¿Sabía que hace dos o tres meses una oficina del gobierno chino aprobó una ley que prohíbe formalmente que aparezcan en los medios públicos —prensa, libros, historietas, TV, películas— las historias en las que haya un viaje en el tiempo o realidades alternativas? Es literalmente así. Lo confirmé con mis amigos en China. La justificación oficial fue que la historia es un asunto serio y no debe quedar en manos de este tipo de juegos triviales.

Pero está claro que lo que realmente les preocupa es que la gente tan siquiera imagine realidades alternativas y cosas así. Como usted decía, creo que es un buen signo. Ellos, al menos, necesitan la prohibición. Nosotros ni siquiera necesitamos la prohibición, casi nunca. Si alguien propone un cambio radical, simplemente aceptamos esta espontánea ideología cotidiana, pero todos sabemos cómo son nuestras realidades económicas. Usted propone elevar en un 1% el gasto en salud. No, eso significaría la pérdida de la competitividad, etc. Estoy completamente de acuerdo con usted en esto.

Un comentario final acerca de la gente que usted, Amy, menciona. Newt Gingrich es para mí —perdón por usar esta palabra fuerte— la escoria del planeta. No. Voy a ser más preciso. No tengo gran simpatía por Bill Clinton, pero recuerdo que cuando hicieron esa campaña sobre Mónica Lewinsky, Newt Gingrich hacía ataques moralistas. Y después se confirmó en los medios que —escuché una entrevista que le hicieron a Newt Gingrich–cuando su esposa estaba muriendo de cáncer, la fue a visitar al hospital para forzarla a firmar -sin tener la decencia de dejarla morir— un acuerdo de divorcio para poder casarse con otra mujer. Exactamente en la misma época del caso Lewinsky, él estaba engañando a su esposa con su secretaria.

Esta es gente que…, mi Dios, me convierto aquí en una especie de conservador moral. Debe haber algún tipo de comité ético que establezca que las personas como estas sean consideradas un peligro para nuestros jóvenes y tengan prohibido aparecer en público. Ahora señalaré un punto más importante, sobre el tema del terrorismo. Déjenme aclarar —y no estoy loco, lo digo en un sentido positivo— que sí, que en cierto sentido usted es un terrorista. ¿En qué sentido? En el sentido que Gandhi fue un terrorista. Lo qué usted está haciendo, no es algo que se puede tragar fácilmente: "Oh, mira todas estas noticias interesantes en los periódicos. Aquí está pasando esto, allá Slavoj Žižek está saliendo con Lady Gaga —totalmente falso— y mira lo de WikiLeaks"

AMY GOODMAN: ¿Es esta una desmentida oficial respecto a que no sale con Lady Gaga?

SLAVOJ ŽIŽEK: Desmiento absolutamente todo. No escuché ni una de sus canciones. Dios mío, yo escucho canciones de Schubert y Schumann. Perdón, pero soy un conservador.

AMY GOODMAN: No sé. Los representantes [de Lady Gaga] no fueron tan desafiantes. Sólo dijeron: "sin comentarios".

SLAVOJ ŽIŽEK: Mis amigos me dijeron lo mismo: "¡estúpido!, hubieras dicho 'sin comentarios' y ahora disfrutarías de mayor gloria y esas cosas". OK, sigamos. Tengo algo más serio que señalar. ¿Qué significa esto? ¿En qué sentido fue Gandhi un terrorista? Él trató con eficacia de parar, de interrumpir el normal funcionamiento del estado británico en la India. Y por supuesto usted está tratando de trastocar la circulación normal —y muy opresiva— de la información.

Pero la forma en la que debemos responder a esto es con una paráfrasis inagotable tomada de una parte maravillosa de la "La ópera de tres centavos" de Brecht: "¿Qué es el robo de un banco comparado con fundar uno nuevo?". ¿Qué es su "terrorismo" comparado con el terrorismo cotidiano que simplemente aceptamos para que las cosas sigan como están? Aquí es donde la ideología nos ayuda. Cuando pensamos en la violencia y el terrorismo, siempre pensamos en actos que interrumpen el flujo normal de las cosas, pero ¿qué hay de la violencia que tiene que existir aquí para que las cosas funcionen en la forma en que lo hacen?

Creo que —soy muy escéptico al respecto— si mi espíritu provocador me lleva a usar el término "terrorismo", es estrictamente como reacción a un terrorismo mucho más fuerte que ya está aquí. En vez de entrar en el juego moralista de "Oh no, él es bueno". Como los estalinistas decían de Lenin: "Te gustan los niños, juegas con gatos, no deberías...", como Norman Bates dice en Psicosis: "No podrías matar ni una mosca", usted es, en este sentido formal, un terrorista. Pero si usted es un terrorista, entonces, por Dios, ¿qué son los que lo acusan de terrorismo?

AMY GOODMAN: El renombrado filósofo esloveno Slavoj Žižek, autor de "Living In the End Times" [Vivir en el final de los tiempos], y Julian Assange, editor en jefe de WikiLeaks, conversando el fin de semana pasado en Londres. Volveremos con otra parte del debate en un minuto.


Traducido por Jaime Sepulveda

 

Para EEUU la operación en Libia es un modelo a seguir en otros países

El chiste del día:

27 Agosto 2011

Obama y Ben Rhodes.

Obama y Ben Rhodes.

La administración del presidente estadounidense, Barack Obama, considera que el desarrollo de la polémica operación en Libia demuestra lo acertada que es su nueva estrategia para el cambio de regímenes en otros países.

Así lo anunció uno de los consejeros para asuntos internacionales del mandatario, Ben Rhodes, en una entrevista a Foreign Policy.

Según Rhodes, la nueva estrategia de Estados Unidos es más eficaz y menos costosa. Si la actitud estadounidense durante la administración de George Bush la considera “ocupación”, la de Obama es una “liberación nacional”.

El consejero menciona dos principios nuevos: el cambio del régimen se realiza directamente por un movimiento nacional y EEUU. comparte la responsabilidad internacional con sus aliados.

“La estrategia de la intervención militar en Libia podría aplicarse también en otros casos“, señaló Rhodes.

Esas declaraciones no quedaron sin respuesta por parte de sus opositores, que cuestionan el efecto positivo de la intervención en Libia, ya que no cumplió sus objetivos.

Por ejemplo, a pesar del propósito de proteger a la población civil, las fuerzas de la OTAN respaldaron tan activamente a los rebeldes, que numerosos civiles cayeron víctimas de sus ataques aéreos.

 

La decadencia de la iglesia católica en España no la para nadie

Rafael de la Garza Talavera

Rebelión

 

 

La visita de Ratzinger a España representa un punto de inflexión, un antes y un después en la historia del catolicismo europeo y en la historia española, demostrando que la decadencia de la más antigua corporación internacional es un hecho innegable y que la monarquía constitucional va de salida. Las protestas de una parte importante de la ciudadanía española no pueden comprenderse exclusivamente por la crisis económica por la que atraviesan sino sobre todo por el enorme desgaste de una institución y un régimen político que ha demostrado su sed por el poder y el dinero, por estar y haber estado históricamente a favor de las causas más retrógradas, violentas y autoritarias en la tierra de Cervantes y por su cinismo al proteger a miembros distinguidos, y no tanto, que practicaban y practican sistemáticamente la pederastia, entre otras perversiones.

Las manifestaciones de repudio a la visita del jefe de la nomenclatura católica se articularon principalmente alrededor del gasto que el estado español realizó para llevar adelante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid, que según el coordinador de Europa Laica, Antonio González, rondaba los 25 millones de euros -algo así como cuatrocientos cincuenta millones de pesos, los cuales fueron incluidos en los presupuestos generales del estado español desde el 2010. ( http://www.librered.net/?p=8932 )

Los organizadores de la visita argumentaron que la derrama económica que los millones de visitantes multiplicarían con creces el gasto convirtiéndolo en una ‘inversión’ que beneficiaría a la comunidad madrileña, particularmente a hoteles, restaurantes y comercio en general, que no son precisamente el sector mayoritario de la población. Pero a los millones de euros ‘invertidos’ por el gobierno socialista habría que agregar los gastos generados por la enorme movilización de policías y demás fauna para proporcionar la seguridad adecuada a un acontecimiento de tales dimensiones así como la recolección de basura que los actos masivos generan invariablemente. Y sigue la mata dando pues hay que sumarle el costo que representó que los peregrinos fueran alojados por cinco días en edificios públicos, es decir, en más de 1400 centros escolares de la comunidad de Madrid que fueron cedidos a los organizadores de la JMJ. Resulta difícil de calcular entonces el monto de la ‘inversión’ pero es evidente que supera la cifra autorizada por la burocracia en el poder. Para colmo, las empresas beneficiadas con la política económica (Santander, Endesa y Telefónica) se paran el cuello apoyando con el dinero ganado a costa del empobrecimiento generalizado, la organización de la jornada impregnándola de un tufo empresarial donde la fe no aparece por ningún lado, a no ser la fe en las ganancias, que parece ser la única que comparten tanto las empresas como el Vaticano.

Por su parte, los opositores manifestaron reiteradamente que, en vista de la crisis que azota al país, la visita papal parecía más bien una burla hacia los millones de personas a las que los dueños del dinero y sus lacayos en el gobierno sugieren apretarse el cinturón y ser pacientes; Dios proveerá parecen decir.

Por otra parte, la JMJ es una respuesta desesperada frente a la pérdida de presencia de la iglesia católica en suelo español. Según las encuestas las creencias de sus habitantes han cambiado dramáticamente en la última década; en el año 2000 el 83% de la población se declaraba católico pero para el 2001 la cifra ha bajado al 72%. De estos, el 60% reconoce que apenas va a misa y sólo el 13% acude todos los domingos a los templos. ( http://www.clarin.com/mundo/Incidentes-masiva-marcha-Papa-Madrid_0_538146241.html ) Si la tendencia se mantiene el Vaticano estará perdiendo sin remedio su bastión europeo, cosa que le daría un golpe casi mortal pues España, desde las guerras de contrarreforma en el siglo XVI y XVII, se ha erigido como la nación que más ha defendido la ortodoxia católica, a costa incluso de su propio desarrollo económico, no se diga social y cultural.

En efecto, la contrarreforma significó para España el subdesarrollo económico del cual no salió sino a medias con la caída de Franco. Las enormes transferencias de riqueza desde las colonias hacia la metrópoli, a lo largo de tres siglos, fueron gastadas principalmente para financiar guerras contra los protestantes y al mismo tiempo para mantener una clase terrateniente parasitaria y retrógrada, que sobrevive hasta hoy en el poder. La época del oscurantismo español pareció ceder con el surgimiento de la república y el florecimiento cultural al iniciar el siglo XX, pero el golpe de estado fascista encabezado por Franco y apoyado por Hitler y los yanquis acabaron con la pequeña primavera española y devolvieron el país a las manos de la iglesia y el ejército.

Con la muerte del infame dictador, algunos creyeron que finalmente la república laica volvería por sus fueros pero las esperanzas se marchitaron rápidamente con la aparición de la monarquía -disfrazada de transición democrática- y el mantenimiento de los privilegios de la nobleza terrateniente. La iglesia mantuvo prerrogativas que en cualquier república liberal serían difíciles de justificar, como el control de la educación y la obtención directa de recursos públicos para financiar sus piadosas actividades, manteniendo así una fuerza artificial, si se quiere, pero que le ha permitido seguir siendo un actor político importante en el escenario nacional. Más aun, el surgimiento del Opus Dei proporcionó al Vaticano enormes recursos e influencia, incluso fuera del territorio español, pues la organización fundada por Escrivá de Balaguer inspiró el surgimiento de organizaciones en Latinoamérica, como los Legionarios de Cristo, que conspiraron para impedir el fortalecimiento de sociedades laicas, tolerantes e incluyentes.

Pero como se dice coloquialmente, en el pecado va la penitencia, ya que en este caso y como consecuencia de acciones desesperadas para recuperar el enorme poder del que gozó en otras épocas, la iglesia se hizo de la vista gorda para contener la decadencia al interior de sus filas a cambio de dinero e influencia. Marcial Maciel representa sin lugar a dudas el ejemplo paradigmático de lo anterior. Sus habilidades para comprar el favor del Vaticano -en particular de Wojtyla- ocultando sus adicciones y su pederastia, evidenciaron su debilidad para detener la debacle, dándole un golpe mediático definitivo.

Así las cosas, las manifestaciones de repudio a la visita papal para encabezar el JMJ en Madrid son claramente una consecuencia del desgaste del catolicismo en España pero sobre todo una prueba contundente de que la sociedad española está harta de la ‘transición democrática’ y de la monarquía decrépita que la articula y la organiza. Y eso no lo para nadie.

 

Las consecuencias mundiales de la decadencia de Estados Unidos

Immanuel Wallerstein

La Jornada

 

 

Hace 10 años, cuando algunas personas y yo hablábamos de la decadencia de Estados Unidos en el sistema-mundo, a lo sumo nos topábamos con sonrisas de condescendencia ante nuestra ingenuidad. ¿No era Estados Unidos la única superpotencia, involucrada en cada uno de los rincones más remotos de la Tierra, haciendo lo que quisiera casi todo el tiempo? Ésta era una visión compartida a todo lo ancho del espectro político.

Hoy, la visión de que Estados Unidos está en decadencia, en seria decadencia, es una banalidad. Todo el mundo lo dice, excepto algunos políticos estadunidenses que temen ser culpados por las malas noticias de la decadencia si la discuten. El hecho es que prácticamente todo el mundo cree hoy en la realidad de esa decadencia. Sin embargo, algo que está menos discutido es cuáles han sido y serán las consecuencias en el mundo de esta decadencia. La decadencia tiene raíces económicas que siguen su curso. Pero la pérdida del cuasi monopolio del poder geopolítico que Estados Unidos ejerció alguna vez tiene consecuencias políticas importantes en todas partes.

Empecemos con una anécdota contada en la sección de Negocios del New York Times el 7 de agosto. Alguien que gestiona inversiones en Atlanta apretó el botón de pánico en nombre de dos acaudalados clientes que le dijeron que vendiera todas sus acciones y que invirtiera el dinero en un fondo común de inversión más o menos blindado. El gestor dijo que, en los 22 años que llevaba en el negocio, nunca había recibido una petición como ésa. Era algo sin precedentes. El periódico le llamó a esto el equivalente “Wall Street” de la opción nuclear. Iba en contra del consagrado consejo tradicional de asumir un enfoque firme y constante conforme se avanza ante los vaivenes del mercado.

Standard & Poor’s ha reducido su calificación crediticia de Estados Unidos de AAA a AA+, también algo sin precedentes. Pero esto fue una acción bastante leve. La agencia equivalente en China, Dagong, ya le había reducido la credibilidad crediticia a Estados Unidos en noviembre pasado a A+, y ahora se le redujo a A-. El economista peruano Oscar Ugarteche ha declarado que Estados Unidos es una república bananera. Dice que Estados Unidos ha optado por la política del avestruz para no espantar a las expectativas (de crecimiento).

Y en Lima, la semana pasada, los ministros de finanzas de los estados sudamericanos, reunidos, han discutido urgentemente cómo aislarse de la mejor manera ante los efectos de la decadencia económica de Estados Unidos. El problema para todo el mundo es que es muy difícil aislarse de los efectos de la decadencia estadunidense. Pese a la severidad de su decadencia económica y política, Estados Unidos continúa siendo un gigante en el escenario mundial, y cualquier cosa que pase ahí sigue provocando grandes olas en todas partes.

Con toda certeza, el impacto más fuerte de la decadencia estadunidense ocurre y seguirá ocurriendo al interior de Estados Unidos. Los políticos y los periodistas hablan abiertamente de la disfuncionalidad de la situación política estadunidense. ¿Pero qué otra cosa puede ser sino disfuncional? El hecho más elemental es que los ciudadanos estadunidenses están aturdidos por el mero hecho de la decadencia. No es sólo que los ciudadanos estadunidenses sufran ellos mismos, materialmente, por la decadencia, y que estén profundamente asustados de que sufrirán más conforme el tiempo avance. Es que habían creído a nivel muy profundo que Estados Unidos es la nación elegida, designada por Dios o la historia para ser el país modelo en el mundo. El presidente Barack Obama sigue tratando de tranquilizarlos diciendo que Estados Unidos es un país triple A.

El problema para Obama y para todos los políticos es que muy pocas personas siguen creyendo eso. El golpe al orgullo nacional y a la imagen propia es formidable, y es también muy repentina. El país está tomando muy mal este golpe. La población busca chivos expiatorios y ataca muy a lo loco, y no con demasiada inteligencia, a los supuestos culpables. La última esperanza parece ser que alguien sea culpable, y como tal el remedio sea cambiar a las personas con autoridad.

En general, las autoridades federales son vistas como las que hay que culpar: el presidente, el Congreso, ambos partidos principales. La tendencia es muy fuerte hacia tener más armas a nivel individual y a ejercer un recorte del involucramiento militar fuera de Estados Unidos. Culpabilizar de todo a la gente de Washington conduce a una volatilidad política y a luchas intestinas locales cada vez más violentas. Estados Unidos es hoy, diría yo, una de la entidades políticas menos estables en el sistema-mundo.

Esto hace de Estados Unidos no sólo un país cuyas luchas políticas son disfuncionales, sino uno que es incapaz de consolidar mucho poder real en la escena mundial. Entonces, hay una caída importante en la fe en el país, y en su presidente, por parte de los aliados tradicionales de Estados Unidos fuera y por la base política del presidente en casa. Los periódicos están llenos de análisis de los errores políticos de Obama. ¿Quién puede argumentar con esto? Con suma facilidad, yo podría enlistar docenas de decisiones que Obama hizo, y que desde mi punto de vista fueron equivocadas, cobardes o algunas veces directamente inmorales. Pero me pregunto si, de haber tomado las mucho mejores decisiones que su base supone que debió tomar, habría habido mucha diferencia en el resultado. La decadencia de Estados Unidos no es el resultado de decisiones pobres por parte de su presidente, sino de las realidades estructurales en el sistema-mundo. Obama puede ser el individuo más poderoso del mundo todavía, pero ningún presidente estadunidense es tan poderoso hoy como los presidentes de antaño.

Hemos entrado en una era de agudas, constantes y rápidas fluctuaciones –en las tasas de cambio de las divisas, en las tasas de empleo, en las alianzas geopolíticas, en las definiciones ideológicas de la situación. El grado y rapidez de estas fluctuaciones conduce a la imposibilidad de contar con predicciones de corto plazo. Y sin alguna estabilidad razonable en las predicciones de corto plazo (tres años más o menos) la economía-mundo se paraliza. Todo el mundo tendrá que ser más proteccionista e introspectivo. Y los estándares de vida bajarán. No es un cuadro bonito. Y aunque hay muchos, muchos aspectos positivos para muchos países a causa de la decadencia estadunidense, no hay certeza de que en el loco bamboleo del barco mundial, otros países puedan de hecho beneficiarse como esperan de esta nueva situación.

Es tiempo de un análisis de largo plazo mucho más sobrio, de juicios morales mucho más claros acerca de lo que el análisis revela, y de acciones políticas mucho más efectivas en el esfuerzo, en los próximos 20 o 30 años, para crear un mejor sistema-mundo que en el que estamos atorados ahora.

Traducción: Ramón Vera Herrera

©Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/08/27/opinion/030a1mun

 

martes, 16 de agosto de 2011

"Se vienen años de incertidumbre y caos mundial"

Entrevista con Immanuel Wallerstein, académico e investigador en la Universidad de Yale

 

Sally Burch

Alainet

 

 

El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporáneo, y durante su reciente visita a Ecuador ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.

El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.

Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la bancarrota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.

Estima que el desenlace ocurrirá dentro de dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.

“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.

Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía estadounidense, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.

El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.

Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual. La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crac”.

Teniendo en cuenta estas consideraciones el pronóstico del teórico estadounidense para los próximos años es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

China y países emergentes


Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.

Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos estadounidenses, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.

Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos estadounidenses. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”. Justamente el problema está en determinar cuándo es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.

Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos estadounidenses hace dos o tres años”. Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.

En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la Unasur, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para unos que para otros”.

Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.

Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur.

Fuente: http://alainet.org/active/48721

 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Golpe de Estado en el FMI


Walter Goobar

Publicado el 15/7/2011 11:03:30 (254 Lecturas)

El interminable thriller geopolítico montado en torno del caso del destituido Director General del FMI, Dominique Strauss-Kahn, a partir del presunto intento de violación de una mucama del hotel Sofitel de Nueva York, continúa mostrando aristas dramáticas: ¿se trata solamente de un pervertido cebado en su impunidad?, ¿era ella “una prostituta”? ¿Hubo una conspiración?
Mientras los medios de comunicación hegemónicos mantienen la versión oficial sobre lo ocurrido en la suite del hotel cinco estrellas de Manhattan, un cúmulo de evidencias indica que el libidinoso Strauss-Khan cayó en una trampa.
Según informes de prensa, la mucama guineana, de 32 años de edad, empleada del hotel Sofitel, recibió la llamativa suma de 100.000 dólares que fueron depositados en su cuenta bancaria. The New York Times reconoce el pago, pero no analiza el origen de estos fondos. El Times sugiere que el dinero fue depositado en la cuenta de la mucama por su novio que está cumpliendo una condena por narcotráfico en una prisión de máxima seguridad.

De acuerdo con los dos funcionarios citados por el Times, la mujer mantuvo una conversación telefónica con su novio un día después de su encuentro con Strauss-Kahn, en la que habló sobre los posibles beneficios de concretar las acusaciones contra él. La conversación fue grabada.

El novio de la mucama guineana había sido arrestado por cargos de posesión de 400 libras de marihuana. El traficante integra la nómina de personas que hicieron depósitos múltiples en efectivo, por un total de alrededor de $ 100.000, en la cuenta bancaria de la mujer en los últimos dos años. Los depósitos se hicieron en Arizona, Georgia, Nueva York y Pennsylvania.

Los investigadores también se enteraron de que la mujer estaba pagando cientos de dólares cada mes en gastos de teléfono a cinco empresas. La mucama había insistido en que sólo tenía un teléfono y dijo que no sabía nada acerca de los depósitos, excepto que fueron hechos por un hombre que describió como su novio y sus amigos.
Uno de los enigmas de este caso es que a pesar de los registros bancarios y de llamadas telefónicas, los investigadores policiales y los fiscales han fallado en revelar la identidad de las personas que realizaron estas transferencias de dinero.

Los informes sugieren que pueden ser “relacionados con las drogas”, con lo que descartan la posibilidad de que el dinero podría haber sido parte de pago por la celada a Strauss-Kahn. Los informes también mencionan que los depósitos de efectivo se hicieron “en los últimos dos años”, por lo tanto, da la impresión de que no guardan relación con el caso de Strauss-Kahn.

Si los 100.000 dólares habían sido efectivamente depositados en la cuenta bancaria de la mujer en el curso de los últimos dos años, ¿por qué iba a estar trabajando como mucama de hotel? Existe la posibilidad de que el dinero no fuese propiedad de la mujer, sino que ella solamente prestase sus cuentas para blanquear diner proveniente del tráfico de drogas. Esta información era conocida por los fiscales en una etapa temprana de la investigación, sin embargo, Strauss-Kahn fue puesto en libertad sólo después de que renunció al FMI y de que se concretara el nombramiento de la ministro de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, como su sucesora.

Hasta el momento, la hipótesis probable de un montaje dirigido contra Strauss-Kahn no está siendo debidamente abordada por los medios de comunicación estadounidenses.

Lo cierto es que poco antes de su definitiva caída en desgracia, el pragmático Strauss-Kahn –que no era un banquero, sino un académico–, se pronunció por la sepultura del dólar como divisa de reserva de última instancia, para ser sustituido por los Derechos Especiales de Giro. La fecha prevista para el anuncio era el 26 de mayo de 2011. Con esa propuesta, DSK se ganó poderosos enemigos en Wall Street.

Algunos datos del arresto, también indican que el ex director del FMI puede haber sido víctima de uha trampa cuyo verdadero trasfondo es la sigilosa guerra financiera internacional.

El 16 de mayo, pocas horas después de que se consumó la presunta violación, Dominique Strauss-Kahn see hallaba confortablemente instalado en su asiento del vuelo de Air France cuando fue arrestado, 10 minutos antes del despegue. Según la tripulación del avión, los policías de la Unidad de Víctimas (la misma de la serie de televisión La Ley y el Orden: Unidad de víctimas especiales) no recurrieron a sus colegas del aeropuerto Kennedy para que hicieran el arresto, sino que quisieron realizarlo ellos mismos.

Para evitar que alguien pudiera prevenir a Strauss-Kahn, solicitaron que se interfiriera la señal de la telefonía móvil en esa zona del aeropuerto. Sin embargo, la posibilidad de interferir la señal de la telefonía móvil no forma parte de las prerrogativas de una brigada de lucha contra el vicio. Esto demuestra que desde el momento de su arresto, el de Strauss-Kahn fue considerado un caso de seguridad nacional.

La jueza Melissa Jackson decidió recluir a DSK en Rikers Island, una de las cárceles más peligrosas del mundo. El director del FMI permaneció incomunicado en esa prisión durante 10 días en los que el funcionamiento de la institución internacional también estuvo bloqueado por falta de firma autorizada.

El 26 de mayo, día fijado para la creación de la nueva moneda internacional de reserva, el director gerente del FMI que debía formular estos anuncios durante la Cumbre del G8, en Deauville, Francia, estaba encerrado e incomunicado en una celda y reducido a la categoría de una especie de bestia en celo.

Con Strauss-Kahn preso, el tambaleante predominio del dólar se mantuvo intacto, pero se tornó más artificial que nunca. Se trata del dólar cuyo valor pretendían relativizar los Estados emergentes, pero que sirve de base al poderío del complejo militar-industrial estadounidense.

No fue una simple coincidencia que, 24 horas después de que Strauss-Kahn presentara su renuncia al FMI, la jueza le concedió la libertad bajo fianza que antes de la renuncia le había denegado.

La candidatura de Christine Lagarde como sucesora de Straus-Kahn fue confirmada el 26 de junio. Su nombramiento fue aceptado el 28 de junio tras una decisión de 24 miembros de la junta ejecutiva del FMI.

A diferencia de Strauss-Kahn que era un académico, Lagarde es una persona que goza de total confianza de Wall Street y el establishment bancario de los Estados Unidos. Su candidatura había sido aprobada por Estados Unidos. El secretario del Tesoro Timothy Geithner declaró el 28 de junio: “Me complace anunciar nuestra decisión de apoyar a Christine Lagarde a la cabeza del FMI”, dijo Geithner en una declaración, horas antes de que los 24 miembros del Directorio Ejecutivo del FMI se expidieran sobre el tema.
Strauss-Kahn fue puesto en libertad al día siguiente de la decisión de la junta ejecutiva del FMI.

Si la información sobre la mucama guineana se hubiese revelado unos días antes, la candidatura de Lagarde como directora del FMI podría haber sido puesta en duda.

Según el profesor canadiense Michel Chossudovsky, titular de la ONG Globalresearch, “el cambio de régimen en el FMI ha sido implementado con rapidez, por no hablar de las implicaciones del caso Strauss-Kahn en relación con las elecciones presidenciales francesas”.



Miradas al Sur - Domingo 10 de julio de 2011

 

Lujo, hambre y furia

David Brooks

La Jornada

 

 

La demanda de artículos de lujo –desde zapatos de 800 dólares y cremas cosméticas de 1.300 hasta Mercedes Benz de 200.000– disfruta un auge, mientras casi 46 millones de estadunidenses dependen más que nunca de la asistencia federal para comprar alimentos básicos y evitar el hambre. Eso resume a Estados Unidos hoy día.

El mercado de artículos de lujo ha registrado 10 meses seguidos de incremento en ventas, reportó el New York Times. Las cifras de ventas de la joyería Tiffany’s, Givenchy, Louis Vuitton, Gucci, BMW, Porsche y Mercedes Benz, entre otros, han registrado fuertes incrementos.

Por otro lado, el gobierno federal informó de que casi el 15 por ciento de la población depende de asistencia alimentaria, esto es, 45,8 millones de personas, el nivel más alto registrado, un 12 por ciento más que hace un año y un 34 por ciento más que hace dos. Para obtener asistencia alimentaria federal (food stamps), el ingreso de un individuo debe ser inferior a 1.174 dólares al mes (más o menos lo que algunos ricos gastan en un par de zapatos Louis Vuitton).

La desigualdad económica no se oculta. El economista premio Nobel Joseph Stiglitz indica que sólo en los últimos 10 años, el ingreso del uno por ciento más rico se elevó 18 por ciento, mientras el de los trabajadores industriales se desplomó 12 por ciento. Según un análisis del Instituto de Política Económica (EPI), la riqueza está aún más concentrada en el sector más rico: más de un tercio de la riqueza nacional se concentra en ese uno por ciento; 20 por ciento de los hogares en el medio de la escala económica sólo contaban con 4 por ciento de la riqueza nacional en 2007 y perdieron parte de eso en la última recesión. De hecho, en 2009, el uno por ciento más rico de los hogares tenía un valor neto 225 veces mayor que el del hogar típico: una desigualdad jamás vista.

Mientras tanto, los ricos pagan menos impuestos que en cualquier periodo del último medio siglo, reconoció el propio Barack Obama. Un nuevo informe del Center for American Progress descubrió que los millonarios pagan 25 por ciento menos impuestos hoy que a mediados de los 90, y 1.400 millonarios no pagaron ni un centavo de impuestos en 2009. Mucho de esto gracias a las reducciones fiscales impulsadas por el gobierno de George W. Bush y prolongadas por el de Obama.

La ira popular contra los representantes del pueblo en Washington sigue ardiendo, según las encuestas, precisamente porque se les culpa de aplicar políticas que benefician a unos cuantos a costa de casi todos los demás. Un 82 por ciento de estadunidenses desaprueba el desempeño del Congreso: el nivel más alto registrado por la encuesta de CBS News/New York Times; una de CNN descubrió casi lo mismo. Más de 4 de cada 5 opinaron que el debate sobre la deuda tenía que ver más con maniobras políticas que con la búsqueda de lo mejor para el país.

Las encuestas también demuestran que Washington hace exactamente lo opuesto a lo que desea el pueblo. Por más de dos contra uno, los estadunidenses afirman que la generación de empleo debería ser una prioridad más alta que la reducción del gasto federal. Un 63 por ciento favorece elevar impuestos a los más ricos.

Pero, más allá de reprobar a sus líderes, ¿habrá consecuencias políticas? Algunos dicen que todos los políticos electos enfrentarán la ira popular en 2012. Sin embargo, otros creen que Obama, aunque ha generado enorme desilusión entre sus bases, no tendrá graves problemas, por un simple y cínico cálculo. Como lo dijo un estratega demócrata al Washington Post: el hecho es que los liberales y progresistas no tienen adónde ir más que a votar por Obama y su partido. Igual, un encuestador demócrata comentó al New York Times que, en el caso de Obama, a pesar de críticas de sus bases liberales a una u otra de sus iniciativas, en el terreno electoral al final de cuentas están seguros de una cosa: van a odiar a los candidatos republicanos. Entonces, sinceramente no me preocupa mucho una base sólida o entusiasta. O sea, el cálculo es que para las bases progresistas, no hay alternativas en el terreno electoral.

Necesitamos una plaza Tahrir no violenta, opina el ex vicepresidente Al Gore. Frente al acuerdo para recortar billones en el gasto, demandado por los republicanos, y ante las necesidades sociales se requiere una primavera estadunidense (en referencia a la primavera árabe) para rescatar al país de los derechistas, dijo en su televisora Current TV. Pero para ello, dijo su entrevistador, primero tiene que haber furia.

“Yo creo que el público sí está furioso, pero también deprimido por la falta de liderazgo y la ausencia de un sentir de que puede ganar. Los llamados populares a que Wall Street rinda cuentas no han llevado a ningún lugar, mientras el dinero de Wall Street mantiene disciplinados a los políticos y los activistas se tuitean entre sí hasta la distracción. Los activistas condenan on line al presidente, pero hacen poco para enfrentarlo y demandar otro tipo de acción”, consideró el veterano periodista Danny Schechter en su columna en Reader Supported News.

La imagen de la clase política en manos de los más ricos es documentada por todas partes, con donantes millonarios que financian a candidatos de ambos partidos. De hecho, un nuevo informe del Center for Responsive Politics demuestra que Obama recibe aún más de Wall Street para su relección que lo obtenido en 2008.

Para algunos, las políticas económicas de Obama hasta el momento no son tan diferentes de las de su antecesor, como tampoco su continuación de las dos guerras lanzadas por él, y la omisión en exigir cuentas a los financieros y empresarios que llevaron a esta crisis.

Tal vez por ello no sorprende tanto que Obama baile al compás de la misma música que su antecesor, literalmente. Mark Knoller de CBS News reportó que la campaña electoral de Obama está usando la canción Sólo en América de Brooks y Dunn, en sus actos. George W. Bush la usó mucho en su campaña de relección en 2004.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/08/08/opinion/031o1mun

 

panico en Londres

lunes, 8 de agosto de 2011

El bueno, el malo y el loco

Saúl Landau

Progreso Semanal

 

 

La élite política y sus medios estenográficos no clasifican a los tipos de terroristas. Si lo hicieran, obtendríamos al bueno, al malo y al loco.

Como nadie es perfecto, es natural que los virtuosos suministradores de la muerte y la destrucción necesiten flexibilidad. Ocasionalmente ocurren errores. Por ejemplo, cuando aviones norteamericanos sin piloto –un arma básica para los terroristas virtuosos— matan como es de costumbre a civiles en Pakistán, Yemen y otras áreas remotas, en ocasiones el Pentágono admite su honesto error. Los directores de aviones sin piloto, por supuesto, tenían buenas razones para creer que los cadáveres, cuando estaban vivos, eran terroristas y no escolares y amas de casa.

De manera similar a fines de julio, cuando las bombas de la OTAN destruyeron un hospital en Libia, los voceros de la organización antiguamente anti-soviética admitieron un nuevo error bien intencionado. Si la bomba hubiera caído sobre las tropas del malvado (todo el mundo sabe eso) coronel Gadafi o sus seguidores, infirieron, hubieran servido a una causa humanitaria. Después de todo, vean lo que ese traicionero Gadafi había hecho a Estados Unidos y a Europa Occidental. (Él hasta había llegado a acuerdos con compañías petroleras occidentales y abandonado su programa de armas nucleares; como no aprendió la lección de Irak, se hizo vulnerable.)

Mientras el mundo seguía las guerras libia y afgana en las cuales las bombas de los “buenos terroristas” destrozan a veintenas de gente mala y las bombas de los terroristas malo destruyen a otras veintenas de gente buena, pocos prestaron atención (seguramente no los medios) a una celebración en junio en Hialeah, la Florida. El alcalde Carlos Hernández invitó a los medios a “unirse a nosotros en la próxima reunión del Concejo de la ciudad, en el que el activista y artista cubano Luis Posada Carriles recibirá la Llave de la Ciudad de Hialeah, junto con una proclama que instaurará el Día de Luis Posada Carriles en Hialeah”.

La invitación explicaba que a Posada “se le rinden honores por su incansable dedicación al avance de la democracia y para exigir la libertad en Cuba y el hemisferio occidental”.

Nunca quedó claro de qué manera Posada –un luchador por la libertad, y por lo tanto un buen terrorista— se dedicó “al avance de la democracia” siendo el autor intelectual, junto con su colega en el exilio Orlando Bosch (recientemente fallecido después de haber recibido honores múltiples veces en Miami), del sabotaje a un avión comercial cubano sobre Barbados hace casi 35 años. Sin embargo, todos estuvieron de acuerdo con los hechos: 73 pasajeros y tripulantes murieron, La policía de Trinidad arrestó a los esbirros de Posada y de Bosch, los cuales los nombraron a los dos como autores intelectuales del hecho. Las autoridades venezolanas arrestaron entonces al dinámico dúo. (¡El precio que a veces tienen que pagar los buenos terroristas!)

Los sobornos de parte de ricos exiliados y la presión de funcionarios del gobierno norteamericano lograron que los dos héroes salieran en libertad. En pro del avance de la causa de la libertad, las autoridades en ocasiones miran para otro lado.

No critiquemos por criticar la naturaleza de la violencia del exilio cubano. En 1976, exiliados que luchaban por la libertad bombardearon el cuartel general en Miami del FBI y la Oficina de Correos; un gran asunto que en aquel mismo año cinco miembros del Movimiento Nacionalista Cubano trabajaron con la Policía Secreta del dictador chileno Augusto Pinochet para hacerle un atentado con bomba a Orlando Letelier, el ex embajador chileno en Washington, y a su colega Ronni Moffitt, a menos de un kilómetro de la Casa Blanca. Letelier era socialista y Ronni, bueno, daño colateral, como dicen ellos.

Algo de lo que los medios raras veces nos recuerdan es que durante la década de 1960 y la de 1980, inclusive, los luchadores anti-castristas por la libertad mataron en territorio norteamericano, no en Cuba, a veintenas de sus enemigos. Max Lesnik, director de periódico y escritor que está en desacuerdo con los violentos exiliados, fue bombardeado repetidas veces, pero milagrosamente sobrevivió. Nunca entendió la lógica de aquellos cuyo objetivo era derrocar al gobierno cubano reventando bombas en ciudades norteamericanas. A menudo los métodos de los buenos terroristas parecen desafiar la razón humana ordinaria y no parecen ser otra cosa que actos dementes o formas de extorsionar dinero. Pero los medios y políticos clave de la Florida siempre explican que estos asesinos con bombas bien intencionados son apasionados y harán cualquier cosa por la libertad.

A veces explotan sus bombas solo para demostrar un punto. En 1970 el Cine Fifth Avenue de Nueva York anunció que proyectaría mi documental Fidel. La Televisión Pública lo había trasmitido un año antes, un acto de provocación para los exiliados cubanos, ¿Por qué otra razón iban a poner una bomba en la emisora sino para demostrar la perfidia moral de presentar ideas contrarias a las suyas?

Poco antes de iluminarse la pantalla, estallaron bombas en el teatro, lo que hizo que se cancelara la premiere. Semanas más tardem prendieron fuego el cine de Los Ángeles que había anunciado la próxima presentación del filme.

Ninguno de los atentados con bombas, muertes por disparos y otros actos violentos por los exiliados cubanos debiera considerarse como ejemplos de mal terrorismo, ya que no tenían una relación con musulmanes.

Los terroristas malos, como los que destruyeron el World Trade Center y con regularidad se detonan a sí mismos en Afganistán, Irak y Pakistán, y los chiflados que esconden explosivos en sus zapatos y en su ropa interior han obligado al gobierno a reducir nuestras libertades. Así son de peligrosos.

Sin embargo, la categoría de chiflados emerge muy de vez en cuando, el más reciente en Noruega. Los primeros informes de los “expertos acerca de la masacre causada por Anders Breivik culpaban a los jihadistas musulmanes –al igual que hicieron veinte años antes, cuando ex soldados de EE.UU. atacaron con bombas el Edificio Federal de Oklahoma City. Cuando ocurre la violencia en grande, los medios acuden a gente como Stephen Emerson, autodenominado “experto” que inmediatamente culpó de la bomba en Oklahoma a extremistas musulmanes –al igual que hicieron otros “expertos”.

Mientras el asesino de Noruega llevaba a cabo su “misión”, los medios prestaron menos atención a un hombre que disparó contra seis personas en una feria automovilística de Seattle y a otro que mató a su ex esposa y a cinco miembros de la familia de ella en una competencia de patinaje en Texas. ¡Más locos! Otro demente disparó contra la representante Gabby Gifford y contra una docena adicional de personas en Tucson. ¡Asombroso que haya sido un cristiano quien lo hizo!

Los cristianos con armas de fuego han ayudado a que Oakland, en California, se haya ganado el mote de “Pequeña Irak” entre los habitantes de la ciudad. El Unabomber, de quien el carnicero noruego tomó pasajes para su manifiesto de 1 500 páginas, y McVeigh, quien ganó su fama en Oklahoma y de quien cual el noruego obtuvo la fórmula de los explosivos, también pertenecen a la categoría de los locos. Ellos aseguraron que su violencia era parte de una misión más elevada, al igual que hacen los que ordenan a los aviones sin piloto y a los B-52 que asesinen.

Cuando las categorías se confunden, vayan a otra sección del periódico y entérense si Angelina ha adoptado a otro huérfano.

Fuente: http://www.progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3667:el-bueno-el-malo-y-el-loco&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4