miércoles, 13 de julio de 2011

Se estanca la negociación de la deuda: ¿Obama hará recortes en el Seguro Social y Medicare?

 

Democracy Now!

 

 

Mientras trata de negociar un acuerdo presupuestario que le permita al Congreso elevar el techo de la deuda nacional antes del plazo establecido para el 2 de agosto, el presidente Obama podría tranquilizar a los republicanos recortando el financiamiento del Seguro Social y Medicare.

Los representantes demócratas en el Congreso dicen que han descartado todo tipo de vaciamiento del Seguro Social, pero se teme que de todas maneras se hagan recortes por otras vías. Los beneficios jubilatorios se fijan de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor que se utiliza para definir la relación entre beneficios y costo de vida. Obama y los demócratas han dejado abierta la posibilidad de reajustar este índice, lo que de hecho para los beneficiarios del Seguro Social podría representar un recorte.

Para conocer más detalles sobre este debate, hablamos con el representante Raúl Grijalva (demócrata por Arizona), co presidente del Bloque Progresista del Congreso, que le envió al presidente Obama una carta en la que le pide que proteja el Seguro Social y Medicare en cualquier acuerdo que haga por el déficit. "No tiene nada que ver con la política fiscal", dijo Grijalva. "Tiene que ver con posiciones ideológicas sobre los programas sociales y nacionales y cómo se desmantelan y se deshacen de los mismos. Creo que el pueblo estadounidense se da cuenta del engaño".

 

martes, 12 de julio de 2011

En Israel, una advertencia de tsunami

Noam Chomsky

La Jornada

En mayo, durante una reunión a puerta cerrada de muchos de los líderes empresariales israelíes, Idan Ofer, magnate de empresas tenedoras, advirtió: Nos estamos convirtiendo rápidamente en Sudáfrica. El impacto económico de las sanciones será sentido por todas las familias de Israel.

La preocupación principal de los magnates de negocios era la sesión de la Asamblea General de la ONU este septiembre, en la que la Autoridad Palestina planea hacer un llamado para el reconocimiento de un Estado palestino.

Dan Gilleman, ex embajador de Israel ante Naciones Unidas, advirtió a los participantes que la mañana posterior al anuncio anticipado del reconocimiento del Estado palestino, un proceso doloroso y dramático de sudafricanización se iniciará, con lo que quiso decir que Israel se tornaría en un Estado paria, sujeto a sanciones internacionales.

En ésta y subsecuentes reuniones, los oligarcas exhortaron al gobierno a iniciar esfuerzos modelados sobre las propuestas sauditas (de la Liga Árabe) y el no oficial acuerdo de Ginebra de 2003, en el que negociadores israelíes y palestinos de alto nivel detallaron un acuerdo de dos estados que fue recibido con agrado por la mayor parte del mundo, descartado por Israel e ignorado por Washington.

En marzo, el ministro de Defensa israelí Ehud Barak advirtió que la acción potencial de la ONU sería un tsunami. El temor es que el mundo condene a Israel no sólo por violar el derecho internacional, sino también por cometer sus actos criminales en un Estado ocupado reconocido por la ONU.

Estados Unidos e Israel libran intensas campañas diplomáticas para impedir este tsunami. Si fracasan, el reconocimiento del Estado palestino es muy probable.

Más de 100 estados ya han reconocido a Palestina. El Reino Unido, Francia y otras naciones europeas han elevado la clasificación de la delegación general palestina a la de misiones diplomáticas y embajadas, estatus reservado normalmente para estados, observa Victor Kattan, en el American Journal of International Law.

Palestina también ha sido admitida en organizaciones de Naciones Unidas aparte de la Unesco y la Organización Mundial de la Salud, que han evitado dar este paso por temor a perder los fondos de Estados Unidos, en lo que no es una amenaza vana.

En junio, el Senado estadunidense aprobó una resolución que amenaza suspender la ayuda a la Autoridad Palestina si persiste con su iniciativa en la ONU. Susan Rice, embajadora de EU ante Naciones Unidas, advirtió que no hay una amenaza mayor para el financiamiento de Estados Unidos a Naciones Unidas que la perspectiva de que la estatidad palestina sea respaldada por estados miembros, informa el Daily Telegraph (Londres). El nuevo embajador de Israel ante la ONU, Ron Prosor, informó a la prensa israelí que el reconocimiento de la ONU llevaría a la violencia y la guerra.

La ONU presumiblemente reconocería a Palestina en las fronteras internacionalmente reconocidas, incluyendo las Alturas del Golán, Cisjordania y Gaza. Las Alturas fueron anexadas por Israel en diciembre de 1981, en violación de las órdenes del Consejo General de Seguridad de la ONU.

En Cisjordania, los asentamientos israelíes y actos para apoyarlos constituyen claramente una violación del derecho internacional, conforme al Tribunal Mundial y el Consejo de Seguridad. En febrero de 2006, Estados Unidos e Israel impusieron un sitio en Gaza después de que el bando equivocado –Hamas– ganó en las elecciones en Palestina, reconocidas como libres y justas. El sitio se tornó mucho más severo en junio de 2007, después del fracaso de un golpe militar apoyado por Estados Unidos destinado a derrocar al gobierno elegido.

En junio de 2010, el sitio de Gaza fue objeto de una condena por el Comité Internacional de la Cruz Roja –que rara vez emite tales reportes– como un castigo colectivo impuesto en violación clara del derecho humanitario internacional. La BBC informó que el CICR pinta una amarga imagen de las condiciones en Gaza; hospitales escasos de equipo, cortes de energía eléctrica que duran varias horas cada día, agua para beber no apta para el consumo y, por supuesto, una población encerrada.

El criminal sitio extiende la política de Estados Unidos e Israel, impuesta desde 1991, de separar a Gaza de Cisjordania, asegurándose así de que el Estado palestino quedaría, de hecho, rodeado de potencias hostiles: Israel y la dictadura jordana. Los acuerdos de Oslo, firmados por Israel y la Organización para la Liberación de Palestina en 1993, proscriben separar a Gaza de Cisjordania.

Una amenaza más inmediata que enfrenta la política de rechazo de EU e Israel es la flotilla que trata de desafiar el bloqueo de Gaza llevando cartas y ayuda humanitaria. En mayo de 2010, el último de estos intentos llevó a un ataque por parte de comandos israelíes en aguas internacionales –un acto criminal grave en sí– en el cual nueve pasajeros fueron abatidos, acciones que fueron severamente condenadas fuera de Estados Unidos.

En Israel, la mayoría de la gente está convencida de que los comandos fueron las víctimas inocentes, atacados por los pasajeros, en lo que es otra señal de la irracionalidad autodestructiva que infesta a la sociedad.

Hoy, EU e Israel están tratando vigorosamente de bloquear a la flotilla, La secretaria de Estado Hillary Clinton virtualmente autorizó el uso de violencia, al señalar que los israelíes tienen el derecho de defenderse si flotillas tratan de provocar acciones al ingresar a aguas israelíes, o sea aguas de Gaza, como si Gaza perteneciera a Israel.

Grecia accedió a impedir que los botes salieran de sus puertos (esto es, los botes que no han sido saboteados todavía), aunque, a diferencia de Clinton, Grecia se refirió correctamente al área marítima de Gaza.

En enero de 2009, Grecia se había distinguido por negarse a permitir que armas estadunidenses fueran enviadas por mar a Israel desde puertos griegos durante el cruel ataque de EU e Israel en Gaza. Grecia, que ya no es un país independiente en su actual crisis financiera, evidentemente no puede permitirse tan inusual integridad.

Interrogado si la flotilla era un provocación, Chris Gunness, vocero de la Agencia para la Ayuda y Obras de la ONU, principal agencia de ayuda para Gaza, describió la situación como desesperada. Si no hubiera una crisis humana, si no hubiera una crisis en casi cualquier aspecto de la vida en Gaza, no habría necesidad de la flotilla... 95 por ciento del agua en Gaza no es potable, 40 por ciento de las enfermedades son transmitidas por el agua... 45.2 por ciento de la fuerza laboral carece de trabajo, 80 por ciento depende de la ayuda; se ha triplicado el número de pobres desde el inicio del bloqueo. Eliminemos este bloqueo y no habría necesidad de flotilla alguna.

Las iniciativas diplomáticas como la estrategia estatal palestina y, en general, las acciones no violentas, amenazan a aquellos que tienen un monopolio virtual de la violencia. Estados Unidos e Israel tratan de mantener posiciones indefendibles: la ocupación y la subversión del abrumador consenso a favor de un acuerdo diplomático.

Noam Chomsky es catedrático emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Mass. Su libro más reciente, con su coautor Ilan Pappe, es Gaza en crisis.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/07/11/index.php?section=opinion&article=029a1mun

© 2011 Noam Chomsky, Distribuido por The New York Times Syndicate

El dólar pierde camino en su andar

Hedelberto López Blanch

Rebelión

Los centros de poder financiero han tratado de minimizar la importancia de los convenios firmados en los últimos tiempos entre diferentes países que utilizan menos el dólar (o el euro) como moneda de intercambio internacional.

Las noticias son poco halagüeñas para Estados Unidos, que desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial, basado en el dólar y en el control que ejerce sobre el Fondo Monetario Internacional (FMI), e Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos, ha dominado con esa moneda las transacciones comerciales en el orbe.

Como es lógico, se debe descontar una parte de esa globalización mundial cuando existían la Unión Soviética y los países del campo socialista, que en sus actividades comerciales utilizaban el rublo.

Tras los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, el dólar se estableció como moneda de reserva en el orbe (desplazando a la libra esterlina) y su valor se garantizaba por las grandes reservas de oro que poseía EE.UU.

En la década de 1970, Washington firmó un convenio con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para que esa moneda fuera la oficial en las transacciones comerciales del crudo.

Pero inició su declive cuando la administración de Richard Nixon la separó de sus reservas de oro e impulsó su impresión (sin respaldo efectivo del emisor).

La actual crisis capitalista en Estados Unidos y la Unión Europea, y el surgimiento de bloques económicos en diversas regiones del mundo, han acelerado su debilitamiento y despiertan suspicacia hacia el euro.

El último suceso fue el convenio establecido entre el Banco Popular de China (BPCH) y el Banco Central de la Federación Rusa (BCFR) para realizar sus actividades comerciales con las monedas de ambos países.

El acuerdo estipula que las personas y las corporaciones de esas dos naciones podrán llevar a cabo sus transacciones y pagos con yuanes, rublos y monedas convertibles.

Además del comercio fronterizo, el ordinario puede pagarse con sus monedas oficiales, lo cual "ayudará a promover la cooperación financiera, el comercio y la inversión bilaterales", anunció un comunicado del BPCH.

Como se desprende, el convenio reviste importancia en aras de reducir la dependencia del dólar en el comercio bilateral, disminuir los riesgos del tipo de cambio y promover la internacionalización del yuan y el rublo.

Desde principios de 2011, según el Financial Times, grandes bancos internacionales como el HSBC, JP Morgan, Citigroup y el español BBVA, están promoviendo el uso del yuan (también llamado renmimbi en las transacciones con China) en vez de dólares o euros.

Varios de estos bancos otorgan descuentos e incentivos a los clientes de Asia, América Latina, América del Norte y Europa para que efectúen sus negocios con yuanes.

Directamente, Beijing ha firmado abultados convenios con Brasil y Argentina, equivalentes a 120 millones de dólares, pero con la utilización del yuan. Venezuela anda por el mismo camino, mientras Perú y Chile se interesan por acogerse a esas transacciones. El uso del renmimbi ya es una realidad en Corea del Sur, Malasia, Belarús e Indonesia.

Brasil y Argentina desdeñaron, desde el pasado año, el billete verde en el comercio bilateral, y Brasilia ha propuesto que esa medida sea adoptada por todos los miembros del Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Rusia también ha acelerado la introducción del rublo en sus transacciones y empréstitos que realiza con algunas naciones de la antigua URSS y con otras de África, Asia y América Latina.

Otros países tratan de apoyarse lo menos posible en el dólar, como el caso de las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que ya realizan parte de sus negocios con el SUCRE, moneda virtual de convenio comercial.

En los primeros seis meses de 2011 el intercambio entre varios miembros del ALBA como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, se elevó a más de 50 millones de SUCREs.

Productos como aceite crudo de palma, medicinas veterinarias, llantas, desperdicio de papel, atún pre-cocido, bobinas laminadas, urea, arroz, leche en polvo y hasta vehículos, son algunas de las mercancías comercializadas en esa moneda.

El grupo denominado BRICS, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica marchan igualmente hacia ese escenario. En la última Cumbre efectuada el pasado abril, en la isla china de Hainan, los presidentes de los bancos estatales decidieron disminuir la dependencia del dólar para lo cual firmaron un programa de cooperación financiera que prevé la mutua concesión de líneas de crédito en divisas nacionales.

De esta forma, se abre la ruta a una transición paulatina hacia el uso de divisas nacionales en el comercio del grupo y se refuerza además el valor de sus monedas: real (Brasil), rublo (Rusia), rupia (India), yuan (China) y rand (Sudáfrica)

Washington reaccionó con ira cuando Irán comenzó a vender en euros el crudo de la isla Kish, en el Golfo Pérsico, y es el quinto mercado de petróleo, después de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio.

Siria cambió sus reservas por esa moneda; el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos, convirtió en ese billete 10 % de sus reservas en dólares; Venezuela siguió el camino hacia la búsqueda de monedas más seguras como euros y yuanes, y Suecia recortó sus reservas en dólares a 20%.

Recientemente se conoció que uno de los motivos de los ataques contra Libia que lleva a cabo la Organización del Tratado del Atlántico Norte, encabezados por Estados Unidos, Inglaterra y Francia, fue la declaración del líder Muammar el Gaddafi de no realizar transacciones mercantiles en dólares o euros, emplear el dinar de oro en el comercio internacional y crear un único estado africano con espacio económico común.

Pero está demostrado que por la fuerza no se pueden ganar las batallas económicas y mientras tanto, el dólar continuará perdiendo espacio en su deambular internacional.

martes, 31 de mayo de 2011

¿Desintegración de la Eurozona?

¿Es el rechazo de Islandia al acoso financiero el modelo a seguir por Grecia e Irlanda?

Michael Hudson

CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El mes pasado, Islandia votó en contra de someterse a las exigencias holandesas y británicas para que compensara a las agencias de seguros de los bancos nacionales de esos países por el rescate de sus propios inversores en Icesave. Era la segunda votación en contra del acuerdo (por una ratio de 3 a 2) y el apoyo islandés a su pertenencia a la Eurozona ha disminuido hasta el 30%. El sentimiento que albergan los islandeses es que los políticos europeos gobiernan en beneficio de los banqueros y no de la socialdemocracia que Islandia imaginaba que era la filosofía rectora, como así ocurría, en efecto, cuando en 1957 se formó la Comunidad Económica Europea (Mercado Común).

Europa, al permitir que Gran Bretaña y Holanda boicotearan a Islandia para que pagara por los errores de Gordon Brown y su homólogo holandés, ha condicionado la integración islandesa a la imposición de austeridad financiera y pobreza a su población y todo ello para pagar un dinero que legalmente no tienen por qué pagar. El problema es encontrar un tribunal honesto dispuesto a reforzar las propias leyes bancarias de Europa haciendo que caiga la responsabilidad en quien legal y realmente debe responder.

La razón por la que la UE ha luchado tan duramente para hacer que el gobierno islandés se haga responsable de las deudas de Icesave es eso que los acreedores llaman “contagio”. Irlanda y Grecia se enfrentan a deudas mucho más grandes. La troika de acreedores de Europa –el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el FMI- contemplan una devaluación de activos e impuestos progresivos para proteger sus economías domésticas de una enfermedad contagiosa.

Al igual que Grecia, Irlanda pidió un alivio de la deuda para que su gobierno no se viera obligado a recortar gastos frente a una recesión cada vez más profunda. “La prensa irlandesa informó que los funcionarios de la UE ‘se subieron por las paredes’ cuando los negociadores irlandeses hablaron de repartir la carga de forma más amplia. El Banco Central Europeo teme que cualquier movimiento de ese tipo cause un contagio instantáneo a través de los mercados de la deuda del sur de Europa”, escribía un periodista, advirtiendo del coste de asumir en los balances nacionales deuda pública de forma temeraria porque eso supone una amenaza de bancarrota para las economías.

Europa –en realidad, los bancos alemanes y holandeses- se negaron a permitir que el gobierno redujera las deudas que había asumido (excepto en el caso de depositantes menores, menos influyentes políticamente). “Los comentarios surgieron cuando las autoridades de la UE descartaron los ‘aforos’ a los inversores en Irlanda, haciendo de esto una condición para que el país pudiera conseguir un paquete de crédito por valor de 85.000 millones de euros. Dublín ha impuesto aforos del 80% sobre la deuda subordinada junior del Banco Anglo-Irlandés pero no los ha extendido a la deuda senior [la que tiene mayor prioridad a la hora de la liquidación], considerada sacrosanta”. (Ambrose Evans-Pritchard, Daily Telegraph).

Desde el punto de vista de Europa –al menos del de sus banqueros-, tenemos un amplio principio a debate: que los gobiernos deberían dirigir sus economías en nombre de los bancos y los tenedores de bonos. Deberían rescatar al menos a los acreedores importantes de los bancos que quiebran (esto es, los grandes inversores institucionales y especuladores) y pagar esas deudas y las deudas públicas vendiendo las empresas, colocando la carga impositiva sobre los trabajadores. Para equilibrar sus presupuestos tienen que recortar los programas de gasto, los salarios y el empleo público, y cobrar más por los servicios públicos, desde la atención sanitaria a la educación.

Este programa de austeridad (“rescate financiero”) ha llegado a su punto más crítico justo un año después de que Grecia adelantara un paquete de rescate por valor de 155 millones de dólares en mayo de 2010. El BCE, descontento por lo lentamente que la nación se ha movido para liquidar su economía, le ha dicho a Grecia que empiece a privatizar hasta llegar a los 70.000 millones de dólares en 2015. La liquidación tiene que empezar por los principales bienes inmuebles del sector turístico y el resto lo constituyen el sistema de apuestas del monopolio nacional del juego OPAP, el Postbank, los puertos de Atenas y Tesalónica, la Compañía de Alcantarillado y Agua de Tesalónica y el monopolio telefónico. Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo y presidente del grupo de ministros de finanzas de la Eurozona, advirtió de que sólo si Grecia estaba dispuesta a empezar a vender activos (“consolidar su presupuesto”) estaría la UE dispuesta a ampliar el vencimiento de los préstamos de la deuda griega y a “salvarla” del impago.

El problema es que esos cambios para privatizar e imponer impuestos regresivos elevan el coste de la vida y de los negocios. Esto hace que las economías sean menos competitivas y, como consecuencia, tienen menos capacidad para pagar deudas que devengan intereses, todo lo cual lleva a un impago final aún mayor.

La respuesta financiera teórica que postula convertir la economía en un conjunto de casetas de cobro para liquidarlo todo no es sino depredadora. Los países del Tercer Mundo demostraron sus consecuencias destructivas a partir del plan de austeridad que el FMI impuso desde los años setenta. Europa está ahora repitiendo la misma política de contracción.

El poder financiero trata de conseguir lo que las conquistas de los ejércitos lograban en épocas pasadas. Al pretender lograr que las economías sean más “competitivas”, el objetivo es más a corto plazo: estrujar todo lo necesario los pagos para que los tenedores de bonos (y, de hecho, votantes) no se vean obligados a enfrentar la realidad de que muchas de las deudas son impagables excepto al precio de hacer que la economía se vea demasiado agobiada por las deudas, demasiado agobiada por los impuestos regresivos y demasiado aplastada con las cargas de las cada vez más privatizadas infraestructuras para hacerlas competitivas. Los recortes del gasto y las tasas cada vez más regresivas secan las inversiones de capital y la productividad a largo plazo. Esas economías se gestionan como si fueran una especie de compañías de las que se han apoderado los tiburones del apalancamiento de la deuda a crédito, que minimizan y externalizan la fuerza de trabajo a fin de exprimirles los ingresos suficientes para pagar a sus propios acreedores, que toman lo que pueden y salen corriendo. La táctica de este ataque financiero no es ya la fuerza militar abierta utilizada antaño, sino algo menos costoso porque sus víctimas se someten más voluntariamente.

Pero las pretendidas víctimas de las finanzas depredadoras están defendiéndose. Y en lugar de que el atacante pierda sus ejércitos y mano de obra, son sus balances los que están amenazados y, por tanto, sus propias redes de solvencia. Cuando los sindicatos griegos (especialmente los de las privatizadas empresas públicas), el Partido Socialista gobernante y los principales partidos minoritarios rechazaron esos sacrificios, los funcionarios de la Eurozona exigieron que se sometiera la política de partidos a planificación financiera y reclamaron “un acuerdo de todos los partidos en relación a cualquier revisión del rescate”. Es decir, Grecia debería responder a su oleada de huelgas y protestas populares suspendiendo la política de partido y la democracia económica. “El gobierno y la oposición deben declarar conjuntamente que se someten a los acuerdos de reformas con la UE”, explicó el Sr. Juncker a Der Spiegel.

Criticando el retraso del primer ministro George Papandreu para empezar a vender los activos del estado, los dirigentes financieros europeos llegaron hasta a proponer una agencia de privatización nacional que actuara como intermediaria para transferir los ingresos de esos activos a los acreedores extranjeros y retirar deuda pública, y que comprometieran sus activos públicos como garantía a perder en caso de incumplimiento de los pagos a los tenedores de bonos del gobierno. Al sugerir que el gobierno “creara una agencia de privatización de los activos estatales” siguiendo el modelo del Treuhandanstalt alemán, que vendió empresas del este de Alemania en la década de 1990”, el Sr. Juncker pensó que “Grecia podría ganar más por las privatizaciones de las estimaciones efectuadas de unos 50.000 millones de euros (71.000 millones de dólares)” (Evans-Pritchard).

Los banqueros europeos tienen puestos los ojos en la venta de hasta 400.000 millones de dólares de activos griegos, suficiente para pagar toda la deuda del gobierno. Si ese pago no se hiciera, el BCE amenazó con no aceptar como garantía los bonos del gobierno griego. Esto impediría que los bancos griegos pudieran hacer negocios, destruyendo su sistema financiera y paralizando la economía. Se supone que esta amenaza es para obligar a que se cumpla la privatización “democráticamente” aprobada, para después romper el poder sindical imponiendo reducción de salarios (“devaluación interna”). “Jan Kees de Pager, el ministro de finanzas holandés, ha propuesto que cualquier nuevo crédito que se conceda a Grecia debería hacerse en virtud de acuerdos colaterales por los que los prestamistas estatales europeos pudieran apropiarse de los activos griegos en caso de un impago soberano”. (Peter Spiegel, Financial Times)

El problema es que el impago final es inevitable, habida cuenta del rincón de la deuda en el que los gobiernos han liberalizado temerariamente los bancos, recortando los impuestos sobre la propiedad y los impuestos progresivos sobre los ingresos. El impago será apremiante en cuanto el BCE decida cerrar el grifo.

El BCE hace que los gobiernos no puedan financiar sus gastos

La introducción del euro en 1999 impidió explícitamente que el BCE o cualquier banco central nacional financiara el déficit de los gobiernos. Esto significa que no hay una nación que tenga un banco central que pueda hacer aquello para lo que fueron creados los bancos de Gran Bretaña y EEUU: monetizar el crédito para los bancos nacionales. El sector público ha pasado a depender de los bancos comerciales y de los tenedores de bonos. Eso representa un filón para estos, revirtiendo tres siglos de esfuerzos por crear una economía mixta financiera e industrialmente, privatizando el monopolio de la creación de crédito así como la inversión de capital en monopolios de infraestructuras públicas, que ahora se ven abocadas a pasar a conformar bloques de ventas al mejor postor: a crédito, con el ganador prometiendo pagar el mayor interés a los banqueros que absorban las tarifas de acceso (“renta económica”) que puedan extraerse.

La política se financiariza mientras las economías se privatizan. La estrategia financiera consiste en eliminar la planificación económica por parte de los representantes democráticamente elegidos, centralizándola en manos de los gestores financieros. Lo que Benito Mussolino llamaba “corporativismo” en la década de 1920 (por darle un nombre educado) es lo que ahora están consiguiendo los grandes bancos y las instituciones financieras de Europa, para colmo de ironías (aunque supongo que de forma inevitable) bajo el eufemismo de “economía de libre mercado”.

El lenguaje se adapta para reflejar la transformación política y económica (¿rendición?) puesta en marcha. La “independencia” de los bancos centrales cae bajo el eufemismo de “distintivo de democracia” y no como lo que es: la victoria de la oligarquía financiera. La tarea de la retórica es desviar la atención del hecho de que el sector financiero no pretende “libres” mercados, sino colocar el control en manos de los gestores financieros, cuya lógica es someter a las economías a la austeridad e incluso a la depresión, vender la tierra y las empresas públicas, aguantar la emigración y reducir los niveles de vida frente a una concentración cada vez más aguda de la riqueza en la parte superior de la pirámide económica. La idea es recortar el empleo público, bajar los salarios del sector público de forma que se reduzcan también los salarios del sector privado a la vez que se recortan los servicios sociales.

La contradicción interna (como dirían los marxistas) es que la masa existente de deuda sujeta al pago de intereses debe crecer, ya que recibe intereses, que se reinvierten para ganar aún más intereses. Esta es la “magia” o “milagro” del interés compuesto. El problema es que pagar interés desvía ingresos del flujo circular entre producción y consumo. La ley de Say dice que los pagos de los productores (a los empleados y productores de bienes de producción) deben gastarse, en conjunto, en comprar los productos que el capital tangible y la mano de obre producen. De lo contrario habrá un exceso de mercado y una contracción comercial, afirmándose que la red de deuda del sector financiero se está llevando la peor parte.

El sistema financiero interfiere en este flujo circular. Los ingresos gastados para pagar a los acreedores no se gastan en bienes y servicios; se reinvierten en nuevos préstamos, o en acciones y bonos (activos en forma de derechos financieros y de propiedades en la economía), o cada vez más sobre el “juego” (el “capitalismo de casino” de los derivados, el carry trade internacional, es decir, el arbitraje del tipo de cambio del tipo de interés [operación especulativa sobre la diferencia de rendimientos]) y otras reclamaciones financieras que son independientes de la economía de producción y consumo. Por tanto, mientras los activos financieros devenguen intereses –sostenidos por la nueva creación de créditos desde los teclados de los ordenadores por parte de los bancos comerciales y centrales-, la tajada financiera de la economía “real” aumenta.

La idea de pagar deudas sin que importe el coste social se apoya en modelos matemáticos tan complejos como los que utilizan los físicos al diseñar los reactores atómicos. Pero tienen un defecto básico lo suficientemente simple como para que un estudiante de matemáticas de escuela primaria lo entienda: Asumen que las economías pueden pagar las deudas que crecen exponencialmente a una tasa más alta que la del crecimiento de la producción o las exportaciones. Sólo haciendo caso omiso de la capacidad de pago –mediante la creación de un excedente económico por encima incluso del punto de equilibrio- puede uno creer que el apalancamiento de la deuda puede producir ganancias en el “balance” financiero para pagar a los bancos, fondos de pensiones y otras instituciones financieras que reciclan sus intereses en nuevos préstamos. Se espera que la ingeniería financiera dé paso a una sociedad post-industrial que haga dinero del dinero (o mejor dicho, del crédito) a través del aumento de los precios de los activos de bienes raíces, acciones y bonos.

Todo ello parece mucho más fácil que conseguir beneficios de inversiones tangibles para producir y comercializar bienes y servicios, porque los bancos pueden alimentar la inflación de los precios de activos sencillamente mediante la creación electrónica de crédito desde los teclados de sus ordenadores. Hasta 2008, muchas familias de todo el mundo veían cómo el precio de sus casas aumentaba en más de lo que habían ganado en un año entero. Esto reduce el problemático ciclo D-B-D [dinero-bienes-dinero] (utilizar capital para producir mercancías que se venden con beneficio), por D-D (compra de bienes raíces o activos ya existentes, o acciones y bonos ya emitidos, y esperar a que el banco central infle sus precios bajando las tasas de interés y liberando la riqueza del pago de impuestos para que los inversores de altos ingresos puedan aumentar su demanda de bienes y valores financieros).

El problema es que el crédito es deuda y la deuda debe pagarse… con interés. Y cuando una economía paga intereses, quedan menos ingresos para gastar en bienes y servicios. Por lo tanto los mercados se reducen, las ventas bajan, los beneficios fallan y hay menos efectivo para pagar intereses y dividendos. El desempleo se extiende, los alquileres caen, los titulares de hipotecas no pagan y los bienes raíces se arrojan al mercado a precios a la baja.

Cuando los precios de los activos se hunden, estas deudas permanecen ahí. Como la Economía de la Burbuja se convierte en una pesadilla, los políticos asumen las pérdidas de los bancos privados (a menudo fraudulentas) en el balance público. Esto está dividiendo la política europea e incluso amenazando con desintegrar la Eurozona.

¿Desintegración de la Eurozona?

A partir de los años sesenta y hasta llegar a los noventa, a los países del Tercer Mundo se les estuvo machacando con que tenían que devaluar para reducir la capacidad de compra de los trabajadores y, por tanto, también las importaciones de alimentos, combustibles y otros productos de consumo. Pero los miembros de la Eurozona están bloqueados en el euro. Esto sólo deja la opción de la “devaluación interna”: reducción de los salarios como alternativa a las restricciones de pago a los acreedores situados en la cima de la pirámide económica europea.

Se cita a Letonia como la historia de éxito de tal modelo. Su gobierno rebajó drásticamente el empleo y los salarios del sector público disminuyeron en un 30% en 2009-2010. Los salarios del sector privado reprodujeron ese descenso. Esto fue lo que se aplaudió como una “historia de éxito” y de “aceptación de la realidad”. Así pues, ahora el gobierno ha presentado una “enmienda de equilibrio presupuestario” que se ajuste a su impuesto de tasa única sobre los trabajadores (de alrededor del 59%, con sólo un 1% de impuestos sobre los bienes inmobiliarios). El ex candidato presidencial neoliberal estadounidense Steve Gorbes lo consideraría un paraíso económico.

“Salvar el euro” es un eufemismo que se utiliza para que los gobiernos salven a la clase financiera, con una dinámica alrededor de la deuda que está llegando a su fin, independientemente de lo que hagan. El objetivo es preservar el valor de las euro-deudas (para ellas no hay aforos) respecto a Alemania, Holanda, Francia y las instituciones financieras (ahora unidas por los fondos buitre). El precio lo tienen que pagar los trabajadores y la industria.

La autoridad gubernamental es la que más pierde de todos. Mientras el dominio público se va troceando y vendiendo para pagar a los acreedores, la política económica se escapa de las manos de los representantes democráticamente elegidos y se coloca en manos del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

La tasa de desempleo en España es del 20%, justo un poco más que en el Báltico, siendo casi el doble entre los recién licenciados españoles. Pero, como se dice que dijo William Nassau Senior al referirse a que un millón de irlandeses habían muerto en la hambruna de la patata: “¡No es suficiente!”.

¿Hay algo que sea suficiente, algo que funcione para algo más que el corto plazo? Lo que significa en la práctica “ayudar a Grecia para que siga siendo solvente” es ayudar para que no se impongan impuestos a los ricos (los ricos no están pagando) y ayudar a reducir los salarios mientras se obliga a la clase trabajadora a pagar más impuestos, a que el gobierno (i.e. “los contribuyentes”, alias “los trabajadores”) venda la tierra pública y las empresas para rescatar a bancos y tenedores de bonos extranjeros mientras se destruye el gasto social, los subsidios a las empresas y las inversiones en infraestructuras públicas.

Un amigo griego más o menos de mi edad me contó que el gobierno redujo su pensión privada (de una empresa de ordenadores). Cuando su hijo fue a recoger su cheque de desempleo, se lo habían recortado a la mitad, sobre la base de que sus padres supuestamente tenían dinero para mantenerle. El precio de la casa que compraron hace pocos años se ha hundido. Y añade que tienen las mismas ganas de seguir formando parte de la Eurozona que las que mostraron los votantes islandeses el mes pasado.

Las huelgas continúan. La ira aumenta. Cuando la próxima jefa del FMI Christine Lagarde era ministra francesa de comercio sugirió que: “Francia tiene que reformar su código de trabajo. Los sindicatos y sus colegas ministros se mostraron reacios y la Sra. Lagarde tuvo que recular diciendo que había expresado una opinión personal”. Tal opinión está a punto de convertirse en política oficial, desde el FMI, que estaba actuando como “poli bueno” frente al “poli malo” del BCE.

Supongo que todo eso es realmente necesario para que la gente entienda cuáles son las dinámicas que están en marcha que hacen que todos esos intentos sean en vano. Los acreedores saben que el juego ha terminado. Todo lo que pueden hacer es pillar cuanto puedan, mientras puedan, pagarse a sí mismos los bonos que están “libres” de recuperación por los fiscales públicos y correr con ellos a sus bancos en los paraísos fiscales.

(Este artículo es un resumen del próximo libro del profesor Hudson titulado “Debts than Can’t be Paid, Won’t Be” [“Las deudas que no pueden pagarse, no existen”], que se publicará a finales de año.)

Michel Hudson es un ex economista de Wall Street, un distinguido profesor investigador de la Universidad de Missouri, en Kansas City, y autor de numerosos libros, entre ellos: “Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire” (nueva edición, Pluto Press, 2002) y “Trade, Development and Foreign Debt: A History of Theories of Polarization v. Convergence in the World Economy”. Puede contactarse con él en: mh@michael-hudson.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/hudson05272011.html

domingo, 29 de mayo de 2011

Ollanta Humala y la "guerra sucia"

El 5 de junio Perú elige presidente

Cecilia Remon

Punto Final

El 1º de mayo, el diario limeño La Primera reveló la existencia del “Plan Sábana”, una vasta operación que apunta a demoler la postulación de Ollanta Humala, candidato presidencial por la coalición Gana Perú. Ese diario tuvo acceso al plan, “que es fruto de una conspiración de políticos, empresarios, medios de comunicación y sectores militares y gubernamentales que favorecen la victoria de la candidata Keiko Fujimori y la consiguiente restauración de la dictadura fuji-montesinista de la década de los 90”.

El objetivo es impedir que Ollanta Humala gane la segunda vuelta electoral el 5 de junio. Entre las acciones de una primera etapa, según La Primera , se incluiría reclutar y utilizar medios de comunicación escritos, televisivos y radiales y acopio de información abierta y cerrada y otros elementos sobre la vida y actividades de Ollanta Humala y su esposa, Nadine Heredia, y su entorno.

El plan ha surgido por el pánico provocado entre sectores de derecha por los resultados de la primera vuelta, realizada el 10 de abril en que Humala ganó con 31.7% de los votos. Keiko Fujimori, la hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori, quedó en segundo lugar con 23.5%, desplazando a candidatos abiertamente neoliberales como el ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczinsky, el ex presidente Alejandro Toledo y el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda.

No obstante la denuncia periodística, el plan continúa paso a paso. Es más, tras las revelaciones, el director del diario, César Lévano, y el presidente del directorio, Arturo Belaúnde, recibieron arreglos florales mortuorios, al mejor estilo de las épocas más siniestras de Vladimiro Montesinos, el asesor de inteligencia de Fujimori.

Los medios escritos, radiales y televisivos han continuado con fuerza su campaña de demolición de la candidatura de Humala, acusándolo de estatista, de tener vínculos con Hugo Chávez y de que, de gobernar, no continuará con el crecimiento sostenido que el país viene experimentando desde hace diez años, provocando en sectores medio-bajos el temor de perder lo poco que han ganado en los últimos años.

Así lo mostrarían recientes encuestas, en las que Fujimori resulta liderando la intención de voto. Según un sondeo de la empresa Datum, publicado el 20 de mayo, Fujimori tiene 45% de las preferencias frente a 42% de Humala. Sin embargo, una encuesta previa de Datum, del 16 de mayo, daba 46% a Fujimori y 40% a Humala, lo cual significaría, según los analistas, que Humala podría estar revirtiendo la tendencia, a dos semanas de los comicios.

Apretando la tuerca

Tras el supuesto éxito de la primera etapa del Plan Sábana, se inició una segunda etapa para continuar desprestigiando a Humala. De acuerdo con el diario La Primera , las instrucciones para esta nueva etapa son “continuar el Plan Sábana Fase II en el subplan ‘Conexión Venezolana’, toda vez que el objetivo de la operación -Ollanta Humala y su organización-, están siendo golpeados. La campaña de desprestigio ha permitido paralizar el crecimiento en la intención de voto de Ollanta Humala y con la cooperación de las encuestadoras se podría utilizar el margen de error para dar la sensación de declive y derrota del candidato”. La meta es “continuar con la guerra mediática hasta doblegar la moral del objetivo (Ollanta Humala) y sus votantes. Este esfuerzo impone una producción constante y continua de todos los medios necesarios para mantener una presión actualizada en lo político, económico y sicosocial”.

Al parecer, la dirección política del Plan Sábana -que incluye a Jaime Yoshiyama, estrecho colaborador de Alberto Fujimori y candidato a la segunda vicepresidencia por Fuerza 2011- habría recibido recomendaciones de la “base Chile”, instancia que colabora con la campaña de Fujimori, de levantar el tema de género, utilizando la victimización para que las mujeres se identifiquen con la candidata. Igualmente ha recomendado cumplir con los requisitos para la “difusión de la inteligencia”, es decir, buscar la oportunidad y dosificar los contenidos mediáticos y reforzar las medidas de contrainteligencia para sellar la fuga de información y eliminar la penetración de intrusos.

En el cumplimiento meticuloso del Plan Sábana, el diario conservador El Comercio dio a conocer el 16 de mayo una grabación obtenida ilegalmente en 2006 en la que se escucha a una ex funcionaria de la embajada de Venezuela en Perú hablar con su madre y su esposo. Aunque en la conversación no hay ninguna prueba y más bien la funcionaria lo niega y dice que es un infundio, El Comercio publicó en primera plana que Humala había recibido ese año 4 millones de dólares del presidente venezolano Hugo Chávez para su campaña. Dicha grabación formaría parte de los audios que fueron decomisados en 2009 a la empresa Business Track (BTR) -de propiedad de ex oficiales de la Marina y dedicada a espiar ilegalmente por encargo- en un sonado caso de corrupción, en que estaban involucrados altos funcionarios del gobierno del presidente Alan García en el otorgamiento de concesiones petroleras.

Mientras la prensa se dedica a espulgar a Humala, Keiko Fujimori se la lleva fácil.

Ante las críticas al programa de gobierno de Gana Perú de que es estatista, que tomará el dinero de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) para financiar su Plan Pensión 65 -que otorgará una jubilación mínima a todas las personas de más de 65 años que no hayan podido aportar a algún fondo de pensión estatal o privado-, que ahuyentará las inversiones, entre muchas otras, Humala presentó a mediados de mayo el documento titulado “Lineamientos centrales de política económica y social para un gobierno de concertación nacional”, una hoja de ruta en la que se compromete a reforzar el crecimiento económico y social del país.

Los planes

En la presentación del documento, Humala remarcó que esta hoja de ruta no implica abandonar las ideas primigenias del programa de gobierno original: crecimiento económico con inclusión social. Descartó la creación de nuevos impuestos y explicó que para financiar las políticas sociales se aumentarán los índices de recaudación tributaria. “La evasión del Impuesto General a las Ventas y del Impuesto a la Renta, actualmente de 37% y 49%, respectivamente, se reducirá por lo menos a la mitad”, dijo.

El analista Augusto Alvarez Rodrich, en su columna del diario La República , considera que este nuevo documento es, a diferencia del plan de gobierno original de 198 páginas presentado en diciembre al Jurado Nacional de Elecciones, “un texto breve de sólo cinco páginas en el que se consignan, de un modo sintético, las iniciativas de Gana Perú para la segunda vuelta (…) Es -también a diferencia del plan de diciembre- un buen documento que marca un alejamiento con respecto al plan previo y que está más sintonizado con el ‘Compromiso con los peruanos’, publicado antes de la primera vuelta. Le faltan, sin embargo, los números básicos que permitan conocer los costos de las principales propuestas y la manera de financiarlas”, señaló Alvarez Rodrich.

En cambio, el plan de gobierno de Fuerza 2011 y su candidata, que casi nadie ha analizado con detenimiento, es sólo una lista de intenciones con enormes vacíos en temas como corrupción y derechos humanos.

En reunión de trabajo con la prensa extranjera, Keiko Fujimori sólo dijo sobre el tema de corrupción que “fortalecerá las procuradurías anticorrupción” y sobre el tema de derechos humanos, que será “respetuosa de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos” que se han opuesto abiertamente a su candidatura.

El sociólogo Julio Cotler dijo en una entrevista televisiva que la gran diferencia entre los planes de ambos candidatos es que Humala ha planteado la ejecución de políticas universales de educación, salud, empleo y jubilación, mientras que Fujimori sólo ha propuesto políticas asistenciales. “¿Cuál es la agenda que tiene? ¿Mi Primera Chamba? -empleos dirigidos a jóvenes-, ¿asistencialismo?”, preguntó. “Igualito a la época de Montesinos, vamos a tener las características de un gobierno mercantilista con todo los clientelismos del caso, con lo que ya se sabe cuál es la sociedad que se originará”, dijo, poniéndose en el caso que la candidata llegase a la Presidencia.

Otros analistas como Sinesio López, en declaraciones al diario La Primera , señalan que ante la ausencia de un plan de gobierno serio y viable para gobernar el país, Keiko Fujimori ha empezado a “piratear” propuestas incluidas en el plan de Gana Perú, como el impuesto a las sobreganancias mineras, elevación del sueldo mínimo a 700 soles (250 dólares) y el Bono Gratitud, que pretende imitar a Pensión 65. “Al plan (de Fuerza 2011) le faltaban una serie de temas importantes que fue incorporando a través de la copia descarada del programa de gobierno de Gana Perú. No ha habido allí un trabajo técnico y es por eso que ahí no aparecen los temas de la corrupción y derechos humanos”, precisó. “Estas promesas de gobierno, propias de una administración de centroizquierda, son cínicas, ya que el modelo impuesto por su padre, y que ella misma defiende ahora y ha defendido siempre al decir que se trata del mejor gobierno de la historia de la República, aniquiló todos los derechos laborales y sociales, además de abrogar las libertades de prensa y opinión. Entonces, ¿con qué cara y moral puede decir ahora que está dispuesta a asumir estas acciones?”.

¿Fujimori continuación de Fujimori?

Justamente esa política asistencialista se ha puesto en evidencia con denuncias sobre compra de votos en los sectores más pobres del país a cambio de víveres, a lo que se suma el manejo de la campaña electoral desde la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional, donde Alberto Fujimori se encuentra recluido cumpliendo su condena de 25 años de cárcel.

Además, en el entorno de Keiko Fujimori sólo hay figuras vinculadas al gobierno de su padre, algunas de ellas con graves acusaciones de corrupción como el ex ministro de Economía Jorge Baca Campodónico, mientras que Humala cuenta con el respaldo de reconocidas personalidades democráticas y con impecable trayectoria profesional. Incluso el Premio Nobel Mario Vargas Llosa ha llamado a votar por Humala, afirmando que votar por Fujimori “sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano (…) Equivaldría a legitimar la peor dictadura que hemos padecido a lo largo de nuestra historia”, dijo Vargas Llosa, a la vez que calificó a Alberto Fujimori de “asesino y ladrón”.

Cotler también se pronunció en iguales términos sobre Fujimori: “Para mí, ella representa lo más repulsivo que tiene Perú, porque trata de reivindicar el pasado, pasado que es engaño, robo y crimen; es decir, lo peor que puede tener el Perú”, dijo. “Yo creo que abrimos una puerta para un escenario muy oscuro en caso de que la candidatura de ella lograra ganar”.

En todo caso, el vocero de Keiko Fujimori, Jorge Trelles, confirmó lo que muchos han denunciado y que el fujimorismo había negado: que en el gobierno de Alberto Fujimori se mató gente.

Ante el anuncio de que en el debate entre los candidatos presidenciales, no se incluirían los temas de corrupción y derechos humanos, Trelles dijo: “Nosotros matamos menos que los dos gobiernos que nos antecedieron”.

De inmediato la candidata separó a Trelles como vocero (ya son varios los expulsados de ese cargo por sus nefastas declaraciones), pero no lo ha alejado de su entorno.

En un intento por justificar las palabras de Trelles, Keiko Fujimori dijo ante la prensa extranjera que rechazaba las declaraciones de su ex vocero, quien había intentado hacer “un análisis de las cifras que se publicaron en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación”. Admitió que se habían producido desapariciones durante el gobierno de su padre, pero que no eran responsabilidad directa de él, como tampoco lo fueron del fallecido ex presidente Fernando Belaúnde (1980-85) ni de Alan García en su primer gobierno (1985-90).

Ante la pregunta de Punto Final sobre su política de derechos humanos, sólo señaló que lo que busca su gobierno es “dar un vida digna a las personas”. Keiko Fujimori tampoco se pronunció sobre el “Compromiso en defensa de la democracia y contra la dictadura” suscrito por Humala, jurando no impulsar la reelección (prohibida por la Constitución), respetar la independencia de los poderes del Estado y la libertad de prensa y de expresión, cumplir con la distribución más justa de los recursos económicos, respetar los derechos humanos, luchar contra la corrupción, garantizar las inversiones extranjeras, ceñirse a los principios de no discriminación e igualdad para todos, entre otros.

(Publicado en “Punto Final” edición Nº 734, 27 de mayo, 2011)

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martes, 24 de mayo de 2011

Las graves preguntas que plantea el affaire Dominique Strauss-Kahn

David North y David Walsh

Traducción del inglés de Atenea Acevedo

El arresto y la posterior detención del financiero y político francés Dominique Strauss-Kahn en Nueva York por imputación de delitos sexuales constituye un hecho desconcertante con implicaciones de gran alcance.

Strauss-Kahn, hasta la fecha en que escribimos estas líneas, es director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), probablemente la institución financiera internacional capitalista más poderosa, y prominente figura del Partido Socialista Francés, una de las agrupaciones políticas con vínculos empresariales más importantes del país. Se esperaba que pronto anunciara su candidatura a la presidencia para los comicios de 2012 y las encuestas nacionales lo situaban por arriba de sus rivales, el presidente en funciones Nicolas Sarkozy y la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen, del Frente Nacional.

Tanto por su postura de clase, sus privilegios y su imagen social, Strauss-Kahn representa todo aquello a lo que se opone World Socialist Web Site. Sin embargo, también es un ser humano con derechos democráticos, entre ellos el derecho a un juicio conforme a la ley y la presunción de inocencia hasta que se demuestre su culpabilidad. En vista del tratamiento al que ha sido sometido Strauss-Kahn desde su arresto y la cobertura de los hechos por parte de los medios estadounidenses, dicha presunción no existe.

Ni nosotros ni nadie más, aparte del acusado y la parte acusadora (y, quizás, otras partes con intereses que permanecen en el anonimato), sabemos exactamente qué pasó en la suite de Strauss-Kahn en el Hotel Sofitel de Manhattan aquel domingo. La información que conoce el público proviene del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, del abogado de la supuesta víctima y de los medios de comunicación masiva; ninguna puede considerarse una fuente confiable.

Hasta ahora, nadie ha escuchado la versión de Strauss-Kahn. Por el contrario, ha sido sometido a un calculado proceso de humillación y deshumanización, como el aberrante “desfile del perpetrador”, cuyo obvio objetivo es condenar al acusado en el imaginario colectivo incluso antes de que se hayan formulado oficialmente los cargos.

La violación es un delito execrable y toda persona que resulte culpable de haberlo cometido ha de rendir cuentas por ello. No obstante es un hecho, vergonzoso e innegable, que las acusaciones de conducta sexual inadecuada se han utilizado de manera implacable, y no solo en Estados Unidos, para destruir a personas concretas. El caso que de inmediato viene a la mente es el de Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

El hecho de que las acusaciones de violación y otras modalidades menores de conducta sexual inadecuada hayan cumplido fines políticos no significa que Strauss-Kahn sea víctima de una conspiración. Sin embargo, habría que ser infinitamente crédulos para descartar por completo, antes de una investigación a fondo, la posibilidad de que Strauss-Kahn, una figura cuyas decisiones tienen importantes consecuencias políticas y financieras, haya caído en una trampa tendida con lujo de cuidado.

La vieja pregunta Cui Prodest (¿Quién se beneficia?) debe plantearse al investigar una acusación cuya consecuencia inmediata, independientemente del resultado final del caso, con toda probabilidad será la remoción del cargo al frente del FMI y la destrucción de la carrera política del posible futuro presidente de Francia. ¿A quién favorecería el traslado de Strauss-Kahn a una cárcel estadounidense? Sin duda, este es el tipo de pregunta que formularía el gran novelista francés Alexander Dumas, autor de El Conde de Montecristo.

No es el tipo de curiosidad que distingue al consejo editorial del New York Times. De hecho, en un ejemplo más de su afición por el periodismo sensacionalista, ayer el diario publicó no una ni dos, sino tres columnas (de Maureen Dowd, Stephen Clarke y Jim Dwyer) que se deleitan con la humillación de Strauss-Kahn, se refieren a la acusación de violación como si su veracidad no pudiera cuestionarse y de modo provocador incitan la animadversión de sus lectores hacia el acusado. Las tres columnas apelan al desconocimiento del público de las garantías procesales y a sus instintos más primitivos. El grado de inmundicia de los tres textos se evidencia en el título que Clarke eligió para su columna: “Droit du Dirty Old Men” (El derecho de los viejos raboverdes).

De los tres, el peor artículo se debe a la pluma de Maureen Dowd. En el transcurso de su larga estadía en el Times como columnista la autora nos ha regalado un sinfín de ejemplos de obsesiones lascivas (ver sus textos sobre el escándalo Clinton-Lewinsky), degradadas aún más por su incontrolable y subjetivo tono asqueroso.

Recientemente, antes de dirigir su atención al caso de Strauss-Kahn, Dowd celebraba el asesinato fuera de la ley de Osama bin Laden (“una victoria que nos hizo sentir otra vez estadounidenses”). Su columna del 17 de mayo, “Powerful and Primitive” (Poderoso y primitivo) inicia así: “Ella lo deseaba y con ganas. Es lo que desea toda joven viuda trabajadora y temerosa de dios que se rompe el lomo como criada en un hotel de Times Square para mantener a su hija adolescente, justificar su calidad migratoria y aprovechar las oportunidades que brinda Estados Unidos: un viejo sátiro enloquecido, anquilosado y arrugado que arremete desnudo desde el baño contra ella y la arrastra por la habitación al más puro estilo cavernícola”.

¿En qué pruebas se basa este escabroso párrafo? ¿Con qué información cuenta Dowd? ¿Acaso entrevistó a la parte acusadora? ¿Sabe siquiera lo que la supuesta víctima le dijo a la policía? Para esta columnista del Times la presunción de inocencia no existe. Por el contrario, se indigna ante la mínima sugerencia de que Strauss-Kahn podría ser inocente o, aún peor, que se le haya tendido una trampa. Al igual que en todos los casos que han merecido la tinta de Dowd en los que hay imputaciones de conducta sexual inadecuada, la culpabilidad de la persona acusada opera como supuesto básico.

Dowd continúa: “La defensa francesa de Strauss-Kahn aduce absurdas teorías de la conspiración, igualito que los pakistanís cuando hablan de Osama. Incluso hay quienes afirman que fue víctima de una carnada sexual armada por los adláteres de Sarkozy”.

¿Imposible? ¿Por qué sería descabellado creer que Strauss-Kahn tiene poderosos enemigos con los medios para tenderle una trampa o, al menos, aprovechar la oportunidad del escándalo para darle la estocada política? Excluir esa posibilidad no solo es absurdo en términos políticos, sino que cierra por completo una perspectiva crítica de investigación. ¿Es posible imaginar que los investigadores no preguntarían a Strauss-Kahn si había personas interesadas en ponerle una celada y, además, podían hacerlo? ¿O suponer que los investigadores no tienen razón para analizar a las personas asociadas a quien lo acusa?

Para entender la manera en que diversos poderes están aprovechando el escándalo basta con citar la nota de primera plana publicada el miércoles pasado en el Wall Street Journal con el título “Pressure Is Building on Jailed IMF Chief” (Crece la presión contra el director del FMI que se encuentra preso). El artículo señala que el gobierno de Obama ha “enviado contundentes señales de que ya era hora de que el FMI retirara a Dominique Strauss-Kahn del cargo, ya que no puede seguir cumpliendo con las exigencias del puesto”. No cabe duda que el arresto de Strauss-Kahn es, a los ojos del gobierno estadounidense, una oportunidad política.

Según el Wall Street Journal, en sus primeras declaraciones en torno al caso, el Secretario del Tesoro Timothy Geithner “exhortó a un reconocimiento formal del Consejo de que el segundo a bordo del FMI, el estadounidense John Lipsky, al frente del organismo desde el arresto de Strauss-Kahn, seguirá en el cargo como interino”.

Se entiende que la persona que reemplace a Strauss-Kahn tendrá importantes implicaciones de política, y ya ha iniciado una acre lucha entre los gobiernos europeos y el estadounidense en cuanto a la elección de su sucesor. El Wall Street Journal apunta que Europa desea conservar a uno de los suyos en el primer puesto dentro del FMI, pero “Estados Unidos, como principal accionista del organismo, será fundamental en la determinación del resultado”.

Tal vez Maureen Dowd no esté especialmente informada de los muchos intereses cruciales en juego ante el reemplazo de Strauss-Kahn, pero los de arriba en el New York Times no son ingenuos. Es un hecho demostrado que el editor ejecutivo del diario, Bill Keller, coordina la cobertura de asuntos de importancia vital para el gobierno estadounidense. En este caso, las incendiarias columnas de Dowd y otros autores contribuyen a incrementar la presión que busca la renuncia de Strauss-Kahn.

La opinión pública oficial francesa se muestra comprensiblemente consternada tanto por la manera en que se arrestó a Strauss-Kahn como por la decisión de las autoridades estadounidenses de hacerlo desfilar, esposado, ante los paparazzi. Sin embargo, su tribulación solo indica lo poco que los europeos entienden de lo que se ha estado cocinando en Estados Unidos en las últimas décadas.

El periodista y filósofo de derecha Bernard Henry Lévy se queja legítimamente del escandaloso trato prodigado a Strauss-Kahn al afirmar que “lo lanzaron a los lobos” y señalar que “nada permite al mundo entero regodearse ante el espectáculo [...] del hombre esposado, con el rostro ajado tras 30 horas de detención e interrogatorios”.

Sin embargo, las figuras como Lévy, embelesadas por la propaganda del “libre mercado”, se han cegado a las condiciones sociales de ese país: el autor no se ha molestado en advertir que más de 2,2 millones de personas, en su mayoría tratadas con la misma o más crueldad que Strauss-Kahn, se encuentran hoy presas en la pesadilla para los derechos humanos que denominamos Estados Unidos.

La triste realidad es que el carácter despiadado y vengativo del sistema estadounidense “de justicia” únicamente sale a la luz cuando en sus garras cae una persona famosa.

La postura de Dowd y otros seres de su calaña como defensores de los pobres y oprimidos es pura hipocresía. La columnista afirma que en el caso de Strauss-Kahn los estadounidenses “podrán sentirse orgullosos de que se hará justicia, sin importar la riqueza, la clase social o los privilegios [...] Se trata de un episodio inspirador de nuestro país: una camarera puede ser escuchada dignamente mientras denuncia a uno de los hombres más poderosos del mundo”.

Basura. En el día a día, las camareras y el resto de la “ayuda” son invisibles para la clase media alta a la que pertenece Dowd.

Si bien gente como Lévy ha manifestado su preocupación, el establishment francés ha reaccionado con cobardía o, como en el caso de Nicolas Sarkozy, quien ve a un rival posiblemente eliminado, esgrimiendo cálculos políticos de corto plazo.

Sin duda, el miedo y la intimidación atraviesan a Francia (y a Europa) cuando se trata del comportamiento de Estados Unidos y sus operaciones como banda de mafiosos alrededor del globo. Washington exigió (y consiguió) la liberación del asesino de la CIA Raymond Davis de una cárcel pakistaní en marzo. ¿Acaso alguien puede imaginar a una gran figura política estadounidense sometida en París al trato que recibió Strauss-Kahn en Nueva York en total impunidad?

El asunto Strauss-Kahn plantea preguntas de enorme relevancia. El World Socialist Web Site insiste en la presunción de inocencia y otros derechos democráticos fundamentales. No hay razón que justifique el negarle la liberación bajo fianza. Quienes, desde la izquierda, creen absurdamente que la suerte de Strauss-Kahn no amerita la menor atención o debe encomiarse como merecido castigo por su fortuna personal y pecados políticos no entienden nada de garantías individuales en democracia. Además, vale la pena subrayar que las convicciones socialistas no se basan en un espíritu vengativo de miras estrechas.

Ciertamente esperamos que una defensa competente, no acobardada por la tremenda presión para aceptar un arreglo en el que el acusado se declare culpable, se dedique a investigar los hechos. Para las autoridades, sobre todo si están motivadas por objetivos políticos, el asunto ya tiene el tufo de la misión cumplida, entendida ésta como la destrucción de la imagen política de Strauss-Kahn.

Si nos concentramos en los hechos del caso tal como se han informado, hay razones de sobra, hoy más que nunca, para plantearnos preguntas de gran complejidad, más allá de toda duda razonable.

Fuente: http://www.wsws.org/articles/2011/may2011/pers-m19.shtml

jueves, 19 de mayo de 2011

Sexo, poder y justicia estadounidense

Pepe Escobar

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Parece que después de todo Osama bin Laden no será el principal personaje en el proceso del siglo; por un simple vuelco del destino, ese papel lo tendrá Dominique Strauss-Kahn (DSK), el todopoderoso jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ahora languidece en "Alcatraz" Rikers Island en Nueva York.

El hecho de que esta sopa de acrónimos acabe de presentarse para una prueba, muy a pesar suyo, ante el mundialmente famoso Departamento de Policía de Nueva York, que completa la captura en el último minuto en la cabina de primera clase de un vuelo transatlántico, la rueda de identificación y el ‘paseo del perpetrador’, lo convierte en el máximo escándalo sociopolítico global.

A un nivel más desagradable, el de los tabloides neoyorquinos, fue difícil librarse de la chispeante metáfora del IMF (FMI) –y su reputación de follarse a los pobres del mundo– aplicada literalmente a un ajuste estructural en un hotel de Manhattan a una discreta viuda inmigrante musulmana de África que vive en el Bronx con su hija adolescente. La implacable ejecución mediática tenía que ser tan masiva como el evento en sí.

Posiblemente, DSK tenga más suerte que el líder libio coronel Muamar Gadafi, porque se enfrantará a un jurado en Nueva York y no a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya. A diferencia de Gadafi, DSK –por lo menos en teoría– es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, aunque ya ha sido condenado por la prensa sensacionalista.

Menos visibles a ambos lados del Atlántico han sido los intelectos sanos que señalan que ninguno de los estafadores de Wall Street que timan billones [millones de millones] de dólares a la gente de a pie, ni los ejecutivos de BP que destruyen el Golfo de México, ni de hecho el gobierno de George W Bush que llevó a la bancarrota a EE.UU. al lanzar una guerra que mató a más de un millón de civiles iraquíes, han tenido que pasar por un "paseo del perpetrador".

Es un hecho: en lo que se refiere a la “justicia estadounidense”, las probabilidades de ver esposados a perpetradores del gobierno de Bush o de Goldman Sachs son nulas.

¡Qué divertido!

Seguir en detalle la histeria mediática a ambos lados del Atlántico ha sido más fascinante que un viaje a Marte. En Francia era prácticamente seguro que DSK sería el próximo presidente tras las elecciones de 2012, derrotando al menguante neo-napoleónico liberador de Libia, Nicolas Sarkozy. DSK –el arma preferida por los poderes financieros detrás del trono– estaba a punto de anunciar su candidatura este mes.

El tono general de los medios dominantes franceses –por cierto extremadamente serviles de Sarkozy y sus acólitos– es que los estadounidenses, confirmando todos los estereotipos antifranceses que existen, humillaron a Francia al hacer desfilar a DSK esposado en un paseo de perpetradores (ilegal en Francia) y al rehusar una fianza de 1 millón de dólares.

La justicia estadounidense, al estilo Ley y Orden, es tan vil como el puritanismo estadounidense. Mientras tanto, las teorías conspirativas inevitablemente se arremolinan entre los catatónicos simpatizantes del Partido Socialista.

Por lo menos la mayor parte de Francia ha establecido que la mucama de Sofitel de Guinea no era una Mata Hari. Pero tal vez sea una agente de la CIA. Luego existe el molesto Twitter –amplificado por un agente servil de Sarkozy– que anuncia que DSK fue “arrestado” incluso antes de que la policía de Nueva York dijera pío; una primicia mundial. Nada menos que un 57% de los votantes franceses y un 70% de los socialistas creen que a DSK le tendieron una trampa.

¿Cui bono, en caso de una conspiración? Ciertamente se benefician Sarkozy, su campaña para la reelección presidencial y sus conexiones ultraconservadoras en EE.UU.; los neofascistas del Frente Nacional en Francia, cuya candidata, la metódica Marine Le Pen, tiene más probabilidad de llegar a la segunda vuelta en 2012; y los tiburones financieros globales descontentos con la posición más “liberalizadora” del FMI bajo DSK.

El ultracarismático DSK es un suave socialista estilo Moet & Chandon. Si fuera un banco, DSK estaría en la categoría “demasiado grande para quebrar”. Quebró, pero no como un banco.

Si fuera un político estadounidense, sería algo parecido al ex presidente Bill Clinton, con la misma tendencia a divertirse. “Bubba” fue casi expulsado del poder supremo por una pandilla de puritanos rabiosos por una simple mamada en la Casa Blanca. El circuito coctelero de París simplemente no se puede imaginar que el notorio mujeriego DSK sea stan estúpido como para arriesgar la presidencia por una mucama africana musulmana francófona.

De ahí la tesis de que todo esto haya sido un malentendido: DSK estaba esperando a una prostituta neoyorquina de clase alta cuando la desprevenida mucama entró a la guarida del león y lo encontró totalmente dispuesto.

Este encuentro cercano entre el FMI y una economía subsahariana en desarrollo no implica que DSK sea un campeón de los pobres o de los trabajadores. Lejos del socialismo, DSK ha sido un compañero de primera clase de las elites financieras globales y del capital multinacional. Pero hay un ángulo muy interesante en el asunto.

El aspecto más lamentable de todo este sórdido tema es que DSK estaba realmente tratando de reformar el FMI, de encaminar al poco representativo monstruo hacia una línea más progresista. Recibía elogios como excelente administrador. Su sucesor interino es el estadounidense John Lipsky, ex vicepresidente de JP Morgan; hablemos de una regresión.

DSK trataba de alejar al FMI del nefasto papel que desempeñó en la crisis financiera asiática. En esos días de 1997, la dura medicina del FMI, inspirada por el Departamento del Tesoro de EE.UU., inmensamente lucrativa para los acreedores, casi destruyó economías enteras, de Tailandia a Indonesia. Brasil y Rusia también sufrieron.

Luego llegó la hora de “domar” a Argentina, pero Argentina cesó los pagos a finales de 2001. El FMI hizo todo lo posible para sabotear al país; pero la economía argentina se estabilizó y el país comenzó a volver a crecer en 2002.

Los mercados emergentes están cansados de que los europeos dirijan el FMI. Los franceses han dirigido el FMI durante 26 de los últimos 33 años. La distribución del poder es medieval; hay nueve europeos entre los 24 directores; el director brasileño representa a nueve países, pero su voto pone en la balanza solo un 2,4%; el voto de EE.UU. vale cuatro veces más.

Esos 24 directores ejecutivos elegirán ahora al próximo jefe del FMI. Los europeos ya están involucrados en una empedernida disputa, no quieren entregar el trofeo. En todo caso, las perspectivas de Kemal Dervis de Turquía son brillantes, o las de candidatos de India o de Sudáfrica.

China todavía pondera si entrar a la lucha. Si la salida de DSK abriera la puerta a un dirigente del FMI de una economía emergente, qué espectacular justicia poética sería que fuera gracias a una inmigrante africana musulmana.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/ME19Dj02.html

lunes, 16 de mayo de 2011

Turbas y poder en EE.UU.

¡Viva la Muerte!

Richard Broderick

CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En su obra maestra, Masa y Poder, Elías Canetti propuso que uno de nuestros temores primarios es el contacto no deseado con extraños. En sitios públicos, observó, que el hecho de que nos toquen, nos empujen o incluso que nos rocen puede provocar algo parecido al pánico.

En un mundo cada vez más urbanizado una fobia semejante puede paralizar (y en el caso de algunas personas es así) a falta del mecanismo psíquico que Canetti también propuso que poseemos y que compensa ese temor primario al permitir que nuestro sentido de identidad se disuelva, fundiendo a los extraños alrededor de nosotros en una persona colectiva.

En sus formas positivas este mecanismo de defensa es responsable del fenómeno de multitudes bien dispuestas en eventos deportivos y a lo largo de rutas de desfiles. En su manifestación destructiva este mecanismo de defensa es el impulso que lleva a la repentina e imprevisible formación de turbas.

En nuestra propia historia hay numerosos ejemplos de ese tipo destructivo de formación de multitudes. Entre 1890 y 1920, turbas de linchadores fueron responsables del asesinato de unas 3.000 personas –y son solo los casos de los que sabemos.- Los disturbios contra el alistamiento forzoso de 1863 en Nueva York duraron tres días y llevaron a la muerte de numerosas víctimas inocentes, y sólo consiguieron sofocarse retirando del frente tropas federales para restaurar el orden.

Durante la mayor parte de la historia, las turbas se han formado espontáneamente, disipando su energía una vez que logran su objetivo inmediato de destruir propiedades y/o matar a seres humanos, para desbandarse luego con la misma rapidez con la que se formaron.

Pero una de las advertencias más aleccionadoras del Siglo XX es el descubrimiento de que, dadas las circunstancias apropiadas –la aparición de hábiles demagogos, el control de los medios masivos por esos demagogos– es posible generar una mentalidad estable de turba y dirigir su energía demoníaca hacia objetivos específicos, infernales.

Las ciencias políticas ofrecen numerosas definiciones de fascismo, pero ninguna nos parece definitiva. Es porque el fascismo no es solo una ideología política como el comunismo al estilo soviético; es decir, el fascismo no es solo el producto de un desvío de la razón.

El fascismo es, esencialmente, la nación Estado moderna como régimen de la turba, con una mentalidad nacional de turba constantemente estimulada por el Estado mediante ataques retóricos inflamatorios dirigidos contra chivos expiatorios: judíos, negros, inmigrantes, homosexuales, socialistas, musulmanes o cualquier otro grupo que por casualidad lleva el estigma de El Otro en una cultura determinada.

La utilización intencional por el fascismo del mecanismo de defensa que impulsa la formación de multitudes explica el encanto del fascismo, por lo menos para algunos, que es la oportunidad de desahogar el sentido aislado, individual, de sí mismo, al identificarse totalmente con la emocionante energía colectiva del “Volk” [Pueblo] Es la dinámica que hace que el fascismo, cualquiera sea su nombre, sea irremediablemente irracional y destructivo.

Institucionalizada, y unida al aparato, al poder organizativo y a la fuerza armada de la moderna nación Estado, la energía de la turba utilizada por regímenes fascistas en el pasado siglo llegó muy cerca de destruir el mundo civilizado como lo conocemos y sólo pudo detenerla la violencia masiva organizada infligida a esos regímenes por otras naciones Estado avanzadas.

Este componente crítico de la mentalidad de turba del fascismo también explica por qué los países no “se deslizan” hacia el fascismo, como algunos advierten que sucede en EE.UU.; las turbas no se forman lentamente. Se cuajan, se materializan, aparecen instantáneamente, casi mágicamente, con poca o ninguna advertencia.

En su discurso de la semana pasada ante personal militar, Barack Obama anunció que el asesinato selectivo de Osama bin Laden reflejó: “La esencia de EE.UU., los valores que nos han definido durante más de 200 años” y que, además, esos valores son “más fuertes que nunca”.

Tenía toda la razón, aunque no de la manera que se proponía. El modo que se utilizó para asesinar a bin Laden refleja por lo menos una caída de los valores estadounidenses, como lo hizo, de un modo aún más dramático, la depravada celebración que estalló después del asesinato en ciudades y en campus universitarios en todo el país.

De la ejecución extrajudicial de un enemigo deshumanizado a la elección de “Gerónimo” como nombre de código para Osama bin Laden, a estos estallidos de júbilo, el asesinato del "hombre más buscado del mundo" ciertamente tienen que ver con esos valores estadounidenses responsables por la historia de violento racismo, imperialismo, represión, militarismo y casi genocidio de los indios del país.

Y esas celebraciones posteriores al asesinato no fueron análogas a la demostración de alivio y alegría que acompañó el fin de la Segunda Guerra Mundial. El exterminio de bin Laden no salvó a millones de estadounidenses de la perspectiva de irse a combatir a una guerra global o de la perspectiva igualmente horrenda de ver a un hijo, esposo o hermano de camino al frente.

El asesinato de OBL no terminó nada, excepto con su vida. Las celebraciones no tuvieron que ver con victoria. Tuvieron que ver con la muerte. Fueron celebraciones de la muerte. Esos bailes en las calles actuaban siguiendo su propia versión del grito de guerra fascista durante la Guerra Civil Española: “¡Viva la muerte!

¡Viva la muerte!

Todavía no es la hora de los chacales en EE.UU., pero no se necesitará mucho para precipitarnos al abismo. Otro gran ataque terrorista contra la “Patria”. Otra crisis financiera del tamaño de la más reciente, que podría producirse fácilmente si no se aumenta el límite de la deuda federal. La aparición en escena de un hábil demagogo con capacidad para organizar un movimiento de masas y una sed inquebrantable de poder político.

Ahora mismo, incitada por demagogos derechistas que ya están entre nosotros y financiada por multimillonarios derechistas que conspiran en sitios no revelados, la turba estadounidense agita su puño colectivo y pide a gritos venganza y sangre con una gutural voz colectiva.

¡Viva la muerte! ¡Y viva la muerte de la democracia!

Rich Broderick vive en St. Paul y enseña periodismo en el Colegio Comunitario Anoka-Ramsey Community. Es escritor, poeta y activista social. Contacto: richb@lakecast.com

Este ensayo apareció originalmente en TC Daily Planet.

Fuente: http://www.counterpunch.org/broderick05132011.html

domingo, 15 de mayo de 2011

Europa está metida en un gigantesco esquema Ponzi

Marco Blejer

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Traducido por S. Seguí

Uno de los pilares sobre los que se basó el euro fue el principio de no bail-out, la imposibilidad de rescate financiero. Cuando la crisis de la deuda soberana golpeó la zona del euro este principio se abandonó. Llegado el momento en que Grecia, Irlanda y Portugal no pudieron pagar sus niveles insostenibles de deuda, se instituyó un mecanismo para el suministro del financiamiento necesario para el servicio de sus obligaciones. Este financiamiento fue concedido, supuestamente, a cambio de unas medidas de aplicación que harían que la carga de la deuda, ahora más alta, fuera sostenible en el futuro. Sin embargo, el método adoptado para resolver los problemas de la deuda de los países de la Europa periférica consiste, al parecer, en el aumento de su nivel de deuda. Un ejemplo de ello son los el 78.000 millones de euros prestados a Portugal. Esta suma equivale a más del 47 por ciento de su producto interno bruto de 2010, e incrementa la deuda pública de este país hasta cerca de 120 por ciento del PIB.

Podría afirmarse que este mecanismo está ayudando a los países involucrados ya que los préstamos oficiales, aunque onerosos, llevan mejores condiciones que aquellos cuyo servicio tiene que desembolsarse. Pero las deudas de estos países aumentará (como porcentaje del PIB de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal y España se espera que sea mayor a finales de 2012 que al comienzo de la crisis). La proporción de la deuda contratada por el sector público también aumentará (además de las compras de bonos del Banco Central Europeo, que al parecer es dueño del 17 por ciento de los bonos de estos países, con un porcentaje mucho más alto en garantía).

¿Es esta creciente acumulación de deuda una indicación de las inminentes suspensiónes de pagos? Probable, pero no necesariamente. Una suspensión de pagos inmediata podría producir una importante conmoción del mercado, dada la alta exposición de los bancos europeos a la deuda periférica. Por lo tanto, a los gobiernos europeos les está resultando más conveniente posponer la hora de la verdad, y seguir lanzando dinero a los países periféricos en vez de enfrentar perturbaciones financieras nacionales. En consecuencia, siempre y cuando el dinero europeo internacional (a través de la generosa financiación del Fondo Monetario Internacional) siga fluyendo, el juego puede continuar.

El juego se basa en la ficción de que esto es sólo un problema de liquidez temporal y que la financiación oficial de ayuda a los países interesados en realizar reformas les permitirá regresar al mercado voluntario en condiciones normales. En otras palabras, esta narrativa afirma que los países receptores podrían superar su deuda, y que probablemente lo conseguirán. Para probar que este guión es factible, se están maquinando varios ejercicios de sostenibilidad de la deuda. Pero el hecho es que esta situación sólo es sostenible en la medida en que siga habiendo cantidades adicionales de dinero disponible para continuar con la ficción.

Aquí es donde esta situación se asemeja a una pirámide económica o esquema de Ponzi. Algunos de los poseedores de bonos originales están recibiendo en pago bonos de los préstamos oficiales que también financian los déficits primarios restantes. Cuando se llegue a una situación en que estos países no puedan cumplir con las condiciones estructurales y de austeridad que se les impone, y por lo tanto no puedan regresar al mercado voluntario, se procederá a nuevos préstamos de reestructuración –roll-over loans– concedidos por los países miembros de la eurozona y las organizaciones internacionales.

Pero, se trata de Grecia, no de Chad: ¿alguien imagina que el FMI va a dejar de desembolsar préstamos aunque los resultados previstos no se cumplan? Por otra parte, este "esquema Ponzi del sector público" es más flexible que una pirámide entre particulares. En un sistema privado, la pirámide se derrumba cuando no se pueden encontrar nuevos inversores en número suficiente dispuestos a entregar su dinero para pagar a los inversores más antiguos. Pero en una pirámide pública de este tipo, el esquema de Ponzi podría, en teoría, durar eternamente. Mientras siga financiándose con dinero público, la deuda de los países periféricos podría seguir creciendo sin límite hipotético.

Pero ¿podría, en realidad? Las limitaciones no son financieras sino políticas. Estamos comenzando a observar una oposición pública a la financiación de este esquema Ponzi en su forma actual, pero todavía podría haber un gran camino por recorrer. Es evidente que, si las condiciones políticas no la aceleran, la inevitable suspensión de pagos únicamente podrá tener lugar cuando la mayor parte de la deuda europea en dificultades se transfiera del sector privado al sector oficial. Al igual que en una pirámide, será el último titular de los "activos" quien cargue con la pérdida total. En este caso, será el contribuyente que pague la factura, en lugar de los tenedores de bonos originales que tomaron decisiones de inversión equivocadas.

¿Es esto bueno o malo? Todo depende de cómo se evalúe el valor del tiempo ganado. ¿Podría ser más perjudicial para la economía europea una crisis bancaria en estos momentos que una cancelación futura de la deuda? O, en otro sentido, ¿es preferible reconocer la realidad y aceptar una reestructuración de la deuda ahora que aumentar la carga que pesará sobre los futuros contribuyentes? A fin de cuentas, es una decisión política, pero sería toda una novedad llamar las cosas por su nombre. Los eufemismos pueden ser útiles a corto plazo, pero al final es posible reconocer un esquema de Ponzi cuando persiste.

Mario Blejer fue gobernador del Banco Central de Argentina y director del Centro de Estudios de Banca en el Banco de Inglaterra. Fue también profesor de la Johns Hopkins University de Philadelphia (Estados Unidos) y es autor de numerosos artículos y estudios de teoría económica, entre otros.

Fuente: www.superbonus.name